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ARQUITECTURAEnsayos

La Espiral de Libros como dispositivo arquitectónico en la Biblioteca Central de Seattle

Biblioteca Publica de Seattle, volumetría

La Biblioteca Central de Seattle (SCL), proyectada por Office for Metropolitan Architecture (OMA) bajo la dirección de Rem Koolhaas, se inscribe en los debates arquitectónicos de comienzos del siglo XXI sobre la transformación tipológica y programática de los espacios de conocimiento en un contexto marcado por la digitalización de la información. El edificio propone una revisión crítica de la biblioteca pública tradicional, entendida como dispositivo teórico capaz de articular nuevas relaciones entre arquitectura, información y experiencia. Este estudio se centra en la Espiral de Libros como núcleo organizativo y conceptual del proyecto. Concebida como un plano inclinado continuo, la espiral cuestiona la fragmentación del conocimiento producida por la superposición de plantas horizontales, permitiendo una organización secuencial e ininterrumpida de la colección bibliográfica. El análisis se apoya en textos teóricos y proyectos previos de OMA, situando la SCL como una síntesis madura de investigaciones sobre programa, sección y circulación, y como un ejemplo de arquitectura entendida como argumento construido.

La Espiral de Libros de la Biblioteca Central de Seattle: Un Manifiesto Construido sobre la Circulación, el Programa y el Conocimiento

A comienzos del siglo XXI, la biblioteca pública atravesaba una revisión profunda de sus fundamentos tipológicos y programáticos, impulsada por la expansión de los medios digitales y por la transformación de los modos de acceso a la información. Koolhaas señaló la dificultad de concebir una biblioteca definitiva en un contexto en el que la revolución electrónica parecía disolver las bases materiales del conocimiento. La Biblioteca Central de Seattle (SCL), inaugurada en 2004 y proyectada por Office for Metropolitan Architecture (OMA), materializa una respuesta arquitectónica a esta condición de inestabilidad, articulada mediante su organización y formalización espacial.

El análisis se concentra en el principal dispositivo conceptual y programático del edificio, la Espiral de Libros, cuya lectura formal ha tendido a simplificar su alcance. Un examen más exhaustivo permite identificarla como el núcleo argumental del proyecto, donde confluyen reflexiones teóricas, estrategias tipológicas y decisiones espaciales.

El estudio se estructura en torno a tres ejes de investigación. En primer lugar, se examina la manera en que la Espiral de Libros deriva de investigaciones previas de OMA desarrolladas en proyectos de bibliotecas no construidos, donde se formularon nociones como el circuito continuo y la manipulación de vacíos dentro de un volumen compacto de información.

En segundo término, se analiza el dispositivo como una crítica operativa al predominio del plano horizontal como principio organizador, así como el modo en que materializa la propuesta de “flexibilidad compartimentada” como alternativa a los modelos de flexibilidad indiferenciada asociados al movimiento moderno.

Finalmente, se estudia la dimensión experiencial de la espiral, entendida como un mecanismo que transforma la circulación interior en un recorrido continuo, que establece una relación mediada entre orientación, desplazamiento y descubrimiento, en diálogo con las reflexiones de Koolhaas sobre la cultura de la congestión y el urbanismo interior.

La relevancia de este estudio reside en su capacidad para esclarecer cómo una configuración espacial concreta puede articular un argumento teórico complejo sobre la relación entre cuerpo, información y arquitectura en la contemporaneidad. El análisis examina su condición simultánea de crítica tipológica, estrategia programática y posicionamiento cultural. Para analizar la espiral como argumento arquitectónico resulta necesario situarla dentro del linaje intelectual y proyectual del que procede. Su formulación consolida un proceso de investigación prolongado en torno a la arquitectura de la información.

Biblioteca Publica de Seattle, espiral de libros, axonometria

Marco teórico y estado de la cuestión

El estudio de la Espiral de Libros adquiere mayor precisión cuando se la comprende como parte de un corpus teórico coherente desarrollado por Rem Koolhaas a lo largo de varias décadas. Su concepción se vincula a una serie de proyectos no construidos que operaron como ámbitos de experimentación conceptual, en los que se ensayaron relaciones entre programa, sección, circulación y forma. Reconocer la espiral como resultado de esta investigación persistente permite interpretar su papel dentro de la Biblioteca Central de Seattle como la materialización de una reflexión continua sobre la organización espacial del conocimiento.

Conceptos clave en la obra de Koolhaas

La estrategia proyectual desarrollada por OMA para la Biblioteca Central de Seattle se apoya en un conjunto de conceptos teóricos formulados por Rem Koolhaas, que funcionan como soporte intelectual del edificio y orientan sus decisiones espaciales y programáticas. Entre ellos, la noción de cultura de la congestión, junto con la idea de sección libre, resulta determinante.

En Delirio de Nueva York, Koolhaas interpreta el rascacielos de Manhattan como una superposición de plantas programáticamente autónomas, donde la continuidad formal cede frente a la coexistencia de usos dispares. Esta organización vertical permite la intensificación de la vida urbana mediante la acumulación de actividades heterogéneas dentro de un mismo volumen. En la Biblioteca Central de Seattle, esta lógica se traduce en la disposición de cinco plataformas estables, cada una asociada a un programa definido, apiladas como entidades diferenciadas y conectadas por espacios intermedios de carácter más fluido, donde la circulación y la interacción adquieren un papel estructurante.

Otro concepto central es el de Bigness, desarrollado en S,M,L,XL, donde Koolhaas sostiene que la arquitectura de gran escala opera al margen de las reglas tradicionales de composición y se aproxima a la condición de infraestructura. En este marco, el edificio deja de entenderse como un objeto unitario para asumir el carácter de soporte capaz de albergar programas diversos y, en ocasiones, contradictorios. La gran dimensión permite que la arquitectura funcione como un condensador social, generando densidad y propiciando encuentros no previstos. La Biblioteca Central de Seattle materializa esta idea en tanto integra funciones bibliotecarias con espacios cívicos, áreas de reunión y dispositivos de circulación dentro de un único contenedor volumétrico.

La noción de urbanismo interior es recurrente en la obra de OMA. Los edificios se conciben como paisajes internos, en los que la circulación se transforma en un instrumento de organización espacial y de construcción de la experiencia. El desplazamiento se configura como una secuencia de situaciones y variaciones espaciales. En este sentido, la experiencia interior de la Biblioteca Central de Seattle se aproxima a una lógica animada, entendida como una sucesión de episodios en la que el usuario es absorbido por el edificio y pasa a formar parte de una escena urbana interior en constante transformación.

Las bibliotecas no construidas como precursoras

La Espiral de Libros puede entenderse como la síntesis de una serie de investigaciones desarrolladas por OMA en proyectos de bibliotecas no construidos, que operaron como ámbitos de experimentación conceptual y anticiparon soluciones posteriormente consolidadas en Seattle. El proyecto para las Bibliotecas de la Universidad de Jussieu, en París (1992), constituye el antecedente más directo, al introducir la idea de un circuito continúo materializado mediante una rampa que recorre el edificio y lo configura como un bulevar interior. Según expresa Eisenman,

“Los forjados se convierten en una serie de superficies continuas que se inclinan a partir de la horizontal. Desde el punto de vista conceptual, la circulación y las distintas plantas pasan a ser una superficie continua, aunque el proyecto conserva una relación discontinua en términos de axialidad cartesiana” (Eisenman, 2011)

Esta organización transforma al visitante en un sujeto en movimiento constante, cuya experiencia se define por un recorrido serpenteante que favorece el descubrimiento incidental. El proyecto establece una dialéctica clara entre dos modos de circulación: el desplazamiento continuo e indeterminado de las rampas, asociado a una exploración abierta del conocimiento, y el movimiento directo de los ascensores, vinculado a la búsqueda específica de información.

Koolhaas, Bibliotecas Jussieu

En la propuesta para la Bibliothèque Nationale de France, presentada en 1989, OMA concibe el edificio como un volumen compacto de información, del cual se sustraen los espacios públicos en forma de vacíos. Koolhaas describe que,

“La ambición de este proyecto es liberar a la arquitectura de responsabilidades que ya no puede sostener y explorar esta nueva libertad de manera agresiva.”(Koolhaas,1995)

Este ejercicio altera la relación tradicional entre figura y fondo, generando una organización en la que los ámbitos de uso colectivo aparecen como cavidades excavadas dentro de una masa continua. En este proyecto surge de manera explícita una espiral continua destinada a albergar la biblioteca de referencia, anticipando la solución que sería desarrollada posteriormente en la Biblioteca Central de Seattle.

Aunque gran parte de la bibliografía sobre la SCL ha privilegiado el análisis de su envolvente formal o de su programa global, el examen de la Espiral de Libros permite comprenderla como el argumento central del edificio, en el que confluyen reflexiones sobre programa, circulación y forma.

Koolhaas Très Grande Bibliothèque

Desarrollo analítico: la espiral como argumento construido

Esta sección aborda la Espiral de Libros como un dispositivo arquitectónico que articula un argumento complejo a través de su configuración espacial. El análisis se estructura en cuatro dimensiones interrelacionadas —tipológica, programática, experiencial y simbólica— que permiten comprenderla como una construcción coherente en la que forma, organización y significado operan de manera simultánea.

Crítica tipológica: reorganización del plano horizontal

La biblioteca pública tradicional, históricamente estructurada mediante la superposición de plantas horizontales, fragmenta físicamente las colecciones, interfiriendo con la continuidad lógica de los sistemas de clasificación y subordinando la organización del conocimiento a las limitaciones constructivas del edificio. La búsqueda de una misma disciplina, distribuida en distintos niveles, obliga al usuario a interrumpir su recorrido, alterar su orientación y recomponer mentalmente una secuencia discontinua.

La Espiral de Libros plantea una revisión sustantiva de la organización espacial tradicional mediante la incorporación de un plano inclinado continuo que conecta cuatro niveles del edificio, entre las plantas sexta y novena, con una pendiente constante del 2 %. Este dispositivo espacial permite que la Clasificación Decimal Dewey se despliegue como una secuencia ininterrumpida desde el 000 hasta el 999, configurando un recorrido continuo del conocimiento y posibilitando la ampliación de la colección hasta alcanzar 1.450.000 volúmenes sin incrementar el número de estanterías. (Koolhaas, 2007)

En este planteamiento, Koolhaas subordina la forma arquitectónica al sistema de información, evitando la introducción de cortes tipológicos o compartimentaciones que fragmenten la lectura del archivo bibliográfico. La arquitectura se concibe así como una infraestructura continua al servicio de la lógica clasificatoria.

Biblioteca Publica de Seattle, espiral de libros sistema Dewey

Flexibilidad compartimentada: la espiral como infraestructura estable

Los límites de la flexibilidad indiferenciada promovida por el movimiento moderno se hicieron evidentes en la progresiva ocupación de espacios genéricos y neutros por programas estables, lo que derivó en interiores homogéneos y funcionalmente rígidos.

En la Biblioteca Central de Seattle, la Espiral de Libros materializa el concepto de “flexibilidad compartimentada”. OMA establece una distinción precisa entre programas estables e inestables. Los primeros corresponden a funciones cuya variación se produce por crecimiento o reducción cuantitativa, como el almacenamiento de libros. Los segundos agrupan actividades sujetas a transformaciones cualitativas, como la lectura, el trabajo colaborativo, el encuentro público o los eventos.

A pesar de su geometría dinámica, la Espiral de Libros se configura como una infraestructura estable, dedicada de manera exclusiva a la organización y conservación de la colección física. Al concentrar esta función en un sistema continuo y específico, el proyecto libera los espacios circundantes, que pueden reconfigurarse con mayor autonomía frente a cambios tecnológicos y sociales.

Flânerie y circulación: el conocimiento como recorrido

La pendiente suave de la espiral estructura un movimiento continuo y no direccional, descrito por OMA en términos urbanísticos. El usuario adopta la condición de flâneur, recorriendo un bulevar interior de libros en el que la búsqueda dirigida convive con el hallazgo imprevisto. Esta lógica se contrapone al sistema de circulación vertical, compuesto por ascensores y escaleras mecánicas, que permite desplazamientos rápidos y determinados hacia puntos concretos del edificio.

La coexistencia de ambos sistemas remite a la dialéctica ensayada en el proyecto de Jussieu, donde se distinguían la navegación exploratoria y la recuperación directa de información. En la Biblioteca Central de Seattle, esta estrategia convierte el edificio en un paisaje interior secuencial, en el que el conocimiento se experimenta como un territorio transitable más que como un objeto estático.

Monumentalidad y materialidad: afirmación del libro físico

La Espiral de Libros adquiere también una dimensión simbólica. Su desarrollo a lo largo de cuatro niveles la sitúa como núcleo visual y estructural del edificio, otorgando al libro físico una presencia central en un contexto marcado por la digitalización de la información. La monumentalidad de la espiral refuerza la materialidad del libro como objeto cultural, integrado en una organización que reconoce la complementariedad entre formatos analógicos y digitales. Se establece así una posición clara respecto a la persistencia del soporte físico dentro de un ecosistema informacional complejo.

La integración de estas cuatro dimensiones permite entender la Espiral de Libros como un sistema arquitectónico articulado, en el que tipología, programa, experiencia y significado se refuerzan mutuamente. No obstante, la densidad conceptual del dispositivo introduce tensiones entre su lógica teórica y su percepción fenomenológica, un aspecto que requiere un análisis crítico específico.

Biblioteca Publica de Seattle, espiral de libros, sección axonométrica

Las implicaciones de la Espiral de Libros como sistema arquitectónico

Para abordar de manera crítica las implicaciones de la Espiral de Libros como sistema arquitectónico que articula crítica tipológica, estrategia programática, construcción experiencial y posicionamiento simbólico, se examinan las tensiones internas del proyecto, poniendo en relación sus fundamentos teóricos con la experiencia espacial efectiva y con debates contemporáneos en torno a la arquitectura cívica.

Tensión entre racionalidad proyectual y experiencia espacial

Una de las tensiones más relevantes del proyecto se manifiesta en la distancia entre su proceso conceptual y su recepción fenomenológica. Joshua Prince-Ramus, responsable del proyecto dentro de OMA, ha descrito el desarrollo de la Biblioteca Central de Seattle como un procedimiento marcadamente racional, en el que cada decisión formal deriva de una lógica programática precisa. Los diagramas que descomponen el edificio en plataformas estables e inestables evidencian esta metodología analítica, en la que el programa actúa como generador principal de la forma.

Sin embargo, la coherencia del diagrama abstracto no se traduce necesariamente en una lectura clara del espacio construido. La organización interior, caracterizada por superposiciones visuales, secciones complejas y la ausencia de jerarquías espaciales tradicionales, produce una secuencia intensa y acumulativa. Esta condición, descrita como “pintoresca” en oposición a una lógica compositiva estática, pone de manifiesto que la claridad conceptual no garantiza una percepción espacial inmediata ni una orientación intuitiva.

Espacio cívico y exposición pública

La configuración espacial del edificio, basada en grandes vacíos, transparencias y relaciones visuales cruzadas, promueve una interacción constante entre los distintos usuarios. En esta condición de exposición mutua, los individuos se sitúan simultáneamente como observadores y observados. Desde una perspectiva teórica, esta estrategia puede interpretarse como un intento de construir un espacio cívico abierto, en el que la coexistencia de diferencias sociales se haga visible.

No obstante, en una cultura marcada por dispositivos tecnológicos que tienden a individualizar la experiencia y a generar ámbitos de privacidad, la visibilidad permanente puede producir incomodidad o rechazo. La aspiración a un foro democrático interior se enfrenta así a prácticas sociales que demandan grados variables de control y aislamiento, poniendo en tensión el ideal cívico del proyecto con los comportamientos cotidianos de sus usuarios.

Flexibilidad determinada y límites de la apropiación

Por último, se identifica una paradoja implícita en la propia Espiral de Libros como infraestructura fuertemente definida, en tanto el proyecto se apoya en el concepto de flexibilidad compartimentada. La contundencia formal de sus dispositivos plantea interrogantes sobre su capacidad para fomentar una apropiación verdaderamente abierta. En contraste con estrategias que recurren a sistemas espaciales deliberadamente neutros y de baja carga formal, la propuesta de OMA adopta una posición opuesta.

En Seattle, la intensidad formal de la arquitectura, expresada en la envolvente facetada, la cromática de los elementos de circulación y la presencia volumétrica de las plataformas, confiere a los espacios una identidad marcada. Esta condición refuerza la legibilidad conceptual del edificio, pero puede limitar la percepción de indeterminación y reducir la libertad de uso, en la medida en que la flexibilidad queda regulada por un marco arquitectónico altamente específico.

Biblioteca Publica de Seattle, espiral de libros sección

Conclusiones

La Espiral de Libros de la Biblioteca Central de Seattle se examinó como la materialización de un argumento arquitectónico complejo, en el que convergen reflexiones teóricas, decisiones tipológicas y estrategias espaciales desarrolladas por OMA a lo largo de varias décadas. La espiral constituye el núcleo conceptual del edificio y sintetiza la visión de Koolhaas sobre el papel de la biblioteca en el siglo XXI.

Los principales resultados permiten caracterizar la Espiral de Libros a partir de cuatro dimensiones complementarias. En primer lugar, opera como una revisión crítica de la tipología bibliotecaria tradicional, al sustituir la fragmentación derivada del apilamiento de plantas horizontales por una continuidad espacial coherente con la lógica del sistema de clasificación. En segundo término, representa la aplicación más precisa del principio de flexibilidad compartimentada, al funcionar como una infraestructura estable para la colección física y permitir que los espacios adyacentes asuman programas más variables. En tercer lugar, actúa como un dispositivo de circulación que transforma la búsqueda de información en un recorrido continuo, estableciendo una relación directa entre movimiento, descubrimiento y conocimiento. Finalmente, adquiere una dimensión simbólica al afirmar la vigencia del libro físico dentro de un entorno informacional híbrido, integrándolo en una estructura de escala monumental.

La contribución principal de este trabajo reside en proponer una lectura de la Espiral de Libros como el punto de convergencia de las investigaciones de OMA sobre programa, circulación y urbanismo interior. De este modo, el análisis desplaza la atención desde la forma o la función consideradas aisladamente hacia la comprensión del edificio como un argumento construido, ofreciendo una herramienta metodológica para interpretar la arquitectura contemporánea como un medio de producción teórica.

A partir de este marco, resulta pertinente desarrollar estudios empíricos sobre el uso y la percepción de la Espiral de Libros a lo largo del tiempo, con el fin de contrastar las intenciones proyectuales con las dinámicas reales de apropiación. Asimismo, un análisis comparativo más amplio con otras arquitecturas destinadas a organizar sistemas complejos de información permitiría profundizar en las distintas estrategias espaciales empleadas para responder a los desafíos culturales y tecnológicos contemporáneos.

Marcelo Gardinetti

Cómo citar este artículo:
Gardinetti, Marcelo. «La Espiral de Libros como dispositivo arquitectónico en la Biblioteca Central de Seattle.» Tecnne, 2026. https://tecnne.com/arquitectura/espiral-de-libros-biblioteca-seattle/. https://doi.org/10.5281/zenodo.18177110

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