Gardinetti, Marcelo
Arquitecto, Editor de Tecnne · La Plata, Argentina
Resumen
El texto se construye como una entrevista imaginaria a Piet Mondrian, mediante la cual se exponen los fundamentos del neoplasticismo formulados en Le Néo-Plasticisme (1920). Este formato dialógico permite organizar un análisis teórico que aborda la supresión de la forma natural y la neutralización de la subjetividad como condiciones para la manifestación de lo universal. A través de preguntas y respuestas, se articulan conceptos como la oposición equilibrada, la composición rectangular y la primacía de la relación sobre la representación. La pintura aparece como campo de verificación de estos principios, mientras que la arquitectura, la escultura y las artes del tiempo se proyectan hacia una transformación que disuelve el objeto en estructuras espaciales abstractas. La entrevista funciona como dispositivo crítico que ordena el pensamiento de Mondrian, evidenciando su carácter sistemático y su proyección hacia una integración entre arte y vida basada en relaciones puras.
Palabras clave: neoplasticismo, Piet Mondrian, entrevista crítica, abstracción geométrica, teoría del arte moderno.
1. Introducción Contextual
París, 1920. En el umbral de una década que busca desesperadamente el orden tras el cataclismo de la Gran Guerra, la Galerie de l’Effort Moderne de Léonce Rosenberg publica un ensayo que es un tratado de ontología visual: Le Néo-Plasticisme. En este escenario de efervescencia intelectual, Piet Mondrian consuma su ruptura definitiva con la tradición figurativa. Estamos ante un giro que redefine la relación entre el sujeto y el cosmos. El Neoplasticismo emerge como un sistema filosófico-visual integral, un rigorismo geométrico que aspira a capturar la esencia inmutable de lo real, despojando al arte de su contingencia trágica para instaurar el reino de la equivalencia plástica universal.
2. Bloque I: Los Fundamentos Ontológicos del Neoplasticismo
Nota editorial: La propuesta de Mondrian trasciende lo puramente visual para adentrarse en la metafísica del Ser. La estrategia fundamental del Neoplasticismo reside en la aniquilación de la «contingencia fenoménica» —lo que el autor denomina lo mudable— para permitir la irrupción de lo universal. Al desvincular el arte de la emoción subjetiva, Mondrian busca una verdad objetiva absoluta. Su dialéctica establece que la forma natural es una cárcel para el espíritu; por lo tanto, la «des-individualización» de la obra es el único camino hacia una armonía que no sea un reflejo caprichoso del «yo», sino una manifestación de la totalidad ontológica. El arte se convierte así en el escenario donde se resuelve la tensión entre lo consciente y lo inconsciente, lo interior y lo exterior.
Tecnne: Monsieur Mondrian, su reciente tratado postula que el arte debe ser la aparición plástica del «no-individual». Para el público habituado a buscar en el lienzo el reflejo de una «emoción estética» personal del artista, esta exigencia resulta desconcertante, si no herética. ¿Podría precisar la distinción ontológica entre la emoción puramente estética y las sensaciones subjetivas que, según su doctrina, deben ser neutralizadas?
Mondrian: Es imperativo comprender que la lógica de la evolución humana exige que el arte sea la expresión plástica de todo nuestro ser, y no meramente de una parcela fragmentaria, caprichosa y periférica de nuestra psique. Lo que el hombre común denomina «emoción» no es más que una reacción espasmódica a sensaciones subjetivas, a lo mudable, a aquello que nace y muere en la superficie de la experiencia. El Neoplasticismo, por el contrario, debe ser la aparición exacta de lo universal, tanto dentro como fuera de nosotros.
Lo universal es lo que es y permanece siempre: lo inmutable. El individuo, en cambio, es aquello que se repite y se renueva en la forma limitada; es la variación que nos separa de la totalidad. Hasta ahora, la vida humana ha estado sumergida en la miseria causada por la separación continua de estas dos fuerzas, o en una felicidad efímera provocada por el renacimiento de lo cambiante. El Neoplasticismo se sitúa por encima de esta dicotomía de miseria y felicidad; busca el equilibrio. En este estado superior, lo immuable domina finalmente a lo mudable. Cuando el arte manifiesta el «no-individual», permite que nos confundamos con todas las cosas, destruyendo el límite egoísta que nos separa de lo que es «otro». La emoción estética verdadera no nace del rapto sentimental del «yo», sino de la percepción de este orden universal que trasciende la miseria de la particularidad. Por lo tanto, el arte debe ser la exteriorización de lo que permanece, no de lo que fluctúa; es la aparición de lo absoluto a través de la relación pura, libre de la opresión de la forma individualizada.
Tecnne: Usted sostiene que este proceso requiere «exteriorizar lo inconsciente conscientemente». ¿Cómo operan estas dos instancias en la génesis de la obra neoplasticista?
Mondrian: Todo nuestro ser es una acción recíproca entre lo inconsciente y lo consciente. El arte surge de lo inconsciente —que es donde reside lo immuable— pero solo alcanza su determinación plástica a través del acto consciente. Es un error de la mentalidad antigua creer que el artista debe ser un esclavo de su instinto o un autómata de su subjetividad. Al contrario, la posibilidad de ser universal como individuo radica en elevarse, mediante la conciencia, sobre la dominación del mundo exterior.
Lo que percibimos normalmente a través de los sentidos está «velado» y debilitado por la forma y el sonido natural. Al exteriorizar el inconsciente de manera consciente, el artista depura la visión, despojándola del carácter caprichoso de los fenómenos. El espíritu nuevo aniquila la forma delimitada para reconstruir una aparición equivalente del sujeto y el objeto, del contenido y el continente. Es lo que denomino «dualidad-en-la-pluralidad». Solo mediante este acto consciente de equilibrio podemos manifestar directamente lo universal, superando la tiranía de lo particular que nos mantiene en el reino de lo trágico, ese estado de desequilibrio permanente donde el hombre es todavía un juguete de la naturaleza.

3. Bloque II: La Superación de lo Trágico y la Forma Natural
Nota Editorial: La eliminación de la forma en el pensamiento de Mondrian no es un ejercicio de simplificación minimalista, sino un acto de liberación metafísica. Lo «trágico» es aquí un concepto técnico: representa la dominación de lo individual sobre el espíritu, la asfixia de lo universal por parte de la limitación física. Mondrian identifica la corporeidad y la naturaleza como los obstáculos primordiales para la armonía. La relevancia de su radicalismo es evidente: si la forma natural es inherentemente desequilibrada, la única vía hacia la libertad espiritual es la destrucción de la «forma plástica». No se trata de representar la armonía, sino de encarnarla mediante la aniquilación de la descripción.
Tecnne: En su obra resuena una advertencia casi profética: «el desequilibrio es una maldición para la humanidad». ¿Cómo se vincula esta maldición con su concepto de «lo trágico» y por qué la forma natural es el agente de este mal?
Mondrian: El desequilibrio entre lo individual y lo universal crea lo trágico, y este se manifiesta invariablemente a través de lo que denomino como la plastique tragique. En todo lo que es forma o corporicidad, la naturaleza domina; y donde la naturaleza domina, reina lo trágico. El arte antiguo no podía prescindir de esta plasticidad trágica porque vivía bajo el imperio del individuo consciente que busca en la representación limitada un eco de sus propios sufrimientos.
Para el «hombre nuevo», estos sentimientos se han vuelto insoportables. La visión de la realidad se ha liberado del tiempo y del espacio, unificándose en una belleza única que trasciende los cánones tradicionales. La forma natural es un obstáculo porque es, por esencia, desequilibrada: es una esfericidad que busca ser plana o una curva que se resiste a ser recta. Al seguir la apariencia natural, el arte del pasado se condenó a ser una expresión velada de la verdad. El espíritu nuevo nace en el seno de lo trágico, porque no podemos escapar de nuestra condición material, pero deja de estar dominado por ello. La nueva plástica es la expresión de la realidad vital del abstracto, donde el espíritu ha dejado de ser servil a la materia y a la corporicidad trágica de la naturaleza.
Tecnne: Usted afirma que la separación entre lo antiguo y lo nuevo es «absoluta y definitiva». ¿Cómo interpreta esta ruptura en el contexto de la evolución de la cultura y qué papel juegan las polaridades masculina y femenina en su pensamiento?
Mondrian: Estamos ante el fin de todo lo antiguo. La separación es lógica: un adulto ya no puede comprender el alma del niño; lo antiguo se transforma y crece hacia lo nuevo hasta que la ruptura es necesaria. El espíritu nuevo aniquila la descripción porque la forma ha sido aniquilada en la conciencia. En esta transición, debemos ser rigurosos: lo que los Futuristas llamaron «odio a la mujer» es, en términos plásticos, una verdad profunda si entendemos lo «femenino» como el principio de lo material, lo exterior y lo sentimental que rige la sociedad actual.
El polo femenino/material ha gobernado la vida y el arte, obstaculizando la expresión espiritual vinculada al polo masculino/espiritual. La mujer en el hombre es la causa directa de la dominación de lo trágico. El Neoplasticismo busca neutralizar estos opuestos en una unidad absoluta donde el individuo y lo universal se acoplen en una relación equivalente sin que uno devore al otro. Ya no necesitamos describir la naturaleza; su relación o rapport es lo único que crea la verdadera plasticidad. El arte nuevo es el fin de la servidumbre frente al mundo exterior.
4. Bloque III: La Primacía de la Pintura y la Composición Rectangular
Nota Editorial: La pintura funciona en el sistema neoplasticista como el campo de pruebas de la pureza absoluta. Al ser bidimensional por naturaleza, permite la reducción de la corporicidad trágica a la «Peinture Abstraite Réelle». El plano rectangular no es una elección estética entre otras, sino la unidad fundamental de la realidad más profunda. Desde una perspectiva ontológica, el ángulo recto representa la intersección de fuerzas cósmicas antagónicas que se neutralizan mutuamente. Mondrian no pinta cuadros; construye estructuras de equilibrio donde el color deja de ser decorativo para convertirse en determinante espacial.
Tecnne: ¿Por qué considera usted que la pintura ha logrado alcanzar la «expresión completa» del Neoplasticismo antes que otras artes como la arquitectura?
Mondrian: La pintura ha llegado primero porque su medio es intrínsecamente más apto para la depuración de los medios plásticos primitivos. Ha logrado reducir la corporicidad a un medio plástico universal: el plano dentro del plano. Mientras la escultura lucha aún con la masa y la arquitectura con la utilidad, la pintura ha alcanzado la pintura abstracta real.
En esta nueva fase, la composición de planos rectangulares en color expresa la realidad más profunda. No es una simplificación o estilización de la naturaleza; es la expresión plástica de los informes y no de las formas. Los planos coloreados, por su posición, dimensión y la valorización del color, solo expresan relaciones. Este es el cumplimiento de lo que toda pintura siempre ha buscado de manera velada bajo el ropaje de la representación figurativa. Al eliminar la forma, liberamos al color para que sea pura fuerza en relación.
Tecnne: Usted habla de una «dualidad de oposición» mediante la línea recta y el color. ¿Cómo logra esta austeridad técnica neutralizar la particularidad del artista?
Mondrian: El procedimiento debe cambiar porque el espíritu ha cambiado. La piedra de toque de la nueva plástica es la composición, no el «toque» o la pincelada personal. Si la aparición plástica no está compuesta en una oposición constante y neutralizante, el medio plástico volvería a la expresión de la «forma» y quedaría velado por lo descriptivo.
Al emplear solo la línea recta en su oposición ortogonal y los colores fundamentales —rojo, amarillo y azul— junto con los no-colores —blanco, negro y gris—, el artista crea una dualidad que se anula a sí misma. La obra es la interiorización más profunda del exterior y la exteriorización más pura del interior. No hay lugar para el capricho; cada línea y cada plano están en un rapport équivalent. La pintura se eleva así sobre la apreciación antigua que exigía el dramatismo trágico para sentir emoción. La armonía nueva es la perfección de las relaciones puras.
5. Bloque IV: Arquitectura, Escultura y la Chromoplastique
Nota Editorial: La transición al espacio tridimensional exige una reformulación radical del concepto de «habitar». Para Mondrian, la arquitectura no es la construcción de volúmenes, sino una «aparición estética y matemática» que debe aniquilar el objeto. El hogar deja de ser un refugio de la individualidad para convertirse en un espacio de equilibrio absoluto. La «Chromoplastique» no es pintura aplicada al muro, sino la disolución de la frontera entre el soporte y el espacio, donde el color comanda la experiencia rítmica del habitante, eliminando la distinción entre interior y exterior.
Tecnne: Usted vislumbra un futuro regido por la Chromoplastique. ¿Podría profundizar en este concepto y en cómo afectará nuestra relación con el espacio arquitectónico?
Mondrian: La Chromoplastique es la realización plena del Neoplasticismo en el espacio. No es «decoración»; la arquitectura nueva no admite el ornamento porque el ornamento es una concesión culposa a la forma natural. La Chromoplastique es una pintura totalmente nueva en la que se resuelven tanto la pintura pictórica como la decorativa.
En el edificio del futuro, el color comandará tanto el interior como el exterior, expresando plásticamente las relaciones a través de planos rectangulares que se oponen y se neutralizan. La arquitectura se convierte en una aparición exacta y abstracta. A diferencia de la visión antigua que veía el edificio como una masa delimitada, lo que yo llamo morphoplastique, la nueva arquitectura aniquila la obra de arte en tanto que «objeto». El espacio deja de estar dividido para ser espacio-en-sí. Cuando el color y la línea recta se apoderan del muro, el equilibrio de la expansión y lo limitado cesa de existir como corporicidad opresiva. El hombre ya no vive dentro de un objeto, sino dentro de una relación de fuerzas equilibradas.
Tecnne: ¿Qué lugar ocupa la escultura en este sistema? ¿Debe seguir siendo «asistente» de la arquitectura o posee su propia vía hacia lo universal?
Mondrian: La escultura debe dejar de ser la representación de ideas o de cuerpos. Bajo la antigua concepción, la escultura era pura morphoplastique, esclava de la figura humana. En la nueva plástica, la escultura existe por la oposición equilibrada de la expansión y lo limitado.
Debe reducir el capricho de lo natural mediante una técnica que aniquile el objeto. Posee la ventaja de utilizar el prisma y la masa, pero debe orientarse hacia la expresión de los informes. Ya no se trata de esculpir una forma, sino de organizar las relaciones en el espacio de modo que el «creux» (hueco) y lo «bombé» (abultado) desaparezcan en favor del plano. Solo así la escultura dejará de ser una servidora para ser una manifestación equivalente de lo universal en el espacio tridimensional, eliminando toda huella de subjetividad material.

6. Bloque V: Las Artes del Verbo y el Sonido (Literatura y Música)
Nota Editorial: Mondrian identifica en la literatura y la música un lastre ontológico: su dependencia de medios «impuros» o «útiles». El lenguaje, condicionado por la necesidad de denominar objetos del mundo exterior, es inherentemente descriptivo y, por ende, trágico. La música, por su parte, ha languidecido en el ritmo «berceur» y la melodía sentimental. La tarea del Neoplasticismo aquí es hercúlea: transformar el verbo en «son-plastique» y el sonido en una oposición neutralizante que excluya toda «inmixtión de lo individual», utilizando para ello la tecnología de la modernidad.
Tecnne: Usted ha señalado que la Plastique Verbale y la Música se liberan con mayor lentitud que las artes plásticas. ¿A qué se debe este retraso en la evolución del espíritu?
Mondrian: La dificultad es fundamental: el verbe y el sonido están anclados en la utilidad y en la representación sensible. El lenguaje es nuestra herramienta para denominar lo individual; su base es el individuo. El apego al significado subjetivo oscurece la expresión pura del verbo. Para que la literatura alcance el Neoplasticismo, el verbe debe ser recreado sin forma, transformándose en un «son-plastique» que sea la pura extériorisation de lo universal.
En la música ocurre algo similar: estamos habituados a la melodía «berceur» (arrulladora) que imita los latidos de la emoción subjetiva. La música tradicional es el terreno donde el débil se adormece en ritmos redondos y agradables. La nueva música debe aniquilar esta melodía descriptiva mediante una plástica equivalente de lo individual y lo universal, logrando una dualidad que se extériorise plásticamente en el sonido puro, seco y determinado.
Tecnne: ¿Cuál es su postura frente a las innovaciones del Jazz y el uso de ruidos mecánicos? ¿Cómo se posiciona frente a movimientos como el Dadaísmo?
Mondrian: El Jazz-band es una aparición providencial. Aunque utiliza instrumentos antiguos, realiza demoliciones bruscas de la melodía tradicional. Sus bruits secos y extraños se oponen a la redondez del sonido antiguo. Pero el espíritu nuevo requiere más: instrumentos nuevos —eléctricos, mecánicos— que excluyan la inmixtión del individuo, como el vibrato de las cuerdas. Debemos reemplazar la gama natural de siete tonos por una batería de objetos duros que produzcan sonidos fijos, planos y puros.
Respecto al Dadaísmo, André Gide ha señalado con agudeza su voluntad de liberar el verbo desordenando las palabras para que cada “isla de palabras” presente contornos abruptos y vibre sin asociación de pensamientos. Valoramos esta demolición de lo antiguo, pero los Dadaístas, al igual que los Cubistas y Futuristas, se detienen a menudo en lo morphoplastique. El Dadaísmo busca la libertad en la confusión; el Neoplasticismo la encuentra en la composición equilibrada. Ellos destruyen la forma, pero nosotros construimos la nueva aparición. Sin el rapport équivalent, la demolición es solo un gesto de desesperación trágica.
7. Bloque VI: El Futuro del Teatro, la Danza y el Hombre Nuevo
Nota Editorial: La visión final de Mondrian es teleológica: el arte debe desaparecer para que la vida sea arte. El Neoplasticismo no es un destino estético, sino un estadio de la evolución humana donde la representación se vuelve obsoleta frente a la realidad equilibrada. En esta utopía de la exactitud, el espectáculo es una redundancia; el «hombre nuevo» no consume belleza, sino que habita en ella a través de cada gesto y cada movimiento, transformando la existencia diaria en una danza de relaciones puras.
Tecnne: Si el arte se disuelve en la vida, ¿qué destino les aguarda al teatro y a la danza en una sociedad neoplasticista?
Mondrian: Para el hombre nuevo, el teatro es una superflúidad, incluso una molestia. El teatro actual es una potencia negativa que encarcela el espíritu en la moralización y la descripción del trágico. Cuando el espíritu alcance su madurez, i el gesto y la mímica. Realizará en la vida diaria lo que el teatro antes mostraba desde el exterior.
La danza seguirá el mismo camino: pasará del escenario a la vida. Hoy, bailes como el tango o el fox-trot ya revelan, de manera rudimentaria, la idea nueva del equilibrio por la oposición de los movimientos. Pero en el futuro, renunciaremos al espectáculo de la danza porque realizaremos el ritmo por nosotros mismos. La vida será el ritmo. El rapport équilibré, que en el teatro antiguo era una ficción, será la realidad física en la que viviremos. Los espectáculos morirán cuando la armonía deje de ser un objeto de contemplación para ser el aire que respiramos.
Tecnne: Para concluir, Monsieur Mondrian, ¿cómo definiría esta «Armonía Nueva» frente a la armonía que ha regido a la humanidad por milenios?
Mondrian: La armonía natural es la de los siete colores del prisma y los siete tonos de la música, una unidad aparente que solo expresa el mundo exterior. La Armonía Nueva es un rapport équivalent. Es la armonía de los tres colores fundamentales y el no-color, una dualidad de armonía espiritual y natural donde ambas están en extériorité intériorisée. El hombre antiguo cantaba la naturaleza porque estaba separado de ella. El hombre nuevo crea una belleza nueva porque se ha convertido en la imagen viva de lo universal. El Neoplasticismo es la consecuencia lógica de nuestra evolución: el fin de la plastique tragique y el nacimiento de una realidad donde el arte y la vida son uno solo.
8. Cierre y Reflexión Final
El Neoplasticismo no es una etapa más en la cronología del gusto; es el cumplimiento de la vocación última del espíritu humano. Al despojar a la expresión de la máscara engañosa de la forma natural, hemos alcanzado la estructura desnuda de la verdad absoluta. El desequilibrio ha sido la maldición secular de nuestra especie, pero a través de la composición pura de los informes, el espíritu se ha liberado finalmente de la tiranía de lo individual. No existe camino de retorno hacia la descripción o el sentimiento. Las antiguas academias y los museos de lo morphoplastique podrán seguir cultivando el sentimiento de lo trágico por inercia, pero el espíritu nuevo ya ha transformado irrevocablemente la conciencia de quienes buscan lo absoluto. La belleza nueva es hoy indispensable para el hombre nuevo, porque en ella reconoce su propia imagen en oposición equivalente, ya no como un fragmento doliente de la naturaleza, sino como un ser en equilibrio universal. La búsqueda ha terminado porque la realidad pura ha sido revelada. L’ART NOUVEAU EST NE.
Textos de referencia:
Jaffé, Hans L. C., Mildred Friedman, Robert P. Welsh, Ger Harmsen, Joop Joosten, Rudolf W. D. Oxenaar y Nancy J. Troy. De Stijl, 1917–1931: Visiones de utopía. Editado por Mildred Friedman. Traducido por Fernando Villaverde. Madrid: Alianza Editorial, 1986.
Mondrian, Piet. 1920. Le Néo-plasticisme: Principe général de l’équivalence plastique. París: Éditions de L’Effort Moderne.
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