Niemeyer, curvas sensuales en Avilés

El artículo examina el “Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer” como una intervención que articula la poética formal de Niemeyer con un proceso de regeneración urbana en la ciudad de Aviles. Implantado en un ámbito portuario de carácter postindustrial, el conjunto se concibe como dispositivo cultural de escala metropolitana, capaz de reconfigurar la relación entre tejido urbano, ría y espacio público mediante una estrategia formal unitaria. El proyecto se organiza en torno a una plaza abierta de gran dimensión que actúa como plano articulador y soporte de actividad colectiva. En su perímetro se disponen volúmenes autónomos cuya independencia tipológica no impide la construcción de una composición coherente. La plaza funciona como vacío estructurante, estableciendo continuidad peatonal y permitiendo la integración del conjunto con el borde de la ría. Esta operación reorienta el crecimiento urbano hacia el frente marítimo, introduciendo una nueva centralidad cultural en un sector previamente desvinculado de la vida ciudadana. Desde el punto de vista formal, la expresividad de la curva y el uso extensivo del hormigón armado definen una volumetría escultórica que enfatiza la plasticidad y la continuidad superficial. Las cubiertas sinuosas, los planos inclinados y la torre helicoidal generan una secuencia espacial en la que la percepción del conjunto varía según el punto de vista y el desplazamiento del usuario. La estructura portante se integra a la forma, evitando la fragmentación entre soporte y envolvente, mientras que el cromatismo blanco refuerza la unidad visual y la abstracción geométrica. La obra trasciende la condición de equipamiento cultural aislado para operar como catalizador territorial. La accesibilidad programática, la apertura de la plaza y la visibilidad de los volúmenes consolidan un espacio público activo que favorece la apropiación social.

Centro Niemeyer en Avilés, Oscar Niemeyer

Marcelo Gardinetti | 16 de enero de 2020

El Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer es uno de las primeras obras del plan de recuperación urbanística de la ría de Avilés y el primer desarrollo del proyecto Isla de la Innovación. Pero, además, es uno de los últimos legados del pensamiento creativo de Oscar Niemeyer, el protagonista de una de las más innovadoras e irreverentes interpretaciones del modernismo arquitectónico1. Desde los años 60, Niemeyer ha concebido espacios arquitectónicos desde la visión plástica que impulsa su trazo creativo. Su trabajo, que expresa la soltura de las líneas de la naturaleza, materializa una morfología arquitectónica personal y unívoca. Como el propio Niemeyer gusta referir, su arquitectura empezó con Pampulha, con sus curvas sensuales e inesperadas.2  

Oscar Niemeyer, Centro Niemeyer en Avilés, tecnne ©Centro Niemeyer
Oscar Niemeyer, Centro Niemeyer en Avilés, tecnne ©Centro Niemeyer

Oscar Niemeyer en Avilés, introducción

“Oscar Niemeyer es un maestro de inocencia. Más allá de la geometría elemental y la gramática cubista que aprende de Le Corbusier, más allá de las formas curvas y la libertad lírica que provienen del surrealismo o el dadá, y más allá del futurismo naïf y la estética aerodinámica que utiliza el optimismo de los cincuenta, este creador tropical construye con la ignorancia sabia de quien pone la ley del deseo por encima de la ley de la gravedad.3

La estrategia compositiva de Niemeyer define su carácter en la reinterpretación arquitectónica de las formas de la naturaleza. De un modo similar al arte biomorfista, Niemeyer emplea perfiles orgánicos para definir la singular geometría de su arquitectura. Sus líneas expresivas mantienen una dinámica relación formal con artistas contemporáneos, y particularmente con algunas representaciones de Candido Portinari y las figuras plásticas de Burle Marx o Joan Miró. La Casa do baile, en Pampulha y la Casa das Canoas, en Río de Janeiro son ejemplos que relatan la aplicación de esta estrategia formal.

Centro Niemeyer tecnneOscar Niemeyer, Centro Niemeyer en Avilés, tecnne
Oscar Niemeyer, Centro Niemeyer en Avilés, tecnne ©Centro Niemeyer

Esta genealogía de formas libres domina la obra de Niemeyer. Al estructurar su obra mediante figuras que se rigen por la soltura plástica de su trazo, estas grafías resultan determinantes en la conformación espacial del objeto arquitectónico.

“Los ensayos espaciales del maestro carioca se podrían catalogar en tres importantes apartados: según la clasificación que propone Rafael Moneo (Moneo, 2005) hay un primer tipo en el cual el espacio surge a partir de la definición de la planta, un segundo que se basa en la sección y un tercero que podríamos definir, reinterpretando las palabras de Bruno Zevi, en un espacio total, cuatridimensional. En el desarrollo de los proyectos que pertenecen a las dos primeras categorías, Niemeyer utiliza muy a menudo el método de la extrusión, ideando y dibujando una planta, o una sección, que se extrude y se repite paralelamente con respeto a su eje principal, vertical u horizontal, según los diferentes casos.4

La poética formal de Niemeyer se nutre de convenciones orgánicas. Sus trazos resaltan múltiples enfoques disciplinares, fundamentalmente del paisajismo y el arte moderno, que él mismo reinterpreta para erigir su propia representación. La línea ondulante no es solo la silueta de una estética personal, sino una expresión que simboliza la naturaleza y las personas. Sin embargo, esa libertad creativa se estructura como una composición armónica que responde al sistema funcional y a las posibilidades que ofrecen las técnicas constructivas5. Así, la obra de Niemeyer se aleja de cualquier estándar utópico para resolver con sentido práctico los sucesos de su poética arquitectónica. Porque en la creatividad que concede la libertad de las formas, está la belleza de su arquitectura.

Oscar Niemeyer, Centro Niemeyer en Avilés, tecnne

El sitio para el Centro Oscar Niemeyer

“El Centro Niemeyer es más que un equipamiento cultural de primer nivel internacional que dinamizará la vida social y económica de la ciudad. Es el buque insignia de la operación de regeneración urbanística más ambiciosa de Avilés en los últimos cincuenta años, desde la llegada de Ensidesa. Bajo el nombre de la Isla de la Innovación, en fase de redacción de su plan director, se aglutinarán en un único proyecto varias asignaturas pendientes, casi todas consecuencias de la parte negativa que tuvo en la ciudad la actividad siderúrgica que cambió su destino a mediados del siglo pasado.6

El Centro Niemeyer forma parte de una operación urbanística que busca recuperar del abandono el área de la ría. El proyecto denominado Isla de la Innovación, fue elaborado por Norman Foster. El plan pretende resolver varias de las circunstancias que condujeron al deterioro urbanístico de esa franja de la ciudad. La actividad siderúrgica y comercial construyeron una barrera que separó de la actividad urbana el margen derecho de la ría. El proyecto Isla de la innovación elimina esa barrera, mediante la incorporación de un equipamiento urbano que se integra al casco histórico y ofrece múltiples actividades culturales.

La intervención realza la antigua plaza del pescado, que actúa como espacio de articulación con la isla, vinculada a través del puente de San Sebastian. De este modo, ambas orillas de la ría vuelven a interactuar de forma natural, expandiendo la ciudad con un nuevo equipamiento urbano. Las reformas realizadas en la plaza del Pescado permiten articular el movimiento de personas entre la ciudad y la isla de la innovación. Una pasarela elevada que cruza las vías del ferrocarril es otro hito arquitectónico que revitaliza el área7.

Realizada en acero corten, la pasarela con forma de grapa permite llegar desde el casco histórico hasta el paseo de la ría, donde se encuentra el puente de San Sebastián que permite acceder a la isla. Mediante una serie de rampas se logró conectar esta pasarela con la antigua plaza del pescado.

Oscar Niemeyer, Centro Niemeyer en Avilés, tecnne
Oscar Niemeyer, Centro Niemeyer en Avilés, tecnne ©Centro Niemeyer

Oscar Niemeyer y el programa

El Centro está planteado como un equipamiento para la producción de contenidos culturales de nivel internacional. Una puerta abierta a la cultura en todas sus formas, tradiciones y estilos. El orden programático se formula a través de cinco áreas autónomas y complementarias. Como elemento estructurante se propone una plaza abierta para ocio y actividades culturales que favorezca el vínculo entre la isla y la ciudad. El resto del equipamiento está integrado por un auditorio con capacidad para 1.000 espectadores, un predio para exposiciones de 4.000 m2, un edificio multiuso que contenga un cine, salas de ensayo, salas de reuniones y salones para conferencias, y un mirador hacia el rio y la ciudad. 

Oscar Niemeyer, Centro Niemeyer en Avilés, tecnne
Oscar Niemeyer, Centro Niemeyer en Avilés, tecnne ©Centro Niemeyer

El proyecto del Centro Niemeyer en Avilés

“El proyecto de Avilés es un trabajo que concebí especialmente para un país que tiene un enorme peso cultural y que marca un momento decisivo en mi trayectoria de arquitecto y en mi búsqueda de una arquitectura diferente. Es una oportunidad única para lograr un espacio dirigido a la integración y el diálogo de todas las artes y manifestaciones culturales.8

El primer boceto de Niemeyer para el centro cultural fue dibujado con un rotulador negro sobre un papel blanco. En esa oportunidad expresó:

“Soy un arquitecto y, como tal, lo que hago es diseñar edificios y eso es justo lo que voy a hacer, diseñar un edificio.9«

El proyecto de Niemeyer consiste en cuatro edificios de diferente génesis morfológica que articulan una gran plaza abierta de intercambio y actividades al aire libre. Los elementos arquitectónicos dispuestos en la superficie no configuran una plaza clásica. Son edificios fijados en puntos premeditados que adquieren valor escultural y a la vez promueve el diálogo entre las formas libres de las ligeras cáscaras de hormigón armado10. Se extienden en el terreno en armonía, de un modo que ratifica su autonomía funcional. El carácter de la composición confiere al centro una integridad arquitectónica irrefutable11. La unidad del conjunto se sustenta en la plaza como contenedor de todas las actividades. De este modo, el proyecto resuelve la compleja paradoja de congregar diferentes programas autónomos en una unidad arquitectónica concreta y determinada.

Oscar Niemeyer, Centro Niemeyer en Avilés, tecnne
Oscar Niemeyer, Centro Niemeyer en Avilés, tecnne ©Centro Niemeyer

El museo

Oscar Niemeyer, Centro Niemeyer en Avilés, tecnne

La cúpula del museo emerge en la plaza como un montículo natural. Ocupa 4.000 metros cuadrados de superficie y está compuesta por dos bóvedas sobrepuestas. En su interior, el elemento destacado es la escalera helicoidal, que une las dos plantas del edificio. El centro del espacio esta coronado por una enorme lámpara con forma de semiesfera invertida.

El auditorio

Oscar Niemeyer, Centro Niemeyer en Avilés, tecnne

Al otro lado de la plaza, estableciendo un eje imaginario con el museo, se encuentra el auditorio. Su forma voluminosa e irregular semeja a una piedra marina erosionada por el mar. Tiene una superficie de 5.000 metros cuadrados. La sala principal tiene un aforo para más de 1.000 personas. También cuenta con una sala más pequeña para ensayos y representaciones con menor asistencia. Un elemento destacado del auditorio es la abertura al final de la escena. De este modo, las representaciones pueden visualizarse desde la sala o desde la plaza.

El Edificio Polivalente

Oscar Niemeyer, Centro Niemeyer en Avilés, tecnne

Ubicado entre los dos edificios más voluminosos, el centro polivalente establece el límite posterior de la plaza. Con una superficie de casi tres mil metros cuadrados, cuenta con dos salas de tamaño flexible para reuniones y conferencias que, según la disposición interna, puede albergar hasta 150 personas. En uno de sus laterales se encuentra un bar y una tienda. En el otro una sala de cine con capacidad para cien personas. El centro de este edificio está destinado a las oficinas de administración.

Torre mirador

Oscar Niemeyer, Centro Niemeyer en Avilés, tecnne

Ubicada entre el auditorio y el museo, la torre-mirador está destinada a actividades gastronómicas. El salón restaurante circular de perímetro transparente, ubicado a 13 metros de altura, permite visualizar el centro urbano de Avilés. Una escalera helicoidal que envuelve la columna de soporte permite alcanzar el salón desde la plaza.

La plaza

Oscar Niemeyer, Centro Niemeyer en Avilés, tecnne

La ubicación estratégica de los volúmenes concreta una plaza en el centro de la composición. Esta congrega la pluralidad de actividades del centro, es un lugar de intercambio, donde se desarrollan actividades culturales. Expresa el concepto de un espacio cultural abierto al mundo. La pasarela sinuosa que surca el aire de la plaza, traza un vínculo fuerte funcional entre el auditorio y el museo. Sin embargo, su figura voluminosa establece un límite virtual entre el edificio polivalente y la plaza que modifica el carácter unitario del espacio.

Conclusión

“Al final de su vida, Niemeyer renunció a la experimentación sobre la complejidad de las formas que constituían las tipologías utilizadas a lo largo de su vida. Prefirió reducir el vocabulario a su mínima expresión y reiterar elementos formales y espaciales que fueran significativos al inicio de su trayectoria: citemos entre otros ejemplos, el Centro Niemeyer en Avilés, España, recientemente inaugurado. Transcribía así la expresión literaria de Manoel de Barros, prestigioso poeta brasileño al decir: «repetir, repetir, até ficar diferente. Repetir é um dom do estilo». Pero esto no significa subvalorar su trayectoria de un siglo de vida y su contribución a la arquitectura moderna contemporánea. Sin las osadías de Niemeyer, logradas hace medio siglo con el lápiz sobre el papel blanco, las actuales fantasías oníricas de los protagonistas del jet set no serían posibles. Y cabe recordar sus dotes personales, su generosidad, su sensibilidad humana y su compromiso político con los pobres del mundo.12

Niemeyer fue uno de los exponentes más importantes del movimiento moderno en Latinoamérica. Su obra, dominada por las sinuosas formas de la naturaleza, desatiende cualquier correspondencia tipológica funcional para desarrollar espacios amoldados a su singular estética13.

El proyecto del Centro Niemeyer, afianzado en la estrategia proyectual de Niemeyer, resulta una pieza central del proceso de regeneración y transformación urbanística de un área degradada de la ría de Avilés. Como en casi toda la arquitectura de Niemeyer, las líneas rectas son escasísimas y excepcionales. El espíritu plástico de sus figuras, liberadas en la superficie del centro conjugan una representación visual de naturaleza serena y armónica.  

La escena abierta hacia la plaza es un acierto que garantiza la continuidad funcional del auditorio en el exterior, aunque en la relación entre el funcionamiento interno y el exterior, Niemeyer queda condicionado por sus propias convenciones. En tal sentido, el museo niega cualquier referencia de sus funciones al exterior, donde solo ofrece una enorme figura escultórica. En tal sentido, la pasarela aérea tiene un peso visual que aleja de las vivencias de la plaza al edificio polivalente. Sin embrago, estas observaciones no empañan en absoluto el objetivo de Niemeyer, quien se empeña en crear nuevas imágenes urbanas para que el ciudadano adopte esas figuras como parte de su pertenencia.

El centro Niemeyer es un legado de creatividad arquitectónica que exhala una inusual carga sensitiva. Las figuras diseminadas en la superficie articulan un espacio abierto de manera sutil y eficiente. La obra de Niemeyer está sometida a la sensibilidad de su trazo. Una arquitectura irreverente que muestra la frescura de su espíritu creativo, liberado de ataduras y referencias históricas.

Marcelo Gardinetti

Oscar Niemeyer, Centro Niemeyer en Avilés
Oscar Niemeyer, Centro Niemeyer en Avilés

Fotografías: ©Centro Niemeyer / Interiores: ©Angela Herrero – Carranza / Exteriores: ©Turismo Asturias

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Arquitecto, editor de Tecnne. Ver perfil ORCID

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