Laboratoire: Roseraie Guesthouse, arquitectura reversible y conservación del paisaje patrimonial

Gardinetti, Marcelo

Arquitecto, Editor de Tecnne · La Plata, Argentina

Resumen

El proyecto Roseraie Guesthouse, desarrollado en el Domaine de la Roseraie, aborda la ampliación de un complejo turístico situado en un entorno de sensibilidad patrimonial, arqueológica y ambiental. La intervención articula la conservación de la casona señorial y del invernadero del siglo XIX con la incorporación progresiva de diez unidades de alojamiento y un equipamiento termal. La organización por etapas permite coordinar la restauración de las preexistencias con las nuevas construcciones y sus requerimientos funcionales. En términos tipológicos, el invernadero histórico proporciona una referencia para la modulación y la transparencia de los nuevos volúmenes. Estos se elevan sobre pilotis y emplean cerramientos prefabricados de vidrio perfilado en U, una solución que favorece la difusión lumínica y la privacidad interior. La implantación considera la proximidad de un área Natura 2000 y de un sitio arqueológico romano. El análisis examina las relaciones entre reutilización patrimonial, sistemas desmontables y adaptación topográfica, señalando la necesidad de verificar documentalmente sus prestaciones ambientales y su reversibilidad efectiva.

Palabras clave: Roseraie Guesthouse, arquitectura reversible, conservación del patrimonio, vidrio perfilado en U, arquitectura y paisaje.

Marco general y premisas proyectuales del Domaine de la Roseraie

La intervención en conjuntos patrimoniales consolidados requiere una lectura capaz de relacionar la memoria física del lugar con las condiciones contemporáneas de uso. En el Domaine de la Roseraie, la ampliación de la infraestructura turística se desarrolla en un enclave condicionado por valores históricos, ambientales y arqueológicos. La incorporación de arquitectura contemporánea en este contexto plantea la necesidad de establecer una relación precisa con las construcciones existentes y con las características físicas del territorio, evitando tanto la reproducción literal de las formas preexistentes como la sustitución de las estructuras históricas mediante operaciones de tabula rasa. El proyecto parte, en cambio, de la lectura de los estratos que conforman el asentamiento para determinar criterios de conservación, reutilización y adición. La intervención contemporánea se incorpora así a una estructura territorial cuya evolución permanece legible en la coexistencia de edificios y elementos correspondientes a diferentes períodos.

El encargo tiene como objetivo ampliar y reorganizar la infraestructura turística del Domaine mediante una intervención desarrollada a partir del conocimiento de sus distintas fases de crecimiento. La propuesta concede una función central a la conservación de la casona señorial y del invernadero construido durante el siglo XIX, estructuras que concentran parte significativa de la memoria arquitectónica de la propiedad. Sobre ellas se plantean operaciones específicas de consolidación y recuperación, mientras que las nuevas necesidades programáticas se distribuyen en otras áreas del conjunto para evitar una sobrecarga funcional de las construcciones históricas. La organización general establece de este modo una relación entre la capacidad de las preexistencias y la incorporación progresiva de nuevos usos.

La consideración histórica alcanza también a los anexos correspondientes a períodos posteriores. Estas construcciones secundarias registran las transformaciones sucesivas de la finca y permiten reconocer su evolución tipológica y funcional. Su incorporación a la reorganización programática evita reducir el conjunto a sus componentes originarios y conserva la estratigrafía temporal que caracteriza al asentamiento. La intervención reconoce, por tanto, la heterogeneidad de las edificaciones existentes como una condición propia del lugar, integrando estructuras de diferentes épocas dentro de una organización espacial común.

Esta lectura del suelo histórico establece las condiciones para una secuencia de operaciones que articula el proyecto desde la escala territorial hasta la resolución constructiva. La intervención se organiza mediante una secuenciación programática dividida en etapas constructivas independientes, lo que permite controlar la transformación del conjunto y adaptar la ejecución a las condiciones específicas del sitio.

Laboratoire, Roseraie Guesthouse, ©Nicolas da Silva Lucas

Articulación programática y secuencia por etapas de intervención

La planificación temporal adquiere particular importancia en un proyecto situado sobre un paisaje con condicionantes ambientales y patrimoniales. La ejecución se divide en cuatro fases operativas que permiten ordenar las transformaciones del terreno y mantener la actividad del recinto durante el proceso de intervención. Esta organización temporal reduce la concentración de trabajos sobre el suelo, limita la presencia de maquinaria pesada y permite acotar las modificaciones topográficas a sectores determinados. El tiempo de construcción adquiere así una dimensión proyectual: cada etapa establece una relación específica entre las obras ejecutadas, las estructuras existentes y las condiciones del territorio.

La primera fase se concentra en la restauración de la casa señorial y del invernadero decimonónico. La intervención comienza por las estructuras que constituyen el núcleo histórico del Domaine, consolidando sus componentes antes de incorporar las nuevas edificaciones. En la casona se desarrollan trabajos destinados a recuperar su estabilidad y sus condiciones de uso, mientras que el invernadero requiere la reparación de sus componentes metálicos y traslúcidos. Esta prioridad permite que las preexistencias recuperadas establezcan las condiciones espaciales y funcionales para las etapas posteriores. La secuencia comienza, por tanto, con la estabilización del patrimonio construido antes de avanzar hacia la expansión del programa.

La segunda fase comprende la construcción de las dos primeras casas de huéspedes. Su emplazamiento establece una relación directa con el recorrido peatonal que conecta el Domaine con la ruina histórica del Oppidum romano, introduciendo una escala intermedia entre la casa señorial y el paisaje situado en la cota superior. La tercera fase incorpora las restantes casas de huéspedes hasta completar las diez unidades previstas. Su disposición mantiene una relación controlada con la topografía y la vegetación existente. La cuarta etapa incorpora el equipamiento correspondiente al baño termal, completando la organización funcional del conjunto.

La relación entre arquitectura y terreno se resuelve mediante operaciones topográficas localizadas. La casona señorial se apoya sobre un zócalo o pedestal adaptado a las cotas del terreno, que absorbe las diferencias de nivel y proporciona una superficie estable para las estructuras superiores y sus infraestructuras. Esta solución concentra la adaptación topográfica en un elemento definido, evitando una transformación extensiva del suelo. El basamento establece además una condición de transición entre el volumen construido y la pendiente natural, mientras que las unidades habitacionales secundarias se distribuyen sobre la geografía inmediata mediante apoyos puntuales.

La secuencia constructiva y la adaptación de las edificaciones a la topografía definen conjuntamente la organización general del proyecto. A partir de estas condiciones, el emplazamiento adquiere una dimensión territorial que vincula las restricciones ambientales con las preexistencias arqueológicas.

Emplazamiento territorial: relación entre el sitio Natura 2000 y el Oppidum romano

El proyecto se desarrolla en un territorio condicionado simultáneamente por valores ambientales y arqueológicos. La localización del Domaine de la Roseraie establece una relación directa entre las nuevas edificaciones, la topografía existente y las huellas de asentamientos históricos. En este contexto, la implantación de nuevos volúmenes requiere controlar tanto su incidencia física sobre el suelo como su relación visual con los elementos patrimoniales. La arquitectura queda condicionada por la fragilidad del sustrato y por las restricciones derivadas de la protección ambiental, mientras que el emplazamiento debe responder a la presencia de estructuras arqueológicas situadas en su entorno inmediato.

El borde forestal localizado en la cota superior constituye uno de los límites físicos del proyecto al entrar en contacto con un área protegida perteneciente a la red Natura 2000. Esta condición incide sobre la localización de las casas de huéspedes y sobre la relación que establecen con la vegetación existente. Las unidades se sitúan en sectores donde la intervención sobre la cubierta vegetal puede mantenerse acotada, conservando la continuidad del dosel arbóreo y utilizando la masa forestal como fondo espacial de las nuevas construcciones. La relación entre los volúmenes prefabricados y la vegetación produce una diferenciación material entre la estructura industrializada y el carácter orgánico del borde boscoso.

El emplazamiento mantiene también una relación geométrica y visual con el antiguo asentamiento romano u Oppidum. Las dos primeras casas de huéspedes se incorporan al recorrido peatonal que conecta el Domaine con la ruina arqueológica, estableciendo puntos de referencia a lo largo de la trayectoria. La arquitectura participa de este recorrido mediante una sucesión de volúmenes que acompaña el desplazamiento del visitante sin constituir un eje construido de carácter monumental. El trayecto vincula diferentes registros temporales del sitio: la arquitectura residencial histórica, el invernadero decimonónico, las nuevas construcciones y la presencia arqueológica.

La posición elevada del conjunto permite establecer relaciones visuales con el valle circundante. La topografía determina las cuencas de visión y condiciona la orientación de los espacios interiores hacia el paisaje. Las superficies transparentes y traslúcidas de las casas de huéspedes permiten incorporar la luz natural y establecer una relación visual directa con el territorio. El horizonte participa así de la experiencia espacial de las habitaciones, mientras que la arquitectura mantiene una escala contenida respecto de la extensión del paisaje.

La lectura simultánea de las condiciones ambientales, arqueológicas y topográficas proporciona las premisas para definir la organización formal del conjunto. Estas condiciones encuentran una respuesta específica en la reinterpretación de las estructuras históricas y, en particular, en la relación tipológica establecida entre la casona y el invernadero.

Reinterpretación tipológica: de la casona señorial al sistema del invernadero

La intervención sobre las estructuras históricas parte de su condición arquitectónica y funcional para incorporarlas al nuevo programa. La casona señorial y el invernadero dejan de entenderse como objetos aislados y pasan a formar parte de una organización espacial que relaciona conservación, reutilización y nueva construcción. Esta operación requiere identificar las características que pueden trasladarse a la arquitectura contemporánea: proporciones, modulación, relación entre estructura y envolvente, distribución espacial y sistemas constructivos.

La casa señorial conserva su posición jerárquica dentro del Domaine y funciona como centro de gestión y articulación de los recorridos del complejo. Su relación con el nuevo programa se establece mediante una intervención sobre el pedestal existente, que se amplía y consolida para incorporar el recinto termal. La referencia espacial a la palestra antigua permite organizar este programa dentro de un ámbito protegido visualmente, mientras que el basamento mantiene su función como elemento de transición entre la topografía y el volumen superior. El baño termal queda así incorporado a la estructura espacial de la casona mediante una operación que modifica su base sin alterar su condición como pieza principal del conjunto.

El invernadero del siglo XIX adquiere una función diferente. Su permanencia, inicialmente cuestionada por la propiedad, se convierte en un componente central de la propuesta al proporcionar una referencia tipológica y constructiva para las nuevas casas de huéspedes. La estructura de vidrio y metal presenta una organización basada en la repetición de módulos, la ligereza de los elementos portantes y la utilización de superficies transparentes y traslúcidas. Estas características se trasladan a las nuevas unidades, donde la repetición estructural y la envolvente de vidrio establecen una continuidad formal y técnica con la construcción histórica.

La modulación constituye uno de los mecanismos principales de esta relación. El ritmo repetitivo de los marcos del invernadero encuentra una correspondencia en la organización geométrica de las casas de huéspedes, tanto en planta como en alzado. La envolvente traslúcida retoma la condición de filtro lumínico del edificio histórico y permite regular simultáneamente iluminación y privacidad. La relación entre ambos sistemas no depende de una reproducción formal del invernadero, sino de la transferencia de determinadas propiedades constructivas y espaciales a una arquitectura de distinta función.

La casona, el pedestal termal y el invernadero configuran así tres componentes diferenciados dentro del sistema general. La primera conserva la centralidad histórica y funcional del conjunto; el segundo establece la articulación topográfica y programática; el tercero proporciona una referencia para la construcción de las nuevas unidades. Sobre esta base puede analizarse la dimensión tectónica de las casas de huéspedes y la relación entre prefabricación, desmontabilidad y materialidad.

Tectónica, desmontabilidad y geometría del vidrio perfilado en U

La utilización de sistemas prefabricados e industrializados responde a las condiciones ambientales y topográficas del emplazamiento. La fabricación de componentes fuera del sitio reduce las operaciones necesarias sobre el terreno y concentra la ejecución en el montaje de piezas previamente producidas. Este procedimiento permite controlar las tolerancias dimensionales y reducir la duración de los trabajos in situ. Al mismo tiempo, la posibilidad de desmontar los componentes establece una relación directa entre sistema constructivo y reversibilidad de la intervención.

Las casas de huéspedes se elevan sobre el terreno mediante una estructura puntual sustentada en pilotis. Los apoyos metálicos concentran las cargas en puntos determinados y permiten mantener libre la superficie del suelo bajo los volúmenes habitacionales. Esta disposición reduce la ocupación directa del terreno y permite conservar la continuidad de la escorrentía superficial. La ausencia de una cimentación continua de hormigón disminuye la transformación física del sustrato y facilita una eventual retirada de las construcciones. La elevación sobre pilotis también establece una separación visual entre el volumen construido y la vegetación, reforzando la percepción de una arquitectura suspendida respecto del plano natural.

Sobre esta estructura se dispone una envolvente formada por elementos prefabricados de vidrio perfilado en U. Su sección acanalada y su superficie traslúcida determinan simultáneamente las condiciones constructivas y lumínicas del cerramiento. La modulación de las piezas establece una relación directa con la repetición estructural del invernadero histórico, mientras que la textura del vidrio filtra la luz y limita la exposición directa del interior. La envolvente funciona así como elemento de cerramiento, filtro lumínico y componente de la expresión tectónica del volumen.

La geometría del vidrio perfilado adquiere particular importancia en la resolución de las esquinas. La sección en U permite disponer las piezas mediante sistemas de imbricación y yuxtaposición que resuelven el encuentro angular a partir de la propia geometría del componente. Esta condición reduce la necesidad de incorporar perfiles secundarios en los vértices y permite mantener la continuidad material del cerramiento. La pieza industrializada participa simultáneamente en la definición espacial, la estanqueidad y la configuración del detalle constructivo.

La relación entre estructura puntual, componentes prefabricados y envolvente de vidrio configura un sistema donde la materialidad deriva de las propiedades físicas de cada elemento. La precisión de los encuentros adquiere entonces una dimensión arquitectónica: el detalle deja de ser un complemento del diseño para convertirse en una parte constitutiva de la expresión del edificio.

Conclusión: dimensión cultural, territorial y relevancia contemporánea

El proyecto del Domaine de la Roseraie articula la ampliación de la infraestructura turística con las condiciones históricas, ambientales y topográficas del lugar. La intervención conserva y reutiliza las estructuras existentes, incorpora las edificaciones correspondientes a diferentes períodos y distribuye el nuevo programa mediante una secuencia de etapas que permite controlar la transformación del conjunto. La relación entre patrimonio y nueva arquitectura se establece mediante operaciones diferenciadas: restauración de la casona y del invernadero, incorporación del baño termal, construcción progresiva de las casas de huéspedes y organización de los recorridos hacia el Oppidum romano.

La arquitectura contemporánea establece su relación con las preexistencias principalmente a través de mecanismos tipológicos y tectónicos. El invernadero proporciona una matriz de modulación, transparencia y repetición que encuentra una reinterpretación en las nuevas unidades habitacionales. La casona mantiene su posición central, mientras que el pedestal articula el programa termal con la topografía. Las casas de huéspedes, por su parte, se separan del suelo mediante pilotis y emplean una envolvente de vidrio perfilado en U cuya geometría participa directamente en la resolución de los cerramientos y sus esquinas.

La dimensión territorial del proyecto se define por la coexistencia de arquitectura, vegetación y patrimonio arqueológico. El borde forestal protegido condiciona la implantación de las nuevas unidades, mientras que el recorrido hacia el Oppidum incorpora la arqueología al sistema espacial del Domaine. La experiencia del conjunto se construye mediante el desplazamiento entre diferentes elementos y períodos históricos, estableciendo relaciones sucesivas entre la casona, el invernadero, las nuevas viviendas, la masa forestal y la ruina romana.

La reversibilidad constituye otra condición relevante del sistema constructivo. La combinación de prefabricación, apoyos puntuales y componentes desmontables permite reducir la transformación permanente del terreno y plantea la posibilidad de retirar las edificaciones sin recurrir a operaciones de demolición extensiva. Esta característica vincula la resolución tectónica con las condiciones específicas de un paisaje sometido a protección ambiental y patrimonial.

En este sentido, el proyecto plantea una relación entre conservación y transformación basada en la permanencia de las estructuras históricas y en la incorporación controlada de nuevos sistemas constructivos. La arquitectura no se presenta como una unidad formal homogénea, sino como un conjunto compuesto por elementos de diferentes épocas, materiales y funciones que mantienen relaciones espaciales y tectónicas precisas. La intervención adquiere así su coherencia a partir de la articulación entre estratigrafía histórica, topografía, programa y construcción.

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Marcelo Gardinetti
Marcelo Gardinetti

Arquitecto, editor y director de Tecnne desde 2011.
Investigador en teoría y crítica de la arquitectura moderna y contemporánea.
La Plata, Argentina.
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6679-7951

Artículos: 1267