El proyecto Amager Bakke, diseñado por Bjarke Ingels Group (BIG), representa una de las intervenciones más significativas en la arquitectura ambiental contemporánea. Concebido como una planta de conversión de residuos en energía y, simultáneamente, como un espacio público, el edificio redefine el vínculo entre infraestructura y ciudad. A través de una integración precisa entre tecnología, sostenibilidad y recreación, la obra plantea una nueva tipología urbana en la que la eficiencia energética se combina con la experiencia colectiva. Esta introducción examina cómo la propuesta transforma un equipamiento industrial en un paisaje activo, capaz de comunicar de forma tangible los procesos ecológicos que sostienen la vida urbana.
Amager Bakke como paradigma de infraestructura híbrida
El proyecto Amager Bakke, desarrollado por Bjarke Ingels Group (BIG), constituye un punto de inflexión en la evolución de la infraestructura industrial contemporánea. Su relevancia radica en la capacidad de articular un complejo de alta tecnología con un programa público de carácter recreativo, integrando así dos esferas tradicionalmente disociadas: la producción energética y el espacio urbano. Concebido como parte de la estrategia ambiental de Dinamarca, el edificio reemplaza a la antigua planta Amagerforbrænding, en funcionamiento durante cuatro décadas, y redefine la tipología de las plantas de valorización de residuos.
Infraestructura híbrida: de instalación técnica a destino urbano
Amager Bakke plantea una revisión conceptual sustantiva al transformar una instalación industrial en un destino urbano multifuncional. El edificio se concibe como una infraestructura híbrida en la que la producción energética coexiste con programas recreativos y educativos, estableciendo una nueva relación entre la ciudad y los procesos industriales. Esta integración, históricamente marcada por la segregación y el rechazo urbano, se resignifica mediante una aproximación que combina sostenibilidad, ocio y pedagogía ambiental. La planta deja de operar como un artefacto técnico aislado para convertirse en un equipamiento cívico que visibiliza la dimensión ecológica de la producción energética y promueve la apropiación ciudadana del paisaje industrial.
Estrategias arquitectónicas y de diseño: síntesis de función y recreación
El carácter híbrido del proyecto se materializa a través de un conjunto de decisiones arquitectónicas que superponen lo técnico y lo recreativo dentro de un mismo sistema constructivo.
La cubierta productiva: topografía artificial y superficie activa
La intervención más significativa se localiza en la cubierta del edificio, convertida en una pista de esquí artificial de 31.000 m². Este ejercicio transforma el plano técnico superior, tradicionalmente inaccesible, en una superficie pública activa que redefine la noción de paisaje productivo. La pendiente, concebida como una prolongación del terreno, funciona simultáneamente como envolvente arquitectónica y como infraestructura deportiva. El recubrimiento de granulado sintético reciclado sustituye el uso de nieve artificial, reduciendo el consumo energético y alineando la experiencia lúdica con los principios de sostenibilidad que articulan el conjunto.
La fachada y la verticalidad: integración visual y recorrido pedagógico
El tratamiento de la envolvente refuerza la identidad del edificio como hito topográfico dentro del perfil urbano de Copenhague. La fachada modular, compuesta por paneles vegetales y elementos metálicos, genera una textura que remite a una ladera artificial, diluyendo la presencia industrial en el entorno natural. El ascensor panorámico, incorporado a la chimenea principal, establece un recorrido vertical que permite observar las fases del proceso de conversión de residuos en energía. Este recorrido, concebido como un dispositivo pedagógico, culmina en una plataforma de observación que ofrece una de las vistas más elevadas de la ciudad.
Tecnología e interfaz pública: visualización del proceso energético
El componente tecnológico de Amager Bakke se convierte en una interfaz comunicativa entre el sistema industrial y la percepción ciudadana. La visibilización de los procesos energéticos constituye una estrategia de educación ambiental que traduce la abstracción técnica en una experiencia colectiva.
La chimenea comunicativa: símbolo y medición del impacto
La chimenea principal incorpora un sistema que emite anillos de vapor de 30 metros de diámetro por cada tonelada de CO₂ fósil generada. Este mecanismo convierte un proceso invisible en un marcador visual del impacto ambiental, articulando una dimensión simbólica en torno a la transparencia energética. Los anillos, formados por vapor de agua condensado, carecen de efecto contaminante directo y adquieren durante la noche una condición lumínica mediante sensores térmicos que los iluminan, transformándolos en un barómetro visual del consumo energético urbano.
Integración urbana y paisajística: continuidad entre infraestructura y ciudad
La inserción de Amager Bakke en la trama urbana constituye un aspecto fundamental del proyecto. El terreno circundante se modela como un parque público que incorpora senderos, espacios deportivos y áreas de estancia, configurando una interfaz porosa entre el equipamiento industrial y el tejido residencial adyacente. Esta estrategia sustituye el perímetro hermético característico de las infraestructuras tradicionales por un sistema abierto que fomenta la interacción ciudadana.
Infraestructura cívica y referente internacional
Amager Bakke constituye una reformulación integral del papel de la infraestructura industrial en la ciudad contemporánea. Al fusionar producción energética, espacio público y pedagogía ambiental, el proyecto demuestra que los sistemas técnicos pueden configurarse como activos urbanos y catalizadores de la vida colectiva. Su relevancia trasciende el contexto local danés, situándolo como referente internacional en la concepción de infraestructuras sostenibles y socialmente integradas.
Copen Hill Amager Bakke, Bjarke Ingels Group
Copen Hill Amager Bakke diseñado por Group se sitúa en una zona industrial cercana al centro de la ciudad. La nueva planta de residuos para energía será un modelo ejemplar en el campo de la gestión de residuos y producción de energía, además de establecer un punto de referencia en el paisaje urbano de Copenhague.
El proyecto de Bjarke Ingels Amager Bakke es la mayor iniciativa ambiental en Dinamarca; sustituye la planta Amagerforbraending adyacente de 40 años de antigüedad e incorpora las últimas tecnologías en el tratamiento de residuos y el desempeño ambiental.
En lugar de considerar la nueva planta como un objeto arquitectónico aislado, el edificio se concibe como un destino en sí mismo, lo que refleja la visión progresista de un nuevo tipo de planta de tratamiento de residuos. El techo de la nueva central Amager Bakke incinerator se convirtió en una pista de esquí en pendiente de 31.000 m2 para los diferentes niveles de habilidad de los ciudadanos de Copenhague, municipios vecinos y visitantes
La movilización de la arquitectura permite la redefinición de la relación entre la planta de residuos y la ciudad, mediante la expansión de las actividades recreativas existentes en la zona y promoviendo un nuevo tipo de conversión de residuos en energía de la planta.
Para la pendiente del Amager Bakke se utiliza un granulado sintético reciclado, para volcar la convención de la energía intensiva en la pista de esquí. El acceso a las pistas se organiza a través de un ascensor a lo largo de la chimenea, que ofrece ventanas a la planta, hasta alcanzar una plataforma de observación para dar a los turistas una vista sin obstáculos desde una de las estructuras más altas en Copenhague.
Todo esto mientras la chimenea se modifica con anillos de humo de 30m. de diámetro cada vez que se libera una tonelada de CO2 fósil. Estos anillos de humo, que son una creación de arte, se formará debido a la condensación de agua en los gases de combustión que se elevan lentamente y sirve como un recordatorio de los efectos del consumo y una manera de medición para captar las emisiones de CO2 de una manera directa. Por la noche, las luces de rastreo de calor se utilizan sobre los anillos de humo para construir obras de arte que brillan intensamente.
En el exterior todo el edificio Amager Bakke está envuelto en una fachada vertical verde, formada por módulos sembrados apilados como ladrillos, que la convierten en una montaña desde la mirada lejana. La topografía circundante está esculpida para formar un parque que ofrece actividades deportivas informales en el verano y el invierno. Un sistema de senderos en el parque interconecta al Amager Bakke con todo el sitio y crea buenas conexiones con la zona residencial vecina.
Amager Bakke plant
«La nueva planta es un ejemplo de lo llamamos Sostenibilidad hedonista: la idea de que la sostenibilidad no es una carga, sino que una ciudad sostenible que puede mejorar nuestra calidad de vida. La planta de residuos para energía con una pista de esquí es el mejor ejemplo de una ciudad y un edificio que es a la vez ecológico, económico y socialmente sostenible «, Bjarke Ingels Fundador y Socio, BIG.
Big Amager Bakke
«El diseño de la fachada de un edificio es como envolver un regalo sin tener que considerar su contenido. En lugar de concentrarnos en el papel de regalo, hemos invertido nuestra energía en crear un regalo para los ciudadanos de Copenhague y sus visitantes, no importa si son adultos o niños, profesionales o principiantes» David Zahle, BIG.
Waste-to-Energy Plant
«La propuesta de BIG contribuye a la ciudad con algo útil y hermoso. Estamos creando muchas oportunidades, y con este singular edificio podemos calificar el conocimiento y la tecnología danesa, para mostrar al mundo nuestras capacidades dentro de los temas ambientales y energéticos «, Ulla Röttger, Director de Amagerforbraending.

Fotografías: ©Aldo Amoretti
Copenhagen Amager Bakke, Amager Bakke Foundation; BIG Bjarke Ingels Group
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