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Museo del diseño Barcelona, dos perfiles urbanos

Martorell, Bohigas y Mackay, Museo del diseño Barcelona, tecnne

Museu del Disseny Barcelona, Martorell, Bohigas y Mackay

El museo se compone mediante dos estructuras rectangulares complementarias:  una horizontal, que utiliza el desnivel del suelo para oculta su volumetría bajo una plaza verde, y otra que se eleva como placa sobre uno de los extremos de la estructura inferior. Esta dualidad ofrece dos perfiles urbanos. El horizontal transparenta sus lados libres para permitir visualizar la actividad interior; además, ofrece a la ciudad una plaza de uso público por encima de su estructura. El vertical tiene un perfil irregular de siete pisos; en sus lados longitudinales ofrece a la ciudad dos enormes muros ciegos que impactan en la plaza por la dureza y las sombras que proyectan.

El volumen inferior progresa los desniveles del sito con un diseño motivador de dos niveles de altura. Abre su lado libre a un estanque que reseña una composición urbana con lazos en los diferentes niveles. Además del plano transparente, seis lucernarios ubicados en el sector opuesto proporcionan abundante luz natural al museo, donde se encuentran las instalaciones más importantes: la sala principal de exposiciones, las salas de gestión y conservación, la biblioteca pública y el centro de documentación.

El volumen superior, condicionado por los planes para demoler una carretera elevada, se estrecha en planta para destinar mayor superficie de espacio público a nivel de calle. Esta parte del edificio alberga las salas de exposiciones temporales y un gran auditorio. La ubicación del auditorio en la parte más alta es considerada por los autores como un hecho conceptual de característica fundamental y suprema. La entrada se plantea a través de un único portal con dos puntos de acceso: una en Carrer d’Àvila y otro en la Plaça de les Glòries. Desde la plaza semipública se puede llegar por un sistema de escaleras y ascensores a todos los niveles. En el exterior, el edificio utiliza solo dos materiales: planchas de zinc y vidrio. Para el solado se emplearon gráficos brillantes y para la plaza una alfombra verde.

Memoria descriptiva

El edificio consta de dos partes: una subterránea (utilizando el cambio de nivel causado por la urbanización de la plaza de las Glorias), y otra que emerge por encima del nivel +14,50m. Este último es un corte paralelepípedo en tramos de la misma anchura que la calle Ávila, para que funcione como indicador de la relación entre la calle y la plaza sin cerrar las vistas del gran parque central. La cubierta subterránea tiene los acabados y el uso de un espacio público, relacionado así con el futuro proyecto de la plaza de las Glorias. La alfombra verde es uno de los componentes clave y se ha logrado con elementos naturales que aseguran la sostenibilidad y la facilidad de mantenimiento. La gráfica brillante y la pérgola complementan la plaza urbana situada al otro lado del edificio, junto a la Avenida Meridiana. El bar y restaurante se encuentra en el nivel +6,98m y funciona como una atracción para el espacio público. El lago es una base compositiva que relaciona los diferentes niveles.

Las actividades más densas están situadas en dos plantas y un entresuelo, como la sala de exposiciones principal, la biblioteca, la investigación y la enseñanza, los servicios de gran concurrencia como la tienda, la cafetería, etc. La iluminación natural y la relación con el exterior, a pesar de ser un semisótano, se consigue con el foso producido por el desnivel, reforzado con la piscina reflectante, una especie de gran patio hundido. Esta iluminación se refuerza con seis tragaluces que emergen en el espacio público y pueden ser utilizados como escaparates para el contenido y las actividades del centro. La planta baja es un nivel técnico a nivel de los cimientos (-1,50m) que contiene los diversos almacenes y servicios del edificio.

De acuerdo con la planificación, el edificio ocupa una superficie mínima para no reducir el espacio de uso público y porque las vicisitudes de la demolición y el cambio de vías del tranvía no permiten más espacio. El edificio se prolonga en voladizo hasta la plaza, y permite así la superficie edificable prevista, convirtiéndose al mismo tiempo en un signo de urbanidad arquitectónica sobre las líneas de circulación. La entrada se realiza a través de un solo vestíbulo con doble acceso: en el nivel +7m, desde la calle Ávila, y en el nivel +14,5m, desde la plaza. Este vestíbulo es una especie de calle o plaza pública – o semi-pública – que relaciona la plaza de las Glorias, el Poblenou, la estación de metro y el posible intercambiador. Todos los servicios del edificio en el sótano son accesibles desde esta plaza semipública, y todos los pisos superiores son también accesibles a través de un sistema de escaleras, escaleras mecánicas y ascensores, formando una unidad continua hasta la sala de conferencias. En el exterior del edificio sólo se utilizaron dos materiales, placas de metal (zinc de cuarzo-zinc pre envejecido, aluminio y hierro fundido) y vidrio, de modo que juntos tienen un aspecto industrial.

El acceso público al edificio es a través del vestíbulo situado en la prolongación de la calle Ávila. A este vestíbulo se accede desde dos puntos situados a diferentes niveles: desde la plaza de las Glorias (nivel 14,50) y desde la zona verde del final de la calle Ávila (nivel 6,98). Este vestíbulo está unido a la terraza exterior a través de la cafetería. También prevemos, cuando las circunstancias lo permitan, comunicar el vestíbulo con la estación de metro de las Glorias. Hay dos entradas de servicio. La primera está situada en la calle Badajoz. Esta entrada está destinada a la carga y descarga de material expositivo. Por ello, hemos habilitado un amplio espacio para el estacionamiento de dos camiones y un muelle de carga. La segunda entrada se encuentra en la plaza, entre el edificio y la calle Álava. Esperamos que este acceso sea utilizado por el personal de la cafetería, el restaurante y la biblioteca pública, y que también sirva como entrada de servicio para estas áreas. El edificio tiene las salidas de emergencia necesarias dispuestas en todo su perímetro.

Todo el proyecto implica un alto grado de calidad ambiental, sostenibilidad y eficiencia energética. Las características más importantes son: sostenibilidad pasiva (el 70% del volumen construido está enterrado, los materiales y la estructura de las fachadas y las ventanas, el almacenamiento y el tratamiento de los residuos, los sistemas prediseñados, el sombreado y el aislamiento, etc. dentro de los criterios de Garantía de Calidad Ambiental distintiva de la Generalitat de Catalunya y la etiqueta ecológica de la UE), saneamiento (sistema de separación para reutilizar las aguas pluviales, etc.), fontanería (consumo mínimo y regulación de caudales, etc.), climatización (conexión a la red Disticlima para el suministro de agua caliente y fría, recuperación de calor de las plantas de refrigeración, calderas de gas natural, refrigeración libre cuando las condiciones exteriores lo permitan, recuperación de calor latente en el aire de salida, acondicionadores de aire variables, etc.), electricidad (en el consumo, detectores, paneles fotovoltaicos para el uso directo de la energía solar, etc.), gestión central de todas las instalaciones. El Institut Catala d’Energia (ICAEN) ha otorgado al edificio la calificación energética A. Merece un capítulo propio por su importancia compositiva, urbanística y funcional. Debemos indicar su participación en el diseño de un espacio público de calidad, con la posibilidad de abrir una fachada que haga confortable el espacio del sótano, la revitalización de todo el sector ofreciendo una zona de ocio cercana con un espacio que muestre algunos aspectos del diseño.

Martorell, Bohigas y Mackay

Fotografías: ©Iñigo Bujedo Aguirre

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