Una estructura urbana que integra vivienda, paisaje, movilidad y gestión hídrica
Resumen
Las Torres Oasis, proyectadas por MVRDV para la Nueva Área de Jiangbei en Nanjing, plantean una organización de alta densidad basada en la relación entre masa edificada, vacío central y paisaje. El conjunto se compone de dos torres de aproximadamente cuarenta niveles, configuradas mediante plantas en L y vinculadas por un podio perimetral de tres a cuatro niveles. Esta disposición concentra la superficie construida en altura y libera un espacio central destinado a circulación, comercio, vegetación y encuentro. El paisaje adquiere una dimensión funcional mediante terrazas ajardinadas, sistemas de tratamiento de aguas grises, fitodepuración y reutilización hídrica. La diferenciación entre las fachadas exteriores, regulares y ortogonales, y las interiores, caracterizadas por balcones, terrazas y jardineras, responde a las distintas condiciones urbanas y ambientales del conjunto. La orientación, la ventilación natural, el control solar y el intercambio térmico con el agua complementan esta organización. El proyecto articula densidad, infraestructura ambiental y espacio público dentro de un sistema urbano mixto.
Palabras clave: Torres Oasis MVRDV, arquitectura de alta densidad, paisaje urbano, Nueva Área de Jiangbei, arquitectura sostenible.
Jiangbei y la expansión metropolitana de Nanjing
La expansión metropolitana de la China contemporánea encuentra en Nanjing uno de sus escenarios más representativos. La ciudad enfrenta la necesidad de incorporar nuevas áreas de crecimiento sin desvincularlas de su estructura territorial y de las condiciones ambientales que caracterizan su emplazamiento. En 2015, el gobierno central impulsó la creación de la Nueva Área de Jiangbei, desplazando parte del crecimiento urbano hacia el oeste del río Yangtze. La operación respondió tanto a la disponibilidad de suelo como a la intención de consolidar un nuevo núcleo de desarrollo financiero y económico para la región.
En este contexto de planificación a gran escala, los proyectos de alta densidad adquieren una función relevante en la definición del nuevo tejido urbano. El desafío consiste en integrar grandes superficies construidas dentro de un territorio cuya estructura social y ambiental todavía se encuentra en proceso de consolidación. Las Torres Oasis, proyectadas por MVRDV en las parcelas 18-34 y 18-35 del plan maestro de Jiangbei, se sitúan en este escenario y plantean una organización que vincula densidad edificatoria, espacio público y paisaje.
La propuesta se distancia de la configuración convencional del bloque aislado mediante la incorporación de un vacío central que estructura las relaciones entre los diferentes componentes del conjunto. En lugar de considerar el espacio libre como superficie residual entre volúmenes, el proyecto lo convierte en una pieza fundamental de la organización arquitectónica. La disposición de las torres, el podio perimetral y las áreas ajardinadas responden conjuntamente a la necesidad de establecer una transición entre la escala metropolitana del distrito financiero y las condiciones de uso cotidiano del complejo.




Torres en L y configuración del vacío central
El conjunto está formado por dos torres de aproximadamente cuarenta niveles y 150 metros de altura, organizadas mediante plantas en forma de L. Los volúmenes se sitúan en las esquinas norte y sur de las dos parcelas contiguas, generando un espacio central de considerable dimensión. Esta disposición permite concentrar la superficie edificada en el perímetro y liberar el centro para usos colectivos y paisajísticos.
La geometría en L establece una relación directa entre masa construida y espacio abierto. Las torres definen parcialmente el perímetro del conjunto y contribuyen a proteger el espacio interior frente a las condiciones ambientales y acústicas del entorno inmediato. Al mismo tiempo, su orientación permite controlar las relaciones de asoleamiento y las visuales desde las unidades interiores.
El vacío central adquiere así una función organizadora. No corresponde a una superficie sobrante derivada de la implantación de las torres, sino a un espacio que articula circulación, paisaje, comercio y encuentro. La densidad se concentra verticalmente para liberar superficie en planta y producir una estructura urbana con diferentes grados de apertura y ocupación.
Esta configuración modifica la percepción habitual del rascacielos exento. Las torres no se entienden únicamente como objetos verticales independientes, sino como componentes de un sistema espacial mayor en el que el vacío adquiere una importancia equivalente a la masa edificada.
El podio perimetral como interfaz entre ciudad y complejo
El conjunto incorpora un podio perimetral de entre tres y cuatro niveles que establece la transición entre las torres y el espacio urbano circundante. Este basamento concentra parte de los programas comerciales y genera un frente continuo hacia las vías adyacentes.
La masa del podio contribuye a atenuar la relación directa entre las áreas interiores y el tráfico de las avenidas circundantes. Su configuración establece una primera capa de protección acústica y espacial, especialmente relevante en un distrito caracterizado por una elevada intensidad de circulación.
Sin embargo, el perímetro no funciona como una barrera continua. Grandes aberturas permiten establecer conexiones peatonales y mantener la continuidad de la calle que divide las dos parcelas. La infraestructura urbana atraviesa, de este modo, el conjunto y se incorpora a su organización espacial.
Esta condición resulta significativa porque el proyecto no plantea una separación absoluta entre ciudad y complejo. El podio establece un umbral graduado: filtra las condiciones exteriores, pero mantiene puntos de conexión con el tejido urbano. Los accesos, recorridos comerciales y conexiones con el transporte público contribuyen a construir esta relación entre el espacio público exterior y el paisaje interior.
La configuración del basamento también introduce una secuencia de espacios cubiertos y abiertos. Los cambios de profundidad, sombra y vegetación modifican la percepción del recorrido a nivel peatonal y permiten que el usuario experimente diferentes escalas dentro de un conjunto de gran altura.

El oasis central como estructura paisajística
El espacio central se configura mediante una sucesión de terrazas ajardinadas que descienden desde los niveles superiores del podio hacia el centro del conjunto. El paisaje adquiere una función estructurante al integrar circulación, estancia, vegetación y programas comerciales.
La topografía artificial permite introducir diferentes cotas dentro del espacio central. En lugar de resolver el jardín como una superficie horizontal única, el proyecto construye una sección paisajística que acompaña el recorrido y establece relaciones visuales entre los distintos niveles. La verticalidad de las torres queda así contrastada con una topografía de menor escala.
Las terrazas ajardinadas contribuyen también a diferenciar las áreas de uso. La vegetación funciona como filtro visual entre los programas comerciales situados en los niveles inferiores y las áreas residenciales ubicadas en altura. Esta gradación espacial introduce distintos grados de privacidad sin recurrir exclusivamente a cerramientos opacos.
El paisaje cumple además funciones ambientales. El sombreado producido por la vegetación y los procesos de evapotranspiración pueden contribuir a modificar las condiciones térmicas del espacio exterior. Las áreas verdes incorporadas a las terrazas forman parte, por tanto, de la infraestructura ambiental del proyecto y no únicamente de su composición visual.
La topografía continúa hacia cotas inferiores en el centro del conjunto, donde se relaciona con la infraestructura de transporte público. La conexión entre paisaje y estación de metro vincula movilidad y espacio público dentro de una misma sección urbana. El oasis funciona así como un punto de articulación entre diferentes sistemas de circulación.
Dualidad de las envolventes y orientación urbana
La organización espacial del conjunto se refleja en la diferenciación entre sus fachadas exteriores e interiores. Hacia el entorno urbano, las torres presentan una envolvente ortogonal y regular, basada en una modulación repetitiva de marcos y superficies acristaladas. Hacia el oasis, en cambio, la geometría adquiere mayor variación mediante balcones, terrazas y elementos de jardinería.
La fachada exterior responde a la escala del nuevo distrito financiero de Jiangbei. Su regularidad establece una relación con el lenguaje constructivo de los edificios corporativos circundantes y expresa una lectura homogénea de los volúmenes desde la ciudad.
La fachada interior desarrolla una condición diferente. Las curvas y los elementos salientes producen una mayor diversidad en sección y permiten incorporar terrazas y vegetación en distintos niveles. La envolvente interior se relaciona directamente con el paisaje central y con los espacios colectivos situados en el podio.
Esta diferencia no implica la existencia de dos sistemas constructivos independientes. El proyecto mantiene una organización estructural y una modulación que permiten controlar la complejidad de la fachada interior. Las plantas de las torres se estandarizan en grandes sectores, mientras la variación se concentra en la disposición de balcones y jardineras.
La repetición estructural proporciona eficiencia constructiva y facilita la ejecución de un edificio de gran altura. Sobre esta base, las modificaciones localizadas de la envolvente producen variaciones espaciales sin requerir una transformación completa de cada nivel. La expresividad formal queda, de este modo, vinculada a una organización repetitiva.




Materialidad y relación entre fachada y paisaje
En la fachada interior, el uso de materiales como el bambú reciclado introduce una diferencia perceptiva respecto de las superficies exteriores de vidrio y metal. Su incorporación en barandillas y revestimientos establece una relación material con la vegetación del oasis y aporta una textura de menor escala al espacio peatonal.
El contraste entre ambas caras de la envolvente responde a las diferentes condiciones de exposición. Mientras la fachada exterior se relaciona principalmente con el paisaje construido del distrito financiero, la interior establece una relación inmediata con las terrazas ajardinadas y los espacios públicos.
La materialidad contribuye, por tanto, a reforzar la diferenciación espacial del proyecto. El exterior mantiene una lectura más uniforme y corporativa; el interior introduce superficies y elementos asociados a la escala del paisaje y al contacto directo con los usuarios.
Paisaje, fitodepuración y gestión integrada del agua
La integración del paisaje con los sistemas técnicos del edificio constituye uno de los aspectos centrales del proyecto. Las cubiertas superiores no accesibles incorporan dos áreas de aproximadamente 500 m² destinadas a cañaverales. Estos sistemas se utilizan para el tratamiento de aguas grises mediante procesos de fitodepuración y permiten reutilizar parte del agua en el mantenimiento del paisaje.
Las cubiertas ajardinadas incorporan también especies vegetales adaptadas a las condiciones locales. La selección de vegetación se relaciona con la creación de hábitats y con la incorporación de biodiversidad dentro de un entorno urbano de elevada densidad.
La gestión hídrica se integra así en la arquitectura mediante una combinación de cubierta, vegetación, tratamiento y reutilización. El paisaje deja de ser una capa independiente del edificio y pasa a formar parte de los ciclos materiales que sostienen su funcionamiento.
Este planteamiento modifica la relación convencional entre edificio y jardín. En lugar de recibir el agua de una infraestructura externa y utilizar el paisaje únicamente como superficie de plantación, el conjunto incorpora procesos de filtración y reutilización dentro de su propia organización técnica.




Ventilación, orientación y control de la radiación solar
La orientación de las torres también participa en la configuración ambiental del conjunto. Según la documentación aportada, la disposición de los volúmenes considera los vientos predominantes del oeste y busca favorecer la ventilación natural de las unidades residenciales.
La apertura del oasis hacia el oeste contribuye a establecer condiciones de circulación del aire en el espacio central. Esta configuración puede favorecer el movimiento de las masas de aire entre el exterior y el interior del conjunto, aunque su comportamiento efectivo depende de las condiciones climáticas y aerodinámicas específicas del emplazamiento.
El proyecto incorpora además una bomba de calor vinculada al agua del río como fuente para los procesos de calefacción y refrigeración. El sistema utiliza el intercambio térmico con el agua para reducir la dependencia de sistemas convencionales basados exclusivamente en el aire.
En las fachadas interiores, los balcones profundos y las jardineras generan elementos de sombra que modifican la incidencia de la radiación solar sobre las superficies acristaladas. Su disposición escalonada contribuye al control de la exposición solar y complementa las estrategias activas de acondicionamiento.
La combinación de orientación, vegetación, sombra, ventilación e intercambio térmico configura un sistema ambiental compuesto por diferentes escalas de intervención. Algunas operaciones corresponden a la propia geometría del edificio; otras dependen de sistemas técnicos específicos.
Densidad vertical y continuidad del espacio paisajístico
La relación entre densidad y paisaje constituye el principal interés tipológico del proyecto. Las Torres Oasis concentran una elevada cantidad de superficie construida en dos volúmenes verticales y, simultáneamente, liberan una superficie central destinada a actividades colectivas y vegetación.
Esta operación produce una inversión respecto del modelo de ocupación extensiva. La densidad se desplaza hacia la dimensión vertical, mientras el espacio libre adquiere una mayor continuidad en planta. El resultado es una estructura urbana en la que el paisaje se integra en el interior de un conjunto de gran escala.
La combinación de vivienda, comercio, transporte y espacio público refuerza esta condición sistémica. Los distintos programas no funcionan como piezas independientes, sino como componentes relacionados mediante el podio, las circulaciones y el oasis central.
La arquitectura adquiere aquí una dimensión urbana que se manifiesta principalmente en la organización de los vacíos. La sección del conjunto establece diferentes niveles de actividad, desde el transporte subterráneo hasta las áreas comerciales y ajardinadas, mientras las torres concentran el programa residencial en altura.
Consideraciones finales: arquitectura, paisaje y sistemas urbanos
Las Torres Oasis plantean una forma de densificación en la que la concentración vertical de la edificación permite liberar espacio para el paisaje y las actividades colectivas. La configuración en L de las torres, el podio perimetral y el oasis central forman un sistema integrado que organiza las relaciones entre estructura, programa, circulación y condiciones ambientales.
La principal aportación tipológica del proyecto reside en la incorporación del paisaje como componente funcional de la arquitectura de alta densidad. Las terrazas ajardinadas, los sistemas de tratamiento de agua, la vegetación y las superficies de sombra participan de las condiciones de uso y del comportamiento ambiental del conjunto.
La diferenciación entre fachada exterior e interior refuerza esta organización. La primera establece una relación regular con el distrito financiero; la segunda responde a la escala del oasis mediante una geometría más variable y una mayor presencia de vegetación. Esta dualidad permite que una misma estructura adopte diferentes grados de apertura y expresión según su orientación.
Desde una perspectiva urbana, el proyecto articula programas residenciales, comerciales y de transporte alrededor de un espacio paisajístico central. La densidad no se plantea únicamente como acumulación de superficie edificada, sino como una operación que redistribuye la relación entre masa y vacío.
Las Torres Oasis pueden interpretarse, en consecuencia, como una exploración de la capacidad del rascacielos para incorporar sistemas paisajísticos y ambientales dentro de su propia organización. El interés del proyecto no reside únicamente en la presencia de vegetación entre torres de gran altura, sino en la integración de paisaje, sección, circulación y sistemas técnicos dentro de una estructura urbana de uso mixto.
©tecnne




Visualizaciones: © Atchain
Arquitecto: MVRDV
Socio fundador responsable: Winy Maas
Socio: Wenchian Shi
Equipo de diseño: Kyo Suk Lee, Sredej Bunnag, Shanshan Wu, Daehee Suk, Americo Iannozzone, Haochen Yang, Echo Zhai, Albert Parfonov, Jiani You, Evan O’Sullivan
Asesores medioambientales: Peter Mensinga, Arjen Ketting
Derechos de autor: MVRDV Winy Maas, Jacob van Rijs, Nathalie de Vries
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