Del Estructuralismo al Post-estructuralismo: Conversación con Roland Posner (segunda parte)

Gardinetti, Marcelo

Arquitecto, Editor de Tecnne · La Plata, Argentina

Resumen

El artículo analiza el tránsito del estructuralismo al postestructuralismo a partir de un diálogo con Roland Posner, situando este desplazamiento como una reconfiguración interna de la teoría del signo. Frente al modelo estructural clásico, basado en el código como sistema cerrado, el postestructuralismo introduce nociones como discurso, intertextualidad y práctica significante, que redefinen el sentido como un proceso dinámico, histórico y material. A través de las contribuciones de Roland Barthes, Jacques Derrida y Julia Kristeva, el texto examina la disolución de la unidad del signo y la descentralización del sujeto, entendido como efecto de cadenas significantes. Asimismo, se aborda la noción de simulacro en Jean Baudrillard, destacando la proliferación contemporánea de signos desvinculados de referentes estables. El estudio sostiene que el postestructuralismo no constituye una ruptura absoluta, sino una radicalización de las tensiones internas del estructuralismo. Finalmente, se plantea la necesidad de articular esta perspectiva con una atención a la materialidad y a las implicaciones normativas de los sistemas semióticos en contextos contemporáneos.

Palabras clave: postestructuralismo; semiótica; intertextualidad; Roland Posner; teoría del signo;

4. Bloque III: El Giro Post-estructuralista y la «Pratique Signifiante»

El denominado giro postestructuralista, articulado en torno al núcleo intelectual de la revista Tel Quel a comienzos de la década de 1960, en un contexto político atravesado por la guerra de Argelia y por la reconfiguración del debate público francés, introdujo una modificación sustancial en los presupuestos metodológicos heredados del estructuralismo. No constituyó un mero desplazamiento terminológico, sino una reorientación conceptual que afectó la comprensión del signo, de la textualidad y de la propia arquitectura disciplinar de la semiótica.

Autores como Roland Barthes, Jacques Derrida y Julia Kristeva propusieron sustituir la noción de “código”, entendida como sistema estable de correspondencias regulado por oposiciones binarias, por la de “discurso”, concebido como campo dinámico de fuerzas en el que el significado se produce en acto, bajo condiciones históricas e institucionales específicas. Esta transformación implicó abandonar la imagen de la semiótica como disciplina de laboratorio, orientada a la identificación de estructuras invariantes y a la formalización de modelos abstractos, para asumirla como pratique signifiante, es decir, como práctica productiva en la que el sentido emerge a través de operaciones textuales, desplazamientos semánticos y reescrituras estratégicas.

En este marco renovado, el significado deja de considerarse un contenido latente susceptible de recuperación mediante la decodificación de un sistema preexistente. Se entiende, en cambio, como efecto de una productividad incesante, en la que el texto se configura como entramado intertextual, articulado por citas, injertos y modulaciones diferenciales. El sujeto, por su parte, pierde su posición soberana y se inscribe en el flujo de significantes que lo atraviesan, quedando definido por su inserción en formaciones discursivas específicas. La estructura ya no opera como armazón estable ni como soporte portante de un orden cerrado, sino como superficie en transformación continua, abierta a la proliferación de diferencias y a la inestabilidad constitutiva del sentido.

Tecnne: Es fascinante observar la metamorfosis de Roland Barthes. Entre 1966 y 1970, el autor de los Elementos de Semiología parece abjurar de su propia gramática narrativa. ¿Cómo explica usted este tránsito hacia el postulado de que cada texto es su propio modelo, tal como se aprecia en S/Z?

Roland Posner: Barthes mismo fue el cronista de su propia ruptura. En 1966, todavía buscaba una estructura general, una lógica del relato trascendente a los textos. Pero hacia 1970, en S/Z, invirtió la perspectiva: rechazó la idea de un código idealista y preexistente. Postuló que la lectura y la escritura no son procesos de codificación, sino una interacción con complejos de señales cuyas diferencias producen sentido en el aquí y ahora. El texto dejó de ser una manifestación de la lengua para convertirse en una diferencia soberana, en un sentido que se produce directamente a través de la práctica, y no por la aplicación de reglas previas.

Tecnne: En este marco, Jacques Derrida introduce la «escritura» (écriture) no como un derivado de la voz, sino como la base misma del juego de las diferencias. Dado el logocentrismo tradicional que privilegia la presencia de la voz, ¿cómo proporciona la escritura esa «base manifiesta» para el discurso?

Roland Posner: Para el post-estructuralismo, la escritura de Derrida ofrece una permanencia que la voz no posee. La voz se desvanece, pertenece a la memoria; la escritura es manifiesta y accesible, permitiendo una comparación constante en el discurso. No se entiende como un signo virtual, sino como una presencia material que sustenta el juego de las diferencias. Al desestimar la primacía de la voz, Derrida libera al signo de su anclaje en una presencia originaria, permitiendo que el sentido flote en la materialidad de la grafía.

Tecnne: Esta liberación nos conduce al desplazamiento del «significado» hacia una cadena infinita de «significantes», un punto donde Lacan parece encontrarse con Peirce. ¿Cómo se disuelve la unión fija de la gnoseología saussureana en este flujo incesante?

Roland Posner: Se produce una asimilación del significado por parte del significante. Siguiendo la premisa de Peirce de que un interpretante puede convertirse en el representamen de un nuevo signo ad infinitum, Lacan sostiene que cada significante solo remite a otro significante. No hay un significado final que detenga el proceso; solo hay una cadena interminable. El significado ya no es una entidad mental estable, sino un efecto efímero producido por el choque de significantes en el discurso. Es, en esencia, la destrucción de la unidad del signo saussureano.

Tecnne: Julia Kristeva introduce la «intertextualidad» como una forma de reinsertar el texto en la historia. ¿De qué manera este concepto rompe con la idea del texto como unidad homogénea y lo transforma en un instrumento poliestructural?

Roland Posner: La intertextualidad es la interacción de fragmentos de otros textos dentro de uno solo. Para Kristeva, es la forma en que un texto «lee» la historia y se inserta en ella. Esto pulveriza la idea de un sistema literario cerrado. El texto es ahora un conglomerado heterogéneo donde el receptor crea significado a través de una red de referencias que exceden cualquier intención autoral consciente. Ya no buscamos la unidad de la obra, sino la multiplicidad de los discursos que la atraviesan.

Tecnne: Para concluir este bloque, debemos abordar la «pulverización» del sujeto. Si el sujeto no es ya el dueño del código ni el origen del sentido, ¿en qué se convierte dentro de esta pratique signifiante?

Roland Posner: El sujeto pierde su centralidad gnoseológica. Lacan lo considera un mero «llenador de huecos» en la cadena de significantes, un sujeto que es «hablado» por el lenguaje más que hablarlo él mismo. Kristeva, por su parte, lo define como un «proceso de significación» continuo, un sujeto que se encarna en la multiplicidad de lecturas. Debemos entender esta práctica no como un materialismo mecánico decimonónico, sino como un proceso creativo donde el sujeto es un punto de fuga en el placer de la lectura.

Esta transformación de la teoría pura hacia una praxis interpretativa movió la discusión hacia una crítica más incisiva sobre la cultura contemporánea y las estructuras de poder que la sostienen.

Bernard Tschumi, Folies Parc de La Villette, tecnne

 

5. Bloque IV: Semiótica en la Era del Simulacro y Perspectivas Futuras

En el contexto del capitalismo tardío, definido por la intensificación de los flujos informacionales y por la proliferación de dispositivos mediáticos de alta capilaridad, la semiótica ha consolidado una función analítica orientada a desentrañar los mecanismos de producción simbólica que estructuran la esfera pública. La expansión de entornos comunicativos en los que la representación tiende a autonomizarse respecto de sus referentes empíricos ha configurado escenarios caracterizados por la circulación acelerada de signos, cuya relativa independencia de la experiencia material contribuye a instituir regímenes de visibilidad que condicionan la percepción colectiva y la construcción de consensos.

En este marco, la capacidad de examinar críticamente las “ficciones de código”, entendidas como construcciones normativas que naturalizan determinados discursos de poder mediante su formalización reiterada, trasciende el ámbito estrictamente académico y adquiere una dimensión ética y política. El análisis semiótico permite identificar las operaciones de encuadre, repetición y legitimación a través de las cuales ciertos relatos se estabilizan como evidencias aparentes, ocultando su carácter construido y su vinculación con intereses específicos y estrategias de hegemonía cultural. La descripción minuciosa de estas operaciones revela la arquitectura interna de los dispositivos discursivos y sus puntos de anclaje institucional.

La semiótica contemporánea se sitúa, así, en una posición bifronte. Por un lado, refuerza su rigor metodológico mediante desarrollos como la biosemiótica, que amplía el estudio de los procesos significantes hacia sistemas vivos y entornos no exclusivamente humanos, extendiendo el campo disciplinar hacia configuraciones biológicas y ecológicas. Por otro, preserva la herencia crítica del postestructuralismo, que insiste en la inestabilidad constitutiva del significado y en la dimensión política del discurso como práctica situada. Entre la formalización interdisciplinaria y la reflexión crítica, la disciplina enfrenta el desafío de interpretar una sociedad en la que la sobreproducción de signos tiende a erosionar la densidad referencial de la experiencia, obligando a revisar las categorías clásicas de representación, sistema y sentido a la luz de nuevas condiciones técnicas y culturales.

Tecnne: Jean Baudrillard ha sido profético al describir nuestra condición actual. ¿Cómo opera, según su visión, esta «alimentación semiótica» (alimentación semiótica) forzada y qué papel juegan los simulacros en la codificación de la vida bajo el capital?

Roland Posner: Baudrillard advierte que la codificación orientada al beneficio ha colonizado todas las esferas: el ocio, el conocimiento, e incluso las relaciones más íntimas. En las sociedades capitalistas desarrolladas, el control ya no se ejerce mediante la explotación económica brutal del siglo XIX, sino a través de una alimentación semiótica masiva. Vivimos en un mundo de simulacros, esquemas de comportamiento codificados que son ficciones, pero que estructuran nuestra realidad de manera más efectiva que cualquier ley física. La semiótica debe, por tanto, desenmascarar estas ficciones para devolvernos una capacidad de acción política.

Tecnne: Ante este escenario, ¿es el post-estructuralismo una ruptura gnoseológica total o una radicalización de las paradojas que ya habitaban en el estructuralismo?

Roland Posner: Es una radicalización. El post-estructuralismo no desmontó las paradojas saussureanas; las redobló. Es una «gnoseología materialista» que juega una categoría contra la otra: el significante contra el significado, la intertextualidad contra la sincronía. Más que una teoría nueva, es un cambio de enfoque: del signo a la semiosis, de la ciencia al arte. Al rechazar incluso la distinción entre el metalenguaje del analista y el lenguaje objeto, el post-estructuralismo se asume como una práctica que busca transformar la realidad al analizarla.

Tecnne: Sin embargo, la semiótica no se agota en la deconstrucción literaria. ¿Cómo convive esta vertiente con desarrollos técnicos como la biosemiótica o la semiótica computacional?

Roland Posner: Coexisten en una tensión productiva. Mientras el post-estructuralismo se ocupa de la emancipación y el discurso, la biosemiótica vincula el código genético con la etología, y la semiótica computacional explora la inteligencia artificial. Hay un futuro vasto para la semiótica en el estudio de los sistemas de tráfico, las redes de comunicación y los procesos biológicos. Aunque muchos post-estructuralistas miren estas ramas con desdén, considerándolas «superficiales», ellas demuestran que el signo es la fibra misma de la vida y la tecnología.

Tecnne: Como pregunta final, profesor Posner: ¿es la semiótica una ciencia muerta en el archivo de la academia, o es un arte necesario para navegar el siglo XXI?

Roland Posner: La semiótica ha dejado de ser una ciencia rígida y dogmática para convertirse en un arte de la diferenciación. Es la herramienta necesaria para subvertir las ficciones de la modernidad y permitir que cada individuo explore sus propias posibilidades de sentido. Sin embargo, no debemos olvidar que los códigos tienen consecuencias materiales reales.

Nota final

A modo de cierre, resulta pertinente considerar un episodio biográfico que ha sido leído en clave simbólica dentro de la historia reciente de la semiótica: la muerte de Roland Barthes tras un accidente de tráfico en 1980. En diversos textos, el autor había manifestado escaso interés por sistemas de signos que estimaba predominantemente funcionales o instrumentales, como el código de circulación, al que atribuía una relevancia sociológica limitada en comparación con la densidad estructural del lenguaje verbal y de las formaciones discursivas. Esta jerarquización, que privilegiaba la complejidad simbólica del texto literario, pone de relieve una concepción selectiva del campo semiótico y una delimitación implícita de sus objetos legítimos.

La pregunta formulada por David Sless acerca de si aquella muerte podría interpretarse como resultado de una “transgresión semiótica” no debe entenderse en sentido literal, sino como provocación teórica destinada a tensionar los límites de la disciplina. Sin embargo, introduce un problema sustantivo: la relación entre sistema normativo, materialidad del signo y consecuencias prácticas. El código vial, lejos de constituir un repertorio superficial de convenciones gráficas, opera como dispositivo regulador cuya eficacia depende de su observancia estricta; su incumplimiento activa efectos físicos inmediatos y verificables. En este caso, el signo no remite únicamente a otro signo dentro de una cadena diferencial, sino que se inscribe en una infraestructura material que articula cuerpos, velocidades, trayectorias y protocolos de circulación.

El episodio funciona, por tanto, como recordatorio de que la expansión postestructuralista hacia el juego potencialmente ilimitado de los significantes no elimina la dimensión pragmática y normativa de los sistemas semióticos. Existen códigos cuya performatividad incide directamente en la organización espacial, en la gestión del riesgo y en la preservación de la vida. La semiótica del siglo XXI, enfrentada a entornos saturados de representaciones y simulacros, debe articular la audacia interpretativa con una atención rigurosa a las condiciones materiales, técnicas e institucionales en las que los signos operan.

En este marco, la aportación de Roland Posner adquiere una relevancia particular. Su pensamiento, atento tanto a la formalización estructural como a la diversidad empírica de los sistemas significantes, se configura como advertencia frente a clasificaciones reductivas y jerarquizaciones excluyentes. La integración crítica del legado estructuralista no persigue su restauración, sino su rearticulación como instrumento analítico capaz de orientarse en un contexto de proliferación simbólica y complejidad mediática. Se trata de construir una brújula conceptual que, sin renunciar a la densidad teórica, mantenga como referencia la interacción concreta entre signo, norma e infraestructura material.

©tecnne

Fuente: Posner, Roland “Post-modernism, post-structuralism, post-semiotics? Sign theory at the fin de siècle” Semiotica 183–1/4 (2011), 9–30

Cómo citar este artículo:
Gardinetti, Marcelo. «Del Estructuralismo al Post-estructuralismo: Conversación con Roland Posner (segunda parte).» Tecnne N° 14, 2026.
DOI: https://doi.org/10.6084/m9.figshare.31370482.
Disponible en: https://bit.ly/postestructuralismo

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Marcelo Gardinetti
Marcelo Gardinetti

Arquitecto, editor de Tecnne. Ver perfil ORCID

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