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Nuevo Museo Tamayo


Museo Tamayo extensión de Atizapan, Rojkind Arquitectos/BIG

Rojkind Arquitectos en colaboración con BIG resultaron ganadores del  concurso organizado para diseñar el nuevo Museo Tamayo, que contará con una superficie de 3.500 m2. El museo, que lleva el nombre del artista Oaxaqueño Rufino Tamayo, se ubica sobre una colina en Atizapan, y será un elemento convocante de la educación y la cultura a nivel local, regional e internacional.

Conceptualmente, el museo es una caja que se abre para invitar a los visitantes al interior. La forma en cruz del edificio es la definición de un esquema optimizado de organización, a partir proponer al visitante participar de las salas de embalaje, almacenamiento y restauración de las obras de artes que se alojan en cada una de las alas, y cumplir así el objetivo del proyecto: exhibir tanto la obra de arte como los diversos procesos que forman parte de un museo.

El Nuevo Museo Tamayo se posa sobre el terreno dominante, con sus alas en voladizo que mejoran las visuales desde las salas interiores, y a la vez de generan espacios en sombras en las áreas más sociales. La fachada de ladrillo permeable filtra el ingreso de luz solar y reduce el consumo generado por el acondicionamiento del aire, ratificando que la sencillez del diseño fue planificada de forma sostenible.

“Entendiendo que los espacios de arte contemporáneo pretenden ser más importantes que el arte que contienen, nuestra propuesta surge de un esquema de requerimientos previamente estudiados por nuestros clientes, asegurando la máxima funcionalidad en cada área centrado en el desarrollo de proyectos de arte. Al mejorar el programa y la comprensión de la topografía, se buscó el equilibrio entre la forma, la función y el impacto visual de este espacio importante. Una vez resuelta la parte funcional, se dio especial atención a los detalles que hacen que el espacio no sea sólo un recinto cultural, sino también un edificio que entiende su entorno para distinguirse y transformarse de una forma simple como un símbolo poderoso y controvertido, una forma ideal para presentar este nuevo espacio.” Michel Rojkind

Rojkind + BIG, Museo Tamayo, tecnne

Memoria descriptiva

Ubicado en una barranca en Atizapán, en las afueras de la metrópolis más grande de México, muy pronto se encontrará el Nuevo Museo Tamayo, el cual servirá como un núcleo para la educación y la cultura, a nivel local, regional e internacional. Llamado así en honor al Artista Oaxaqueño Rufino Tamayo (1899-1991), la forma fuertemente simbólica de la cruz es una interpretación directa de los estudios preliminares del cliente, los cuales definieron la funcionalidad óptima del museo.

El concepto principal de la Extensión del Museo Tamayo de Atizapán es el de una “caja abierta” que se desdobla, se abre y nos invita a los visitantes a entrar. La sección de embalaje, restauración y almacenamiento servirán como espacios culturales adicionales para que los visitantes entiendan las etapas por las cuales atraviesa una obra de arte para llegar a su destino específico.

Este es un proyecto contundente, directo, fuerte y simbólico, donde se busca la mayor funcionalidad y a la vez se utilizan las mejores vistas, aprovechando la pendiente del terreno y dando sombra al programa social más abajo. Los espacios interiores y exteriores se solapan para dar el mejor ambiente posible a cada función y poder ofrecer un desempeño climático óptimo.

La fachada de ladrillo permeable proporciona sombra y elimina o reduce la necesidad de utilizar Aire Acondicionado y combina la luz del día con ventilación natural. Sin embargo, lo más atractivo para los visitantes será la provocación simbólica de su forma y su contenido, una vez ahí, descubrirán que su diseño, aunque modesto, ha sido planeado inteligentemente y de una manera sustentable.

Al preguntarle a un artista contemporáneo el tipo de espacio donde prefiere exhibir su trabajo – casi siempre describe las antiguas bodegas industriales o espacios abiertos. Es el tipo de espacio donde tienen sus estudios, pero lo más importante son las estructuras rudas, con grandes espacios y generosas alturas de piso a techo, lo que les proporciona la máxima libertad de expresión.

Entendiendo que los espacios de arte contemporáneo pretenden ser más importantes que el arte que contienen, nuestra propuesta surge del esquema de requerimientos previamente estudiados por nuestros clientes, asegurando la máxima funcionalidad en cada área al mismo tiempo que nos centramos en el desarrollo de proyectos de arte. Al mejorar el programa y comprender la topografía, se creó un equilibrio entre forma, función e impacto visual para este importante espacio. Una vez mejorada la parte funcional, pudimos prestar atención a los detalles que hacen del espacio no sólo un recinto cultural, sino también un edificio que entiende su entorno para distinguirse y transformarse de una forma simple a un símbolo poderoso, controvertido, pero ideal para albergar este nuevo espacio.
El Museo Tamayo Ex-tensión Atizapan aprovecha al máximo el terreno escarpado permitiendo que las galerías hagan sombra a los programas más sociales de abajo, los espacios exteriores e interiores se superponen para proporcionar el mejor ambiente posible para cada función, y un rendimiento climático óptimo.
Por otro lado, el director del museo o el alcalde pueden querer un icono que atraiga a los visitantes. Así pues, el diseño de los museos se ve a menudo atrapado en un dilema entre la demanda de los artistas de una simplicidad funcional y el deseo del museo (y del arquitecto) de crear un hito. La cruz en voladizo es la materialización literal del diagrama funcional cruciforme – desprovisto de toda interpretación artística. El Museo Tamayo Ex-tensión Atizapan se convierte en la encarnación de la función pura y el símbolo puro al mismo tiempo.

©Rojkind Arquitectos

Abstract

Set upon a steep hillside in Atizapan on the outskirts of Mexico’s largest metropolis will soon sit the New Tamayo Museum. The building will serve as a nucleus of education and culture – locally, regionally, and internationally – and continue to carry the name of the Oaxacan born artist Rufino Tamayo (1899-1991). The very strong and symbolic shape of the cross is a direct interpretation of the client’s preliminary program studies, defining an optimized organizational scheme for the Tamayo’s visitors and administrators.  The main concept of MUSEO TAMAYO EX-TENSION ATIZAPAN is an “Opened Box” that unfolds, opens and invites the visitors inside. Packaging, restoration and storage will serve as additional cultural spaces for visitors to understand and experience the stages that an art piece goes through before it is exhibited. The “open box” exhibits both the art work and the varied processes of a museum.  This is a very direct, strong and symbolic project, where the shape works effectively for both internal spaces and external. The cantilevered form enhances the best views above the interior art spaces, while shading the more social type spaces below. Exterior and interior spaces overlap to provide the best environment possible for each function, and optimal climatic performance.

Fotografías: ©Rojkind Arquitectos + BIG

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