El presente artículo examina la teoría de las “Disyunciones” formulada por Bernard Tschumi, situándola en el marco de una revisión crítica de los principios de síntesis y armonía que han estructurado históricamente el pensamiento arquitectónico occidental. Se analiza cómo esta teoría introduce una ruptura deliberada con la noción de unidad formal, desplazando el énfasis desde la coherencia compositiva hacia la coexistencia conflictiva entre espacio, acontecimiento y movimiento. Desde una perspectiva vinculada a planteamientos posthumanistas, el texto expone cómo Tschumi problematiza los límites disciplinares de la arquitectura mediante el desmantelamiento de categorías clásicas como programa, tipología y forma estable. En lugar de concebir el edificio como un organismo cerrado y jerárquico, propone una estructura abierta, articulada a partir de superposiciones, discontinuidades y montajes, donde la experiencia se configura a través de la fricción entre sistemas heterogéneos. Proyectos como el Parc de la Villette y los Manhattan Transcripts se presentan como casos de estudio que materializan esta lógica disyuntiva. En el primero, la retícula de follies, las superficies programáticas y las circulaciones se organizan según una modulación independiente que evita la subordinación jerárquica entre elementos, generando un campo de tensiones donde el recorrido no responde a una narrativa lineal. En el segundo, la representación gráfica fragmenta la relación convencional entre planta, sección y acontecimiento, incorporando secuencias cinematográficas que evidencian la escisión entre espacio construido y acción humana. A través de estas operaciones, la arquitectura se concibe como un dispositivo que asume la fragmentación y el conflicto como condiciones constitutivas de la cultura contemporánea. El sujeto deja de ocupar una posición central y estable; su experiencia se dispersa en una red de trayectorias, eventos y estructuras que no convergen en una síntesis unificadora, sino que permanecen en tensión permanente.
Bernard Tschumi, disyunciones
Para Bernard Tschumi el escenario cultural actual sugiere la necesidad de apartar aquellas categorías establecidas de significado e historias contextuales. La estrategia de disyunción’ propone la reconsideración de los límites de la arquitectura, mediante el uso de una lógica disociativa; una arquitectura posthumanista que haga hincapié en la dispersión del sujeto y en la fuerza de la regulación social, pero también en el descentramiento en la noción de una forma arquitectónica.
Disyunciones
1 Disyunción y Cultura
El paradigma que los arquitectos nos transmitieron durante el periodo moderno es el de dador de forma, el creador de estructuras jerárquicas y simbólicas caracterizadas, por una parte, por la unidad de sus partes, y por otra, por la transparencia de la forma al significado. (El tema moderno, más que modernista, de la arquitectura es referido aquí para indicar que esta perspectiva unificada excede nuestro pasado reciente). Un número de bien conocidos correlatos elaboran estos términos: la fusión de forma y función, programa y contexto, estructura y significado. En la base de esto descansa la creencia en el objeto unificado, centrado y auto generativo, cuya propia autonomía es reflejada en la autonomía formal del trabajo. Aún, hasta cierto punto, esta práctica largamente presente, la cual acentúa la síntesis, armonía, la composición de elementos y la coincidencia sin grieta de partes potencialmente separadas [disparate: diferentes], deviene extraña [estranged: separada] de su cultura externa, de las condiciones culturales contemporáneas.
2 Des-estructuración
En estas disrupciones y disyunciones, su fragmentación y disociación características, las circunstancias culturales de hoy en día, sugieren la necesidad de descartar las categorías establecidas de significado e historias contextuales. Podría ser provechoso, por lo tanto, abandonar cualquier noción de una arquitectura postmoderna en favor de una arquitectura “posthumanista”, una que pudiera hacer hincapié no únicamente en la dispersión del sujeto y en la fuerza de la regulación social, sino también en el efecto de tal descentramiento en la entera noción de una forma arquitectónica unificada y coherente. También parece importante pensar no en términos de principios de composición formal, sino más bien en la inquisición de estructuras –esto es, ordenes, técnicas y procedimientos que se encuentran vinculados por cualquier trabajo arquitectónico.
Tal proyecto se encuentra lejos del formalismo en su insistencia sobre la motivación histórica del signo, enfatizando su contingencia, su fragilidad cultural, más que una esencia a-histórica. Es uno que en los tiempos presentes, sólo puede confrontar la ruptura [rift: hendidura] radical entre significante y significado o, en términos arquitectónicos, espacio y acción, forma y función. Que hoy estemos presenciando una llamativa dislocación de estos términos llama la atención no sólo por la desaparición de teorías funcionalistas sino tal vez también de la función normativa de la arquitectura misma.
3 Orden
Cualquier trabajo teórico, cuando se “desplaza” en el campo de la construcción [built: de fabricación, de construcción], aún retiene su rol dentro de un sistema abierto o general de pensamiento. Como en el proyecto teórico The Manhattan Transcrips (1981), y el construido Parc de la Villete, lo que es cuestionado es la noción de unidad. Del modo en que están concebidos, ambos trabajos no tienen principios ni fines. Son operaciones compuestas por repeticiones, distorsiones, superposiciones y cosas así. A pesar de que posean su propia lógica interna –no son pluralísticos sin rumbo fijo- sus operaciones no pueden ser descritas puramente en términos de transformaciones internas o secuenciales. La idea de orden es constantemente cuestionada, desafiada, empujada al borde.
4 Estrategias de la Disyunción.
Aunque la noción de disyunción no es para ser vista como un concepto arquitectónico, posee efectos que son impresos sobre el recinto, la construcción, incluso el programa, de acuerdo con la lógica disociativa que gobierna el trabajo. Si uno fuese a definir disyunción, yendo más allá de su significado en el diccionario, insistiría en la idea de límite, de interrupción. Tanto los Transcripts y La Villete emplean diferentes elementos de estrategia de disyunción. Esta estrategia toma la forma de una exploración sistemática de uno o más temas: por ejemplo, franjas y secuencias en el caso de los Transcripts, y superposición y repetición el La Villete. Tales exploraciones nunca pueden ser conducidas en el abstracto ex nihilo: uno trabaja dentro de la disciplina de la arquitectura –aunque con conciencia de otros campos: literatura, filosofía o incluso teoría fílmica.
5 Límites
La noción de límite es evidente en la práctica de Joyce, Bataille y Artaud, quienes trabajaron en el límite de la filosofía y la nofilosofía, de la literatura y la noliteratura. La atención hoy prestada a la aproximación deconstructiva de Jacques Derrida representa también un interés acerca del trabajo en el límite: el análisis de conceptos de la manera más rigurosa e internalizada, pero también su análisis externo, para preguntar qué es lo que estos conceptos y su historia esconden, como represión o disimulación. Tales ejemplos sugieren que hay una necesidad de considerar la cuestión de los límites en arquitectura. Ellos actúan (para mi) como recordatorios de que mi propio placer nunca ha asomado al observar edificios, grandes trabajos de la historia o de la arquitectura presente, sino, más bien, en el desmantelarlos. Para parafrasear a Orson Welles: “No me gusta la arquitectura, me gusta hacer arquitectura.”
6 Notación
El trabajo acerca de la notación emprendido en The Manhattan Transcripts fue un intento por reconstruir los componentes de la arquitectura. Los diferentes modos de notación empleados fueron dirigidos a ambiciosos dominios que, aunque normalmente excluidos desde la mayoría de la teoría arquitectónica, son indispensables para trabajar en los márgenes, o límites de la arquitectura. Si bien ningún modo de notación, ya sea matemática o lógica, puede transcribir la completa complejidad del fenómeno arquitectónico, el progreso de la notación arquitectónica se encuentra enlazado a la renovación tanto de de la arquitectura como de su concepto acompañante de cultura. Una vez que los componentes tradicionales hayan sido desmantelados, reensamblarlos es un proceso extenso; sobre todo, lo que es finalmente una transgresión de los cánones clásicos y modernos no debiera permitir la regresión hacia un empirismo formal. De aquí que la estrategia disyuntiva usada tanto en los Transcripts y en La Villette, cuyos hechos nunca se conectan bastante, y sus relaciones de conflicto son cuidadosamente mantenidas, rechazando síntesis o totalidad. El proyecto nunca es logrado, ni hay fronteras siquiera definibles.
7 Disyunción y Vanguardia
Como Derrida apunta, los conceptos arquitectónicos y filosóficos no desaparecen repentinamente [overnight: durante la noche]. No obstante el una vez imaginable “quiebre epistemológico”, las rupturas siempre ocurren dentro de una vieja fábrica que es constantemente desmantelada y dislocada de tal modo que sus rupturas llevan a nuevos conceptos o estructuras. En la arquitectura tal disyunción implica que en ningún momento una parte cualquiera puede llegar a ser una síntesis o totalmente auto-suficiente; cada parte lleva a otra, y cada construcción está fuera-de-balance, constituida por las trazas de otra construcción. Puede ser constituida también por las trazas de un evento, un programa. Esto pude llevar a nuevos conceptos, así como un objetivo aquí es entender un nuevo concepto de la ciudad, de la arquitectura.
Si fuéramos a calificar una arquitectura o un método arquitectónico como “disyuntivo”, sus denominadores comunes habrían de ser los siguientes:
Rechazo de la noción de “síntesis” a favor de la idea de disociación, de análisis disyuntivo.
Rechazo de la oposición tradicional entre uso y forma arquitectónica a favor de una superposición o yuxtaposición de dos términos que pueden ser tomados independiente y similarmente como objetos de idénticos métodos de análisis arquitectónico.
Énfasis puesto, como un método, en la disociación, superposición y combinación, el cual detonaría fuerzas dinámicas que expanden dentro del sistema arquitectónico completo, explotando sus límites mientras sugieren una nueva definición.
El concepto de disyunción es incompatible con una visión de la arquitectura estática, autónoma o estructural. Pero no es anti-autónoma o anti-estructural; simplemente implica operaciones constantes y mecánicas que sistemáticamente producen disociación en espacio y tiempo, donde un elemento arquitectónico sólo funciona por medio de la colisión con un elemento programático, con el movimiento de los cuerpos, o lo que sea. A su manera, la disyunción viene a ser una herramienta sistemática y teórica para hacer arquitectura.
Bernard Tschumi, 1994©
Imagen: The Manhattan Transcript, Bernard Tschumi
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