Semántica, sintaxis y revisión crítica del lenguaje arquitectónico moderno
Gardinetti, Marcelo
Arquitecto, Editor de Tecnne · La Plata, Argentina
Tecnne · Año 2013, n.º 12
Resumen
El texto examina la Casa Hanselmann de Michael Graves como una obra clave para comprender la transición entre la ortodoxia moderna y las revisiones críticas desarrolladas durante las décadas de 1960 y 1970. A partir de los conceptos de semántica, sintaxis y autonomía formal, analiza cómo el proyecto mantiene procedimientos compositivos heredados del Movimiento Moderno mientras incorpora referencias históricas y elementos figurativos que amplían el campo disciplinar de la arquitectura. El estudio sitúa la vivienda en el contexto intelectual de los New York Five y la confronta con las posiciones de Peter Eisenman, Robert Venturi y Colin Rowe para explicar las distintas interpretaciones sobre la forma, el significado y la composición arquitectónica. La investigación concluye que la Casa Hanselmann constituye una relectura crítica del lenguaje moderno, donde la organización espacial, la articulación volumétrica y la dimensión simbólica convergen en una propuesta que redefine las relaciones entre tradición, abstracción y representación arquitectónica.
Palabras clave: Michael Graves, Casa Hanselmann, New York Five, semántica arquitectónica, autonomía formal.
La Casa Hanselmann como problema disciplinar de la arquitectura contemporánea
La Casa Hanselmann de Michael Graves ha sido interpretada con frecuencia como una obra representativa de la neovanguardia estadounidense, en estrecha relación con los arquitectos reunidos en Five Architects (1972), publicación que consolidó historiográficamente la denominación New York Five. Asimismo, la crítica la ha asociado a los denominados Whites, categoría que describe afinidades formales antes que la existencia de un grupo homogéneo. En el marco propuesto por Del Río (2006) para comprender la configuración de una neovanguardia aún desvinculada de las formulaciones posmodernas de la década siguiente, los estudios sobre la vivienda han privilegiado su dimensión fenomenológica y perceptiva. En consecuencia, ha recibido menor atención un problema de carácter disciplinar: qué sucede con un lenguaje arquitectónico cuando las condiciones funcionales, ideológicas y sociales que justificaron su aparición dejan de existir, mientras sus recursos formales permanecen disponibles para nuevas configuraciones.
Este artículo aborda ese problema mediante el estudio de la Casa Hanselmann, entendida como un caso de análisis antes que como un objeto de estudio autosuficiente. El propósito no consiste en ampliar la descripción de la vivienda, sino en examinar un proceso de alcance más amplio: la transformación de un lenguaje arquitectónico históricamente constituido en un repertorio disciplinar susceptible de nuevas articulaciones. Este fenómeno no se restringe a la producción de Graves ni a la neovanguardia estadounidense, sino que caracteriza diversas prácticas arquitectónicas fundamentadas en la recodificación de lenguajes heredados. En este contexto, la investigación se plantea la siguiente pregunta:
¿De qué manera la Casa Hanselmann reelabora el vocabulario formal de la modernidad europea de entreguerras para constituirse como un sistema relativamente autónomo de relaciones espaciales, geométricas y perceptivas, y bajo qué condiciones esa autonomía puede sostenerse sin desvincularse por completo de sus referentes históricos?
La hipótesis sostiene que Graves no reproduce de manera literal el repertorio corbusierano ni lo sustituye por un lenguaje ajeno, sino que lo transforma en material disciplinar mediante una separación parcial —nunca absoluta— respecto de los contenidos históricos que originalmente legitimaban ese sistema formal. Esta transformación se desarrolla a través de tres operaciones complementarias. La primera es de carácter semántico y consiste en la disociación entre el signo arquitectónico y su significado histórico. La segunda corresponde al plano sintáctico, donde esos signos son reorganizados para constituir un sistema interno de relaciones espaciales y formales. La tercera remite a una condición tipológica: la villa entendida como un objeto con un grado significativo de autonomía respecto de su contexto. Esta condición posibilita las dos operaciones anteriores y estructura el proceso analizado, en lugar de constituir una línea argumental independiente.
La metodología combina la interpretación historiográfica de fuentes secundarias con una lectura formal de carácter exploratorio e hipotético de las plantas y secciones publicadas por Wang (1998). Cuando la documentación proporciona información geométrica verificable, como la configuración de doble cuadrado y doble cubo reconstruida a partir del archivo de Michael Graves, se privilegian esos datos frente a estimaciones proporcionales derivadas del análisis gráfico. El marco conceptual articula dos tradiciones de análisis mantenidas deliberadamente en tensión. Por una parte, la morfología y el estudio de la proporción clásica en su reinterpretación moderna (Wittkower 1949; Rowe 1947). Por otra, la teoría crítica de la autonomía formal desarrollada en Oppositions (Eisenman 1976; Colquhoun 1978).

La semántica del lenguaje moderno y su reinterpretación
2.1 El purismo como fundamento semántico del lenguaje moderno
Para comprender la operación desarrollada por Michael Graves en la Casa Hanselmann resulta necesario reconstruir el campo semántico sobre el que interviene: el purismo formulado por Le Corbusier y Amédée Ozenfant a partir de 1918. En Après le Cubisme (1918), ambos autores sostienen que las formas puras —el cilindro, la esfera, el cubo y el cono— constituyen «tipos primarios» de la percepción humana, dotados de una eficacia plástica universal e independiente de convenciones culturales. Desde esta perspectiva, la forma purista se presenta como una entidad semánticamente saturada, cuya geometría incorpora significados asociados a la propia estructura de la percepción.
Esta concepción adquiere un alcance distinto en la interpretación de Rowe. En The Mathematics of the Ideal Villa (1947), el autor establece un paralelo entre la Villa Stein en Garches y la Villa Malcontenta, demostrando que ambas comparten una organización proporcional basada en sistemas de grilla que articulan el espacio desde el interior hacia el exterior. El interés de esta comparación reside menos en la afinidad formal entre ambas obras que en sus implicaciones teóricas: el vocabulario moderno puede analizarse como un sistema de relaciones geométricas cuya coherencia excede las justificaciones funcionales e ideológicas con las que fue originalmente formulado.
Esta lectura requiere, sin embargo, una precisión historiográfica. Wittkower no plantea que el lenguaje moderno pueda independizarse de sus fundamentos históricos. Su aportación consiste en demostrar que las villas palladianas mantienen una estructura proporcional coherente a pesar de responder a programas diversos, como residencias, iglesias o edificios públicos. Es Rowe quien traslada posteriormente esa lógica analítica a la arquitectura moderna. Esa operación crítica permite considerar el repertorio corbusierano como un sistema formal susceptible de ser estudiado y reutilizado con relativa autonomía respecto de las condiciones históricas que motivaron su aparición.
«…es más razonable y modesto reconocer que en los primeros años del siglo se dieron grandes revoluciones del pensamiento y profundos descubrimientos visuales todavía inexplicados…» (Rowe 1972, 7)
2.2 El vaciamiento semántico en la arquitectura temprana de Michael Graves
La Casa Hanselmann se inscribe en este horizonte de revisión disciplinar. Proyectada en 1967 y construida entre 1967 y 1971, corresponde al periodo en que Graves, junto con Eisenman, Gwathmey, Hejduk y Meier, desarrolla una posición que Frampton caracteriza como una reinterpretación del ideal purista desde una problemática estructuralista (Frampton 1980, 292). En este contexto, el repertorio corbusierano deja de entenderse como la expresión directa de un programa funcional o ideológico y pasa a ser examinado como un sistema formal susceptible de nuevas articulaciones. La investigación desarrollada por Graves durante estos años posee un carácter predominantemente sintáctico y antecede al empleo de recursos metafóricos que definirá su producción posterior.
William H. Jordy identifica este momento como una etapa específica dentro de la trayectoria del arquitecto. En Aedicular Modern: The Architecture of Michael Graves (1983), distingue una primera fase orientada por problemas sintácticos de una segunda, consolidada hacia 1974, en la que la arquitectura adquiere un carácter progresivamente metafórico. Esta periodización permite interpretar la Casa Hanselmann como un documento de una investigación concreta y temporalmente acotada, evitando proyectar retrospectivamente sobre ella rasgos propios de etapas posteriores.
El vocabulario arquitectónico de la vivienda mantiene una filiación evidente con la obra de Le Corbusier: volúmenes prismáticos blancos, superficies lisas, planta libre organizada mediante una retícula estructural, terraza en el nivel superior y ventanas de composición horizontal, elementos sistematizados hacia 1926-1927 en los denominados cinco puntos de una nueva arquitectura (Frampton 1980). No obstante, estos componentes dejan de desempeñar las funciones semánticas que tenían en las villas de la década de 1920. La referencia histórica permanece reconocible, aunque ya no determina de manera exclusiva el significado del conjunto.
Los pilotis, concebidos originalmente para elevar el edificio y liberar el plano del suelo, sostienen aquí un podio destinado a dormitorios. La planta libre, formulada por Le Corbusier como consecuencia de la independencia entre estructura y cerramiento, organiza una secuencia espacial basada en la superposición y estratificación de planos. La terraza deja de entenderse como jardín elevado asociado a la restitución de la naturaleza y se convierte en el cierre de un recorrido arquitectónico que culmina en un espacio exterior delimitado.
Esta recomposición del vocabulario moderno corresponde a lo que Pampinella denomina un «autoexamen» arquitectónico: un proceso mediante el cual la disciplina interroga su propio léxico y evalúa su capacidad para producir significado en un contexto histórico diferente de aquel que le dio origen (Pampinella 2005, 44). Rigotti y Pampinella (2009) sitúan esta reflexión dentro de un programa de investigación dedicado a las neovanguardias como objeto historiográfico específico. En la Casa Hanselmann, Graves no reproduce el purismo ni lo cita como referencia histórica; examina sus principios compositivos y los reorganiza como material disciplinar. El resultado es una obra que conserva la memoria formal de las villas modernas de entreguerras, pero cuya lógica interna depende de relaciones espaciales, geométricas y perceptivas antes que de los contenidos ideológicos asociados a ese repertorio.

2.3 La transparencia fenomenológica como interpretación crítica
La transformación del concepto de transparencia constituye uno de los aspectos centrales de la reelaboración del lenguaje moderno en la Casa Hanselmann. En la arquitectura purista de Le Corbusier, la transparencia posee un sentido predominantemente literal: el empleo del vidrio y de las ventanas horizontales establece una continuidad visual entre el interior y el paisaje, haciendo visible la relación entre la arquitectura y su entorno. En la vivienda de Graves, en cambio, la transparencia puede interpretarse desde la noción de transparencia fenomenológica desarrollada por Rowe y Slutzky en Transparency: Literal and Phenomenal (1963). En este caso, la experiencia espacial no depende de la visión directa a través de un material transparente, sino de la percepción simultánea de planos y estratos espaciales que construyen una profundidad compleja sin revelarla de forma inmediata.
Esta interpretación debe entenderse como una hipótesis analítica, antes que como una condición explícitamente documentada del proyecto. Desde esa perspectiva, la Casa Hanselmann puede vincularse con las investigaciones del cubismo analítico y del purismo pictórico. La formación inicial de Graves como pintor permite considerar la posibilidad de que trasladara al espacio arquitectónico la lógica de simultaneidad de planos y puntos de vista presente en las composiciones de Ozenfant y Le Corbusier durante la década de 1920. Los planos verticales que estructuran el interior —pantallas, tabiques parciales y niveles superpuestos— configuran una secuencia perceptiva en la que el observador recompone continuamente las relaciones espaciales a medida que recorre la vivienda, sin acceder a una imagen total desde un único punto de vista.
Esta dimensión temporal remite a la promenade architecturale corbusierana, aunque introduce una diferencia significativa. En las villas de Le Corbusier, el recorrido articula una experiencia vinculada al programa arquitectónico y a una determinada concepción de la vida moderna. En la Casa Hanselmann, el desplazamiento pone en evidencia la organización interna del sistema formal, haciendo perceptibles las relaciones espaciales y geométricas que estructuran el proyecto antes que un contenido programático o ideológico específico.
La sintaxis arquitectónica: geometría, axialidad y simetría
3.1 Del esquema reticular al doble cuadrado documentado
El análisis de la planta y la sección de la Casa Hanselmann indica que la composición se organiza a partir de un sistema geométrico que estructura las relaciones sintácticas del proyecto. Antes de proponer una modulación sobre las plantas publicadas por Wang (1998), resulta pertinente considerar el dato geométrico más consistente disponible: la configuración de la vivienda como un doble cuadrado en planta y un doble cubo en volumen, documentada a partir del archivo de Michael Graves. Esta correspondencia constituye un hecho geométrico verificable y ofrece una base analítica más sólida que cualquier reconstrucción proporcional derivada de material gráfico reproducido.
A partir de esa información puede formularse una hipótesis de lectura sobre la organización interna de la planta. La retícula de pilares parece ordenar el edificio mediante franjas paralelas de distinta densidad espacial. Las franjas periféricas concentran circulaciones y espacios de transición, mientras que las centrales reúnen los ámbitos de mayor permanencia. Esta disposición remite al sistema de bandes identificado por Rowe en la Villa Stein, aunque en la Casa Hanselmann la distribución programática introduce una asimetría que se inscribe dentro de una geometría rigurosamente ordenada. La tensión entre el esquema ideal del doble cuadrado y la disposición efectiva del programa constituye uno de los mecanismos que articulan la composición.
Esta interpretación encuentra un antecedente metodológico en el nine-square problem desarrollado por John Hejduk en Cooper Union durante la década de 1960. Aquel ejercicio utilizaba la retícula como instrumento para investigar las relaciones entre estructura, plano, volumen y espacio con independencia de un programa específico. En este marco, la grilla deja de entenderse como un soporte neutro de la función y adquiere un papel generador en la organización formal del proyecto.

3.2 La axialidad como principio de organización espacial
La composición se organiza mediante un eje longitudinal que conecta el puente de acceso con la terraza ubicada en el nivel superior. Este eje no se materializa como un corredor ni como un espacio central jerarquizado; funciona como una directriz compositiva que ordena la disposición de los elementos sin adquirir autonomía espacial.
En la arquitectura de Le Corbusier, la axialidad clásica es sustituida por una concepción dinámica del recorrido. Sin embargo, como señaló Rowe, sus proyectos conservan ejes reguladores que estructuran las relaciones proporcionales sin manifestarse necesariamente como elementos visibles. La Casa Hanselmann retoma ese principio y le otorga una formulación específica. El eje se hace explícito en el puente de acceso, pero desaparece como espacio construido en el interior de la vivienda. En lugar de organizar una secuencia simétrica de estancias o una enfilade, articula una sucesión de planos perpendiculares que el observador atraviesa durante el recorrido.
La axialidad adquiere así una dimensión temporal además de geométrica. Su función consiste en ordenar la experiencia del desplazamiento y establecer relaciones entre los distintos ámbitos de la vivienda. Al intersectar transversalmente el sistema de franjas definido por la retícula estructural, introduce una tensión compositiva que impide interpretar el edificio como una secuencia lineal de espacios y refuerza la complejidad de su organización interna.
3.3 Los niveles de la simetría implícita en la composición arquitectónica
La relación entre simetría y asimetría constituye uno de los problemas compositivos más relevantes de la Casa Hanselmann. Aunque el edificio construido no presenta una organización simétrica ni en planta ni en sus fachadas, la composición produce una percepción de equilibrio que trasciende la disposición efectiva de sus elementos.
La documentación del proyecto indica que la propuesta original incluía dos volúmenes cúbicos articulados axialmente: el cuerpo principal de la vivienda y un segundo cubo destinado al estudio del propietario, finalmente no construido. Este hecho permite distinguir tres niveles de análisis que conviene mantener diferenciados. El primero corresponde a un dato documental: la existencia de un volumen proyectado que no llegó a materializarse. El segundo constituye una interpretación según la cual esa ausencia transforma una simetría inicialmente explícita en una simetría implícita. El tercero se refiere a sus posibles efectos perceptivos, en la medida en que el edificio puede experimentarse como el fragmento de una totalidad compositiva ausente.
Mientras el primer nivel posee respaldo documental, los dos restantes deben entenderse como hipótesis de lectura. Desde esta perspectiva, el volumen no construido podría operar como una referencia formal que permanece activa en la organización del conjunto, de modo que la vivienda adquiere una condición de incompletud compositiva sin perder coherencia interna.
Esta interpretación encuentra un antecedente en el estudio de Ackerman sobre las villas vénetas del siglo XVI. El autor señala que numerosos conjuntos organizaban sus edificios auxiliares mediante esquemas simétricos respecto del cuerpo principal, aunque esa configuración ideal rara vez llegaba a completarse durante el proceso constructivo (Ackerman 1990, 87). La simetría funcionaba, así, como un principio ordenador del proyecto antes que como una condición necesariamente materializada. Este precedente permite considerar la Casa Hanselmann desde una lógica comparable, sin convertir esa analogía en una demostración histórica.
3.4 La proporción arquitectónica desde la evidencia documental
El sistema proporcional de la Casa Hanselmann no ha sido objeto de un estudio cuantitativo exhaustivo en la bibliografía disponible. Wang (1998), cuya publicación reúne la documentación gráfica más completa de la obra, describe la composición en términos generales, pero no desarrolla un análisis proporcional detallado. En estas condiciones, resulta metodológicamente más consistente fundamentar el análisis en relaciones geométricas documentadas que proponer reconstrucciones modulares derivadas de material gráfico reproducido.
La configuración de la vivienda como un doble cuadrado en planta y un doble cubo en volumen constituye el dato geométrico más sólido disponible. Esta relación establece una jerarquía dimensional verificable y proporciona un marco suficiente para interpretar la organización del proyecto sin recurrir a reconstrucciones proporcionales cuya validez dependa de múltiples inferencias. En consecuencia, las hipótesis que vinculan la obra con proporciones palladianas específicas deben entenderse como posibilidades analíticas y no como demostraciones geométricas.
La doble altura del espacio social hace perceptible la articulación entre los distintos niveles de la vivienda y establece una jerarquía vertical que culmina en la terraza. Al mismo tiempo, las losas horizontales, dispuestas mediante una modulación regular e interrumpidas de forma puntual, permiten reconocer la organización del edificio como un sistema continuo de relaciones entre niveles. La proporción deja de operar exclusivamente como un principio abstracto de composición y adquiere una dimensión perceptible durante el recorrido.
Esta condición aproxima la Casa Hanselmann a la tradición de la villa como objeto de reflexión disciplinar. Wittkower mostró que las villas palladianas no solo incorporaban un sistema proporcional, sino que hacían visible ese orden mediante la propia organización arquitectónica. La vivienda de Graves puede interpretarse en términos análogos: la retícula estructural, los planos de losa y los cerramientos parciales exponen la lógica geométrica del proyecto y la convierten en parte de la experiencia espacial, aunque lo hagan a través del vocabulario formal de la arquitectura moderna.

La villa moderna y la construcción de la autonomía formal
4.1 La villa como tipología arquitectónica autónoma
La villa ocupa un lugar central en la tradición arquitectónica occidental como un tipo caracterizado por un elevado grado de autonomía compositiva. A diferencia del palacio urbano, cuya implantación en el tejido de la ciudad condiciona la configuración de las fachadas, los accesos y las relaciones con el espacio público, la villa se desarrolla en un entorno abierto que ofrece un margen considerable para la organización del edificio según criterios internos de composición.
Ackerman señala que este tipo arquitectónico surge como expresión de un modo de vida asociado inicialmente a la aristocracia y, posteriormente, a la burguesía, vinculado a la posibilidad de retirarse temporalmente de la ciudad para habitar un ámbito ordenado de acuerdo con principios de racionalidad y control formal (Ackerman 1990, 15). En este sentido, la villa no constituye únicamente una residencia situada fuera del medio urbano, sino un objeto arquitectónico cuya configuración privilegia la coherencia de su propio orden espacial y geométrico frente a las condicionantes inmediatas del entorno.
4.2 Las villas de Le Corbusier y la reactivación tipológica
Las villas proyectadas por Le Corbusier durante la década de 1920 reactivan esta tradición tipológica mediante un lenguaje formal identificado con la arquitectura moderna. Obras como las viviendas de Poissy, Garches y Vaucresson se presentan como composiciones regidas por principios geométricos propios, cuya organización responde prioritariamente a una lógica interna antes que a las particularidades de su emplazamiento.
El análisis desarrollado por Rowe muestra que estas obras mantienen una continuidad con la tradición palladiana que trasciende las semejanzas proporcionales. La afinidad reside también en su condición tipológica: ambas conciben la villa como un objeto arquitectónico cuya organización formal posee un grado significativo de autonomía respecto del contexto inmediato. Esta lectura permite interpretar las villas corbusieranas como parte de una tradición disciplinar que supera las circunstancias específicas de su producción histórica y explica su influencia en los debates arquitectónicos de la neovanguardia estadounidense durante la década de 1960.
La Casa Hanselmann se inscribe en esa continuidad tipológica. Graves retoma el modelo de la villa como objeto autónomo y lo utiliza como soporte para reorganizar el vocabulario formal heredado de la modernidad, condición que hace posible las operaciones semánticas y sintácticas analizadas en los apartados anteriores.
4.3 El contexto de Fort Wayne y la autonomía del objeto arquitectónico
La implantación de la Casa Hanselmann en Fort Wayne, Indiana, permite precisar el sentido de la autonomía tipológica desarrollado en los apartados anteriores. El entorno inmediato corresponde a un tejido suburbano caracterizado por parcelas residenciales, vegetación doméstica e infraestructura asociada al automóvil. Sin embargo, el análisis de la obra indica que estas condiciones no determinan de manera decisiva su organización formal. La vivienda se emplaza en un lote de esquina atravesado diagonalmente por un arroyo, circunstancia que constituye el principal condicionante físico del proyecto y sobre la cual se organiza la configuración de doble cuadrado en planta y doble cubo en volumen. La relación con el lugar no se basa, por tanto, en la ausencia de condicionantes, sino en la subordinación de estos a un orden compositivo definido por la propia arquitectura.
Esta relación también orienta la construcción del paisaje. La vivienda no establece una continuidad visual directa entre el interior y el entorno natural, sino que incorpora el paisaje mediante recursos de mediación arquitectónica. El mural interior y la configuración del espacio exterior inmediato introducen referencias al mundo natural que son reinterpretadas dentro de la lógica compositiva del proyecto. El paisaje deja de constituir el marco inmediato de la experiencia para convertirse en un elemento integrado y reorganizado por el propio sistema formal de la vivienda.
La autonomía del objeto arquitectónico adquiere, además, una dimensión disciplinar. Colquhoun señala que la producción de los New York Five corresponde a un momento en el que el arquitecto desplaza el énfasis desde la reforma social hacia la investigación de los problemas internos de la disciplina (Colquhoun 1978, 46). En este contexto, la villa proporciona un soporte tipológico especialmente adecuado para ese desplazamiento, ya que su organización depende prioritariamente de relaciones formales internas y no de las exigencias inmediatas del contexto urbano. La autonomía que de ello resulta no constituye una condición absoluta, sino una forma específica de relación entre la obra y las circunstancias materiales de su implantación.
4.4 La arquitectura como objeto cultural y disciplinar
La Casa Hanselmann puede entenderse también como una villa moderna concebida para un ámbito cultural capaz de reconocer y valorar las referencias disciplinares incorporadas en su arquitectura. Esta caracterización no presupone un modelo ideal de habitante, sino que sitúa la obra dentro de un contexto social en el que determinados sectores atribuyen valor cultural a la experimentación formal y a la arquitectura de autor.
La documentación disponible únicamente permite afirmar que se trata de una residencia privada desarrollada como un encargo individual dentro del entorno profesional y cultural en el que Michael Graves desarrolló su práctica. Cualquier caracterización más precisa del perfil socioeconómico de la familia comitente excede la información actualmente documentada y, por ello, no forma parte del presente análisis.
Colquhoun observa que, en el marco de la neovanguardia estadounidense, la arquitectura de autor adquiere la condición de un bien cultural diferenciado, asociado a formas específicas de legitimación social y cultural (Colquhoun 1978, 47). Esta observación permite establecer una continuidad con la tradición histórica de la villa, entendida también como un medio de representación del capital cultural de sus propietarios. En una dirección similar, Tzonis y Lefaivre (1981, 332) señalan que este tipo de arquitectura mantiene una tensión permanente entre su condición de objeto de investigación disciplinar y su inserción en un mercado cultural especializado.
Esta tensión delimita el alcance de la autonomía analizada a lo largo del artículo. La reorganización del lenguaje moderno emprendida por Graves no se desarrolla al margen de las condiciones materiales de producción de la arquitectura, sino dentro de un encargo privado y de un contexto cultural específico. La autonomía formal de la Casa Hanselmann debe entenderse, en consecuencia, como una autonomía relativa: un principio operativo que depende de las condiciones históricas, económicas y culturales que hacen posible su producción.

La resemantización disciplinar como síntesis interpretativa
Las tres dimensiones analizadas —semántica, sintáctica y tipológica— describen un mismo proceso desde perspectivas complementarias. Su articulación, sin embargo, no elimina la tensión entre los marcos teóricos que las sustentan. La tradición de la proporción, representada por Wittkower y reinterpretada por Rowe, atribuye a determinadas relaciones geométricas una eficacia formal relativamente estable, capaz de mantenerse a través de distintos contextos históricos. En contraste, la perspectiva semiótica desarrollada por Eisenman y Colquhoun entiende que el significado de las formas depende de las condiciones históricas que las producen y de los sistemas culturales que las interpretan. Mientras el primer enfoque explica la persistencia operativa de la proporción, el segundo permite comprender cómo el lenguaje purista puede desprenderse parcialmente de los contenidos que originalmente lo legitimaban sin perder capacidad organizativa.
La Casa Hanselmann pone en relación ambas perspectivas sin resolver la tensión entre ellas. Su interés crítico reside precisamente en mantener simultáneamente la continuidad formal del repertorio moderno y la transformación de sus significados históricos.
En este contexto, se propone la noción de resemantización disciplinar para describir la operación mediante la cual un lenguaje arquitectónico previamente constituido es reutilizado a partir de una separación parcial entre sus formas y los significados históricos que les dieron origen. Esta operación solo resulta posible dentro de una condición tipológica que proporciona un elevado grado de autonomía compositiva, representada en este caso por la villa moderna.
La resemantización disciplinar se diferencia tanto del historicismo posmoderno como de la cita estilística. El primero reactiva las formas históricas por su capacidad comunicativa y referencial; la segunda reproduce un repertorio formal sin modificar su organización interna. En la Casa Hanselmann, por el contrario, Graves conserva la estructura relacional del lenguaje moderno —la retícula, la axialidad y la organización proporcional— mientras transforma las condiciones semánticas bajo las cuales ese vocabulario había adquirido sentido. El resultado no es la reproducción del purismo, sino su reorganización como un sistema disciplinar de relaciones espaciales y geométricas.
Esta interpretación admite, no obstante, objeciones relevantes. Tzonis y Lefaivre señalan que la investigación formal desarrollada por la neovanguardia se produce dentro de un mercado cultural asociado a encargos privados y a formas específicas de distinción social. Desde esa perspectiva, la autonomía disciplinar podría interpretarse como una modalidad particular de producción cultural antes que como una suspensión efectiva de las determinaciones ideológicas. A ello se suma una segunda objeción: la separación entre forma y significado histórico nunca puede ser completa, ya que las formas conservan parte de las asociaciones culturales acumuladas durante su desarrollo histórico. En consecuencia, la noción de resemantización disciplinar debe entenderse como un proceso de transformación parcial y no como una neutralización absoluta del significado.
La periodización propuesta por Jordy (1983) permite precisar el alcance de esta interpretación. La Casa Hanselmann pertenece a la etapa inicial de la producción de Graves, caracterizada por una investigación centrada en la reorganización de relaciones formales. El posterior desplazamiento hacia una arquitectura de carácter metafórico indica que la recodificación de un lenguaje arquitectónico puede adoptar modalidades diferentes dentro de la trayectoria de un mismo autor. La distinción entre una fase predominantemente sintáctica y otra orientada hacia la producción de significados referenciales constituye, en este sentido, una herramienta analítica que puede extenderse al estudio de otros procesos de transformación del lenguaje arquitectónico.
La autonomía formal defendida en este trabajo no implica la desaparición de la función como componente del proyecto arquitectónico. La Casa Hanselmann continúa respondiendo plenamente a las exigencias de una vivienda unifamiliar. Lo que cambia es la jerarquía entre los factores que organizan la forma: la función deja de constituir el principio exclusivo de legitimación compositiva y pasa a integrarse dentro de un sistema disciplinar cuya lógica depende, en primer lugar, de relaciones espaciales, geométricas y perceptivas.


Conclusiones: autonomía formal y resemantización del lenguaje arquitectónico
El análisis desarrollado permite responder a la pregunta planteada al inicio del artículo. La Casa Hanselmann reelabora el vocabulario formal de la modernidad europea mediante una separación parcial entre las formas del purismo y los contenidos históricos que originalmente las legitimaban. Esa transformación no supone una ruptura con el lenguaje moderno, sino su reorganización como un sistema disciplinar de relaciones espaciales, geométricas y perceptivas. La autonomía alcanzada por ese sistema depende, a su vez, de la condición tipológica de la villa, cuya organización interna atenúa —aunque no elimina— las determinaciones funcionales, contextuales e ideológicas que intervienen en el proyecto.
A partir de este caso, el artículo propone dos aportes de alcance más general. El primero consiste en la noción de resemantización disciplinar, entendida como una categoría para analizar procesos de reutilización crítica de lenguajes arquitectónicos históricos que no pueden reducirse ni al historicismo posmoderno ni a la cita formal. El segundo redefine la autonomía formal como una condición relativa: no implica la ausencia de determinaciones materiales o culturales, sino la subordinación de estas a un orden compositivo que adquiere capacidad organizativa propia.
Desde esta perspectiva, la Casa Hanselmann trasciende su condición de obra representativa de la neovanguardia estadounidense para convertirse en un caso de estudio sobre la persistencia y transformación del lenguaje arquitectónico. El proyecto muestra que un repertorio formal puede conservar su capacidad organizativa aun cuando las condiciones históricas que motivaron su aparición hayan cambiado. En esa continuidad, siempre parcial y siempre histórica, reside el principal interés disciplinar de la obra y el alcance interpretativo de la noción de resemantización disciplinar propuesta en este estudio.
©tecnne

Referencias bibliográficas
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Septiembre de 2012 – Actualizado en octubre de 2019
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