Marcel Breuer y la enseñanza de la arquitectura en Argentina: el proyecto pedagógico para la UNLP 1947

La creación de la carrera de arquitectura en la Universidad Nacional de La Plata constituye un proceso institucional atravesado por tensiones entre tradición académica y renovación disciplinar. El estudio se centra en la propuesta elaborada por Marcel Breuer en 1947 para organizar la enseñanza de la arquitectura en la UNLP, iniciativa que no se materializó institucionalmente, pero introdujo un modelo pedagógico basado en la centralidad del proyecto arquitectónico y en la integración entre técnica constructiva y formación artística. A partir del análisis de correspondencia inédita conservada en los archivos de Syracuse University, se reconstruyen las condiciones que impidieron la concreción del proyecto de Breuer y se examinan los conflictos administrativos que marcaron la consolidación inicial del Departamento de Arquitectura. El trabajo también aborda la posterior creación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo en 1959 y la construcción de su edificio en 1961, interpretadas como parte de un proceso de apropiación local de los principios de la arquitectura moderna.

El proyecto de enseñanza de Marcel Breuer y la formación de la Facultad de Arquitectura de La Plata

La creación de la carrera de arquitectura en la Universidad Nacional de La Plata constituye un proceso institucional atravesado por tensiones entre tradición académica y renovación disciplinar. El estudio se centra en la propuesta elaborada por Marcel Breuer en 1947 para organizar la enseñanza de la arquitectura en la UNLP, iniciativa que no se materializó institucionalmente, pero introdujo un modelo pedagógico basado en la centralidad del proyecto arquitectónico y en la integración entre técnica constructiva y formación artística. A partir del análisis de correspondencia inédita conservada en los archivos de Syracuse University, se reconstruyen las condiciones que impidieron la concreción del proyecto de Breuer y se examinan los conflictos administrativos que marcaron la consolidación inicial del Departamento de Arquitectura. El trabajo también aborda la posterior creación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo en 1959 y la construcción de su edificio en 1961, interpretadas como parte de un proceso de apropiación local de los principios de la arquitectura moderna.

1. Marco Institucional y el Giro Disciplinar de 1944: La Autonomía como Hipótesis

La reglamentación del ejercicio profesional de la arquitectura en Argentina, consolidada hacia 1944 tras un prolongado proceso de negociación institucional impulsado por la Sociedad Central de Arquitectos, constituyó un punto de inflexión en la definición disciplinar de la arquitectura dentro del ámbito académico. Este proceso implicó una reconfiguración del marco conceptual desde el cual se comprendía la enseñanza de la arquitectura en el país.

Hasta entonces, la formación arquitectónica se desarrollaba en estrecha dependencia de las facultades de ciencias exactas, bajo una tradición politécnica que integraba la arquitectura como una especialización técnica subordinada a la ingeniería. La nueva regulación profesional introdujo un marco institucional propio que habilitó la discusión sobre la autonomía disciplinar1. En este contexto, comenzó a consolidarse un desplazamiento progresivo del eje formativo: la enseñanza dejó de estructurarse exclusivamente alrededor de la construcción y de los aspectos técnico-constructivos para situar el proyecto arquitectónico como núcleo organizador del conocimiento disciplinar.

La sanción de la Ley de Autonomía de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires (UBA), establecida en 1947 mediante la Ley Nº 13.045, amplificó este proceso al introducir un precedente institucional dentro del sistema universitario nacional. La normativa otorgó reconocimiento académico a la arquitectura como campo autónomo de formación superior, habilitando una reorganización curricular en la que el taller de proyecto adquiría centralidad pedagógica y conceptual.

Este antecedente resultó particularmente significativo para la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Durante la intervención de Orestes Adorni (1946-1948)2, la universidad impulsó la incorporación de disciplinas proyectuales dentro de su estructura académica. En ese marco, la creación de la carrera de arquitectura enfrentaba un doble desafío: la formalización administrativa de un nuevo programa de estudios y su legitimación cultural dentro de una institución cuya tradición científica se encontraba fuertemente anclada en la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas.

Adorni interpretó que la consolidación de la nueva carrera requería una referencia intelectual capaz de introducir un modelo pedagógico reconocido en el ámbito internacional. La invitación a Marcel Breuer en septiembre de 1947 respondió a esta lectura institucional. La presencia en Buenos Aires del arquitecto húngaro, formado en el contexto de la Bauhaus y posteriormente activo en el ambiente académico norteamericano, operaba como un mecanismo de validación cultural que facilitaba la incorporación de una pedagogía del proyecto alineada con los debates contemporáneos de la arquitectura moderna, en un entorno universitario caracterizado por una fuerte inercia hacia los enfoques técnico-ingenieriles.

 2. La Figura de Marcel Breuer en Argentina: Hacia una Nueva Estructura Académica

La visita de Marcel Breuer a la Argentina en 1947 se inscribe en un momento de circulación intensa de las ideas de la arquitectura moderna. Tras la experiencia pedagógica de la Bauhaus y su posterior reformulación en el Graduate School of Design de Harvard, varios de sus protagonistas comenzaron a proyectar esos principios hacia contextos institucionales en proceso de reorganización. En ese escenario, la invitación formulada por Orestes Adorni no consistía simplemente en cubrir una cátedra dentro de un plan de estudios existente. El encargo implicaba definir una estructura pedagógica capaz de organizar la enseñanza de la arquitectura como disciplina autónoma.

La respuesta de Breuer a Adorni, fechada el 12 de septiembre de 1947, incluye un esquema organizativo que puede interpretarse como un programa pedagógico. El arquitecto proponía un plantel compuesto por cinco profesores dedicados al área de Arquitectura, uno especializado en Técnica de la Construcción e Ingeniería y otro en Arte y Presentación3. Este introduce una reorganización significativa respecto de los modelos formativos heredados de la tradición politécnica. Mientras que en las escuelas vinculadas a la ingeniería la técnica estructuraba el currículo, el planteo de Breuer situaba el proyecto arquitectónico como núcleo del proceso formativo, integrando los contenidos técnicos y artísticos como campos complementarios que alimentan la producción proyectual.

Esta organización docente remite al modelo del taller colectivo desarrollado en la Bauhaus bajo la dirección de Walter Gropius, donde la práctica proyectual se concebía como un espacio de síntesis entre conocimiento constructivo, exploración formal y experimentación material. En la propuesta dirigida a la Universidad Nacional de La Plata, esta lógica se traducía en una estructura académica que privilegiaba el trabajo de taller como instancia de producción de conocimiento, articulando la dimensión técnica con la dimensión plástica dentro de una misma matriz pedagógica. El programa sugerido por Breuer incluía además un curso inicial para el primer año de la carrera y un ciclo de estudios de posgrado.

Un aspecto particularmente significativo aparece en la disposición personal del arquitecto respecto de su participación en el proyecto. Breuer manifestó su intención de residir en Argentina entre los meses de abril y noviembre de cada año y señaló que, tras un período de evaluación de dos años, consideraría la posibilidad de cerrar su oficina en Nueva York para establecerse de manera permanente en el país. Esta declaración introduce un elemento poco frecuente en las colaboraciones académicas internacionales de la época. La propuesta no se limitaba a una intervención puntual, sino que implicaba la eventual transferencia sostenida de un modelo pedagógico.

En correspondencia dirigida a Eduardo Catalano, Breuer describió la iniciativa como una “oportunidad inusual”. La expresión sugiere que el arquitecto interpretaba el escenario institucional platense como un ámbito donde resultaba posible ensayar una reorganización integral de la enseñanza de la arquitectura. En este sentido, la ciudad de La Plata aparecía como un territorio donde la formulación de una arquitectura de la enseñanza podía materializarse dentro de una estructura universitaria en proceso de redefinición.

3. El Vacío y la Resistencia: La Correspondencia Breuer-Catalano como Documento Crítico

La frustrada incorporación de Marcel Breuer al proyecto académico de La Plata respondió a una serie de dilaciones administrativas que la documentación conservada en los archivos de Syracuse University permite reconstruir con cierta precisión. Tras abandonar la Argentina sin recibir una confirmación formal por parte de Orestes Adorni, el intercambio epistolar entre Breuer y Eduardo Catalano, desarrollado entre 1947 y 1948, se transformó en una fuente primaria para comprender la distancia entre la ambición institucional del proyecto y la capacidad operativa de la administración universitaria.

El prolongado silencio de la intervención encabezada por Adorni, pese al interés explícito manifestado por Breuer, evidencia las tensiones internas que atravesaban la Universidad Nacional de La Plata durante ese período. Aunque la institución se encontraba bajo intervención estatal, subsistían estructuras académicas consolidadas que respondían a tradiciones disciplinares previas y que dificultaban la incorporación inmediata de reformas profundas en la organización de los estudios.

Las cartas de Breuer permiten observar un cambio gradual en el tono de la correspondencia. A la expectativa inicial se suman progresivamente signos de inquietud respecto del destino del proyecto. En una carta dirigida a Catalano en diciembre de 1947, Breuer preguntaba: “¿Cómo se desarrolla el asunto de la escuela de La Plata?”4. En el mismo intercambio epistolar, el arquitecto alentaba a Catalano para impulsar la concreción de la iniciativa. En la perspectiva de Breuer, la consolidación de la arquitectura moderna requería intervenciones decididas dentro de las estructuras académicas y administrativas.

La respuesta de Catalano, enviada en febrero de 19485, confirma la ausencia de avances concretos. Este vacío administrativo anticipa las dificultades que caracterizarían los primeros años de funcionamiento del Departamento de Arquitectura en la Universidad Nacional de La Plata, particularmente en relación con la asignación de recursos y la definición de su estructura institucional.

La interrupción del proyecto impidió que la nueva carrera se organizara inicialmente bajo el esquema pedagógico propuesto por Breuer. En su lugar, la formación arquitectónica comenzó a desarrollarse dentro de la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas, marco académico que reproducía la tradición politécnica vigente en varias universidades argentinas. Esta inclusión condicionó el proceso de consolidación disciplinar durante los años iniciales, ya que la arquitectura debía afirmar progresivamente su especificidad dentro de una estructura institucional orientada principalmente hacia las ciencias exactas y la ingeniería.

En ese contexto, la identidad académica de la carrera se configuró de manera gradual a través de la acción de sus propios docentes y estudiantes. La continuidad del programa dependió de negociaciones institucionales, adaptaciones curriculares y de la persistencia de los actores que sostenían la enseñanza del proyecto arquitectónico como núcleo formativo.

4. La Institucionalización de la Carrera en la UNLP: Entre la Fragilidad y la Consolidación

La aprobación formal de la carrera de arquitectura en la Universidad Nacional de La Plata, el 5 de noviembre de 1951, marcó el inicio institucional de la formación arquitectónica en la universidad, aunque dentro de una estructura que presentaba importantes contradicciones. A pesar del impulso reformador que había comenzado a gestarse a mediados de la década de 1940, la nueva carrera se constituyó como un departamento dependiente de la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas.

La consolidación institucional del Departamento de Arquitectura estuvo atravesada por conflictos internos. Diversos testimonios documentales señalan la oposición del rectorado a la creación de una estructura académica diferenciada, lo que obligó a los impulsores de la carrera a negociar su permanencia dentro de los márgenes administrativos existentes6. La situación comenzó a modificarse cuando el ingeniero Carlos Pascali, entonces decano de la FCFM y figura más receptiva a la ampliación de la oferta académica, asumió el rectorado de la universidad. Su intervención permitió destrabar el proceso de formalización del departamento y garantizar la continuidad inicial de la carrera.

La estabilidad institucional, sin embargo, resultó limitada. En 1953, el nuevo decano de la FCFM, Antonio E. Rodríguez, dispuso la supresión del Departamento de Arquitectura y la cesación de su cuerpo docente, argumentando restricciones presupuestarias. La decisión evidenció la fragilidad administrativa del programa y puso en cuestión la legitimidad de la disciplina dentro de la estructura universitaria. Frente a esta situación se produjo una movilización significativa de estudiantes y profesores, cuya presión pública obligó a las autoridades a reconsiderar la medida y a establecer mecanismos alternativos de financiamiento que permitieran la continuidad de la carrera.

La inestabilidad se reiteró tras la intervención universitaria de 1955. Durante ese período, el interventor Alberto Casella evaluó nuevamente la posibilidad de cerrar el Departamento de Arquitectura, aunque la dimensión alcanzada por el programa académico introducía un factor difícil de ignorar. En 1956 la carrera contaba con cuatro cursos en funcionamiento y una matrícula cercana a seiscientos estudiantes, volumen que evidenciaba la consolidación de una comunidad académica en torno a la enseñanza del proyecto arquitectónico.

En este contexto adquirió relevancia la gestión del arquitecto Hilario Zalba, quien aportaba la experiencia acumulada en la renovación pedagógica desarrollada en la Universidad Nacional de Tucumán. Su intervención contribuyó a fortalecer la organización académica del departamento y a impulsar la discusión sobre la necesidad de una estructura institucional autónoma para la enseñanza de la arquitectura y el urbanismo.

Aunque Zalba presentó su renuncia en 1957 debido a las persistentes limitaciones administrativas y presupuestarias, su gestión resultó determinante para consolidar el proceso iniciado años antes. Finalmente, el 23 de noviembre de 1959 se decretó la creación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Plata7. La posterior designación de Alfredo Kleinert como decano en 1964 contribuyó a estabilizar la nueva estructura institucional. De este modo, una carrera que había surgido en condiciones de marcada precariedad administrativa logró establecer una base académica propia, materializando gradualmente la aspiración de autonomía disciplinar que había comenzado a formularse en el ámbito universitario argentino durante la década de 1940.

5. La Arquitectura de la Facultad (1961): Técnica, Materialidad y Lenguaje

La construcción del edificio destinado a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de La Plata en 1961, es una materialización tardía de los principios de modernización que habían comenzado a discutirse en el ámbito académico local desde fines de la década de 1940. Implantado en un terreno contiguo a la Facultad de Ingeniería, el conjunto arquitectónico se concibió como una infraestructura docente específica para la enseñanza del proyecto, cuya configuración espacial respondía tanto a una concepción moderna de la construcción8.

El edificio se distancia del modelo institucional caracterizado por composiciones monumentales y volumetrías compactas, frecuentes en buena parte de la arquitectura estatal argentina de las décadas anteriores. En su lugar, propone una organización abierta basada en pabellones de escala controlada, articulados mediante circulaciones exteriores y espacios intermedios. El sistema constructivo incorpora de estructuras de madera laminada encolada “glulam” que introducía en el ámbito universitario una lógica constructiva asociada a la prefabricación y al montaje.

La utilización de vigas laminadas implicaba una alternativa tecnológica respecto de los sistemas predominantes en la arquitectura institucional argentina, donde el hormigón armado y la mampostería constituían los recursos habituales para resolver la estructura y la envolvente. El sistema adoptado en la FAU-UNLP favorecía la reducción del peso estructural y permitía resolver luces relativamente amplias mediante elementos seriados, configurando una estructura visible que hacía explícita la lógica constructiva del edificio. La relación entre modulación estructural, repetición de componentes y montaje en obra remite a una concepción del proyecto vinculada con los procesos industriales de producción.

Desde el punto de vista morfológico, el conjunto establece un diálogo particular con las preexistencias del predio. En el terreno se encontraba un chalet de carácter doméstico destinado a funciones administrativas, junto con otras construcciones menores. Los proyectistas optaron por conservar estas estructuras e integrarlas al nuevo sistema edilicio, evitando la sustitución total por un volumen institucional único. El resultado fue un esquema de pabellones dispuestos alrededor de patios y conectados mediante galerías livianas, donde los espacios abiertos adquieren un papel organizador dentro del conjunto.

Las galerías funcionan como dispositivos de transición entre interior y exterior, regulando la circulación y generando ámbitos intermedios de permanencia. Esta configuración favorece la continuidad espacial entre aulas, talleres y patios. La disposición fragmentada de los pabellones, combinada con la transparencia estructural de la madera laminada, establece una relación equilibrada entre masa construida y vacío, y permite articular la escala doméstica de las construcciones existentes con la dimensión colectiva de los espacios académicos. El conjunto sintetiza, mediante recursos relativamente austeros, una concepción arquitectónica donde el espacio de enseñanza se define por la interacción entre estructura, circulación y espacio intermedio.

6. Conclusión: La Herencia Crítica del Encuentro de 1947

El examen histórico del proceso de conformación de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de La Plata permite reconocer que la propuesta formulada por Marcel Breuer en 1947, aunque no llegó a materializarse en el plano institucional inmediato, introdujo una serie de principios conceptuales que influyeron de manera indirecta en la definición posterior de la disciplina dentro de la universidad. Su intervención dejó como resultado una formulación programática sobre la autonomía de la arquitectura y sobre la articulación entre conocimiento técnico, producción proyectual y cultura visual.

Las tensiones registradas entre la propuesta intelectual de Breuer y las condiciones administrativas existentes durante la intervención encabezada por Orestes Adorni reflejan un problema recurrente en los procesos de modernización institucional en América Latina. La introducción de modelos pedagógicos vinculados a la arquitectura moderna debía enfrentarse a estructuras universitarias consolidadas bajo tradiciones académicas distintas, en las que la arquitectura permanecía subordinada a los campos de la ingeniería o de las ciencias exactas.

La correspondencia conservada en los archivos de Syracuse University adquiere particular relevancia historiográfica. El análisis de estos documentos permite reconstruir debates y expectativas que no quedaron reflejados en los decretos oficiales ni en las memorias administrativas de la universidad. La documentación epistolar revela la existencia de una red intelectual vinculada a la arquitectura moderna internacional y permite situar el caso platense dentro de un campo más amplio de circulación de ideas pedagógicas y profesionales.

La evolución posterior de la carrera muestra que su consolidación institucional no dependió exclusivamente de decisiones administrativas, sino también de la acción sostenida de su comunidad académica. La movilización estudiantil frente a las amenazas de cierre, el crecimiento sostenido de la matrícula durante la década de 1950 y la continuidad del trabajo docente contribuyeron a estabilizar un programa formativo que inicialmente carecía de una estructura autónoma.

En perspectiva, la historia de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de La Plata puede entenderse como el resultado de una modernización gradual, atravesada por conflictos institucionales, restricciones presupuestarias y procesos de negociación interna. La propuesta de Breuer forma parte de esa genealogía intelectual. Aunque su implementación no se concretó, su formulación temprana contribuyó a introducir en el debate local la cuestión de la autonomía disciplinar y de la centralidad del proyecto en la formación arquitectónica.

Marcelo Gardinetti

Notas:

1 Finalmente, el 27 de septiembre de 1947 se constituyó la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, mediante la Ley Nº 13.045 sancionada por el Congreso de la Nación.

2 Orestes Adorni fue interventor de la Universidad Nacional de La Plata entre 1946 y 1948

3 “Estoy altamente honrado y agradecido hacia usted por su sugestión de invitarme a organizar una nueva Facultad de Arquitectura y Urbanismo en la Universidad Nacional de La Plata. Crear esta facultad es digna de todo elogio y colaboración ya que brinda la posibilidad de introducir un nuevo espíritu en la enseñanza de la arquitectura, factible solamente mediante una nueva organización como la que usted propone. «…» Yo permanecería el período comprendido entre abril 1° y noviembre 15 de cada año, con una o dos posibles interrupciones de una a tres semanas cada una. «…» Si después de dos años nosotros decidimos que yo continúe mi trabajo en la Facultad, yo clausuraría mi oficina en New York y gustoso continuaría en Argentina. «…». Nosotros podríamos comenzar en el mes de abril [1948] con un curso para primer año, y un curso para estudios de postgraduados. Los colaboradores necesarios además de mí mismo serian:

La facultad necesitaría un nuevo profesor cada año, cuatro Profesores para Arquitectura, un Profesor para Historia y un segundo empleado administrativo”Nota de Marcel Breuer a Orestes Adorni, 12 de septiembre de 1947, Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

4 “¿Cómo se desarrolla el asunto de la escuela de La Plata? ¿Puedo hacer algo sobre el asunto desde aquí? Usted sabe que siento que esta inusual oportunidad debe ser aprovechada por usted, y deseo que me aconseje alguna acción que pueda emprender, y también deseo que lo haga con bastante descaro.” Correspondecia de Marcel Breuer a Eduardo Catalano, 1 de diciembre de 1947, Marcel Breuer Papers, Ibidem 

5 “No tengo ninguna noticia sobre la nueva Escuela de Arquitectura de La Plata” Correspondencia de Eduardo Catalano a Marcel Breuer, 15 de febrero de 1948, Marcel Breuer Papers, Ibidem 

6 “La primera surgió con la oposición cerrada del Rector de la UNLP al proyecto fundacional, obstáculo salvado al designarse como nuevo Rector al Decano de la FCFM, el ing. Carlos Pascali. En 1953, el nuevo Decano, dr Antonio E. Rodríguez, al no resolverse la cuestión presupuestaria, decidió “suprimir” el Departamento y cesar a los docentes. En la resolución de la cuestión, fue fundamental la movilización de estudiantes y docentes, que posibilitó hallar una “formula” para superar la falta de recursos. Más descabellada aún fue la resolución del interventor de la “Libertadora”, el ing. Alberto Casella, que insinuó el cierre de la carrera al seguir sin solucionarse un presupuesto acorde a las necesidades departamentales. Esta vez, con la fuerza de cuatro cursos en trámite y casi 600 alumnos, la movilización estudiantil logró que en junio se reiniciaran las clases” (Bottega,2009,3)

7 “Las circunstancias que rodearon la renuncia de Zalba a la Jefatura en noviembre de 1957, apresuraron el inicio de las gestiones en procura de un reconocimiento como Facultad.” (Bottega,2009,3)

8 “En el terreno ya existía un “chalet”, destinado a la Administración y otra construcción más precaria. Se llamó a una licitación pública de proyecto y precio, obteniendo la adjudicación el estudio de los arquitectos Rossi, Davinovic y Gaido, junto a la empresa “Eurobra”, dedicada al montaje de grandes estructuras en madera laminada “Glulams”. El proyecto contempló dos pabellones destinados a talleres y aulas integrados a través de un patio y un sistema de galerías livianas, relacionaba lo nuevo y lo existente. La adjudicación se resolvió el 27 de noviembre de 1961, lo que, sumado a dificultades presupuestarias, prorrogó la construcción por casi tres años.” (Botega, 2009,4) 

Bibliografía:

Bottega, Carolina, José Ignacio Fonseca, Martín Carranza, Roxana Pérez, Juan Carlos Molteni, Virginia Galcerán, René Longoni, “El Departamento De Arquitectura UNLP: Primeros Egresados. Primeras Obras.”  oai:sedici.unlp.edu.ar:10915/2793 (2009),4

Fuente documental:

Universidad de Buenos Aires. Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. Centro de Documentación – Biblioteca «Prof. Arq. Manuel Ignacio Net». Buenos Aires, Argentina.

Eduardo Catalano Papers, MC 00625, NC State University Libraries Special Collections Research Center

Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

Documentación de archivo y fotografías, gentileza Syracuse University Libraries


Nota: La correspondencia y las fotografías del archivo Marcel Breuer publicadas en este artículo cuentan con expresa autorización de Syracuse University Libraries para publicar en TECNNE. Por lo tanto, queda prohibida la reproducción de este artículo en cualquier formato y medio.

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