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Koolhaas y la ausencia de edificio

Desmontaje espacial en el proyecto para la Biblioteca Nacional de Francia

En vísperas del bicentenario de la revolución, el gobierno francés impulsó una serie de obras públicas en París para ratificar el protagonismo de la ciudad. En pocos años se realizaron obras emblemáticas como el Centro Pompidou, la ampliación del Louvre, el Parc de La Villette, la Ciudad de la ciencia y el Gran Arc de la Defense. El concurso para las Très Grande Bibliothèque formaba parte de ese grupo de obras1.

Rem Koolhaas presentó uno de los trabajos más innovadores para ese concurso. Aunque sólo recibió una mención honorífica, su propuesta define una visión programática ambiciosa, innovadora y diversa. Un diseño que atiende las especificidades de cada parte del programa sin renunciar a la unidad del conjunto. Koolhaas se propone explorar nuevas posibilidades para “liberar la arquitectura de responsabilidades”, pero ¿es esto es posible?

Introducción

En las dos últimas décadas del siglo XX, los proyectos de Rem Koolhaas/OMA exploran la relación entre la congestión programática y la forma arquitectónica. Estos temas que aborda en sus escritos, son re-examinados y puestos a prueba en cada uno de sus trabajos. El resultado es una serie de proyectos donde Koolhaas se aparta de las posiciones fijas y de los parámetros tradicionales del oficio.

La estrategia proyectual de Koolhaas sigue un proceso narrativo que privilegia la secuencialidad y el movimiento, hasta alcanzar una organización compleja que no admite configuraciones funcionales estancas.

Koolhaas ajusta cada proyecto a un minucioso análisis del programa. Evita ser condicionado por los estándares. Pone especial énfasis en la autonomía funcional y en las novedosas relaciones que se establecen entre esas partes.

Para Koolhaas, el programa da origen a la arquitectura, porque establece la autonomía de las partes y la fuerza de sus relaciones. Por lo tanto, el análisis del programa es un acontecimiento creativo, que pone en consideración el rol del objeto arquitectónico sin descuidar la dinámica de la sociedad contemporánea. Koolhaas entiende que la arquitectura es capaz únicamente de engendrar libertades provisionales en su situación concreta, libertades como las experiencias, como las sensaciones, como los efectos (kipnis 1996).

Aún a pesar de su aversión por cualquier etiquetamiento tipológico, en la mayoría de los proyectos de Koolhaas es posible encontrar algunos parámetros comunes. Sus diseños muestran una distinción rotunda entre el interior y el exterior, se inclina al uso de volúmenes de formas simples y gran tamaño, y aprovecha los medios mecánicos para generar vínculos novedosos en sentido vertical.

La definición del concepto programático

“La ambición de este proyecto es liberar a la arquitectura de responsabilidades que ya no puede sostener y explorar esta nueva libertad de manera agresiva. Sugiere que, liberada de sus obligaciones anteriores, la última función de la arquitectura será la creación de espacios simbólicos que den cabida al deseo persistente de colectividad2“.

Esta expresión de Koolhaas se acerca al pensamiento fenomenológico de Husserl. Al suspender las preconcepciones del programa y ponerlas en revisión, Koolhaas considera que la lógica “formal” trata leyes de una posible verdad y no de reglas del juego establecidas. Este concepto es vital para definir su actitud proyectual. En la fenomenología no se trata de simples nuevos contenidos de experiencia, sino de una novedosa actitud hacia las cosas (Waldenfels 1993).

Koolhaas produce este desmontaje porque le resulta anacrónico pensar en una biblioteca como reservorio del saber coleccionable -depósito de libros- en 1989, cuando la irrupción de la tecnología en el proceso de divulgación de la información empieza a ser determinante. Así lo expresa: “En el momento en que la revolución electrónica parece derretir todo lo que es sólido, para eliminar toda necesidad de concentración y encarnación física, parece absurdo imaginar la biblioteca definitiva3.”

Aunque el documento impreso se mantiene como un histórico vehículo de información, el volumen de datos expresado en bits que se puede almacenar en un mismo espacio es infinitamente superior al del libro tradicional. Por lo tanto, esta información intangible, desvinculada del carácter del espacio físico, requiere repensar las exigencias de uso y almacenamiento proponiendo nuevas formulaciones espaciales.

En el proyecto de las Très Grande Bibliothèque, Koolhaas reformula el carácter histórico de la biblioteca. Para Koolhaas, la biblioteca es un bloque sólido donde se concentra una inmensa cantidad de información. Un enorme custodio de todas las formas de memoria, tanto físicas como electrónicas. En tal sentido, el diseño debe atender de un modo original esas variables programáticas.

“la reducción, provocada por oposición al orden establecido, proporciona la estrategia crucial de cada uno de los trabajos recientes de Koolhaas, el modus operandi intelectual con el que el arquitecto comienza a transformar el diseño en un instrumento de libertad. ¿Qué es una biblioteca hoy en día sino una superficie en la cual se localizan libros y ordenadores y un camino que conduce al público entre ellos?4

El proyecto de las Très Grande Bibliothèque

El programa de las TGB destinaba un 60% de la superficie para espacios públicos y la creación de 5 bibliotecas diferentes. Koolhaas concibe la arquitectura de la biblioteca como un volumen macizo, que horada con intencionalidad proyectual para dar lugar a los espacios públicos. De este modo, el remanente de esa acción sustractiva será destinado a los diferentes programas temáticos.

Como resultado de esta operación, surgen una serie de figuras autónomas que flotan esparcidas en el interior de un cubo vacío. En el interior de cada cuerpo se resuelven las necesidades programáticas específicas.

Koolhaas cita a Joyce para destacar la ausencia como la forma más elevada de presencia (Koolhaas 1995). Siguiendo esa reflexión, en este caso la “ausencia de edificio” dogmatiza una elevada presencia de las áreas programáticas. El vacío es ahora determinante en el interior del “bloque sólido”. Es el protagonista de la arquitectura.

La idea de vacío es incorpórea, análoga a los bits que puede almacenar la biblioteca. Los sólidos, al flotar liberados en el interior del cubo, validan la autonomía de su entidad corpórea. Pero, además, permiten que se establezcan novedosas relaciones funcionales basadas en la lógica operativa. De esta forma, Koolhaas relega instrumentos básicos del oficio como la proporción, la modulación o la escala.   

“Según Koolhaas, desde los inicios, una especie de modestia y un distanciamiento ético y social de las cuestiones puramente formales ha estado presente en el seno de OMA. Sólidos elementales como paralelepípedos, esferas y ovoides encarnan la mayoría de los proyectos. El cubo informal es el contenedor universal de su investigación sobre los espacios a medias, determinados con el objetivo de limitar lo menos posible la libertad individual. La fórmula es dosificar juntos un máximo de programa y un mínimo de arquitectura5.”

Se accede a la biblioteca a través de un gran vestíbulo que permite observar como irrumpen en el espacio las diferentes formas de las bibliotecas temáticas contenidas en la envolvente. Una cuadricula de nueve ascensores colocados a intervalos regulares junto a una serie de muros paralelos que actúa como soporte estructural, permite ordenar las formas irregulares distribuidas en el interior del cubo. Los ascensores adquieren relevancia por ser el único elemento que puede vincular las diferentes partes del edificio y, por lo tanto, definen las condiciones en que se desarrollan estas relaciones. Cada ascensor conduce a un destino diferente, aunque en mayor o menor medida atraviesan las demás figuras. Una variedad de carteles electrónicos que contienen textos y señales se ubican en las cajas de cristal y los muros del ascensor para identificar el destino.

La lógica formal de las 5 bibliotecas temáticas es resultado de una exploración individual para potenciar en cada programa sus atributos espaciales, aunque esa intencionalidad formal no está exenta de arbitrariedad.

El carácter de las figuras permite relacionar la diversidad programática con la forma. La biblioteca de imagen y sonido, con forma de canto rodado, se encuentra empotrada en el podio y permite un rápido acceso desde el exterior. La Biblioteca de Consulta es una espiral continua que conecta las cinco plantas de estanterías abiertas en tres giros. La Biblioteca de investigación resulta una superficie continua que mediante pliegues concreta una figura tridimensional semejante a una cinta de Moebius. La Sala de Catálogos de forma de almendra conecta la biblioteca de consulta con la biblioteca de estudio, y además ofrece una vista panorámica sobre Paris. Por último, la Biblioteca de Adquisiciones Recientes se forma mediante dos prismas se entrecruzan, donde la sala de lectura es horizontal y las salas de televisión y audio forman un auditorio que desciende en pendiente hacia el rio.

Los espacios públicos disponen de una mayor flexibilidad. Son espacios intersticiales que pueden adquirir forma propia de acuerdo a su necesidad. Es aquí donde Koolhaas explota la “ausencia de edificio”. Espacios remanentes vinculados mediante escaleras mecánicas que garantizan la continuidad funcional en toda la estructura.

La zona de oficinas y los servicios administrativos se ubican en el lado norte, alejadas del movimiento público. En el último nivel, un restaurante, un jardín y una piscina coronan el edificio.

“Ya sea por el establecimiento de una multiplicidad de velocidades dentro de un mismo espacio, mediante la yuxtaposición de diferentes recorridos, o a través de una diversidad de conexiones entre dos espacios, la experiencia espacio-temporal es frecuentemente distorsionada en OMA «…» OMA experimenta con la simultaneidad de movimiento y la yuxtaposición de espacios, poniendo en cuestión la validez de la concepción homogénea y lineal de las categorías espaciales y temporales dentro de un entorno artificialmente implementado6

La diversidad que se establece en el interior del edificio no se refleja en las fachadas, donde el efecto de “lobotomía” vuelve a estar presente. Las cuatro caras del contenedor están conformadas por una envolvente traslucida que en cada cara presenta intensidades diferentes. Estas variaciones se corresponden con los requerimientos internos y con la orientación.

El tratamiento de fachadas ofrece así una variedad compositiva que adquiere unidad en la cualidad traslucida de los cerramientos. Responde a un criterio de transparencia variable donde la opacidad revela volúmenes alineados en un espacio poco profundo y los claros manifiestan la existencia de áreas profundas. De este modo, al desmaterializar la cualidad corpórea, se aliviana el peso institucional del edificio.

Además, estos grados diferentes de transparencia permiten utilizar las algunos de los lados de las fachadas como superficies de proyección. De esta forma, convierten a la biblioteca en un recurso y un medio de locución a la vez.

La gráfica del proyecto es consecuente con la naturaleza del concepto arquitectónico. OMA utiliza una estrategia de representación neutra, sin efectos visuales, para constreñir el dibujo a la interpretación de la idea. Los gráficos de las plantas y elevaciones del edificio están realizados como un negativo de los métodos tradicionales de representación: el vacío, la “ausencia de edificio”, esta materializado en negro, mientras que el blanco representa los “embriones flotantes” esparcidos en el interior del cubo.

Conclusión

“En la Biblioteca de Paris encontramos una paralela estrategia desestructurante. Aquí no es el flujo de infraestructura viaria el que atraviesa el edificio, sino el cambio de fase de diversos estados de la información: del estado sólido al estado líquido en su fase activa. Una alegoría de las leyes de la entropía y la irreversibilidad de los procesos físicos: la cantidad de información es inversamente proporcional a la estructura del sistema7

En las TGB, Koolhaas explora una novedosa reflexión programática. El proyecto se estructura mediante la ausencia y la movilidad. Un plan que valida las definiciones de Demócrito, para quien el movimiento no puede ser entendido sin el vacío8.  

Al horadar el sólido, Koolhaas revaloriza el espacio interior. El vacío realza las figuras que se esparcen como burbujas flotantes en un interior de tamaño colosal. La especificidad formal de cada una de ellas expresa la firme voluntad por garantizar la autonomía programática de las bibliotecas temáticas y exaltar además las posibilidades técnicas del ascensor como elemento de vinculación vertical.

Koolhaas estructura el volumen del edificio con rigor geométrico, pero en su interior ofrece variaciones espaciales atípicas, visuales cambiantes e ilimitadas y una serie de volúmenes dotados de flexibilidad orgánica que adquieren cualidad funcional asistidos por la mecánica.

Aunque el diseño propone una división abrupta con el exterior, el volumen deja traslucir la actividad que se desarrolla en el interior. De ese modo, se proyectan en los lados del cubo formas complejas flotando en el vacío que propician un efecto visual variable.

El carácter del edifico está determinado por el modo en que el sólido es horadado para dar lugar a las figuras que emergen en su interior. Pero, ¿es apropiado precisarlo como ausencia de edificio? Quizás Koolhaas, en su afán por definir una locución arquitectónica, se remite al sentir de Foucault, para quien el ser del lenguaje no aparece por sí mismo más que en la desaparición del sujeto9.

©Marcelo Gardinetti

Notas

1 “El proyecto de la Biblioteca Nacional de Francia se puso en marcha poco después de que el Presidente François Mitterrand fuera reelegido para un segundo mandato en la primavera de 1988. Durante su primer mandato, Mitterrand dio al Ministère de la Culture los medios para innovar una política cultural que formaba parte de una preocupación más amplia, central para el ideal socialista, es decir, la democratización del conocimiento.” Ian Martin Johnson, “The Mitterand Library in context: The Bibliotheque Nationale de France and library provision in France”. Libri, 48 (4), December 1998, 187-211 [ISSN 0024-2667]

2 Koolhaas Rem, Mau Bruce, (1995) Strategy of the void, S;M;L;XL, Nueva York, The Monacelli Press,1995 pág. 604

3 OMA, (1989) Très Grande Bibliothèque, Memoria del proyecto, web del autor, https://oma.eu/projects/tres-grande-bibliotheque [Consultado el 13/09/2019]

4 Jeffrey Kipnis, “El último Koolhaas” en El Croquis N°79, Madrid, 1996, 32

5 Fabio Colonnese, Marco, Carpiceci 2013. Programa, diagrama y experiencia. Una investigación sobre las imágenes arquitectónicas de OMA. En Visualización de la Arquitectura. Diseño, evaluación y comunicación. Editado por Eugenio Morello y BarbaraE. A. Piga. Milán: Edizioni Nuova Cultura, septiembre de 2013, p.393-400. ISBN: 978886812131365.

6 Alejandro Zaera Polo, “OMA 1986-1991. Notas para un levantamiento topográfico” Revista El Croquis N°53, 1993. pág. 39

7 ibidem. Pág. 45

8 “Parménides define la ausencia como un campo que no puede ser capturado en el sentido filosófico. Demokritos utiliza el concepto de “ausencia” de Parménides y desarrolla a partir de este término el “vacío” necesario para el movimiento de los átomos. Para Demokritos, el movimiento no puede ser entendido sin el vacío”. Şimsek Onur (2019) Emptiness and Nothingness in OMA’s Libraries, Megaron 2019;14(2):173-184 DOI: 10.14744 Pág. 173-184

9 “La transición hacia un lenguaje en que el sujeto está excluido, la puesta al día de una incompatibilidad, tal vez sin recursos, entre la aparición del lenguaje en su ser y la consciencia de sí en su identidad, es hoy en día una experiencia que se anuncia en diferentes puntos de la cultura: en el mínimo gesto de escribir como en las tentativas por formalizar el lenguaje, en el estudio de los mitos y en el psicoanálisis, en la búsqueda incluso de ese Logos que es algo así como el acta de nacimiento de toda la razón occidental. Nos encontramos, de repente, ante una hiancia (una serie de hiatos) que durante mucho tiempo se nos había ocultado: el ser del lenguaje no aparece por sí mismo más que en la desaparición del sujeto” Michel Foucault, “La pensé du dehors” Critique N°229 (junio de 1966) en Manuel Arranz Lázaro (trad) El pensamiento del afuera, Pre-textos, Valencia 1997

Bibliografía:

Foster, Hal, “El complejo arte –arquitectura” (Madrid: Turner, 2013), 101.

Foucault, Michel, El pensamiento del afuera, Manuel Arranz Lázaro (trad.) Pre-textos, Valencia 1997

Garcia German, Jacobo, Estrategias operativas en arquitectura: Técnicas de proyecto de Price a Koolhaas; 1°edición. – Buenos Aires: Nobuko 2012

Kipnis Jeffrey, “El último Koolhaas” en El Croquis N°79, Madrid, 1996, 26-37

Koolhaas, Rem, Delirio de Nueva York: un manifiesto retroactivo para Manhattan. Barcelona, Gustavo Gilli, 2005.

Koolhaas Rem, Life in the Metropolis or The Culture of Congestion, Architectural Design, 1977 vol. 47 núm. 5

Koolhaas, Rem; Mau, Bruce. S,M,L,XL: Small, Medium, Large, Extra Large. Sigler, Jennifer (ed.). 1º ed. New York: The Monacceli Press Inc., 1995, p. 1.052.

Raposo, Javier; Butragueño Belen y Salgado María, (2016) La arquitectura de lo inmaterial en Rem Koolhaas, 2016. www.researchgate.net, publication 20469862

Tamargo Leonardo,(2014) Rem Koolhaas, del programa al espacio, REIA n°2 Universidad Europea de Madrid, 2014 pag. 181-189

Waldenfels, Bernhard, Conferencia presentada en Sofía, noviembre de 1993. En Areté, revista de filosofía Vol XXIX N°2, 2017, 415

Zaera Polo, Alejandro, “OMA 1986-1991. Notas para un levantamiento topográfico” Revista El Croquis N°53, 1993.

Imágenes: ©OMA

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