El surgimiento del Grupo Austral en Buenos Aires, hacia fines de la década de 1930, constituye un episodio decisivo en la consolidación de la arquitectura moderna en Argentina. Integrado, entre otros, por Antonio Bonet, Juan Kurchan y Jorge Ferrari Hardoy, el colectivo articula, a través del manifiesto Voluntad y Acción, una toma de posición crítica frente a ciertas derivas del funcionalismo internacional, cuya aplicación ortodoxa había tendido a reducir la arquitectura a un problema exclusivamente técnico y programático. El texto propone una revisión conceptual del funcionalismo, señalando que su interpretación rígida había producido esquemas espaciales estandarizados, donde la modulación estructural y la racionalización constructiva se imponían como fines en sí mismos. Frente a esta tendencia, el Grupo Austral plantea la necesidad de reintroducir dimensiones vinculadas a la experiencia subjetiva del habitante, entendiendo la vivienda y el espacio urbano como ámbitos atravesados por factores psicológicos, perceptivos y sociales. En este marco, la influencia de las artes plásticas contemporáneas, y particularmente del surrealismo, adquiere relevancia como referencia metodológica. No se trata de trasladar recursos formales de manera literal, sino de incorporar una concepción más amplia de la creatividad, capaz de integrar intuición, libertad compositiva y exploración del inconsciente en el proceso proyectual. La arquitectura es concebida como una disciplina que, además de resolver sistemas estructurales, circulaciones y entrepisos, debe configurar atmósferas, relaciones espaciales y secuencias perceptivas acordes con la complejidad de la vida moderna. La propuesta del Grupo Austral introduce así una tensión productiva entre técnica y experiencia. La estructura, la planta y la fachada continúan respondiendo a criterios de racionalidad constructiva; sin embargo, se rechaza su autonomía absoluta. El proyecto arquitectónico se define como síntesis, donde la lógica funcional se articula con una comprensión más profunda de las necesidades individuales y colectivas. En el contexto argentino, esta posición contribuye a matizar la recepción del Movimiento Moderno, evitando su adopción acrítica y promoviendo una interpretación situada, atenta tanto a las condiciones materiales locales como a la dimensión simbólica y psicológica del espacio habitable.
Manifiesto del Grupo Austral
El grupo Austral fue un colectivo de arquitectos fundado en Buenos Aires en setiembre de 1938 mediante la redacción de un estatuto concebido sobre la base de Grupo de Arquitectos y Técnicos Catalanes para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea. Austral impuso renovadas ideas arquitectónicas influyendo en el panorama local a través de la publicación la revista Austral, tres suplementos escritos que se anexados a la Revista Nuestra Arquitectura. El presente manifiesto fue dado dado a conocer en el primer de la revista Austral
Voluntad y Acción, Manifiesto del Grupo Austral
1° La arquitectura actual se encuentra, aparte del relativo progreso técnico, en un momento crítico de su desarrollo y desprovista del espíritu de sus iniciadores.
2° El funcionalismo es la única conquista de orden general a que ha llegado la arquitectura post-académica.
3° Sin embargo el funcionalismo esclavo del adjetivo, no ha resuelto los problemas planteados por los grandes iniciadores.
4″ El arquitecto aprovechando tópicos fáciles y epidérmicos de la arquitectura moderna, ha originado «La nueva academia», refugio de mediocres dando lugar al «estilo moderno».
5° Las actuales escuelas de arquitectura -almacenes de estilos, divorciadas en absoluto de la realidad arquitectónica-, han contribuido a crear el estado de desorientación existente entre los arquitectos.
6° La complejidad actual del problema arquitectónico limita cada vez más la acción de la mayoría de los arquitectos, alelándolos al mismo tiempo de lo humano individual y de lo social colectivo.
7° La arquitectura mientras ha permanecido desligada del urbanismo, no ha podido resolver los problemas básicos de las ciudades modernas. En la Argentina estos no han sido todavía planteados.
8° El arquitecto, agobiado por la búsqueda de soluciones técnicas, y falto de un verdadero concepto artístico, se ha separado cada vez mas del contacto con las otras artes plásticas, cuya libertad e inquietud se han traducido en una serie escalonada de movimientos, a los que la arquitectura ha sido casi ajena en absoluto.
9° La libertad completa que ha permitido a la pintura llegar hasta el surrealismo, denunciando verdades establecidas y planteando problemas psicológicos, no ha sido comprendida por el arquitecto esclavo de su formación.
10° La arquitectura funcional con todos sus prejuicios estáticos e intransigencia pueril llego -por incomprensión del espíritu de la frase «machine a habiter» y por el desconocimiento consciente de la psicología individual- a soluciones intelectuales y deshumanizadas.
11° El panorama actual de la arquitectura nos muestra el establecimiento de normas y sistemas que son la antitesis del espíritu de lucha de maestros corno Lloyd Wright, Gaudi, Eiffel, Perret, Le Corbusier…
Voluntad y Acción
El análisis anterior que refleja el estado actual de la arquitectura en la Argentina y en el mundo entero, mandato producido por el falso aporte de la mayoría de los arquitectos modernos, que conformándose con los romances de los maestros, han paralizado el movimiento, nos señala el camino que como arquitectos recién ingresamos a la lucha nos corresponde.
El ejemplo que la pintura da a las demás artes plásticas, liberándose de todo prejuicio moral, social y estético, debemos aprovechar a los arquitectos de nuestra generación para revisar los “dogmas” arquitectónicos que nos han sido legados. El surrealismo nos hace llegar al fondo de la vida individual. Aprovechando su lección, dejaremos de despreciar al “protagonista» de la casa para realizar la verdadera “machine del habiter».
Este mismo conocimiento del individuo nos lleva a estudiar los problemas colectivos en función, no de una unidad repetida hasta el infinito, sino de una suma de elementos considerados hasta la comprensión, única manera de llegar a la verdadera psicología colectiva. En función de estas consideraciones Llegaremos a un nuevo y libre concepto del Standard.
La unión entre Urbanismo, Arquitectura, y Arquitectura Interior se completa definitivamente.
La imposibilidad de separar alguno de estos tres elementos hace ineficaz el trabajo individual. Esto ha dado lugar a la formación de grupos de trabajo en la mayoría de Ios países.
Los C. I. A. M. (Congres Internationaux d’Archilecture Moderne) y el C. I. R. P. A. C. (Comite International pour la Resolution des problemes de L’Architecture Contemporaine), comité ejecutivo de los anteriores, constituyen la unidad de acción de los diversos grupos nacionales, y muestran la evidente necesidad de la colaboración internacional.
Saludamos a los C. I. A. M. y al C. I. R. P. A. C., adhiriéndonos a su espíritu y a su lucha.
El estudio de la arquitectura coma expresión individual y colectiva: el conocimiento profundo del hombre con sus virtudes y sus defectos, como motor de nuestras realizaciones: la integración plástica con la pintura y la escultura: el planteo de los grandes problemas urbanísticos de la Republica: ESTE ES EL CAMINO TRAZADO A NUESTRA ACCIÓN
BONET, FERRARI-HARDOY, KURCHAN.
Grupo Austral – Nuestra Arquitectura [separata], junio del año 1939.
Voluntad y acción, Grupo Austral
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