Rem Koolhaas y la promenade programática en arquitectura contemporánea

Gardinetti, Marcelo

Arquitecto, Editor de Tecnne · La Plata, Argentina

Tecnne · Año 2026, n.º 56

Resumen

Este ensayo profundiza un planteamiento desarrollado previamente (Gardinetti, 2025), ampliándolo desde una perspectiva crítica e incorporando nuevos elementos de interpretación. El estudio examina la transformación del concepto moderno de promenade architecturale hacia la noción de promenade programática desarrollada por Rem Koolhaas y OMA. En este proceso, la circulación deja de entenderse como un recurso compositivo y contemplativo para configurarse como un dispositivo espacial capaz de articular programas híbridos, estructurar secuencias narrativas y transformar la experiencia perceptiva del edificio. A partir del estudio de proyectos como Exodus, el Kunsthal de Róterdam, las Bibliotecas de Jussieu, la Maison à Bordeaux, la Embajada de los Países Bajos en Berlín y la Biblioteca Pública de Seattle, el ensayo analiza conceptos como trajectory, dérive, Loop-trick, hibridación programática y Junkspace. En este marco, la trayectoria se interpreta como un dispositivo de montaje en el que movimiento, estructura y programa establecen relaciones espaciales dinámicas. Esta aproximación permite identificar la continuidad conceptual que articula la producción de Koolhaas y aporta una reflexión crítica sobre el papel de la circulación como principio organizador de la arquitectura contemporánea.

Palabras clave: Rem Koolhaas, promenade programática, circulación arquitectónica, OMA arquitectura, hibridación programática.

Transformación del recorrido moderno: de la promenade architecturale a la organización programática

Este ensayo examina la obra de Koolhaas mediante la articulación de cuatro paradigmas críticos complementarios: un registro geométrico-compositivo, centrado en la configuración formal y el trazado del recorrido; un registro fenomenológico, orientado a la experiencia corporal y perceptiva del desplazamiento; un registro tipológico, que identifica la permanencia de la promenade como rasgo estructural en programas y escalas diversas; y un registro programático, que analiza la hibridación de usos inducida por la circulación. El objetivo consiste en indagar cómo estos registros convergen, sin resolverse en una síntesis unitaria, para interpretar la promenade programática como una categoría crítica capaz de explicar tanto sus posibilidades operativas como las formas de instrumentalización que pueden derivarse de su aplicación, cuestión que se desarrolla en el apartado final del ensayo.

La noción de promenade programática reformula la promenade architecturale de Le Corbusier a partir de los principios proyectuales desarrollados por Rem Koolhaas, otorgando a la circulación una función organizativa explícita. El concepto designa un itinerario definido con precisión que ordena, secuencia y expone los distintos componentes programáticos del edificio, convirtiendo la circulación en un dispositivo narrativo que articula relaciones funcionales y perceptivas y estructura la experiencia arquitectónica. A diferencia de la promenade architecturale corbusierana, basada en un recorrido continuo y racional orientado a la contemplación y a la apropiación gradual del espacio, como documenta Kyeon (2013) en su análisis comparativo de la Villa Savoye y el Kunsthal de Róterdam, Koolhaas plantea recorridos fragmentados, discontinuos y lúdicos, próximos a las nociones de trajectory y dérive.

Mientras la promenade architecturale de Le Corbusier organiza una secuencia espacial continua destinada a intensificar la percepción de la forma y del orden compositivo, la promenade programática introduce una lógica distinta. El recorrido deja de funcionar como soporte de una composición ideal para constituirse en una infraestructura capaz de articular programas heterogéneos. La circulación produce nuevas relaciones espaciales durante el desplazamiento y modifica la interpretación de los espacios a medida que estos son recorridos. En consecuencia, el movimiento del usuario adquiere un papel organizador dentro del edificio, mediante un montaje secuencial que fragmenta, recombina y, en determinados casos, contrapone las relaciones entre los distintos ámbitos programáticos. El resultado es una experiencia espacial que alterna entre la continuidad narrativa y la discontinuidad perceptiva. En este sentido, Saldarriaga Sierra (2014) advierte que reducir la promenade architecturale a una fórmula compositiva limita el alcance conceptual del término, observación que contribuye a comprender la reinterpretación desarrollada por Koolhaas.

Esta reformulación desplaza el problema desde la composición arquitectónica hacia la organización de la complejidad programática característica de la metrópolis contemporánea. En «Life in the Metropolis» or «The Culture of Congestion«, Koolhaas (1977) sostiene que la arquitectura de la gran ciudad debe incorporar la simultaneidad de usos y la superposición de actividades como condiciones inherentes al proyecto, en lugar de resolverlas mediante la segregación funcional. Desde esta perspectiva, la promenade programática puede interpretarse como la traducción espacial de la cultura de la congestión: un dispositivo de circulación que organiza, conecta y hace coexistir programas diversos dentro de una misma estructura arquitectónica.

Rem Koolhaas promenade programática, Bibliotecas de Jussieu
Rem Koolhaas – OMA, Bibliotecas de Jussieu

El recorrido arquitectónico como montaje espacial y dispositivo narrativo

Para comprender el alcance de la promenade programática resulta necesario precisar algunas categorías empleadas por Koolhaas y por sus intérpretes para describir su funcionamiento. La primera es la trajectory, entendida como un trazado continuo y sinuoso que atraviesa el volumen arquitectónico y asciende mediante escaleras, rampas y pasajes interconectados, configurando una secuencia dinámica de experiencias espaciales y visuales. La segunda corresponde a la dérive, noción derivada de la tradición situacionista que Koolhaas reinterpreta para describir los flujos caóticos e imprevisibles de la urbanidad contemporánea, particularmente en el contexto de lo que denomina Junkspace. En este marco, la dérive trasciende la función circulatoria para convertirse en un proceso continuo de desplazamiento que fragmenta la percepción del espacio y transforma el recorrido en una experiencia discontinua.

A estas categorías se incorpora la hibridación programática, uno de los procedimientos proyectuales más característicos de Koolhaas, especialmente en intervenciones de gran escala, donde el programa arquitectónico se concibe como un campo abierto a la superposición de usos heterogéneos. Este principio se materializa en la integración de funciones tradicionalmente segregadas por el urbanismo moderno dentro de un mismo volumen o de un tejido urbano articulado, cuestionando la estabilidad de las tipologías convencionales y proponiendo configuraciones capaces de incorporar la complejidad y la simultaneidad de la vida metropolitana. Su expresión espacial se manifiesta en la superposición de funciones dentro de una misma estructura arquitectónica, generando configuraciones inéditas desde el punto de vista morfológico y social, al propiciar lo que Koolhaas describe como «una proliferación promiscua de acontecimientos» en un único contenedor.

En este contexto, el desplazamiento del usuario adquiere el carácter de una performance architecturale, capaz de concentrar intensidades espaciales, rupturas perceptivas y momentos de sorpresa a lo largo del recorrido. Esta condición remite, de forma indirecta, a la figura decimonónica del flâneur, cuyo desplazamiento convierte el acto de caminar en una experiencia de observación y apropiación del espacio urbano. Koolhaas traslada esa disposición perceptiva al interior del edificio mediante secuencias que incorporan variaciones espaciales, conexiones visuales y cambios programáticos, configurando un recorrido que se distancia de los principios de eficiencia asociados a la circulación funcionalista.

Estas categorías operan de manera articulada y adquieren distintas configuraciones según las características de cada proyecto. La trajectory define la geometría del recorrido como un trazado continuo, sinuoso y ascendente; la dérive caracteriza la experiencia perceptiva del desplazamiento, en la que el usuario recorre el edificio mediante una secuencia abierta a la contingencia; la hibridación programática corresponde al plano funcional, al establecer las relaciones entre los distintos programas vinculados por la circulación. La interacción entre estas tres dimensiones —geométrica, experiencial y programática— distingue la promenade programática de otras formas de circulación presentes en la arquitectura contemporánea, particularmente de aquellos recorridos concebidos como recursos escenográficos cuya organización privilegia el efecto visual por encima de las relaciones programáticas. En una línea convergente, Shahram (2014) propone una metodología de análisis arquitectónico que considera de manera integrada la organización espacial, la experiencia del usuario y la estructura programática del edificio, al sostener que ninguno de estos planos resulta suficiente, de forma aislada, para explicar la lógica interna de una obra compleja.

Continuidad proyectual y circulación como principio organizador en OMA

En la obra de Rem Koolhaas, la promenade programática desempeña una función estructurante que puede analizarse desde tres dimensiones complementarias. La primera corresponde a su continuidad tipológico-conceptual. Desde el Kunsthal de Róterdam hasta la Biblioteca Central de Seattle, pasando por propuestas no construidas como las Bibliotecas de Jussieu, la circulación constituye el principio organizador del proyecto al articular, densificar o reconfigurar el programa. Esta recurrencia configura un procedimiento proyectual identificable a lo largo de la producción de Koolhaas.

La segunda dimensión concibe la promenade como un procedimiento de montaje narrativo. El recorrido se desarrolla mediante una secuencia de vistas, aperturas, compresiones y transiciones espaciales organizada de forma análoga al montaje cinematográfico. Cada desplazamiento establece relaciones cambiantes entre los distintos espacios y programas, introduciendo un ritmo espacial que estructura la experiencia arquitectónica.

La tercera dimensión corresponde a la articulación entre circulación, programa y espacio. El recorrido incorpora funciones complementarias y favorece encuentros entre actividades diversas, intensificando la interacción entre los distintos componentes del edificio. En consecuencia, la promenade deja de desempeñar un papel exclusivamente distributivo para asumir una función organizadora capaz de integrar programas de distinta naturaleza dentro de una misma estructura espacial. Esta condición explica su presencia reiterada en proyectos de escalas y tipologías diversas, desde la vivienda unifamiliar hasta la sede diplomática y la biblioteca pública.

La persistencia de este procedimiento permite interpretar la producción de Koolhaas y de OMA como un proceso continuo de investigación proyectual, antes que como una serie de respuestas aisladas a encargos específicos. Esta interpretación coincide con la línea de análisis desarrollada en Six Canonical Projects by Rem Koolhaas (Böck, 2015), donde la circulación se identifica como uno de los principios organizadores que otorgan continuidad conceptual a su obra.

Rem Koolhaas promenade programática Biblioteca Pública de Seattle
Rem Koolhaas – oMA Biblioteca Pública de Seattle

Trayectorias arquitectónicas y construcción secuencial de la experiencia espacial

La noción de deambulación discontinua y fragmentaria constituye, tanto en el espacio urbano como en la arquitectura de Koolhaas, un principio de organización del recorrido basado en la experiencia del usuario antes que en criterios de eficiencia funcional. La secuencia de circulación se intensifica mediante una elevada concentración de acontecimientos arquitectónicos: variaciones espaciales, conexiones visuales y transformaciones programáticas que modifican la percepción del edificio durante el desplazamiento. A los recursos característicos de la promenade architecturale, como rampas y planos inclinados, Koolhaas incorpora sistemas de circulación mecánica y transiciones abruptas entre niveles, introduciendo discontinuidades perceptivas que alteran el ritmo del recorrido.

Desde una perspectiva analítica, estas trayectorias pueden agruparse en dos modalidades recurrentes. La primera corresponde a la deambulación libre, vinculada a la tradición de la flânerie y al deambular surrealista, en la que el usuario dispone de un amplio margen para construir su propio itinerario, como ocurre en la plaza urbana del Centro de Congresos de Agadir o en el «bulevar interior» proyectado para las Bibliotecas de Jussieu. La segunda adopta la forma de un laberinto dinámico preestablecido, donde la circulación se integra a la estructura espacial y el recorrido responde a una secuencia definida por el proyecto. En este caso, cada transición espacial forma parte de una organización cuidadosamente planificada. Ambas modalidades coexisten con frecuencia dentro de un mismo edificio, alternando ámbitos de desplazamiento abierto con secuencias de recorrido controlado, en función de las condiciones programáticas y espaciales de cada proyecto.

Dispositivos de movilidad y transformación perceptiva del espacio arquitectónico

En Content (2004), Koolhaas presenta una serie de procedimientos proyectuales bajo la forma de patentes ficticias, entre ellas Loop-trick y Everywhere and Nowhere, mediante las cuales explora mecanismos de circulación capaces de alterar la percepción convencional de las relaciones entre espacio y tiempo. Estos dispositivos introducen conexiones transversales, deformaciones del recorrido y cambios de orientación que transforman los elementos de transporte en espacios habitables, produciendo la sensación de un desplazamiento continuo sin pérdida de referencia espacial. En la serie Universal Modernization Patents, Koolhaas reúne quince patentes conceptuales, entre las que se encuentran el Social Condenser del Parc de la Villette, la Strategy of the Void para Melun-Sénart y la Très Grande Bibliothèque, el Loop-trick del Kunsthal, el Inside-Out City de Jussieu y el Everywhere and Nowhere de la Maison à Bordeaux (Böck, 2015).

El Loop-trick aparece representado en Content mediante un dibujo de patente de tono humorístico que describe un sistema de rampas intersecadas destinado a disolver la autonomía de cada entrepiso. En el proyecto para las Bibliotecas de Jussieu este procedimiento adopta la forma del «suelo deformado», una superficie continua que elimina la percepción de niveles independientes y atenúa la distinción entre los planos superior e inferior, favoreciendo un desplazamiento ininterrumpido (Pataky, 2023). Por su parte, Everywhere and Nowhere, desarrollado para la Maison à Bordeaux, define un sistema que convierte un dispositivo de transporte en un espacio habitable, de manera que el mecanismo de circulación participa activamente en la organización doméstica y produce una configuración espacial cambiante (Butragueño, 2015).

Exodus (1972): circulación controlada y arquitectura como experiencia secuencial

En Exodus, or the Voluntary Prisoners of Architecture, Rem Koolhaas, junto con Elia Zenghelis, Zoe Zenghelis y Madelon Vriesendorp, propone una franja arquitectónica que se inserta en el centro de Londres como una intervención que interrumpe la continuidad de la ciudad existente. Este muro habitable organiza un recorrido unidireccional a través de una secuencia de recintos temáticos, cada uno concebido para producir condiciones espaciales diferenciadas que oscilan entre referencias utópicas y dispositivos de confinamiento. La franja funciona como un dispositivo narrativo que estructura la experiencia mediante una circulación controlada, donde cada recinto concentra programas, situaciones y estímulos perceptivos organizados en una secuencia deliberada.

El proyecto desarrolla la paradoja de la prisión voluntaria: sus habitantes optan por permanecer dentro de la franja al considerar que la intensidad de la experiencia arquitectónica supera el atractivo de la ciudad exterior. De este modo, invierte la oposición convencional entre libertad urbana y confinamiento arquitectónico. El recorrido continuo adquiere una función simultáneamente organizativa y disciplinaria, configurando una secuencia espacial que anticipa procedimientos recurrentes en la obra posterior de Koolhaas, entre ellos la utilización de la circulación como principio articulador del programa en el Kunsthal y en la Biblioteca Pública de Seattle.

Desarrollado como proyecto de tesis en la Architectural Association, Exodus anticipa varios de los principios que estructurarán la producción posterior de Koolhaas. Entre ellos destacan la circulación como mecanismo de organización arquitectónica, la yuxtaposición programática como procedimiento proyectual y la ciudad existente como objeto de interpretación crítica, antes que como un contexto destinado a integrarse de manera acrítica en la propuesta arquitectónica.

Rem Koolhaas Exodus, or the Voluntary Prisoners of Architecture
Rem Koolhaas, Exodus, or the Voluntary Prisoners of Architecture

Kunsthal de Róterdam: continuidad espacial mediante el Loop-trick

En el Kunsthal de Róterdam (1987-1992), Koolhaas desarrolla un modelo de circulación que posteriormente identifica como Loop-trick en la serie Universal Modernization Patents. El procedimiento se define como un sistema de rampas intersecadas que disuelve la autonomía del entrepiso y sustituye la organización convencional por plantas independientes mediante un continuo espacial. La circulación se convierte así en el principio organizador del edificio, articulando una estructura en la que movimiento, programa y espacio mantienen una relación indisociable.

El edificio se organiza mediante dos rampas principales que discurren paralelas en direcciones opuestas y conforman un doble circuito cuyo cruce coincide con el acceso principal. Este punto concentra las trayectorias de ingreso y distribución, mientras que las rampas generan una superficie de circulación amplia y continua que permite conectar los distintos niveles sin recurrir a la superposición rígida de plantas característica de la arquitectura moderna. El Loop-trick elimina la percepción de límites precisos entre un nivel y otro, favoreciendo una lectura unitaria del volumen y una experiencia espacial basada en la continuidad del recorrido.

La organización del Kunsthal integra circulación, percepción y programa museográfico. Las rampas y las amplias superficies acristaladas establecen relaciones visuales entre las galerías, las salas de conferencias y el entorno urbano, atenuando la separación entre el espacio expositivo y la ciudad. En este contexto, Koolhaas concibe el arte como «actor de un teatro profano y animado», incorporándolo a una experiencia arquitectónica abierta al contexto metropolitano. El recorrido comienza en el parque adyacente, asciende mediante las rampas y concluye sobre una plataforma de rejilla de acero suspendida sobre la infraestructura vial, sustituyendo el aislamiento contemplativo característico del museo tradicional por una relación visual permanente con el espacio urbano.

Pataky (2023) documenta que esta secuencia fue ajustada de manera minuciosa durante el proceso de proyecto, coordinando cada variación de nivel con la organización del programa expositivo. La resolución estructural del doble circuito de rampas, especialmente en los puntos de intersección sin apoyos intermedios que comprometieran la continuidad espacial y visual, fue desarrollada en colaboración con Cecil Balmond y el estudio Ove Arup. Peñín Llobell y Balmond (2018) señalan que dicha colaboración se articuló en torno a una negociación constante entre las intenciones espaciales del proyecto y las exigencias constructivas y estructurales que condicionaban su materialización.

Rem Koolhaas promenade programática, Kunsthal Rotterdam
Rem Koolhaas – OMA, Kunsthal Rotterdam

Bibliotecas de Jussieu: topografía interior y programa continuo

En el concurso para las Bibliotecas de Jussieu, en París, Koolhaas desarrolla un sistema de planos inclinados que configura un bulevar interior vertical como principio organizador del proyecto y como mecanismo para redefinir la experiencia espacial de la biblioteca contemporánea. La propuesta se inscribe en el concepto de Inside-Out City, que invierte la organización convencional del programa para transformarlo en una continuidad arquitectónica. Frente a la solución basada en vacíos esféricos explorada en la Très Grande Bibliothèque, el proyecto plantea una superficie plegada, descrita por Koolhaas como una «alfombra mágica social». La operación se representa mediante el plegado de una hoja de papel: cada pliegue establece nuevas relaciones espaciales y programáticas, convirtiendo la calle en un bulevar interior que vincula los distintos ámbitos del edificio mediante un recorrido continuo.

La deformación de las plantas permite un desplazamiento gradual entre niveles y sustituye la organización horizontal por una topografía interior que integra los diferentes programas en una única estructura espacial. El recorrido incorpora elementos propios del espacio público, como plazas, escaleras monumentales, cafés, comercios, ascensores y escaleras mecánicas, configurando una infraestructura urbana inserta en el edificio. Esta organización incrementa la densidad de relaciones entre los distintos usos y favorece la interacción entre los usuarios, proponiendo una biblioteca concebida como espacio de intercambio colectivo. Durante el recorrido, la sucesión de planos inclinados y conexiones visuales produce una red de perspectivas parciales que aproxima la experiencia del edificio a la de un paisaje urbano interior.

La propuesta reinterpreta, además, el esquema estructural Dom-Ino de Le Corbusier como un soporte susceptible de incorporar funciones colectivas, combinando la modulación del sistema con rampas de infraestructura y componentes propios de la calle, como quioscos y áreas de intercambio. A ello se incorpora el principio del typical plan, formulado por Koolhaas en el ensayo homónimo incluido en S, M, L, XL, donde se presenta como un manifiesto retroactivo de la planta libre estadounidense desarrollada entre 1900 y 1972 y descrita como «una planta neutra y austera, tan vacía como fuera posible, en la que solo cabía estar» (Koolhaas y Mau, 1995). En Jussieu, este principio trasciende la flexibilidad funcional para explorar la indeterminación programática y la capacidad del edificio de incorporar usos cambiantes sin alterar su organización espacial.

Rem Koolhaas promenade programática, Bibliotecas de Jussieu plegado
Rem Koolhaas – OMA, Bibliotecas de Jussieu

 Maison à Bordeaux: movilidad vertical y transformación del espacio doméstico

En la Maison à Bordeaux, Koolhaas sustituye la rampa corbusierana por una plataforma elevadora que constituye el núcleo organizador del proyecto. Este ascensor-habitación, de tres metros por tres metros y medio, accionado mediante un pistón hidráulico, funciona como un volumen móvil que modifica la configuración de cada uno de los tres niveles de la vivienda, concebidos como estratos habitables superpuestos. Su incorporación responde a una condición específica del encargo: proporcionar al propietario, afectado por una discapacidad motriz, un sistema de desplazamiento que superara las limitaciones de su anterior residencia medieval en Burdeos. Koolhaas define este mecanismo como «el corazón de la casa», al asignarle una función estructurante dentro de la organización espacial y convertirlo en una extensión protésica del cuerpo del habitante, con un papel comparable al de la silla de ruedas en su vida cotidiana.

La plataforma se incorpora de manera diferenciada al programa de cada nivel: en la planta baja prolonga el espacio de la cocina, en el nivel intermedio configura el área de trabajo y, en la planta superior, se integra al dormitorio principal. Su desplazamiento produce vacíos verticales temporales que establecen relaciones visuales y espaciales entre los distintos niveles de la vivienda. Uno de los paramentos del hueco se reviste con estanterías de policarbonato semitransparente que se extienden desde la planta baja hasta la cubierta, reforzando la continuidad del conjunto mediante un elemento fijo que acompaña el movimiento de la plataforma.

Este mecanismo remite a un sistema utilizado históricamente en los Países Bajos para el transporte fluvial de mercancías, en el que las cabinas de las embarcaciones se elevaban sobre plataformas móviles para franquear puentes de escasa altura. Koolhaas reinterpreta este precedente como un recorrido arquitectónico vertical en el que el desplazamiento revela, de manera progresiva, distintas secuencias espaciales. Si en la Villa Savoye la rampa organiza la promenade architecturale, en la Maison à Bordeaux esa función recae sobre un elemento móvil que incorpora una dimensión próxima al imaginario surrealista, como señala Losada Amor (2017) en su estudio sobre la construcción cinematográfica de la no ficción en este proyecto. En una perspectiva histórica más amplia, Barragán Viloria (2017) identifica una línea de continuidad que vincula la Villa Savoye, la Casa Farnsworth, la Glass House y la Villa Dall’Ava a partir de la relación entre estructura elevada, transparencia y recorrido. La Maison à Bordeaux amplía esa genealogía al incorporar la movilidad reducida del habitante como una condición determinante de la organización arquitectónica.

Rem Koolhaas promenade programática Maison a Bordeaux
Rem Koolhaas – OMA Maison a Bordeaux

Embajada de Berlín: trayectoria continua y organización institucional del recorrido

En la Embajada de los Países Bajos en Berlín, Koolhaas desarrolla un sistema de circulación definido como una trayectoria continua que reinterpreta la promenade architecturale corbusierana desde una lógica programática y funcional. El edificio se organiza mediante un itinerario único, condicionado por los requerimientos operativos y de seguridad propios de una sede diplomática, lo que restringe la posibilidad de recorridos alternativos. Este trazado, de más de doscientos metros de longitud, serpentea en zigzag a través del volumen cúbico y estructura la experiencia espacial del edificio (Chaslin, 2004). La secuencia comienza antes del ingreso, mediante un acceso de geometría oblicua que anticipa el movimiento y orienta al visitante hacia el recorrido interior.

El itinerario asciende mediante rampas y escaleras hasta alcanzar la terraza de cubierta. A lo largo del trayecto, cajas de vidrio, superficies reflectantes y espacios con alturas variables, entre 2,15 y 6 metros, producen una sucesión de condiciones espaciales diferenciadas. La composición incorpora una paleta cromática que incluye verde lima, rosa pálido, amarillo, naranja, rojo, gris oscuro y azul, junto con materiales como aluminio mate, madera tropical oscura, pavimentos de vidrio, travertino y paneles translúcidos de resina. La alternancia de texturas, reflejos y variaciones dimensionales introduce un ritmo perceptivo que acompaña el desplazamiento. La circulación envuelve los distintos programas del edificio y actúa como un elemento organizador que articula la experiencia del visitante. En puntos específicos del recorrido se abren vistas enmarcadas hacia Berlín, como el río Spree, visible a través de una abertura de ocho por diez metros, o la torre del Fernsehturm, cuya presencia incorpora una referencia al pasado político de la ciudad. Estas aperturas integran el contexto urbano en la secuencia espacial y establecen una relación continua entre el interior del edificio y su entorno.

El proyecto retoma la concepción corbusierana del movimiento como principio constitutivo de la arquitectura, aunque la adapta a un sistema de circulación definido por requerimientos programáticos e institucionales. Esta trayectoria presenta afinidades con procedimientos desarrollados en proyectos anteriores, como la superficie plegada de las Bibliotecas de Jussieu, que vincula programas mediante planos inclinados, y el Loop-trick del Kunsthal de Róterdam, donde las rampas intersecadas articulan un recorrido continuo. Asimismo, su condición de dérive controlada anticipa aspectos que Koolhaas desarrollará posteriormente en torno al Junkspace: un desplazamiento cuya apariencia abierta se encuentra cuidadosamente regulada por la organización espacial del edificio y por la secuencia de relaciones visuales y programáticas que este propone.

Rem Koolhaas, promenade programática,Embajada de los Países Bajos en Berlín
Rem Koolhaas, Embajada de los Países Bajos en Berlín

Biblioteca de Seattle: circulación, colección y espacio colectivo

En la Biblioteca Pública de Seattle, Koolhaas replantea la tipología bibliotecaria mediante un dispositivo que integra almacenamiento, circulación y encuentro colectivo. La organización espacial se estructura a partir de un sistema combinado de rampas, escaleras mecánicas y ascensores, cuyo elemento articulador es la book spiral. Esta consiste en una rampa continua, con una pendiente de dos grados, que conecta sin interrupciones los niveles sexto al noveno, suprimiendo la fragmentación por entrepisos y permitiendo la expansión de la colección hasta un millón y medio de volúmenes sin modificar su sistema de clasificación. La escasa inclinación facilita el desplazamiento de sillas de ruedas y carros para transporte de libros, mientras que su configuración continua incorpora espacios de consulta y estudio integrados al recorrido.

La organización funcional distribuye la biblioteca en nueve áreas agrupadas en sección mediante una secuencia de cinco plataformas estables y cuatro niveles de intercambio. Estos últimos concentran actividades compartidas y favorecen la interacción entre los usuarios, articulando las funciones de consulta, circulación y permanencia. El sistema de movilidad vertical combina ascensores, escaleras mecánicas identificadas mediante el color verde y la book spiral, estableciendo distintos modos de desplazamiento dentro del edificio. Una de las escaleras mecánicas conecta directamente la mixing chamber con una sala de lectura ubicada cuatro niveles por encima, atravesando la espiral y generando recorridos alternativos que complementan la continuidad del circuito principal. De este modo, el proyecto combina un recorrido secuencial con conexiones directas entre programas, articulando desplazamientos continuos y trayectorias abreviadas dentro de una misma organización espacial.

Rem Koolhaas promenade programática Biblioteca Pública de Seattle volumetría interior
Rem Koolhaas – OMA Biblioteca Pública de Seattle

OMA y la continuidad conceptual del proyecto colectivo

En el seno del Office for Metropolitan Architecture (OMA), Koolhaas ha descrito el proyecto como una operación de laminación, entendida como el ensamblaje de capas de investigación, pensamiento y exploración formal mediante la manipulación, superposición y articulación de estratos físicos y programáticos. Este procedimiento busca producir configuraciones espaciales de elevada complejidad, en las que programa, estructura y circulación se integran en un sistema continuo de relaciones. La oficina funciona como un laboratorio colectivo donde las propuestas se desarrollan mediante un proceso de elaboración compartida entre arquitectos e investigadores, tal como documentan Zaera Polo y Koolhaas (1995) en su conversación publicada en El Croquis. Un estudio posterior de Valls Molina (2018) confirma la permanencia de esta metodología colaborativa a lo largo de la trayectoria de OMA, con independencia de las variaciones de escala, programa o composición de sus equipos.

Aunque cada proyecto incorpora la participación de múltiples autores, la producción de OMA mantiene una continuidad conceptual identificable. La recurrencia de temas como la circulación entendida como principio organizador, la fragmentación programática, la relación entre orden e indeterminación o la condensación espacio-temporal permite reconocer una línea de investigación sostenida a través del tiempo. Esta condición puede interpretarse a partir de las categorías formuladas por Roland Barthes y Michel Foucault. Barthes (1994) desplaza el centro de la interpretación hacia el lector al cuestionar la autoridad del autor como garante del significado, mientras que Foucault (1979) define la función-autor como un principio de organización discursiva que otorga unidad e inteligibilidad a una producción colectiva. En el caso de Koolhaas, esta función consiste en integrar, seleccionar y reformular los aportes del estudio, preservando una continuidad proyectual sin depender de la reiteración de un lenguaje formal reconocible. En un sentido afín, Van Gerrewey (2019) observa que las exposiciones organizadas por OMA constituyen espacios de revisión crítica de su propio método, donde el proceso de proyecto se presenta como un campo de investigación abierto antes que como un repertorio concluido.

Esta continuidad también puede examinarse a partir de la noción de condensador social, concepto procedente de la vanguardia soviética que Koolhaas recupera para interpretar retrospectivamente la prisión panóptica de De Koepel, intervenida por OMA entre 1979 y 1988. El estudio de Martínez-Millana y Cánovas Alcaraz (2022) muestra cómo la estructura circular del panóptico, tradicionalmente asociada al control y la vigilancia, es reinterpretada como una organización espacial capaz de concentrar programas colectivos alrededor de un sistema común de circulación. Esta lectura anticipa uno de los desplazamientos conceptuales que caracteriza la promenade programática: el recorrido deja de entenderse exclusivamente como un mecanismo de control para convertirse también en un medio de articulación entre actividades y usuarios. La coexistencia de ambas condiciones, circulación disciplinaria y circulación como soporte del intercambio, recorre buena parte de la obra de Koolhaas. Desde esta perspectiva pueden comprenderse tanto proyectos orientados a la interacción colectiva, como la Biblioteca Pública de Seattle, como otros en los que el recorrido mantiene una dimensión más restrictiva o expositiva. Verschaffel (2013) identifica en esta dualidad una tensión persistente entre libertad de movimiento y organización disciplinaria del espacio, presente de forma recurrente en la producción de OMA.

La promenade programática como modelo crítico de organización arquitectónica

La promenade programática puede definirse como un procedimiento proyectual que convierte la circulación en un principio de organización espacial y narrativa, mediante el cual programa, edificio y contexto se articulan a través de una secuencia de relaciones cuidadosamente construidas. El recorrido deja de cumplir una función exclusivamente distributiva para constituirse en un mecanismo de montaje que ordena la experiencia arquitectónica, produce nuevas conexiones entre usos diversos y amplía el papel de la circulación como componente estructurante del proyecto.

Desde esta perspectiva, la circulación adquiere una dimensión narrativa vinculada a la experiencia corporal del espacio. La yuxtaposición de programas, la superposición de recorridos y la incorporación de secuencias espaciales diferenciadas intensifican las relaciones entre las distintas partes del edificio y favorecen situaciones de intercambio que trascienden las previsiones iniciales del programa. Este planteamiento se inscribe en una reflexión más amplia sobre la flexibilidad y la condición de evento-estructura en arquitectura, entendida como el conjunto de actividades y acontecimientos que una obra hace posibles, incluidos aquellos no previstos explícitamente en el programa (Kipnis, 1996). En este marco, Koolhaas propone edificios capaces de incorporar formas cambiantes de apropiación dentro de una organización espacial definida. Corredores, rampas y vestíbulos dejan de ser espacios residuales para asumir un papel activo en la articulación de relaciones entre programas y usuarios, condición que Kipnis (1991) identifica en su análisis de la separatriz como figura proyectual en la obra de Koolhaas. En una línea convergente, Gelabert Amengual (2017) sostiene que la arquitectura contingente requiere dispositivos espaciales capaces de admitir usos y acontecimientos no previstos por el proyecto original. Besa (2023) añade que esta apertura programática convive, en la producción de Koolhaas, con un repertorio estable de recursos gráficos —el corte cinematográfico, la sección expuesta y el diagrama de patente— que proporcionan continuidad a una arquitectura concebida para admitir transformaciones.

El alcance de esta concepción también permite comprender su reverso crítico. En Junkspace, Koolhaas (2002) describe ámbitos de circulación permanente, como aeropuertos, centros comerciales y terminales de transporte, donde el desplazamiento aparenta ser libre, aunque responde a secuencias cuidadosamente reguladas. Estas dérives forzadas organizan el movimiento para maximizar la exposición visual y la actividad comercial, desplazando la circulación hacia una lógica predominantemente instrumental. Esta interpretación converge con la noción de no-lugar formulada por Marc Augé (1992), quien identifica en los espacios de la sobremodernidad una experiencia marcada por el tránsito, el anonimato y la pérdida de referencias estables. Desde esta perspectiva, Junkspace representa el límite conceptual de la promenade programática: el punto en el que el recorrido deja de estructurar una experiencia arquitectónica para reducirse a un flujo continuo subordinado a dinámicas de consumo y control.

Rem Koolhaas promenade programática, Bibliotecas de Jussieu volumetría
Rem Koolhaas – OMA Bibliotecas de Jussieu

Circulación y programa como categorías de análisis en la arquitectura contemporánea

La promenade programática, desarrollada por Rem Koolhaas a lo largo de más de tres décadas de práctica proyectual, constituye una reinterpretación crítica del legado moderno al desplazar la circulación arquitectónica desde una función predominantemente contemplativa hacia una condición organizadora del programa, de la experiencia y de la construcción narrativa del espacio. El recorrido deja de entenderse como un medio de acceso para convertirse en un principio estructurante que articula relaciones entre movimiento, programa y percepción. En este sentido, la obra de Koolhaas se aparta de la continuidad lineal característica de la promenade architecturale corbusierana y desarrolla una organización espacial basada en la fragmentación, la yuxtaposición y la condensación programática, donde el espacio adquiere significado a través del recorrido.

Esta reformulación amplía el alcance de la promenade como categoría de análisis y sitúa la circulación en el centro de una concepción de la arquitectura entendida como organización dinámica de acontecimientos y relaciones espaciales. Desde esta perspectiva, el recorrido articula programas diversos, intensifica las interacciones entre sus componentes y favorece formas cambiantes de apropiación del edificio. La vigencia de este planteamiento puede reconocerse en obras posteriores de OMA, como la Casa da Música de Oporto o el Centro de Artes Escénicas de Taipéi, donde la integración de programas heterogéneos y la circulación continúan desempeñando un papel estructurante en la configuración del proyecto.

Al mismo tiempo, la noción de Junkspace introduce una reflexión crítica sobre los límites de este modelo. Cuando la circulación queda subordinada a dinámicas de consumo o a recorridos estrictamente instrumentales, el potencial narrativo y organizador del recorrido tiende a diluirse. La promenade programática encuentra así su principal tensión conceptual: su capacidad para producir relaciones espaciales y programáticas depende de que el desplazamiento mantenga un papel activo en la construcción de la experiencia arquitectónica, sin reducirse a un mecanismo de tránsito o de control. Esta tensión sintetiza el argumento desarrollado a lo largo del ensayo y confirma la utilidad de la promenade programática como categoría de análisis para interpretar las relaciones entre circulación, programa y espacio en la arquitectura contemporánea.

TECNNE | Arquitectura, pensamiento crítico y práctica cultural ©Marcelo Gardinetti 2026 – Todos los derechos reservados.
El contenido de este sitio web se encuentra protegido por la legislación vigente en materia de propiedad intelectual e industrial. Salvo en los supuestos expresamente previstos por la ley, queda prohibida su reproducción, distribución, comunicación pública o transformación sin la autorización previa del titular de los derechos correspondientes. Las imágenes y fotografías reproducidas se utilizan exclusivamente con fines informativos, críticos y educativos, en el marco de la divulgación de obras artísticas y arquitectónicas de relevancia cultural. En todos los casos, proceden de fuentes de acceso público en línea, se presentan en baja resolución, carecen de idoneidad para usos comerciales y van acompañadas de la correspondiente mención de autoría, sin que ello implique desconocimiento alguno de los derechos de propiedad intelectual que les son inherentes. Los esquemas y bocetos que acompañan los artículos han sido elaborados por el autor a partir de material fotográfico preexistente, con una finalidad analítica e interpretativa, reconociendo explícitamente la autoría original de las obras representadas y respetando íntegramente los derechos que las protegen. Tecnne emplea herramientas de inteligencia artificial generativa como apoyo en tareas de investigación documental y redacción asistida. Todo contenido es revisado, verificado y editado bajo responsabilidad exclusiva del autor. Ver [política editorial].

Marcelo Gardinetti
Marcelo Gardinetti

Arquitecto, editor y director de Tecnne desde 2011.
Investigador en teoría y crítica de la arquitectura moderna y contemporánea.
La Plata, Argentina.
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6679-7951

Artículos: 1237