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Gerrit Rietveld, Casa del chofer

Gerrit Rietveld, Casa del Chofer, tecnne

Gerrit Rietveld, Casa del Chofer

“Desde mi punto de vista, la meteórica entrada de Rietveld en la escena arquitectónica fue beneficiosa para él. No hay nada que indique que sintiese la necesidad o la presión de igualar su obra maestra. Además, adquirió de golpe su reputación como arquitecto del movimiento moderno, no sólo en Holanda, sino incluso, y en mayor medida, en el extranjero1

En 1925, a poco de finalizar la Casa Schroder, Gerrit Thomas Rietveld instaló su estudio en una de sus habitaciones. Sin embargo, a pesar de la repercusión que tuvo la obra, no recibió encargos de arquitectura importantes hasta 1927, cuando el Doctor Vuurst de Vries le encomendó la ampliación de su vivienda en Utrecht2; una pequeña adición para la cochera y la vivienda del chofer en la parte izquierda de la parcela.

Rietveld trabaja en un proyecto que poco tiene que ver con las cualidades plásticas de la casa Schröder, considerada prototipo de la arquitectura De Stijl. Sin embargo, como señala Polano, “No existe una arquitectura Stijliana” desarrollada por una teoría con sentido de unidad histórica; en la arquitectura de De Stijl existen «arquitectos» en el sentido más amplio del término: es decir, de «operarios», y por lo tanto, solo haciéndolo así podremos valorar la convertibilidad en proyectos que tuvo lo que hemos dado en considerar una teoría de la arquitectura, por muy incompleta, efímera y reconstruida a posteriori que esta puede ser (Polano, 1982, 88).

Gerrit Rietveld, Casa del Chofer, tecnne

La autonomía de Rietveld respecto a De Stijl queda evidenciada en esta obra más que en cual otro proyecto. Desde su punto de vista, su tarea más importante como arquitecto eran las viviendas sociales. Aunque nunca estuvo afiliado oficialmente a ningún partido, simpatizaba con el socialismo y el comunismo. Rietveld era un lobo solitario, un espíritu libre. Desde un principio declaró (por primera vez en su correspondencia con Oud) que su objetivo no era trabajar para “el pueblo” en el sentido de que otros impusiesen ciertas demandas o juzgasen su obra, sino que, siendo él mismo un hombre del pueblo, se sentía libre a la hora de proyectar de acuerdo a sus propias necesidades e ideas. Sin embargo, admitía que quizá esta actitud fuese un error, porque en realidad era una persona ajena a la profesión. No se puede acusar a Rietveld de falta de reflexión (Kuper,2006).

Rietveld afirma su emancipación mediante un edificio que se estructura como una arquitectura de sistemas, compuesta por módulos estándar que permitieran variaciones ilimitadas. Rietveld fue un defensor de la estandarización y la prefabricación, y en este caso, procura compatibilizar un sistema constructivo pre industrializado con un diseño de concepción elemental cercano a la abstracción3. Esta postura debe circunscribirse a los debates sobre la vivienda económica, donde la construcción prefabricada era uno de sus pilares. Este tema interesó extraordinariamente a Rietveld y dio lugar a una serie de diseños de notable interés. «…» Constituyen por otra parte, las primeras propuestas en que, aun perteneciendo también al terreno experimental, se observa un giro importante en la trayectoria de Rietveld (García, 1997, 40).

Rietveld adiciona al muro lateral de la casa, en el punto más bajo de la cubierta inclinada, una caja rectangular de dos niveles. Un pequeño volumen en voladizo en el primer piso es la única ruptura que se produce en la caja compacta. La parte inferior del volumen está reservado a la cochera y al vestíbulo de la vivienda. El acceso se formula mediante una puerta de color rojo ubicada sobre el lado izquierdo de la fachada; al ingresar, una escalera conduce a la vivienda del chofer, mientras una puerta lateral permite ingresar a la cochera. La estructura está constituida por cuatro pórticos sucesivos de hierro que subordinan las dimensiones de las habitaciones de planta alta. El módulo elegido en este caso fue el metro, y el componente básico de cerramiento un panel de hormigón de 3x 1 metros de 8 cm. de espesor. Los paneles cubren una tabiquería de ladrillo que se encuentra en el interior del bastidor metálico. El lado exterior de cada panel se recubrió con una capa de esmalte con círculos blancos en relieve. Esta aplicación forma parte de un experimento perceptivo que produce distintas sensaciones visuales según la distancia a la que se observa4. En la actualidad, ese efecto se perdió por completo, debido a que, en una reciente restauración, se pintaron todos los paneles de un mismo color.

Gerrit Rietveld, Casa del Chofer, tecnne

Comprometido con los procesos seriados, Rietveld revalida la posición que trasciende en De Stijl sobre la realidad industrial y la producción. Al respecto, Tafuri señala:

“De Stijl y Bauhaus no dudaron en presentarse como alternativas globales a la praxis política. Alternativas que, cabe señalar, asumieron todas las características de una elección ética. De Stijl se oponía al caos, a lo empírico y a lo cotidiano con el principio de la forma. La suya era una Forma que tiene en cuenta lo que en concreto hace que la realidad sea informe, caótica y empobrecida. El horizonte de la producción industrial, que empobrece espiritualmente al mundo, fue descartado como un valor en sí mismo, pero posteriormente transformado en un nuevo valor a través de su sublimación. El desmantelamiento neoplasticista de las formas elementales correspondió al descubrimiento de que la “nueva riqueza” del Espíritu ya no podía ser buscada fuera de la “nueva pobreza” subsumida por la civilización de la máquina; la recomposición desarticulada de esas formas elementales luego sublimó el universo mecánico, demostrando que ya no puede haber ninguna forma de recuperación del todo (del ser como arte) que no derive de la problemática de la forma misma (Tafuri, 1969,19)

Con todo, resulta difícil incluso ahora, pensar que la casa se terminó en 1928, dado su radical aspecto de modernidad. En ella se aprecia la imagen precursora de tantos prototipos y propuestas posteriores, muchos de ellos realizados masiva e indiscriminadamente tras la Segunda Guerra Mundial, a veces como soluciones de emergencia (Garcia, 1997, 40). La casa tardó solo tres semanas en construirse, y aunque Rietveld continuo con el desarrollo de modelos basados en sistemas industrializados, no pudo construir casi ninguno5. Sin embargo, esta experiencia singular en su carrera fue precursora entre los modelos industrializados realizados en los Países Bajos6.

©Marcelo Gardinetti

Notas:

1 Kuper, Marijke “Una introducción a la obra de Rietveld” 2G: revista internacional de arquitectura, ISSN 1136-9647, Nº. 39-40, (2006), 4-17

2 La casa está ubicada en Waldeck Pyromontkade 20, Schildersbuurt, Utrecht,

3 Un ejemplo posterior y muy atractivo es su proyecto de 1926 para el núcleo para una casa. Este concepto se basaba en un núcleo estándar prefabricado que incorporaba todas las necesidades habituales de una casa, no sólo el sistema de cañerías y cableado de los servicios y de la calefacción central (además de un sistema de aspiración), sino también la puerta de entrada, el vestíbulo, el hueco de la escalera, todas las puertas interiores, los armarios, la ducha, el baño e incluso el timbre y el buzón. Las habitaciones de distinto tamaño podían agruparse alrededor del núcleo según las necesidades. Rietveld siguió trabajando en este proyecto hasta la década de 1950, aunque nunca se llevó a la práctica. A pesar de ello, es posible identificar en los proyectos de sus casas elementos que tienen su origen en el núcleo para una casa; por ejemplo, la escalera alrededor de la que se distribuyen las habitaciones a dos niveles, y la proporción vertical de la cocina, el aseo y el baño. (Kuper,2006)

4 En los dibujos que preparó se aprecia el rigor de la descomposición de paneles y las notas de color que lo animaban. Respecto de los paneles, su acabado en relieve seguía la pauta indicada en el dibujo, con líneas dobles de círculos discurriendo horizontalmente. Con esto, además de vivificar la superficie esmaltada del hormigón, realizó un experimento perceptivo, ya que los círculos pintados de blanco sobre el fondo negro producían sensaciones cambiantes, según la distancia a la que se observara. De lejos todo parecía gris vibrante, y solo de cerca se percibían los contrastes figura-fondo. Se trata en fin de un sorprendente cajón, concebido con elegancia y cuidado, en el que destaca el intento de compatibilizar las ideas de prefabricación con la composición abstracta y elemental. Sólo que ésta vez de forma muy diferente al experimento Schroder, al someterse aquí al rigor de un sistema modulado cuyo juego formal se limitaba a las disposiciones contrastantes de los paneles rectangulares. Con él dejaba atrás, por tanto, toda su sintaxis anterior de planos y líneas yuxtapuestas. (García, 1997, 40)

5 Dos años después, desarrolló junto a Truus Schröder la casa Kernhuis, una vivienda que se estructura alrededor de un núcleo prefabricado que contiene los servicios esenciales de la casa: el vestíbulo, la escalera, las instalaciones, los armarios, los baños, la cocina y las puertas interiores. Al concentrar todas las funciones de servicio en el núcleo implantado en el centro de la parcela, los ambientes principales podían tener cualquier forma y dimensión. El proyecto fue presentado en la exhibición itinerante Neues Bauen de Utrecht en 1929, pero no se construyó ningún modelo

6 Rietveld publicó en la revista holandesa de vanguardia i10 su primer proyecto de una vivienda social (en el que colaboró Truus Schröder) y al que dio el nombre de “vivienda estándar”, donde introdujo una nueva tipología de casa que difería profundamente de los estereotipos de las viviendas holandesas de clase media y trabajadora, y a los que el arquitecto consideraba como absolutamente inadecuados para su finalidad. La casa convencional tenía un largo y estrecho pasillo de entrada que daba a las habitaciones de la planta baja, distribución que se repetía en las plantas superiores. Los puntos de partida del proyecto de la casa de Rietveld eran una nueva distribución espacial y la mayor entrada de luz natural posible. No sólo se concebía el espacio como un continuo horizontal, sino que los estratos verticales también se conectaban espacialmente. No había vestíbulo, y la zona de estar era abierta, aunque podía dividirse mediante particiones correderas en zonas de estar, comer y cocinar. El baño y el aseo estaban ubicados en una entreplanta situada entre la planta baja y la primera. Se podía acceder a todas las habitaciones de las plantas superiores a través de pequeños rellanos que eran un poco más anchos que las escaleras normales. Rietveld se refería a ellos como espacios de distribución: en las casas con una distribución tradicional, el vestíbulo conduce a las habitaciones y la escalera parte del vestíbulo y conduce al rellano, pero cuando la escalera cumple ambas funciones se produce un ahorro de espacio de circulación (Kuper,2006)

Bibliografía:

Friedman, Milderd (trans.) “De Stijl 1971-1931 Visiones de una utopía” (Madrid, Alianza Editorial: 1982).

García García, Rafael, “Gerrit Rietveld. Casas después de la Schröder” Cuaderno de notas N° 5 (1997), 39-56

Jaffé, H.L.C., “De Stijl 1917-1931. The Dutch Contribution to Modern Art” (Amsterdam: J.M. Meulenhoff, 1956)

Kuper, Marijke “Una introducción a la obra de Rietveld” 2G: revista internacional de arquitectura, ISSN 1136-9647, Nº. 39-40, (2006), 4-17

Polano,  Sergio, “De Stijl/Arquitectura = Nieuwe Beelding” en Friedman, Milderd (trans.) “De Stijl 1971-1931 Visiones de una utopía” (Madrid, Alianza Editorial: 1982), 87-97

Tafuri, Manfredo, “Toward a Critique of Architectural Ideology” “Per una critica dell’ideologia architettonica,” Contropiano 1 (1969) en K. Michael Hays (ed.) “Architecture theory since 1968” (New York, Columbia book of architecture, 1998) 2-35

 

Fotografías: ©Jan Derwig ©Pedro Kok

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