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Van Der Leck, el color del neoplasticismo

Van Der Leck, el color del neoplasticismo, tecnne

Bart Van der Leck y De Stijl

“Aunque seguía siendo figurativo, Van der Leck pintaba con superficies planas y colores puros. Mi técnica, más o menos cubista –luego más o menos figurativa- fue influida por la exactitud de la suya”.  Piet Mondrian, último número de la revista De Stijl, 1932. 

El paso del artista holandés Bart Van der Leck por el grupo De Stijl, aunque efímero, fue significativo en el desarrollo del movimiento neoplástico. Su concepción pictórica geométrica y sustancialmente su paleta de colores, ejercieron un influjo determinante en la obra pictórica de Piet Mondrian y Theo Van Doesburg, que posteriormente se trasladó a todas las actividades artísticas del grupo.

Van Der Leck, el color del neoplasticismo, tecnne

Nacido en Utrecht en 1876, Bart Van der Leck se dedicó a la pintura desde su infancia. En 1905 realizó su primera actividad destacada colaborando con Piet Klaarhamer en la ilustración de libros. A medida que progresa en su pintura, las formas plásticas de su obra sufren un proceso de aplanamiento en busca de la compresión pictórica. Paralelamente, el uso de una paleta reducida a los colores primarios aleja la obra de Van der Leck de cualquier referencia conocida, dando vida a un estilo propio que transita lentamente desde lo figurativo hacia la abstracción.

En 1916 se traslada a Laren, donde expone en el museo privado de la Sra. Kröller – Muller sus obras “Trabajo en muelles” y “La tormenta”. Van der Leck era diseñador gráfico, un hecho que trascendió en su pintura plasmada en colores planos contenidos entre franjas negras que organizaban el espacio. Ese mismo año conoce a Piet Mondrian, con quien traba una sólida amistad. En esos años Mondrian había limitado su paleta de colores a los rosas, ocres y azules, pero a partir de su contacto con Van der Leck decide utilizar una paleta restringida únicamente a los colores primarios, complementados con negro, gris y blanco.

Por iniciativa de Mondrian, Van Doesburg toma contacto epistolar con Van der Leck y le solicita fotografías de sus obras para darlas a conocer en una publicación. Sin embargo Van der Leck prefiere que tenga contacto directo con sus pinturas y lo invita a recorrer la exposición que realiza en la galería Kröller- Muller. Van Doesburg queda gratamente sorprendido al ver su obra, que define como una “aplicación pura y madura de los principios del arte plástico”. A partir de esta visita su trabajo también adopta colores primarios y formas regulares.

Cuando en 1917 Van Doesburg decide editar la revista De Stijl, concluye que la obra más clara a los fines neoplásticos es la pintura de Van der Leck.

Invitado a participar, Van der Leck escribe un artículo para el primer número de la revista. Sus ideas referidas la relación entre la arquitectura y la pintura diferían considerablemente con las de Van Doesburg. Tampoco adhería a la pintura no figurativa ni a la rígida geometría. Las teorías elaboradas por Van Doesburg y Mondrian para De Stijl no estaban dentro de su concepción pictórica. La negativa de Van der Leck a firmar el primer manifiesto fué considerada por el resto del grupo como una separación prematura. Para disipar estas sospechas, escribe a Van Doesburg: “En lo que a mi refiere, no hay nada de alejamiento de De Stijl, y le ruego que considere mi negativa a firmar como un hecho aislado.”

No obstante, su alejamiento del grupo fue consumado a partir de ese momento. Volvió al realismo, imprimiendo un estilo que inicio en 1918 con “el Jinete” y lo acompañara hasta su muerte acontecida en 1958. A pesar del escaso tiempo en que participo del grupo, Van der Leck trazó una huella indeleble en el desarrollo de De Stijl. La paleta de colores primarios, el carácter geométrico y la planitud espacial, son resultado directo de su influjo sobre el resto de los artistas del grupo De Stijl. La serie cromática se revalida en la pintura de Mondrian, Van Doesburg y Vilmos Huzar. En la arquitectura de Oud, Rietveld y Van Eesteren. En la obra plástica de Vantongerloo y Domela. En el mobiliario de Rietveld. Bart Van Der Leck, el artista de paso fugaz por el movimiento neoplástico, dejo su marca en una paleta de colores que se transformó en el sello distintivo del grupo De Stijl.

Marcelo Gardinettimarzo de 2013

La temprana abstracción de Van der Leck

En los años 1917-1921 Bart van der Leck, en línea con los principios de diseño del movimiento De Stijl, pintó algunas composiciones completamente abstractas, destinadas a ser patrones decorativos para arquitectos. En este trabajo experimental, Van der Leck se centró puramente en la disposición de los planos geométricos en colores primarios sobre un fondo blanco. Esto muestra claramente que el artista buscaba un nuevo lenguaje visual. En el reverso del lienzo está la firma y la fecha de B vs L ’17 con un 8 hasta el 7. Parece plausible que Van der Leck comenzara la composición en 1917 y la terminara al año siguiente. A juzgar por la superficie de la pintura, pintó las superficies coloreadas de la imagen geométrica en parte con pintura blanca en segundo lugar. Cortando las esquinas de las superficies de la imagen coloreada en un ángulo, sugirió un movimiento de rotación. Una mayor investigación técnica podría arrojar más luz sobre el método de trabajo de Van der Leck.

Bart van der Leck (1876-1958), que se había graduado en la Escuela de Artes Aplicadas de Ámsterdam en 1904, perteneció a De Stijl por poco tiempo. Los miembros de este mundialmente famoso movimiento artístico holandés se esforzaron por una reforma radical del arte que reflejara la era moderna. El diseño tenía que ser tan simple como fuera posible y los colores tan mínimos como fuera posible. De Stijl fue fundado en 1917 por, entre otros, Theo van Doesburg (1883-1931) y Piet Mondriaan (1872-1944). Este último vivió en Laren desde mediados de 1914 hasta finales de 1918, donde tuvo un intenso contacto con Van der Leck, después de haberse establecido también en el pueblo de los artistas en 1916. Ambos artistas se influenciaron mutuamente, buscando y trabajando en un nuevo – aún desconocido – lenguaje visual abstracto. La participación de Van der Leck en De Stijl iba a ser efímera debido a diferencias sustanciales de opinión con Mondriaan y Van Doesburg. Creían que la abstracción de Van der Leck no iba lo suficientemente lejos. El cliente más importante de Van der Leck, Helene Kröller-Müller (1869-1939), sintió que su trabajo – refiriéndose a la serie a la que pertenece el lienzo discutido aquí – se estaba volviendo demasiado abstracto. Por esta razón no aceptó la composición 1917-1918 y la pintura no forma parte de la colección del Museo Kröller-Müller de Otterlo. Después de que su patrocinio fuera rechazado, Van der Leck rápidamente pasó a crear nuevamente representaciones reconocibles, aunque muy estilizadas, asegurando así su subvención fija con Kröller-Müller. El pedagogo de arte H.P. Bremmer (1871-1956), el más importante asesor de Helene Kröller-Müller, continuaría apoyando a Van der Leck durante toda su vida y coleccionando su obra.

Jan Rudolph de Lorm, “Van der Lecks vroege abstractie” Vereniging Rembrandt Zomer (2019), 44-47

Imagen de portada: ©Kröller Müller Museum

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