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Coop Himmelblau, el futuro de la espléndida desolación

Coop Himmelblau, Video Clip Folly, Groningen, tecnne

Las arquitecturas del futuro ya se han construido

La soledad de las plazas, la desolación de las calles, la devastación de los edificios caracterizan la ciudad del presente y caracterizarán también la ciudad del futuro. Expresiones como «sano y salvo» ya no son aplicables a la arquitectura. Vivimos en un mundo de objetos sin amor, pero los utilizamos a diario en nuestro beneficio. La arquitectura actual refuerza esta discrepancia, hasta volverse esquizofrénica.

La arquitectura reaccionaria tiende a ocultar los problemas en lugar de crear la necesaria nueva conciencia urbana. La arquitectura actual debe definirse como un medio de expansión de la vitalidad.

La arquitectura contemporánea será honesta y verdadera, cuando las calles, los espacios abiertos, los edificios y las infraestructuras reflejen la imagen de la realidad urbana, cuando la devastación de la ciudad se transforme en fascinantes hitos de desolación. La desolación, no como resultado de la complacencia, sino como resultado de la identificación de la realidad urbana, desarrollará los deseos, la confianza en sí mismo y el valor para tomar y mantener la posesión de la ciudad y alterarla. Lo importante no será entonces la hierba que no se puede pisar sino el asfalto que sí se puede.

Pero, por supuesto, hay que desechar todo lo que obstaculiza este «acto emocional de usar». La falsa estética, pegada como un maquillaje embadurnado en la cara de la mediocridad, la cobardía de los valores anticuados, la creencia de que todo lo que es inquietante puede ser embellecido. Los autócratas cuyo lema es «eficacia, economía y conveniencia».

Los arquitectos tienen que dejar de pensar sólo [en] el acomodo de sus clientes. Los arquitectos tienen que dejar de compadecerse de las malas compañías que tienen. La arquitectura no es un medio para conseguir un fin. La arquitectura no tiene una función. La arquitectura no es un paliativo. Es el hueso de la carne de la ciudad.

La arquitectura cobra sentido en proporción a su desolación. La desolación proviene del acto de usar. Gana fuerza con la desolación circundante.

Y esta arquitectura lleva el mensaje: Todo lo que te gusta es malo.

Todo lo que funciona es malo.

Todo lo que hay que aceptar es bueno.

Coop Himmelblau

Fuente: Oliver Gruenberg, Robert Hahn and Doris Knecht (eds), “The Power of the City” (Darmstadt),  Verlag der Georg Buchner Buchhandlung, 1988), 75

Fotografía de portada: Coop Himmelblau, Video Clip Folly, Groningen, 1990 ©Gerardus

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