Marcel Breuer en Buenos Aires

El texto analiza la estadía y las gestiones profesionales de Marcel Breuer en Buenos Aires hacia fines de la década de 1940, contextualizando su producción en el marco de la recepción local del movimiento moderno y de las redes académicas y profesionales que facilitaron su inserción en el medio argentino. La investigación reconstruye vínculos con arquitectos y promotores culturales, así como las circunstancias que condujeron al encargo del Parador Ariston, situando el proyecto dentro de un escenario urbano caracterizado por la coexistencia de tradiciones eclécticas y nuevas búsquedas racionalistas. El artículo examina documentos, correspondencia y registros hemerográficos que permiten precisar el alcance de su intervención, diferenciando entre participación autoral directa, asesoramiento técnico y proyección conceptual. A su vez, interpreta esta experiencia como un episodio significativo en la circulación transnacional de ideas arquitectónicas, donde la transferencia de modelos europeos y norteamericanos se articuló con condiciones productivas locales, normativas específicas y expectativas programáticas particulares. En ese cruce disciplinar, la obra desarrollada en Argentina se presenta como una adaptación tipológica que conserva principios estructurales y espaciales propios del ideario moderno, ajustados a un contexto cultural y material distinto.

Marco histórico y disciplinar de la visita de Marcel Breuer

“Marcel Breuer está en Buenos Aires. Desde hace varios años, este gran arquitecto de espíritu juvenil y cordial, trabaja sin descanso por el progreso de la arquitectura y sus trabajos nunca dejaron de tener resonancia mundial. Ahora, llamado por la Facultad de Arquitectura de Buenos Aires, va a dar una serie de conferencias y también un curso para estudiantes”29.

Marcelo Gardinetti | 24 de abril de 2021

Marcel Breuer arribó a la Argentina el 3 de agosto de 1947 con un cronograma de actividades previamente acordado con las autoridades de la Universidad de Buenos Aires. Durante los dos meses de su estadía impartió cursos de diseño en la Escuela de Arquitectura y dictó un ciclo de conferencias en el salón de actos académicos de la universidad, que en ese momento funcionaba en la calle Perú 272 de la ciudad de Buenos Aires. El programa de estas conferencias se organizó en torno al siguiente temario:

Breuer coincidió en Buenos Aires con Kenneth Conant, profesor de Historia de la Arquitectura en la Universidad de Harvard, quien había sido invitado para dictar una serie de conferencias coordinadas por Mario Buschiazzo sobre la obra de Henry Hobson Richardson, Louis Sullivan y Frank Lloyd Wright31.

El 18 de agosto, la Sociedad de Arquitectos organizó un acto en homenaje a Breuer y Conant.32 Días más tarde, el 25 de agosto, la Universidad de Buenos Aires ofreció una cena en su honor, en la que participaron, entre otros, Otaola, Krag, Gigli, Della Paolera y Buschiazzo.33 El 3 de septiembre, la Sociedad Central de Arquitectos nombró a Marcel Breuer “Socio Correspondiente de la institución” y, el día 24, organizó una conferencia “que consistió en un interesante intercambio de ideas y respuestas que los presentes formulaban al disertante”34.

Sin embargo, la actividad más relevante de Breuer durante su estadía fue el dictado de los cursos de diseño en las aulas de la Escuela de Arquitectura. Paralelamente, participó en el desarrollo de un estudio urbanístico en el sector sur de la ciudad de Buenos Aires, realizado junto con un reducido grupo de estudiantes, cuyo objetivo era replantear la organización urbana del área de Casa Amarilla.35.

Propuesta de funcionamiento para la Escuela de Arquitectura

Después del primer mes de intensa actividad académica, Breuer consideró oportuno expresar su punto de vista sobre la enseñanza de la arquitectura. En una extensa nota dirigida a Julio Otaola, expuso sus ideas acerca del funcionamiento que, a su juicio, debería tener una Escuela de Arquitectura:

“Esta sugerencia se basa en la impresión que tengo ahora, al trabajar 5 semanas con algunos de los estudiantes; tratar de ver sus trabajos de examen para otras clases; y por alguna charla que tuve con algunos miembros de la facultad. En general, creo que la educación de los estudiantes debe ser enfatizada en dos líneas:

A. Hacia un conocimiento más técnico y un pensamiento más sistemático.

B. Hacia una experiencia más creativa de arte e inventiva

Creo que el estudiante interesado y talentoso encontrará por sí mismo, en su trabajo arquitectónico, la cohesión de a. y b. aquellos, que son menos capaces, tendrán la oportunidad de ser al menos buenos técnicos, -ser preferibles a los arquitectos inspirados, creo. Mi propia experiencia en la universidad no es probablemente concluyente. Como he observado, el nivel general de sus estudiantes es más alto que el del grupo que se me asignó.

De la misma manera creo que debo mencionar la experiencia que estoy haciendo en mi curso. Parecen ser, por naturaleza, ingeniosos y brillantes, pero no están preparados para abordar los problemas más comunes de forma lógica o sistemática. Sus nociones estéticas están alejadas del problema real y no tienen conocimientos de técnicas de construcción o ingeniería, aunque son estudiantes de 4º y 5º año.

Para ser específico, me gustaría enumerar aquí una lista de sugerencias de atención amistosa:

1 Creo que 6 años de trabajo teórico continuo en la escuela hace que el estudiante sea rancio, querido y neutral en sus estudios.

2 Me pregunto si no sería factible que pasara el 5º año fuera de la escuela, en la práctica profesional como voluntario, en el despacho de un arquitecto, o un constructor, posiblemente participando en la supervisión de una construcción real. Después de estos 15 meses (incluyendo dos vacaciones de verano) de práctica volvería a la escuela, para su sexto año y diploma.

3 El estudiante debe pasar todo su tiempo en la escuela. Se apoyan tanto entre ellos como con sus profesores. En este sentido, por supuesto, es urgente, que la escuela reciba un alojamiento adecuado, más urgente, que la escuela reciba un alojamiento adecuado, más actualizado y más estimulante.

4 Deben hacer modelos de cada problema

5 Deberían entregar para el examen de cada problema las cavidades de trabajo para alternar los detalles. Por ejemplo, con un problema la ventana en cuestión detalla con otro problema los detalles de la escalera y la viga.

6 En el primer año se debe hacer el análisis de los elementos simples de la construcción, – que es una pared, una columna, una ventana, un techo, un cimiento, etc.

7 Su conocimiento de la historia debe abarcar la totalidad y el cuadro social de un período, el espíritu y las tendencias de una época y no un conocimiento repetitivo de los detalles arquitectónicos utilizados en ese período.

8 El estudiante debe pasar algún tiempo en el comienzo del problema de la tierra con el trabajo de investigación en cuanto al programa del problema. Deben estar muy familiarizados con la razón y las funciones del programa por sí mismos, bajo la guía de sus profesores.

9 Cualquier teoría que se piense en la escuela debe ir acompañada de los ejercicios correspondientes: el estudiante debe experimentar en lugar de aprender por medio de libros o notas.

10 En los exámenes, sería probablemente estimulante que la facultad seleccionara el tiempo de cavidad de uno de los diseños y lo discutiera con el estudiante, planteando y contestando preguntas.

11 Un problema de colaboración en el cuarto y sexto año sería interesante y daría al estudiante una idea de la actitud que tendrá que mostrar en la oficina más tarde, donde varios diseñadores, dibujantes y expertos colaborarán en el mismo diseñador”36.  

La actividad en el estudio de Catalano y Coire

Cuando no desarrollaba actividades académicas, Breuer participaba de la vida profesional del estudio de Eduardo Catalano y Carlos Coire. Allí mantuvo reuniones con Walter Hylton Scott y Ricardo Moratorio Posse para definir los contenidos de los dos números que la revista Nuestra Arquitectura dedicaría a su obra, publicados en septiembre y noviembre de 1947.

El estudio también era un lugar de encuentro para otros profesionales que lo visitaban con frecuencia. En ese ámbito, Breuer intercambió opiniones sobre el desarrollo de la arquitectura internacional, las reuniones del CIAM y distintos aspectos de su propia producción arquitectónica, en conversaciones informales que transcurrían mientras compartía el tradicional mate argentino.

Durante la semana, al finalizar la actividad matutina en la Escuela de Arquitectura, Marcel Breuer, Eduardo Catalano y Carlos Coire solían almorzar en un restaurante céntrico de Buenos Aires. En esos días, Catalano y Coire habían recibido el encargo de la Universidad para proyectar un parador turístico en la localidad de La Serena, en la ciudad de Mar del Plata. La iniciativa formaba parte de un plan destinado a estimular el desarrollo de una nueva urbanización en el sector sur de la ciudad y a promover la actividad turística mediante la incorporación de infraestructura recreativa.

El programa consistía en un pequeño bar con salón bailable emplazado en un reducido terreno en esquina, y estaba condicionado por un plazo particularmente breve: apenas cuatro meses entre la elaboración del proyecto y la finalización de la obra. Durante uno de aquellos almuerzos, mientras Catalano y Coire intercambiaban ideas sobre las posibles soluciones para el edificio, Breuer observaba con atención la conversación.

Este episodio fue posteriormente relatado en detalle por Carlos Coire:

“Almorzábamos todos los días en un restaurante de Carlos Pellegrini al 600. En esos momentos habíamos recibido con Catalano el encargo de una obra, de modo que mientras comíamos, no podíamos evitar hablar de ella, quedando Breuer fuera de la conversación. En un instante determinado, al cruzar nuestras miradas con Catalano, adivinamos que teníamos el mismo pensamiento: ¿Y si lo invitáramos a Breuer a trabajar con nosotros en la obra? Se lo propusimos y aceptó entusiasmado.

Le explicamos el tema: Un parador para una playa de Mar del Plata, destinado a confitería por la tarde y «boîte» con pista de baile por la noche, y que debía estar funcionando en cuatro meses. Se quedó mirando un punto fijo, y luego desplegó una servilleta en la mesa y en ella dibujó el trébol del Ariston, aclarando:

«Se necesita entonces, un gran perímetro para favorecer las visuales al mar durante el día, y por otra parte lograr que, de noche, las miradas se dirijan a la pista de baile». Ese día el restaurante de Carlos Pellegrini contabilizó una servilleta de menos37.”

Marcelo Gardinetti


Notas:

29 Editorial de W. Hylton Scott, Nuestra arquitectura N°217, Agosto de 1947

30 Prospecto del ciclo de conferencias de Marcel Breuer en Buenos Aires, Universidad de Buenos Aires

31 Estas conferencias se desarrollaron en el salón de actos académicos de la universidad, los días 11, 18, 22 y 29 de agosto.

32 “Un coktail en honor a los prestigiosos colegas” Revista de Arquitectura N°320 (1947), 28733

33 La cena en honor a Breuer contó con la presencia de figuras clave como Buschiazzo y Della Paolera (Coire,1981)

34 “La Sociedad Central de Arquitectos recibe a los Arquitectos Breuer y Connant” Revista de Arquitectura N° 320, (1947),2.

35 El área de Casa Amarilla está ubicada en el barrio de la Boca, al sur de la ciudad de Buenos Aires. El terreno de 22 hectáreas perteneció Almirante Guillermo Brown, quien construyó su vivienda en 1813. En 1857 parte de ese terreno fue cedido al ferrocarril hasta 1910. En años subsiguientes funciono como depósito de cargas, terminal de tranvías y depósito de combustibles, hasta que paulatinamente la administración de la ciudad inició un proceso de urbanización de esas tierras.

36 Nota de Marcel Breuer a Julio Otaola, 9 de septiembre de 1947, Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

37 Carlos Coire, “Marcel Breuer en Buenos Aires”, Revista de la SCA Número 117, (Julio-agosto de 1981)

Bibliografía:

Blake, Peter, “Marcel Breuer: Architect and Designer” an Architectural Record book (New York: The Museum of Modern Art, 1949)

Breuer, Marcel, “Entrevista” Les Archives du XXsieme siecle, 30 y 31 de marzo de 1974. En Marcel Breuer papers, 1920-1986. Archives of American Art, Smithsonian Institution.

Castro Salve, Miguel Ángel, “La experiencia de la arquitectura de Marcelo Breuer. Presencias, Materia, Estructura y Composición”. Capítulo II Breuer y la lectura de la estética Corbusierana, Tesis Doctoral Universidade da Coruña, (2015)

Catalano, Eduardo; Carlos Coire; Horacio Caminos, “El planteamiento de un problema urbanístico”, Tecné N°3 (1944), 45-50

Cirvini, Silvia Augusta “Las revistas técnicas y de arquitectura (1880-1945). Periodismo especializado y modernización en Argentina” Argos Vol. 28 Nº 54. (2011), 13-60

Coire, Carlos, “Marcel Breuer en Buenos Aires”, Revista de la SCA Número 117, (Julio-agosto de 1981), 37-42.

Gleiniger, Andrea “Marcel Breuer” en Bauhaus, ed. Jeannine Fiedler (Alemania: Tandem Verlag GmbH, 2006), 320-327

Montes Serrano, Carlos; Eduardo Carazo Lefort, “Maquetas en las exposiciones de arquitectura de los años treinta: el modelo de Marcel Breuer para la Garden City of the Future (1936)” en De trazos, huellas e improntas: Arquitectura, ideación, representación y difusión. Carlos L. Marcos Alba, Pablo Jeremías Juan Gutiérrez, Jorge Domingo Gresa, Justo Oliva Meyer, (coord.) Vol. 2, (2018), 937-942

Sanchis Gisbert, Salvador José; Ignacio Peris Blat; Pedro Ponce Gregorio, “Marcel Breuer: un diseñador global. Experiencias en el ámbito de la vivienda prefabricada” Laocoonte N°6 ISSN 2386-8449 – DOI 10.7203 (2019), 216-230

Wilk, Christopher, “Marcel Breuer, furniture and interiors” (New York: The Museum of Modern Art, 1981)

Fuente documental:

Universidad de Buenos Aires. Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. Centro de Documentación – Biblioteca «Prof. Arq. Manuel Ignacio Net». Buenos Aires, Argentina.

Eduardo Catalano Papers, MC 00625, NC State University Libraries Special Collections Research Center

Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

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Marcelo Gardinetti

Arquitecto, editor de Tecnne. Ver perfil ORCID

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