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Terragni en la Casa del Fascio

Giuseppe Terragni, Casa del Fascio, tecnne

El entendimiento arquitectónico del lugar

Giuseppe Terragni comprende el lugar a través, sobre todo, de la mirada. Mirar a un valle, a un lago, a una catedral son base sustancial de los proyectos del “Novocomum” de la villa sobre el lago o de la Casa del Fascio en Como, respectivamente. Sus proyectos se generan entre una idea abstracta y la realidad concreta del problema a resolver. La primera es propia de un pensador y tiene un carácter universal e intimista a la vez. La segunda hace relación a la realidad exterior, la realidad circundante.

Terragni entiende que la arquitectura es capaz de hacer una lectura selectiva del lugar. Esta es una visión moderna de la clásica afirmación vitruviana de la importancia de saber descubrir el genius loci (genio del lugar) a la hora de crear arquitectura. Podríamos leer la obra de Giuseppe Terragni desde este prisma y descubrir como selecciona el Danteum su entorno clásico, o como entiende el lago con una villa, o como la Casa del Fascio recompone en su interior la realidad exterior de una plaza, una catedral y un teatro [F1].

En sus propias palabras, “La plaza de la Casa del Fascio situada en los márgenes de la ciudad amurallada, se encuentra en la proximidad del. monumento histórico-arquitectónico más significativo de la ciudad, el Duomo. Una amplísima plaza es la continuación lógica y natural de la histórica plaza del Duomo”.

Estas dos palabras, lógica y natural, definen la actitud de la arquitectura de Terragni con los problemas contingentes de la arquitectura.

Caja, plano, línea, punto

La Casa del Fascio tiene distintas lecturas según qué elementos consideremos definidores del espacio. La casa es una caja que, por un lado, encierra dentro de sí un espacio y, por otro, genera en torno suyo otros· espacios que giran a su alrededor, convirtiéndola en centro, en foco de una certera operación de arquitectura. La casa es un punto en torno al cual giran otros objetos que van a pertenecer al espacio interior de la caja. La casa es un punto de articulación entre plazas.

Sólo después de entenderse la Casa del Fascio como punto, en cuyo alrededor hay plazas y otros puntos de interés del propio lugar, y como caja que encierra un espacio, aparece el plano en la Casa. Hay diferentes planos que colaboran a la creación del espacio. Un primer plano es el del suelo [F2], un plano de luz marmórea que hace por un lado que el espacio-se referencie claramente a la plaza en una continuación lógica y natural de la histórica plaza del Duomo1 y por otro que constituya con claridad un plano horizontal con una sensación verdaderamente helénica de descanso horizontal2.

Un segundo plano es el de la primera fachada a la plaza del Duomo. Este plano es umbrío y transparente en su retícula estructural y luminoso y opaco en el resto. En este plano coexisten dos lecturas atendiendo al estudio de los límites que bordean el plano, a su superficie y al carácter de sus huecos. En primer lugar, se puede entender desde su totalidad como un rectángulo de piedra, de perímetro continuo, en cuya superficie marmórea se han troquelado una veintena de rectángulos de sombra. El plano así entendido es uno de los lados de una caja completa, donde se han sustraído unos huecos, estableciendo una clara discontinuidad entre el interior y el exterior de la casa del Fascio.

En segundo lugar, se puede leer desde su fragmentación en dos rectángulos: un rectángulo de luz, de perímetro discontinuo perteneciente a una caja llena, que conforma uno de los laterales del edificio y que se cierra al Teatro de la plaza y otro rectángulo de sombra, de perímetro discontinuo, perteneciente a una caja vacía, que forma el espacio interior del edificio y que se abre a la plaza. El plano así entendido crea una fractura a través de la cual es posible la continuidad entre d exterior y el interior de la Casa. En palabras de Terragni,

“es preciso anular toda solución de continuidad entre interior y exterior, haciendo posible que un jerarca hable a los reunidos en el interior y simultáneamente sea seguido y escuchado por la masa reunida en la plaza. He aquí el concepto mussoliniano de que el fascismo es una casa de cristal en la que todos pueden mirar … poder ver lo que pasa en el interior es el mejor distintivo de una Casa construida para el pueblo, en comparación a un palacio real, a un cuartel, a un banco”3.

Un tercer plano es el de la segunda fachada a la plaza del Duomo. Tras la retícula de sombra transparente a la que nos· referíamos anteriormente, se nos revelan una parte opaca y otra transparente. Esos planos opacos y transparentes en sombra establecen el tercer plano. Existe una relación directa entre los planos segundo y tercero, análoga a la que existe una entre el pórtico y la fachada de la puerta de un templo romano. Mientras el primero es sobre todo real y luminoso, el segundo tiene un carácter virtual y umbrío.

Estos planos segundo y tercero desdoblados en un proceso de exfoliación entre masa y volumen, entre superficies reales y superficies virtuales4 forman la fachada principal a la plaza. Una fachada de transparencias opacas de aire en sombra profunda y piedra en luz tersa. La lectura desdoblada de la fachada· principal permite la transmaterialización del muro, y con ella la transformación del espacio, según nos aproximemos desde el exterior a él frontalmente u oblicuamente.

Cuando la aproximación es frontal, se acentúa la transparencia del muro gracias al desdoblamiento del muro en dos pieles: una en luz y otra en sombra. La piel umbría se compone de dos tipos de sombra, la sombra propia debida al espesor del muro y la sombra que arroja el segundo plano sobre las zonas opacas del tercero. Esta permeabilidad visual del muro visto frontalmente subraya la continuidad de un espacio que, entre el exterior y el interior, está dividido por un muro de carácter marcadamente plano y terso, como una membrana de luz.

Sin embargo, si la aproximación es oblicua, se opaliza el muro. al aparecer su espesor desde la visión en escorzo, mostrándonos una nueva dimensión de un muro con espesor y volumen en el que se unen la luz y la sombra. Esta impermeabilidad a la visión del muro mirado oblicuamente hace que no exista continuidad entre el exterior y el interior de un edificio que ahora se entiende como una caja hermética.

Unos peldaños marcan la entrada respetando el plano exterior para que así la caja mantenga también su condición unitaria. En la disposición de los peldaños de acceso se puede volver a tener la lectura continua y fracturada de la caja. Esta doble lectura es una constante en la Casa del Fascio. El vacío interior se puede entender como espacio total de luz o como desdoblado en dos espacios visuales marcadamente diferentes. Por un lado, está la parte inferior que vierte visualmente sobre la plaza sobre-elevándose de ella y por otro la parte superior del patio abierto al cielo, que recoge la luz, introduciéndola en el espacio anterior y en el resto del edificio.

En la obra de Terragni existe una concepción moderna· del espacio que, al igual que otros coetáneos suyos como Mies van der Rohe, Le Corbusier o Kahn, incluye a la hora de concebir sus ideas un conocimiento profundo de la historia del espacio de arquitectura. En palabras del “Gruppo 7”,

“el deseo de un espíritu nuevo en los jóvenes está basado sobre un conocimiento seguro del pasado, no se funda en el vacío5. Un deseo de verdad, de lógica, de orden, una lucidez con sabor a helenismo, están en la base de todas las investigaciones de la joven generación”6

Baste citar como ejemplo de esta visión arcaica de la modernidad, la referencia que Terragni hace a edificios preexistentes a la hora de realizar la Casa del Fascio en Como,

“… en la misma Como, tres monumentos, la Torre, el Broletto, el Duomo —tres periodos, tres hechos revolucionarios— se colocan uno junto al otro formando en una soberbia visión el lado septentrional de la plaza del Duomo…”7

O las relaciones con lo preexistente en la restauración de la casa Vietti, o las referencias al Foro y al Coliseo que hace a propósito del proyecto para el Danteum, cuando escribe en su memoria,

“descartada la forma redonda por la modestia de las medidas posibles y también por la inmediata comparación que se habría producido por la… proximidad de la perfectísima e imponente elipse del Coliseo «…» toda la construcción del Monumento con aquel valor de “Absoluta” belleza geométrica que es prerrogativa de las arquitecturas ejemplares de las grandes épocas históricas.”8

Este entendimiento moderno de lo clásico se traduce en una concepci6n clásica de lo moderno. La atemporalidad de los espacios de Terragni procede de un entendimiento de la arquitectura como espacio que, más allá de la referencia al tiempo histórico en que ha sido construida, tiene un carácter de creación más universal que las circunstancias concretas que la motivaron. Lo clásico es lo invariante y lo permanente y, sobre todo, el hombre como ser que trasciende a su propio tiempo. Como escribía el “Gruppo 7′ en su Manifiesto,

“¡hasta tal punto está alterado el concepto de arquitectura, de aquella arquitectura que, desde sus orígenes prehistóricos, ha nacido ante todo para servir al hombre!”9

Este hombre que trasciende a su propio tiempo es una circunstancia permanente para comprender la obra de Giuseppe Terragni. Un hombre universal cargado de ideología, más allá de sus propias cualidades individuales y físicas.

La Casa del Fascio y la Casa Pompeyana

La lectura de la arquitectura clásica en Terragni es clara en la Casa del Fascio de Como. En la casa pompeyana [F3] hay tres elementos fundamentales que crean su espacio: el impluvium, la ventana para mirar y la ventana para iluminar.

El impluvium es el espacio central y vertical que estructura el espacio de la casa romana. Este espacio principal se encuentra rodeado por las estancias .de la casa. La ventana para mirar se sitúa en la parte alta del volumen del espacio central. De esta manera, la relación visual del espacio central se establece con lo lejano’ y no con lo inmediato, introduciendo una tensión horizontal y discontinua en el espacio vertical del impluvium. En el caso de la casa pompeyana en esta ventana aparece enmarcado el Vesubio. Las ventanas para iluminar son dos, la primera es la abertura cenital del impluvium, por la que penetra la luz verticalmente, la segunda es una ventana alta que recoge la luz intensa y horizontal del oeste.

Estos mismos elementos de espacio interior, visión controlada y luz vertical y horizontal, se mantienen como fundamentales para la comprensión de la Casa del Fascio en Como. El patio de la Casa del Fascio es el generador interior de su espacio. Un patio que conjuga la continuidad horizontal con el exterior, con la discontinuidad vertical, acentuada por la luz, en dicho espacio.

La mirada es esencial en la Casa del Fascio de Como, acorde con las palabras de Terragni cuando escribe en la memoria de la construcción que “predomina en estudio de esta Casa del Fascio el concepto de la visibilidad”. Existen dos tipos de ventana para mirar en la Casa del Fascio. Un tipo de ventana es la de plementería transparente, que hace que el exterior penetre de una manera continua en los espacios grandes del interior, como la ubicada en la sala de juntas con vistas a la catedral o las aberturas situadas en la terraza con fondo la catedral [F4].

Otro tipo de ventana es la – que rasga la plementería de una forma discontinua para enmarcar un exterior. Este tipo de ventana, que conecta el exterior con espacios interiores de dimensiones menores a los anteriores, es un instrumento de narración espacial del exterior. La ventana se utiliza visualmente y, como la cámara de un cineasta o de un fotógrafo, nos narra la realidad exterior.

Precisamente desde este punto de vista fascinante es desde donde comprendemos Ia arquitectura de Giuseppe Terragni, un maestro de la modernidad, precursor de un neorrealismo capaz de comprender el mundo desde su propio punto de vista. Saber mirar lo que está ahí es sin duda una de las características fundamentales de Terragni, como se puede comprobar en sus edificios, desde la Casa del Fascio de Como a la villa sobre el lago.

En la fotografía de Ico Parisi se cuenta la historia unitaria- de la catedral de una -manera fragmentada y por tanto moderna. La elipsis narrativa se transforma en el espacio en sombra. En ella se enmarcan fotogramas planos de una arquitectura clásica en quietud que sólo la imaginación es capaz de transformar en una secuencia espacial en movimiento. Un cuadro en el que se disponen episodios de un espacio que, aunque pertenecen al mismo tiempo se descontextualizan de él.

Un relato del espacio por fotogramas del mismo, donde la imaginación los reconstruye en el tiempo. La ventana de la oficina de la Casa del Fascio selecciona la realidad exterior y nos la presenta en -el espacio interior, de la misma manera que unos fotogramas de una película pretenden sintetizarla en una cartelera.

Al fin y al cabo, estamos ante la eterna pretensión de generar el movimiento desde la quietud. En la Casa del Fascio de Como esto se consigue mirando desde un punto de vista fascinante la intangible realidad exterior. Realidad exterior que en la casa pompeyana era el Vesubio y en la Casa del Fascio la catedral de Como.

En la fotografía de Parisi del interior de una oficina de la Casa del Fascio de Como, se transforma el espacio exterior en cuadros planos con distintos puntos de fuga o, lo que es lo mismo, con distintos puntos de vista. Al introducirse en el interior la realidad exterior sin tiempo, el espacio interior se revela como un espacio eterno que sólo se marchita ante la presencia del hombre. El hombre es capaz de temporalizar el espacio de la Casa del Fascio de Como y, viceversa, la Casa del Fascio pretende inmortalizar a los hombres que la habitan.

La ventana de luz en la Casa del Fascio es la de pavés del patio. Este tipo de ventana genera paramentos iluminados y, a diferencia de las ventanas de la casa pompeyana que ponían acentos de luz a la sombra, con. estos planos de luz se configura el volumen del espacio.

Podemos, pues, leer los elementos que integran la casa tradicional pompeyana en la Casa del Fascio de Giuseppe Terragni en Como. En este contexto cobran un nuevo sentido las palabras de Terragni,

“…han decorado de belleza mística estas humildes sedes. La sede del Fascio debe dejar de ser cubil, refugio o fortín; debe convertirse en Casa, Escuela, Templo.”10

La ambigüedad en la Casa del Fascio: un punto de vista fascinante de la modernidad

La Casa del Fascio tiene un carácter que podemos definir como ambiguo. La ambigüedad como valor espacial presupone el claro discernimiento de cada uno de los elementos que constituyen el espacio. Sin embargo, es en su disposición donde se pone de manifiesto la ambigüedad.

Podemos afirmar que un rasgo de la modernidad es el ser ambiguo. Así, en las puertas del tercer milenio existe una buscada ambigüedad en la función, en la estructura, en el lugar. Esta característica ambigua del espacio hace que este tenga múltiples lecturas y que, como sucede con un calidoscopio, varíe su entendimiento dependiendo desde donde se mire. La ambigüedad existe en la Casa del Fascio de Como. Para la realización de ese espacio ambiguo colaboran todos los elementos que generan el espacio, desde materiales que como el vidrio se utiliza como captador de luz en el pavés y como espejo de imágenes en el transparente, hasta los volúmenes que tienen una lectura continua y otra fragmentada.

“Se reconocerá que mosaicos, dorados, mármoles, tal vez nunca alcanzaron la fastuosidad, el grado de extrema elegancia, de lujo refinado que se puede obtener con el profundo esplendor del cristal, con la precisión de los perfiles de maderas pulidas, con las lisas superficies de los metales relucientes. Se entenderá entonces· que la riqueza que se consigue n~ es menor, sino más secreta, y que es, buscando la perfección en lo sencillo, representativa de un altísimo grado de civilización.”11

La ambigüedad espacial es indudable en la Casa de Fascio. Su espacio se debate entre la continuidad y la discontinuidad. Un espacio interior continuo con el exterior en su parte baja. La doble lectura que se realiza desde su interior del espacio exterior al mismo, hace que unas veces sea éste el que penetra en el interior, mientras otras es el interior el que entra en continuidad con el exterior. La caja del Fascio de Como es principalmente frontal en su entendimiento del espacio. A diferencia de otras arquitecturas que pretenden buscar una continuidad que se entiende en movimiento, la Casa del Fascio se entiende en quietud Y. nos da desde esa postura su punto de vista. El escorzo transforma el espacio de la Casa, revelándonos un exterior más cambiante y vivo.

El espacio de la Casa del Fascio se debate entre la frontalidad y la oblicuidad. Podríamos decir que la frontalidad es la característica compositiva más general, mientras que la oblicuidad es fundamental para la comprensión de su espacio. Una oblicuidad y un escorzo que no se generan desde el movimiento del hombre en el espacio, sino desde la percepción del mismo en quietud a través de la disposición asimétrica y oblicua de los elementos que conforman el propio espacio. La Casa del Fascio establece el movimiento y el espacio desde la quietud. El espacio tiene siempre un carácter plano y referenciado.

Sea en la foto de Ico Parisi de la oficina, donde aparece la catedral fragmentada en piezas como si de un collage se tratara, o. en la azotea donde la estructura horizontal y vertical impide una real continuidad con el exterior, siempre se comprende con unas referencias planas la realidad espacial exterior en la Casa del Fascio. Al fin y al cabo, la Casa del Fascio es una gran cartelera en la que se muestran unos fotogramas de una ideología,

“…la divulgación de la nueva arquitectura con obras del Régimen realizadas según este orden de ideas, hitos de nuestra metódica y difícil conquista. El testimonio del poderoso esfuerzo intelectual realizado por la Revolución en el atrincherado campo del arte.”

La Casa del Fascio se puede entender como una transición espacial y una estancia. La transición espacial desde la continuidad con el exterior, pasando por una estancia cerrada y luminosa, para volver a alcanzar el exterior de una manera discontinua y selectiva con figuras enmarcadas, hace que el hombre se emocione en un espacio inquieto debido a lo subliminal. Estancia en la definición precisa y rotunda de sus volúmenes. De lo anterior resulta un espacio en el que coexisten la movilidad y la quietud, en una armonía de diversas lecturas que llamamos ambigüedad arquitectónica. Caja, Casa. Fascinante, Fascio. Sublime, Subliminal.

Jesús María Aparicio Guisado

Aparicio Guisado, Jesús María “El límite ambiguo del espacio. La mirada fascinante de Terragni en la Casa del Fascio de Como” en: “Giuseppe Terragni, arquitecto”. Ministerio de Fomento, Madrid, (1997), 7-16. ISBN 84-498-0317-9.

Notas:

1 G. Terragni. Extraído de “La Construcción de la Casa del Fascio de Como”. Publicado en Quadrante, nums. 35-36, octubre de 1936.

2 “Manifiestos del Gruppo 7 II: Los extranjeros”. Publicado en La Rassegna Italiana, febrero de 1927.

3 G. Terragni. Extraído de “La Construcción de la Casa del Fascio de Como”. Publicado en Quadrante, nums. 35-36, octubre de 1936.

4 José Quetglas. Prólogo al libro Giuseppe Terragni. Manifiesto, memorias, borradores y polémica, pag. 15. Colección de Arquilectura nº 3. Galería-librería Yerba. Murcia, 1982.

5. “Manifiestos del Gruppo 7 I: Arquitectura”. Publicado en La Rassegna Italiana, diciembre de 1926.  

6 “Manifiestos del Gruppo 7 II: Los extranjeros”. Publicado en La Rassegna Italiana, febrero de 1927.

7 Extraído de “La construcción de la Casa del Fascio de Como”. Publicado en Quadrante, nums. 35-36, octubre de 1936.

8 “Danteum. Borrador de la memoria, 1938”. Giuseppe Terragni. Manifiesto, memorias, borradores y polémica, pag. I 16. Colección de Arquilectura nº 3. Galería-librería Yerba. Murcia, 1982.

9 “Manifiestos del Gruppo 7 III: Improvisación, incomprensión, prejuicios”. Publicado en La Rassegna Italiana, marzo de 1927.

Imágenes

[F1] Planimetría de la Piazza dell’impero publicada en Quadrante, 35-36 (octubre de dedicado a la Casa del Fascio de Como. (AGT) leyenda: M. cuartel milicia; S. casa de los alcaldes; G. Palado del gobierno; T. teatro; a. espacio ocupado por una asamblea externa-interna; b. hacinamiento externo; c. hacinamiento posible tras la ejecución del nuevo plan regulador” (100.000 personas).

[F2] Casa del Facio de Como

[F3] Vivienda en Pompeya

[F4] La terraza de la casa del Fascio, al fondo la catedral

Fotografías: Portada: ©Danny Alexander Lettkemann,   Casa del Fascio: ©Ico Parisi

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