La intervención de Kengo Kuma en la Biblioteca Haruki Murakami propone un ejercicio de reinterpretación espacial donde la estructura existente se reorganiza para articular un recorrido que vincula arquitectura y literatura. El túnel de madera ondulante, que fue concebido como elemento de transición y como dispositivo expositivo, concentra una estrategia proyectual que tiene como objetivo transformar el acceso en un espacio que modula la percepción y establece un diálogo directo con los mecanismos narrativos presentes en la obra del autor japonés. Esta aproximación interpretativa permite comprender el edificio como un sistema que combina materialidad y significado en una secuencia espacial cuidadosamente construida.
Biblioteca Haruki Murakami de Kengo Kuma
Kengo Kuma intervino en la reconfuguración de la Waseda international House of Literature, conocida informalmente como Biblioteca Haruki Murakami, cimentando un ejercicio de reinterpretación arquitectónica. La intervención de Kuma sobre la estructura existente se convierte en un instrumento para articular una experiencia espacial vinculada a la literatura contemporánea japonesa.
El punto focal del proyecto es un volumen interior de madera organizado como túnel, cuya geometría ondulante establece una relación directa entre tránsito y percepción, planteando un recorrido que introduce al visitante a un ámbito donde la arquitectura adquiere una dimensión narrativa. Esta pieza está asentada sobre un armazón metálico, sosteniendo una envolvente de lamas de madera moduladas que funciona como un umbral que reordena la secuencia espacial, además de orientar la lectura del edificio.
“Neutralizamos el edificio original repintando las paredes exteriores de blanco, lo que realza la incorporación de la marquesina tridimensional de madera. Esta marquesina sirve como indicador de la entrada al túnel, representando el límite entre dimensiones. El túnel de madera, creado como un corte vertical a través de la losa existente, funciona simultáneamente como estantería, teatro y sala de conferencias.”
La operación de reutilización del volumen preexistente se apoya en una estrategia de sustracción y adición controlada: se mantienen los entrepisos y la estructura principal, aunque se reorganizan circulaciones y accesos para introducir una lógica espacial centrada en la progresión gradual. Este ejercicio proyectual, frecuente en la obra de Kuma, responde a su interés por desmaterializar los límites y por introducir una escala intermedia entre estructura y piel, mediante listones, paneles perforados o lamelas que filtran la luz y modulan la percepción del espacio. En este caso, la madera se convierte en el elemento que articula esta secuencia y que permite que el edificio dialogue con la tradición japonesa de carpintería y ensamblaje, sin recurrir a gestos monumentales.


La noción de tránsito de la Biblioteca Murakami
El túnel fue concebido como pieza autónoma e integrada al mismo tiempo. Genera una concavidad continua que envuelve la circulación y que organiza el programa interior. Su sección variable y su curvatura sostenida producen efectos lumínicos específicos: la luz natural, filtrada por los intersticios entre las lamas, genera sombras lineales que acompañan la trayectoria del visitante. Estas proyecciones de sombra refuerzan la idea de desplazamiento, mientras que la iluminación artificial se introduce de manera puntual para subrayar la presencia de las estanterías incorporadas a la estructura. La superposición de capa estructural, revestimiento y mobiliario crea una unidad espacial que actúa como interfaz entre el visitante y la colección exhibida.
La pieza remite a la noción de tránsito que recorre gran parte de la obra de Haruki Murakami, que se presenta como principio organizador que estructura la configuración de los personajes y el orden simbólico de sus universos ficcionales, donde el desplazamiento se manifiesta en tres dimensiones articuladas: física, psicológica y ontológica, constituyendo un mecanismo narrativo que tensiona categorías como identidad, memoria y percepción.
La arquitectura, en este caso, interpreta el mecanismo literario mediante el cual lo cotidiano experimenta un ligero desplazamiento que lo convierte en territorio de incertidumbre. La curvatura del túnel, la variación rítmica de sus lamas y la continuidad de su superficie sugieren un espacio que mantiene su verosimilitud material, aunque introduce una sensación de inestabilidad perceptiva que evoca los pasajes entre dimensiones que caracterizan la narrativa de Murakami.
La presencia de estanterías integradas refuerza esta lectura. Las primeras ediciones del autor, insertas en la curvatura del túnel, se convierten en parte de un sistema continuo donde la arquitectura y la literatura se sostienen mutuamente. No se trata de un simple recurso expositivo, sino de una operación que convierte al libro en componente arquitectónico, incorporándolo a la estructura de forma literal y simbólica. Esta estrategia responde al interés de Kuma por diluir la frontera entre objeto y soporte, y por producir arquitecturas en las que los materiales adquieren un papel narrativo propio.
En paralelo, el proyecto redefine las zonas de lectura y los espacios destinados a actividades culturales. Los recintos se organizan en torno a la secuencia establecida por el túnel y se relacionan mediante aperturas cuidadosamente moduladas que permiten la conexión visual sin comprometer la concentración necesaria para la lectura. La combinación de superficies continuas de madera con áreas más abiertas crea un gradiente espacial que facilita usos diferenciados, desde la lectura individual hasta encuentros colectivos o actividades académicas. Este sistema responde a una concepción contemporánea de la biblioteca como lugar de intercambio, investigación y experimentación cultural, en contraste con el modelo silencioso y aislado característico de las bibliotecas tradicionales.
La intervención establece además un diálogo con la historia arquitectónica japonesa, especialmente con la tradición de espacios intermedios y con el uso de materiales naturales en configuraciones que privilegian la continuidad espacial. En este sentido, el túnel puede interpretarse como una versión reinterpretada del engawa, entendido aquí no como pasillo perimetral, sino como espacio de mediación que estructura el paso entre el exterior y el interior simbólico del edificio. La operación de Kuma se inscribe así en una línea de trabajo que combina materiales locales, técnicas contemporáneas y un enfoque sensorial que privilegia la relación entre usuario y materia.
La articulación entre forma, estructura y significado se vuelve especialmente evidente en la manera en que el túnel conecta con la escalera y con las áreas situadas en los niveles superiores. La circulación se organiza como un recorrido ascendente en el que la continuidad del revestimiento y la variación de la luz van construyendo una transición progresiva hacia zonas de mayor apertura visual. Este movimiento secuencial contribuye a reforzar la idea de la arquitectura como experiencia narrativa, donde cada desplazamiento introduce matices nuevos en la percepción del edificio.
Los tuneles de Haruki Murakami
“Renovamos el Edificio n.º 4 del Campus Universitario de Waseda para convertirlo en la nueva Biblioteca Haruki Murakami, un «túnel de madera» que atraviesa el edificio existente. Este túnel de madera trasciende el tiempo y el espacio, al traducir los «túneles» de las novelas de Murakami que conectan diferentes dimensiones en un espacio arquitectónico.”
En las novelas de Haruki Murakami, los túneles operan como uno de los motivos espaciales más recurrentes en la organización simbólica de sus relatos, concebidos como umbrales físicos y metafísicos que facilitan el desplazamiento entre niveles de realidad, estados de conciencia y estratos afectivos latentes. Su función excede el rol escenográfico y se integra a la estructura narrativa como dispositivo que modela la experiencia del personaje y condiciona la interpretación del mundo ficcional.
Desde un enfoque espacial, el túnel se configura como territorio liminal donde tiempo y lugar pierden definición y las coordenadas habituales se diluyen. Esta condición intermedia lo convierte en escenario adecuado para la aparición de lo insólito, ya que permite la coexistencia de lo cotidiano y lo extraordinario sin ruptura formal del verosímil. El cruce del túnel constituye un punto de inflexión: el personaje abandona un ámbito conocido y se interna en un dominio regido por otras lógicas de causalidad, identidad y temporalidad.
En el plano simbólico, el túnel actúa como corredor introspectivo. El avance en la penumbra, la reducción sensorial y la estrechez espacial conducen a un descenso hacia zonas profundas del inconsciente, donde emergen recuerdos latentes, carencias afectivas o fragmentos identitarios disgregados. La travesía adquiere sentido como proceso de confrontación interior y de transformación psicológica.
El túnel se asocia también con la posibilidad de acceso a mundos paralelos, elemento frecuente en la poética del autor. El pasaje subterráneo funciona como conexión con espacios alternos, a medio camino entre lo onírico y lo metafísico, que no constituyen universos autónomos sino prolongaciones alteradas de la realidad habitual. Esta lógica de tránsito refuerza la condición del “entre-dos”, un punto de contacto que opera como zona transicional más que como destino final.
De este modo, el túnel condensa una dimensión existencial donde desplazarse implica aceptar la incertidumbre y avanzar sin garantías. La salida representa un retorno alterado que reorganiza la percepción del entorno y del propio sujeto, evidenciando la travesía como mecanismo de transformación capaz de reconfigurar la experiencia y la identidad del personaje.
Características arquitectónicas ampliadas por Kuma
• Túnel interior de madera modulada con estructura metálica interna que actúa simultáneamente como circulación, elemento expositivo y pieza simbólica.
• Reconfiguración del edificio existente mediante ajustes en las circulaciones y en la distribución programática que permiten la continuidad entre zonas de lectura y espacios culturales.
• Integración de estanterías en la curvatura del túnel, estableciendo una relación directa entre contenido literario y estructura arquitectónica.
• Uso de lamas de madera como dispositivos para filtrar la luz, modular la acústica y generar una textura envolvente.
• Inserción de elementos que dialogan con la tradición japonesa sin recurrir a gestos replicados, sino mediante la reinterpretación de principios espaciales y materiales.
• Organización de recorridos secuenciales que asocian la experiencia arquitectónica a mecanismos narrativos presentes en la obra de Murakami.
La intervención demuestra cómo la arquitectura puede asumir una función interpretativa al traducir en términos espaciales las tensiones entre realidad y percepción que caracterizan a la literatura de Murakami. La biblioteca se presenta como un dispositivo que no solo aloja libros, sino que establece condiciones sensoriales y estructurales capaces de producir una lectura ampliada del espacio, donde el visitante experimenta una transición gradual hacia un ámbito donde lo cotidiano adopta una dimensión perceptivamente alterada.
Conclusión
El proyecto explora la capacidad de la arquitectura para operar como instrumento interpretativo que integra forma, material y uso en un sistema coherente. La reconfiguración del edificio existente y la incorporación del túnel modulado generan una experiencia que traslada al ámbito físico las oscilaciones entre realidad y percepción propias de la literatura de Murakami. La biblioteca se constituye como un territorio de transición en el que la luz y la secuencia espacial configuran un entorno que invita a una lectura ampliada del espacio y de su relación con el universo literario que lo inspira.
©tecnne
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Fotografías: クレジット:川澄小林研二写真事務所 – ©︎ Kawasumi-Kobayashi Kenji Photograph Office – Gentileza KKAA
Citas: Memoria del proyecto, www.kkaa.co.jp
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