La intervención sobre la Villa Besnus, obra temprana de Le Corbusier, introduce una problemática específica en torno a la transformación de la arquitectura moderna y la preservación de sus principios formales. El proyecto original, definido por una volumetría cúbica y una modulación rigurosa, se ve alterado por modificaciones que afectan tanto la lectura de la fachada como la organización interior. Estas alteraciones inciden en la relación entre estructura y cerramiento, así como en la proporción de los vanos, desdibujando la claridad compositiva inicial. Desde una perspectiva crítica, la intervención plantea tensiones entre uso contemporáneo y conservación, evidenciando la fragilidad de los postulados modernos frente a cambios funcionales. El análisis permite examinar cómo las operaciones sobre obras canónicas impactan en su coherencia espacial y en la transmisión de sus valores arquitectónicos.
Villa Besnus: impacto de la intervención en la coherencia arquitectónica
A pesar de la persistente preservación del legado construido de Le Corbusier, algunas de sus obras residenciales han sido demolidas o profundamente alteradas, evidenciando las tensiones entre la conservación del patrimonio moderno y las transformaciones derivadas del uso cotidiano. Entre los casos de desaparición se encuentran la Maison du Tonkin en Burdeos (1926, demolida en 1975), la villa Church en Ville-d’Avray (1927) y el apartamento Beistegui en París (1929). En otros ejemplos, como el conjunto de viviendas de Quartiers Modernes Frugès (1924), las intervenciones de los propietarios han modificado sustancialmente la configuración original, introduciendo variaciones formales y estéticas que desdibujan la coherencia del proyecto.
Dentro de esta problemática se inscribe la Villa Besnus (1922–1923), también conocida como Ker-Ka-Ré, cuya integridad arquitectónica ha sido afectada por intervenciones posteriores. Al igual que la Maison Ternisien en Boulogne-Billancourt (1926), la vivienda sufrió modificaciones significativas impulsadas por sus propietarios. La más relevante fue la sustitución de la cubierta plana —elemento clave en la definición prismática del volumen— por un techo inclinado a cuatro aguas, alterando de manera sustancial la lógica formal del proyecto. A esta transformación se sumó la ocupación progresiva del frente del terreno mediante la incorporación de locales comerciales, que terminaron por envolver parcialmente la vivienda y desvirtuar su relación original con el espacio urbano. Estas adiciones, ajenas al sistema compositivo inicial, anulan en gran medida la claridad conceptual de la obra.

El encargo de la Villa Besnus fue realizado por Georges Besnus tras conocer las propuestas de Le Corbusier en el Salon d’Automne de 1922, donde el arquitecto presentó la maqueta de la casa Citrohan. El terreno, de geometría triangular y ubicado en el oeste de París, presentaba un desnivel pronunciado hacia el fondo, condición topográfica que fue estratégicamente aprovechada en la organización del programa. Le Corbusier dispuso los servicios en el nivel de acceso, mientras que las áreas sociales se ubicaron en una planta libre superior que se expandía hacia el interior del lote, y los dormitorios ocuparon el nivel más alto.
En esta obra temprana, el arquitecto introduce un lenguaje despojado de ornamento, caracterizado por superficies lisas, vanos definidos mediante trazados reguladores y ventanas enrasadas al plano del muro. La cubierta plana —en su estado original— reforzaba la lectura de un volumen prismático puro, articulado a partir de dos fachadas diferenciadas: una hacia la calle, que combina asimetría y simetría en su composición, y una posterior, más baja y rigurosamente simétrica.
Un aspecto particularmente significativo del proyecto es el tratamiento del volumen de la escalera. En las primeras versiones, este elemento aparecía como un cuerpo curvo adosado al volumen principal; sin embargo, en el desarrollo posterior, Le Corbusier decidió desplazarlo para liberar el acceso, generando una articulación más clara entre los componentes. La incorporación de una carpintería vertical y una losa en voladizo sobre el ingreso enfatiza esta operación, estableciendo un eje transversal que tensiona la organización longitudinal de la vivienda.
En conjunto, la Villa Besnus constituye un ensayo temprano en la formulación del lenguaje moderno corbusierano, donde ya se manifiestan preocupaciones fundamentales en torno a la geometría, la planta libre y la articulación volumétrica. No obstante, las intervenciones posteriores evidencian la fragilidad de estas obras frente a procesos de apropiación que, al no reconocer la lógica conceptual del proyecto, terminan por erosionar su valor arquitectónico.

En una parte del film de Jacques Barzac, Le Corbusier relata un episodio relacionado con la Villa Besnus : “En 1922 por primera vez hice una casa para una pareja que había leído mis artículos. No eran muy ricos, querían la casa en Vaucresson. Eran muy amables. La semana pasada recibí una carta con letra titubeante: “soy la señora Besnus, tengo 94 años, usted construyo para mi su primera casa, oí hablar de usted por radio, quería saludarlo”. Fue muy difícil esa casita, sobre todo la ventana del baño, que no se armonizaba con las otras. Fue complicado. Recuerdo que una noche íbamos al Cirque d’Hiver y de golpe en el ascensor dije: ”se me ocurrió algo” Esa ventana era fundamental, no tenía que desentonar, la hice respetando la unidad del conjunto de la Villa Besnus«. Le Corbusier, film de Jacques Barzac, 1985
Marcelo Gardinetti, mayo de 2012©

Villa Besnus Texto que acompaña el proyecto en las Obras Completas
“Este diseño fue el resultado directo y práctico del stand de Urbanismo en el «Salón de Otoño» de París de 1922. Se remonta a una época en que todo tipo de dificultad se presentó al mismo tiempo. Aunque las teorías en «L’Esprit Nouveau» habían presentado y desarrollado principios para despejar el terreno, en esta casa todo estaba, arquitectónicamente hablando, para ser creado nuevamente: métodos de construcción, una solución eficaz al problema estructural del techo y de las ventanas, los muros y sus terminaciones, etc.
El diseño de Villa Besnus revela la planta libre, el baño se coloca en el centro de la superficie del piso. Se define también la forma de las ventanas y sus proporciones, que han sido ajustadas a la escala humana.
Aquí, por ejemplo, hay solo un ejemplo entre muchos otros que podrían tomarse en atención de esta casa en función de consideraciones estéticas: Un boceto muestra la caja de la escalera redondeada, que se observará, se encuentra perpendicular a la fachada.
Le Corbusier ha dicho que cuando él acababa de salir una noche del Vélodrome d’Hiver durante los seis días de la carrera ciclistica de relevos dijo «un magnífico espectáculo que combina grandeza y coordinación». Repentinamente se percató de «el silencio mental de la calle» y sentenció que la escalera perpendicular era un ritmo discordante que destruyó la unidad fundamental de su diseño. Por lo tanto, reajustó la posición de la escalera para hacer que tome un cuarto de vuelta a lo largo de la fachada, subrayando con ello la fachada trasera y ampliando la de calle.
Momentos intensos como éstos, dice, nos enseñan la lección para toda la vida. «Nos hace volver la espalda a un simple accidente, empujándonos a sacrificar un detalle agradable y obligarnos a buscar la unidad coherente. Debemos aprovechar el terreno al máximo e invariablemente realizar las dimensiones más amplias posibles. Se verá que en la arquitectura podemos entablar especulaciones plásticas en las cuales -desde el punto de vista puramente plástico -se puede realizar bien o mal». Le Corbusier, Villa Besnus Obras Completas, tomo I pág. 48
Abstract
Fotografías de Villa Besnus: ©Ruamps/ Flickr
Animación: Alessandro Berti
Imágenes y planos de Villa Besnus: ©FLC / Obras Completas de Le Corbusier, Tomo I
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