Venecia se hunde, documental
«Venecia no cree en las lágrimas. Es demasiado cómodo llorar por su belleza indignada en lugar de actuar para defenderla. El cliché de la supuesta muerte de Venecia nos ha estado afligiendo durante más de cien años, y el mal pronóstico proclamado por escritores y artistas seducidos por la decadencia ha servido con el tiempo para justificar compromisos, concesiones, sacrilegios y destrucción.» Melania Mazzucco, La Repubblica, 16 de noviembre de 2019
Venecia se hunde
“Si al mar se eleva aproximadamente un centimetro cada diez años y el suelo veneciano se hunde dos, los habitantes de las islas y de la tierra firme se aproximan al agua a razón de tres centímetros cada diez años, o sea, veinte centímetros en el curso de una vida humana. Los edificios se hunden a razón de un piso completo por milenio.
El descenso del suelo de la ciudad y de la laguna se deberia a causas tanto naturales como artificiales. Entre aquéllas se cuentan no sólo los fenómenos tectónicos profundos, sino también el amontonamiento de los materiales de aluvión y marinos que constituyen el pedestal de Venecia.
Las causas artificiales son las- que más tinta hacen correr, aunque en general dejen abierto un amplio campo a las hipótesis. La primera vendría del desvío de los ríos, que habría privado al suelo de Venecia del reabastecimiento en aluviones que podría compensar su amontonamiento natural. La segunda se debería al peso excesivo de las construcciones nuevas, que ha podido acelerar el amontonamiento: mientras la Venecia primitiva estaba fundamentalmente construida a base de madera, la prosperidad permitió a la República importar piedra de Istria, mármol, etc… Además, se ha observado que Marghera se había hundido más de prisa que San Marcos durante el periodo de su desarrollo intensivo, cuando se montaron las fábricas.
Otra causa posible del hundimiento del suelo de Venecia es el bombeo excesivo de las capas freáticas bajo la laguna y en sus alrededores. La extracción del agua del subsuelo ha sido efectuada, desde los tiempos más remotos, mediante pozos artesanos que alimentan la ciudad y sus arrabales. Pero se extraen cantidades Infinitamente mayores para satisfacer las necesidades recientes de la Industria instalada en tierra firme. También se ha sugerido que la perforación de pozos de metano en las regiones próximas podía haber contribuido al hundimiento de los suelos. Estas hipótesis se basan, especialmente, en la experiencia adquirida en el valle del Po, donde las perforaciones de aguas metalíferas fueron prohibidas por los poderes públicos a raíz del hundimiento de la superficie que alcanzó, en ciertos lugares, los cuaenta-40-centimetros por año. La crónica antigua de Venecia nos informa que el acqua alta ha acompañado a los venecianos desde los primeros tiempos de su historia y que nunca les ha dado tregua.” Vrioni, Ali, “Venecia se hunde” Triunfo. Año XXIV, n. 369 (28 jun. 1969), 39
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