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Peter Zumthor, Termas de Vals, documental

Peter Zumthor, Termas de Vals, tecnne

Termas de Vals, Richard Copans, Serie “Arquitecturas”

“Hacer este documental fue genial, muy agradable. El equipo que trabajamos en él incluso decíamos cuando terminamos que estábamos más descansados que antes de empezar”

Montaña – Visión – Montaña

Comenzaremos por la montaña, que es un elemento paisajístico fuerte y determinante, sobretodo en la geografía europea por su casi inexistencia. La montaña es característica de Suiza, en especial del cantón de las tierras grises (Graunbunden) donde está localizado el pueblo de Vals. La montaña es muy importante, es como si desde ella salieran rayos de energía especial, tiene un poder mágico, es un elemento atrayente para los seres humanos en general (figura 3). La montaña también encarna las Termas de Piedra en Vals.

Esta se observa desde varios temas, según las descripciones hechas por el arquitecto en cuestión. Veremos algunos campos semánticos que nos dan paso a entender la montaña desde varios puntos de vista, relacionados con el imaginario y místico mundo de Peter Zumthor.

Estar en la montaña– Espeleología

Una montaña es la suma de rocas y estratos geológicos, y Zumthor quiere mostrar esta fuerza innata. Una de las ideas principales de este arquitecto era crear una cantera, una cueva con sus meandros, un espacio habitable en la montaña misma. Esta idea es transmitida en el sin número de croquis que desarrolló, mostrando la negrura de la tierra, la fuerza de la montaña, con la fuerza del lápiz que utilizaba.

Peter Zumthor quiere recrear esta idea de estar en la montaña, en su interior, haciendo referencia a la espeleología, a los recorridos adentro de las montañas, a la naturaleza. Zumthor y su equipo trabajan para darle un orden geométrico al flanco de la montaña, este orden se puede ver en los volúmenes que comienzan a tratarse de un modo especifico, son grandes recortes que muestran la presencia del hombre al interior de la montaña.

Penumbra

La luz al interior de la montaña es escasa y es así como Zumthor decide mantener esta característica, la luz entra solo por el flanco de la montaña de dos maneras: lateral por la fachada principal y por la cubierta. Los volúmenes están dilatados entre sí y a través de estas dilataciones la luz entra por fisuras ordenadas. Esta luz natural está en los espacios de los recorridos y en aquellos relacionados con el agua.

Paisaje o visuales

Estar en la montaña también implica que tenemos acceso a lo que ella ve desde ese punto de vista. Los termales fueron desarrollados en el flanco de la montaña, y el punto de vista constante es esta, que se encuentra al frente de la implantación. Los visitantes se convierten en los ojos de la montaña, es ella la que se apodera de nuestros ojos y es así como tenemos todo lo que está al frente para contemplar. Está ella con unos graneros pequeños, típicos de la región:

“La perspectiva siempre está controlada: esto asegura o encuadra la visual, garantizando la calidad espacial de cada elemento de la secuencia, respetando su función y su significado con respecto al todo” (Zumthor, 1997, p. 59).

La montaña nos encuadra en el dominio del paisajismo y es así como vemos tres partes del mismo: el primero, el de estar en la montaña, descubrirla desde el punto de vista geológico; el segundo, el visual, donde se conjugan los puntos de vista, tanto el interno como el externo, y el tercero, el paisaje psicológico que depende de la persona que lo experimenta. El paisaje geológico ligado a la tierra, a los estratos, al interior de la montaña; el paisaje de la visión, el de la montaña que se ve, es ella quien se vuelve protagonista y según la estación estará blanca o verde, y, finalmente, el paisaje psicológico que es lo que cada quien interpreta según su experiencia individual, allí el imaginario de cada uno entrará a jugar.

Seres de la montaña-Formas de las rocas

La montaña toma una importancia tal, que las personas al interior la pueden sentir, escuchar, oler, ver, pero también el imaginario y la creatividad juegan su rol y nos hacen ir más allá de lo físico. Las formas de las rocas, que dan varias impresiones, se detallan y se ven desde diferentes percepciones. Estos también son los seres de la montaña. Es el mismo paisaje interpretado que da paso a la creación de paisajes psicológicos llenos de mitos, leyendas, mundos sibilinos, misteriosos y enigmáticos. Es el misterio que cada lugar va acumulando a medida que el tiempo transcurre.

Ser la montaña – Tiempo

Al interior del espacio no hay ninguna referencia temporal, la montaña exige unos tiempos diferentes a los de los humanos, pero al estar allí los visitantes hacen parte, se convierten en parte de ella. Los tiempos son y se viven de manera diferente. El paisajismo psicológico se altera y la sinestesia comienza a ser posible. Es el tiempo de la observación, el momento donde el tiempo se alarga para dar cabida al detalle, para ver lo que no se ha visto, pensar en lo que no había tiempo de pensar. La mirada se vuelve paisajista, se observa, se siente y se interioriza.

Sandra Acosta Guacaneme

Acosta Guacaneme, Sandra, “La sinestesia en las Termas de Piedra Montaña – Piedra – Agua”, Revista de Arquitectura, vol. 13, (2011), 38-45

Imagen de portada: ©Micha L. Rieser

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