El artículo aborda el problema de la configuración del espacio sanitario contemporáneo a partir del análisis del enfoque proyectual de Steven Holl. El texto examina cómo su arquitectura hospitalaria articula luz, materialidad y organización programática para mejorar la experiencia del usuario, considerando tanto aspectos funcionales como perceptivos. A través de esta lectura, se analizan operaciones como la introducción de iluminación natural controlada, la modulación de recorridos y la diferenciación de áreas públicas y privadas mediante variaciones espaciales y lumínicas. Los proyectos estudiados integran patios, vacíos y conexiones visuales que permiten orientar al usuario y reducir la percepción de encierro, configurando entornos que inciden en el bienestar físico y psicológico. El artículo desarrolla una interpretación en la que la arquitectura sanitaria se concibe como sistema sensible, donde el diseño espacial influye en procesos de recuperación y uso. La conclusión principal sostiene que la obra de Holl redefine la tipología hospitalaria al incorporar criterios fenomenológicos, articulando eficiencia funcional y calidad ambiental en una propuesta coherente.
Arquitectura Sanitaria por Steven Holl: Maggie’s Centre Barts
El Maggie’s Centre Barts se sitúa en un enclave de alta densidad simbólica dentro del Hospital de San Bartolomé, institución hospitalaria fundada en el siglo XII en el área de Smithfield, considerada la más antigua de Londres aún en funcionamiento. La proximidad con la Gran Iglesia de San Bartolomé, también fundada en 1123, establece un vínculo directo con la topografía histórica de la ciudad y condiciona, tanto material como conceptualmente, las decisiones proyectuales.
A diferencia de la disposición predominantemente horizontal de otros centros de la red Maggie’s, el edificio responde a una lógica compositiva vertical, derivada de las restricciones morfológicas del sitio y de su inserción en un tejido urbano consolidado. La intervención sustituye una edificación de ladrillo de la década de 1960, adyacente a una estructura de piedra del siglo XVII, lo cual plantea una problemática de continuidad y contraste con el entorno construido que es resuelta mediante una estrategia arquitectónica que evita la mímesis directa y opta por una reinterpretación contemporánea del contexto.
Concepto de diseño: Estructura estratificada y experiencia espacial
El proyecto se articula en torno a la metáfora arquitectónica de un “recipiente dentro de un recipiente dentro de un recipiente”, que organiza tanto la lógica constructiva como la experiencia sensorial del espacio. Esta triple estratificación material se manifiesta a través de una secuencia envolvente que media entre la estructura, el ambiente interior y la relación con el exterior urbano.
La estructura portante consiste en un sistema de hormigón armado con ramificaciones que asumen tanto funciones estructurales como expresivas, determinando la espacialidad interior mediante una geometría abierta y no jerárquica. A esta se superpone una capa interna de bambú, cuya textura y materialidad introducen una dimensión táctil y orgánica, modulando la percepción del espacio hacia una atmósfera de acogida y calidez controlada.
La envolvente exterior se compone de un cerramiento de vidrio blanco mateado, intercalado con fragmentos de vidrio coloreado. Esta capa filtra la luz natural, distribuyéndola de manera difusa en el interior, a la vez que genera variaciones cromáticas que intensifican la dimensión perceptiva del edificio, reforzando su vocación como espacio de cuidado y contemplación.
Referencias musicales y simbolismo compositivo
Uno de los elementos conceptuales centrales en el diseño del Maggie’s Centre Barts es la alusión a la notación neuma, forma de escritura musical empleada en la música litúrgica occidental del siglo XIII. Esta referencia se materializa en la fachada mediante la incorporación de fragmentos de vidrio de colores dispuestos sobre bandas horizontales de vidrio translúcido, que remiten visualmente al bastón musical medieval. La alusión no es meramente formal, sino que introduce una dimensión simbólica que vincula la arquitectura con estructuras de orden sonoro y espiritual.
El término “neuma”, derivado del griego pnevma, que significa “aliento” o “fuerza vital”, se incorpora al proyecto como metáfora del espacio habitado como soporte de vida, aludiendo a un flujo interior que anima y configura el entorno arquitectónico. En este sentido, el diseño busca generar una atmósfera que evoque una respiración rítmica y envolvente, asociada al acto de sanar.
Complementariamente, la estructura ramificada de hormigón se ha interpretado como una “mano” que sostiene y acoge, estableciendo una analogía entre la corporeidad de la música —traducida aquí en forma espacial— y la dimensión táctil del cuidado. Esta interrelación entre lo musical, lo físico y lo simbólico articula una experiencia arquitectónica donde la percepción sensorial y la carga semántica coexisten de forma deliberada.
Luz natural, color y modulación atmosférica
La estrategia lumínica del Maggie’s Centre Barts constituye un componente fundamental en la construcción de la atmósfera interior, en la medida en que articula la experiencia espacial a través de la interacción dinámica entre la luz natural, el color y los materiales. La envolvente de vidrio translúcido blanco, intervenida con fragmentos de vidrio coloreado, permite la filtración matizada de la luz, generando una calidad ambiental cambiante que responde a las variaciones horarias y estacionales.
Este sistema lumínico no se limita a una función técnica de iluminación, sino que actúa como dispositivo atmosférico: la proyección cromática sobre superficies horizontales y verticales introduce una dimensión perceptiva variable, en la que el espacio se transforma en función del movimiento solar. La intención proyectual se orienta a inducir una sensación de renovación continua, vinculando el entorno construido con los ciclos naturales.
En términos compositivos, esta presencia lumínica —interpretada como “radiante” en el sentido de expansión perceptiva más que de intensidad— no busca deslumbrar, sino producir una tonalidad interna serena y vital. La integración entre lentes de color y vidrio translúcido genera una espacialidad cuya cualidad visual se aproxima a una experiencia sinestésica, donde la luz, el color y la materia operan como una unidad estética orientada al bienestar.



Arquitectura sanitaria: Organización funcional y articulación espacial
El Maggie’s Centre Barts se estructura en tres niveles, organizados a partir de una lógica espacial centrada en la continuidad visual y la fluidez circulatoria. El elemento vertebrador del interior es una escalera curva abierta, integrada al sistema estructural de hormigón, que no solo conecta verticalmente los niveles, sino que actúa como articulador espacial, permitiendo una lectura continua del conjunto y promoviendo el desplazamiento como experiencia sensorial.
La configuración de los espacios interiores está caracterizada por una alineación vertical de recintos abiertos, delimitados por superficies revestidas en bambú, cuyo uso responde tanto a criterios ambientales como a una intención de generar calidez táctil. Esta disposición potencia la conexión visual entre plantas y favorece una percepción unitaria del volumen interior, disolviendo jerarquías tradicionales entre niveles.
El acceso al edificio se resuelve a través de dos entradas diferenciadas: una principal, orientada hacia la plaza del Hospital de San Bartolomé, que establece un vínculo institucional con el conjunto hospitalario, y una secundaria, que conecta directamente con el jardín de la iglesia contigua, reforzando la relación del edificio con el tejido urbano y los espacios de contemplación exterior.
El edificio se implanta en un jardín público que actúa como transición entre la ciudad y el interior. Desde este espacio exterior, se accede a una sala multifuncional de gran escala destinada a actividades terapéuticas y comunitarias —como yoga, Tai Chi o reuniones—, que consolida la dimensión colectiva del proyecto y expande su función más allá del soporte clínico, hacia un modelo de cuidado integral.
Materialidad y sistema constructivo
La propuesta material del Maggie’s Centre Barts responde a una lógica estratificada, coherente con el concepto espacial de “recipiente dentro de un recipiente”, y establece una relación directa entre soporte estructural, percepción sensorial y significado simbólico.
El sistema portante está constituido por una estructura de hormigón armado, cuya geometría ramificada permite resolver las cargas al tiempo que configura espacialmente el vacío interior. Esta estructura primaria se manifiesta como un esqueleto visible, dotado de expresividad formal y connotaciones simbólicas asociadas al gesto de contención y soporte.
Sobre esta base estructural se desarrolla una capa intermedia de bambú, que reviste paredes y techos interiores. Su elección responde a criterios de sostenibilidad y calidez material, pero también cumple una función psicoambiental, al introducir una textura natural que modula la acústica y cualifica el ambiente interior.
La envolvente exterior se conforma a partir de una doble capa de vidrio: una principal de vidrio blanco mateado, que actúa como difusor lumínico, y una secundaria con inserciones de vidrio de colores, que introduce variaciones cromáticas dinámicas. Esta configuración permite una relación tamizada con el exterior, controlando la radiación solar y ofreciendo una lectura visual cambiante del edificio.
Complementariamente, se incorpora madera en elementos puntuales del mobiliario y terminaciones, completando un lenguaje material que combina robustez estructural, calidez perceptiva y transparencia controlada, en función de las exigencias del programa terapéutico y de la experiencia del usuario.
Conclusión
El Maggie’s Centre Barts, proyectado por Steven Holl Architects, constituye una intervención contemporánea que establece un diálogo crítico con un entorno urbano e institucional de profunda carga histórica. La operación arquitectónica no se limita a insertar un objeto nuevo en un contexto consolidado, sino que plantea una relectura del lugar a través de estrategias formales, materiales y simbólicas que vinculan la dimensión espacial con procesos de significación cultural y emocional.
La estructura compositiva basada en la idea de capas —estructural, material y perceptiva— permite articular una experiencia espacial orientada al acompañamiento terapéutico, donde la arquitectura actúa como mediadora entre el cuerpo, la luz y el entorno. La referencia a la notación neuma y a la música medieval introduce un componente conceptual que transciende la funcionalidad del edificio, dotándolo de una carga semántica vinculada al aliento vital y a la dimensión rítmica del habitar.
El uso calibrado de la luz natural, el color filtrado y los materiales orgánicos no responde a una voluntad decorativa, sino a la construcción de un ambiente cualificado para la contención emocional, la introspección y la interacción comunitaria. En este sentido, el Maggie’s Centre Barts ejemplifica cómo la arquitectura puede operar simultáneamente como forma, símbolo y soporte, generando un espacio donde la materia, la luz y el tiempo se integran en una experiencia que promueve el cuidado y la dignidad del usuario.
©tecnne






Maggie’s Centre Barts
El Maggie’s Centre Barts, inaugurado en Londres el 12 de diciembre de 2017, forma parte de la red de centros impulsados por la organización benéfica Maggie’s, establecida por Maggie Keswick Jencks (1941–1995) y su esposo Charles Jencks. Esta iniciativa se originó a partir de la experiencia personal de Maggie con el cáncer, diagnosticada en 1993, lo que llevó a ambos a identificar la carencia de espacios alternativos al ámbito clínico hospitalario, capaces de ofrecer contención emocional, información especializada y apoyo práctico a pacientes oncológicos y sus entornos familiares.
Tras el fallecimiento de Maggie, su esposo continuó desarrollando la propuesta fundacional mediante la colaboración con arquitectos de proyección internacional, con el objetivo de generar entornos arquitectónicos no convencionales, alejados de la estética y organización funcional de los hospitales. En este contexto se inscribe el Maggie’s Centre Barts, emplazado junto al Hospital St. Bartholomew’s, el más antiguo de Londres en funcionamiento, proyectado por el arquitecto Steven Holl.
La concepción espacial del edificio responde a una lógica estratificada que Holl define como “recipiente dentro de un recipiente dentro de un recipiente”, articulada a través de una estructura portante de hormigón de geometría ramificada, una envolvente interior de bambú natural y una fachada exterior constituida por vidrio blanco translúcido, salpicado con fragmentos de vidrio coloreado. Esta configuración material y formal tiene por objetivo distanciarse de la imagen técnica del hospital tradicional, construyendo una atmósfera perceptiva caracterizada por la luminosidad difusa, la transparencia graduada y una relación táctil y visual que remite a la calma y la introspección.
El edificio configura un dispositivo de acompañamiento psicosocial. En su interior se desarrollan, de manera gratuita, actividades orientadas al bienestar integral de los usuarios: sesiones de apoyo psicológico, orientación sobre tratamientos médicos, talleres formativos y grupos de contención emocional. En este sentido, el centro se posiciona como una infraestructura de cuidado que busca resignificar la experiencia del cáncer, dotando a los usuarios de herramientas simbólicas y prácticas para afrontar su enfermedad desde una perspectiva humanizada y no puramente clínica.



Fotografías: ©Iwan Baan
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