Una casa club que integra deporte, espacio comunitario, paisaje y observación
Resumen
The Couch, diseñado por MVRDV para el club de tenis de IJburg, en Ámsterdam, reformula la casa club deportiva mediante la integración de funciones sociales, espacios de observación y relaciones directas con el paisaje. El edificio se inserta en un distrito construido sobre islas artificiales, todavía en proceso de consolidación urbana, donde la disponibilidad de equipamientos comunitarios condiciona la formación de nuevas relaciones colectivas. Su organización concentra vestuarios, cocina, almacenes y servicios en los extremos de un volumen longitudinal, liberando una sala central flexible y visualmente conectada con las pistas. La operación formal principal se concentra en la cubierta, cuya sección variable produce un graderío exterior hacia el sur y amplía la altura y transparencia hacia el lago IJ. La materialidad combina hormigón, madera certificada y una envolvente continua de EPDM rojo arcilla, vinculada cromáticamente con las pistas de tierra batida. El edificio articula deporte, permanencia, observación y paisaje dentro de una infraestructura social de escala urbana.
Palabras clave: MVRDV The Couch, arquitectura deportiva contemporánea, infraestructura urbana, arquitectura de MVRDV, IJburg Ámsterdam.
Introducción: IJburg y la formación de una infraestructura social
El desarrollo de IJburg, situado al este de Ámsterdam, constituye una de las principales operaciones de expansión urbana de los Países Bajos contemporáneos. El distrito se organiza sobre un archipiélago de seis islas artificiales construidas mediante la recuperación de suelo del lago IJ y responde a un programa residencial de gran escala. Las proyecciones establecen una capacidad final de aproximadamente 18.000 viviendas para una población cercana a 45.000 habitantes. Esta diferencia entre la capacidad proyectada y la ocupación efectiva caracteriza un territorio todavía en proceso de consolidación, donde la infraestructura social adquiere un papel relevante en la formación de relaciones urbanas estables.
La construcción gradual del distrito estuvo acompañada por una disponibilidad limitada de equipamientos permanentes. En ese contexto aparecieron iniciativas temporales destinadas a cubrir necesidades inmediatas de reunión, recreación y actividad comunitaria. El club de tenis IJburg se desarrolló inicialmente mediante instalaciones provisionales, aunque la planificación del sector ya contemplaba un espacio destinado al deporte. La construcción de una sede permanente permitió vincular el programa deportivo con una escala urbana más amplia, particularmente en un territorio donde los espacios de encuentro todavía eran escasos.
El club cuenta con aproximadamente 1.100 socios, diez pistas de tierra batida y una escuela especializada. La nueva sede debía resolver, por tanto, una doble condición: proporcionar las instalaciones necesarias para el funcionamiento del club y establecer una relación más directa con el conjunto del distrito. MVRDV responde mediante un volumen compacto que incorpora espacios de reunión, observación y permanencia, y que extiende el uso del edificio más allá de la práctica deportiva. The Couch se sitúa así en la intersección entre infraestructura deportiva y equipamiento comunitario.
Esta condición resulta especialmente significativa en IJburg porque el edificio no se incorpora a un tejido urbano consolidado, sino a un territorio cuya identidad urbana todavía se encuentra en formación. La arquitectura del equipamiento adquiere entonces una dimensión territorial: su capacidad para concentrar actividades y establecer relaciones visuales con las pistas y el paisaje contribuye a construir referencias reconocibles dentro del nuevo distrito.
La casa club como espacio comunitario de uso cotidiano
La casa club deportiva suele organizarse alrededor de las necesidades específicas de sus usuarios, con accesos, servicios y espacios sociales vinculados principalmente a los miembros de la institución. The Couch introduce una organización diferente. MVRDV plantea el edificio como un espacio abierto y de acceso gratuito durante todo el año, ampliando el alcance del programa más allá de los usuarios del club. La denominación de “sala de estar” del distrito describe precisamente esta condición intermedia entre equipamiento deportivo y espacio de uso cotidiano.
El programa se concentra en un volumen longitudinal cuyos servicios se agrupan en los extremos. Vestuarios, cocina, almacenes y aseos se disponen en núcleos compactos, mientras que la parte central queda liberada como una sala de mayor dimensión y flexibilidad. Esta organización permite que el espacio principal pueda utilizarse para actividades vinculadas al club, reuniones informales, trabajo, encuentros vecinales o acontecimientos colectivos. La concentración de los servicios periféricos permite mantener despejada la superficie central y establecer una continuidad visual entre el interior y las pistas.
La transparencia adquiere aquí una función programática. Las actividades deportivas permanecen visibles desde el espacio social, mientras que las personas que ocupan la sala pueden observar los partidos y entrenamientos sin necesidad de acceder directamente a las áreas deportivas. El tenis deja de constituir una actividad aislada dentro del recinto y pasa a formar parte del campo visual cotidiano del edificio.
Esta apertura se relaciona con una preocupación por la actividad física y el sedentarismo. Desde esta perspectiva, el edificio funciona como una infraestructura que vincula movimiento, observación y permanencia. La presencia de una oferta gastronómica orientada a alimentos ligeros y saludables refuerza esta asociación entre deporte y vida cotidiana, aunque el interés arquitectónico de la propuesta reside principalmente en la forma en que el programa se organiza espacialmente.
La configuración interior mantiene una correspondencia directa con la volumetría. La sala central requiere amplitud, iluminación natural y relación visual con el exterior, mientras los programas auxiliares pueden concentrarse en piezas más cerradas. La forma exterior surge, en consecuencia, de la combinación entre una estructura longitudinal, una sección variable y una envolvente que abre determinadas fachadas hacia el paisaje y las pistas.






La cubierta como estructura de observación y relación urbana
La cubierta constituye la operación formal más significativa de The Couch. En lugar de funcionar como una superficie horizontal independiente del uso colectivo, se deforma para incorporar una condición de estancia y observación. El plano desciende hacia la fachada sur y asciende hacia el frente norte, donde alcanza aproximadamente siete metros de altura . Esta variación seccional permite que la cubierta participe simultáneamente en la configuración del interior y en la utilización exterior del edificio.
Hacia el sur, la pendiente convierte la cubierta en una superficie inclinada capaz de funcionar como graderío informal para observar las pistas. El edificio incorpora así su propia infraestructura de espectadores sin recurrir a una estructura independiente. La cubierta deja de ser una quinta fachada y adquiere una condición topográfica: puede recorrerse, ocuparse y utilizarse como lugar de permanencia durante los partidos y entrenamientos.
La relación entre edificio y deporte se establece, por tanto, mediante la sección. El espectador no ocupa un volumen separado de la arquitectura deportiva, sino una superficie que forma parte de la propia envolvente. Esta disposición modifica la relación convencional entre casa club, pista y graderío al integrar las tres funciones dentro de una única operación geométrica.
La elevación de la cubierta hacia el norte produce una segunda consecuencia. La sección aumenta la altura de la fachada orientada hacia el lago IJ y permite disponer allí una superficie acristalada de gran dimensión. La sala central recibe iluminación natural y establece una relación visual directa con el paisaje acuático. Durante la noche, la transparencia invierte parcialmente esta relación: el espacio interior iluminado se vuelve visible desde el exterior y el edificio adquiere una presencia reconocible dentro del paisaje de IJburg.
La cubierta y la fachada norte forman así un sistema complementario. Una construye el espacio de observación exterior y la otra amplía el campo visual desde el interior. La forma arquitectónica no se añade al programa deportivo, sino que organiza las condiciones desde las cuales el deporte puede ser visto, practicado y socializado.
Materialidad, envolvente y desempeño ambiental
La materialidad de The Couch establece una relación directa entre estructura, envolvente e identidad visual. La estructura principal utiliza hormigón, mientras que las superficies interiores incorporan madera certificada por el FSC (Forest Stewardship Council). El hormigón aporta masa y capacidad resistente, además de contribuir a la estabilidad térmica del edificio, mientras la madera introduce una superficie interior de menor escala material y establece una relación perceptiva más cálida con los usuarios.
La envolvente exterior utiliza EPDM, un polímero aplicado mediante un sistema de hotspray que genera una capa continua sobre las superficies del volumen. El material proporciona impermeabilización y permite resolver de manera homogénea tanto las fachadas como la cubierta transitable. Su color rojo arcilla establece una continuidad visual con las pistas de tierra batida que rodean el edificio .
El color adquiere, en consecuencia, una función de integración material y territorial. La superficie del edificio comparte una tonalidad con el campo deportivo y reduce visualmente la diferencia entre la arquitectura y el área de juego. El rojo también se relaciona con la visibilidad del club dentro del paisaje de IJburg. La envolvente funciona así simultáneamente como protección, acabado y elemento de identificación.
La respuesta ambiental se incorpora a la configuración de la envolvente. La fachada sur presenta una menor proporción de superficies acristaladas, mientras el frente norte concentra una apertura considerablemente mayor. Esta diferencia permite controlar la exposición solar y, al mismo tiempo, favorecer la iluminación natural de la sala central. Durante los períodos de temperaturas más elevadas, la ventilación natural aprovecha las condiciones de exposición al lago y la posibilidad de establecer circulación de aire a través del espacio interior.
El edificio se conecta además a la red de calefacción urbana de IJburg. La combinación entre infraestructura urbana y recursos pasivos permite reducir la dependencia de sistemas independientes de climatización y vincula el desempeño ambiental del edificio con las condiciones energéticas del distrito. La sostenibilidad aparece, por tanto, integrada en la sección, la envolvente y las instalaciones, y no como un sistema añadido a una configuración formal previamente definida.
The Couch como infraestructura social y deportiva
The Couch amplía la tipología de la casa club al incorporar dentro de un mismo volumen funciones deportivas, sociales y de observación. El edificio mantiene las necesidades específicas de un club de tenis, pero organiza parte de su programa para permitir usos que no dependen de la práctica deportiva. Esta condición resulta especialmente relevante en IJburg, donde la infraestructura urbana todavía se encuentra en proceso de consolidación.
La operación arquitectónica principal se concentra en la sección. La deformación de la cubierta permite producir un graderío integrado, aumentar la altura del espacio social hacia el lago y establecer una relación continua entre interior, pistas y paisaje. La envolvente roja de EPDM prolonga esta operación mediante una materialidad homogénea que relaciona visualmente el edificio con las superficies de tierra batida.
El programa público introduce otra dimensión relevante. La apertura del edificio permite que el espacio central funcione como lugar de permanencia y encuentro, mientras la transparencia incorpora la actividad deportiva al campo visual cotidiano. La arquitectura no determina por sí sola las relaciones sociales que se desarrollan en su interior, pero sí establece una configuración espacial que amplía las posibilidades de uso y reduce la separación entre equipamiento deportivo y espacio comunitario.
En un territorio artificial como IJburg, esta condición adquiere una dimensión urbana específica. The Couch proporciona un punto de referencia dentro de un distrito todavía en formación y articula distintas escalas de uso: la pista deportiva, la sala social, el paisaje del lago y el espacio público del entorno. Su relevancia arquitectónica reside menos en la singularidad de su imagen que en la integración de estas funciones dentro de una única estructura seccional y material.
The Couch puede entenderse, finalmente, como una pieza de infraestructura social vinculada a un programa deportivo. Su interés reside en haber utilizado una operación relativamente precisa —la transformación de la cubierta y la concentración programática en un volumen longitudinal— para modificar las relaciones entre deporte, observación, paisaje y espacio colectivo. En el contexto de IJburg, donde la ciudad todavía construye sus referencias urbanas y sus formas de interacción, esta capacidad de condensar usos convierte al edificio en un componente significativo del proceso de consolidación del distrito.
©tecnne




“Con The Couch, hemos integrado el deporte en la sociedad. Convirtiendo el tejado de la casa club en una tribuna, se crea una pista central. Aquí celebramos el talento de los jugadores amateurs, a los que desafiamos a sobresalir ante el público. Al revestir todo el edificio de poliuretano rojo, el club gana en visibilidad: un anuncio de deporte y movimiento. La esencia del edificio es la estimulación del fitness y la lucha contra la obesidad y la inactividad.” Winy Maas






Fotografía: ©Daria Scagliola+Stijn Brakkee
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