CONTEXTOSExtractos

Otro absurdo en la ciudad de La Plata


La ciudad de La Plata, aquel modelo de ciudad higienista del siglo XIX, ha sido devastada durante décadas por intervenciones que, abusando de la falta de una planificación adecuada y permanente, potenciaron el negocio inmobiliario por encima de la calidad de vida de sus habitantes. El resultado, una ciudad que creció mal, y que va peor. Que no ha podido mantener un mismo criterio de planificación en distintas gestiones municipales, como si fuera un mérito lo que en verdad es un verdadero despropósito.

No es un privilegio de la ciudad de La Plata la falta de planificación urbana, es una situación habitual que sucedió durante décadas en muchas de las grandes ciudades de nuestro país. La Plata, por ser una ciudad pensada, debió mantener un crecimiento del que hoy podríamos sentir orgullo, pero lamentablemente no es así.

La ciudad ha perdido en un siglo más de 100 hectáreas de su bosque y la homogeneidad de su perfil urbano desde hace más de 50 años por la falta de legislación adecuada,  y con ello su identidad.

Es triste observar en las últimas décadas que cada gestión municipal trae consigo su propio código de planificación urbana. Si la gestión anterior liberaba la altura de los edificios,  la nueva gestión las limitas, o viceversa; si el anterior era restrictivo para las construcciones en el bosque, la nueva gestión es permisiva. Un modelo de gestión que podríamos definir  como “planificación por oposición”. Lamentable.

La concentración de actividades administrativas que son propias de una capital de provincia, y más aún de la mayor provincia del país, está generando un caos en el casco urbano que no es atendido con la responsabilidad que requiere. Pensar en cocheras subterráneas en lugar de planificar estrategias de crecimiento y ocupación es una decisión absolutamente equivocada. La Universidad Nacional de La Plata adoptó una estrategia de relocalización de Facultades que debería ser ejemplo para la radicación de actividades administrativas.

Este nuevo “emprendimiento inmobiliario” nos hace ver que nada ha cambiado. Dos torres con ocupación del espacio aéreo y de escala insostenible para el  lugar donde se implantan es muestra de lo poco interesa la ciudad, no solo para los empresarios sino también, y es más grave aún, para quienes autorizan este tipo de edificaciones. Esperamos que quienes legislan y/o administran la ciudad pongan límites a estos desfasajes urbanos, sin atentar contra los inversores, pero haciendo notar que hay formas más dignas de hacer negocios inmobiliarios.

TECNNE | Arquitectura y contextos


 

Comment here