Resumen
El Centro de Artes Escénicas Tandanor, proyectado por Monad Studio, plantea una reinterpretación del frente ribereño de Buenos Aires mediante la integración de infraestructura cultural, espacio público y paisaje. Implantado en un antiguo ámbito industrial vinculado a actividades navales y portuarias, el proyecto transforma un territorio históricamente especializado en un nodo de producción artística y uso colectivo. La propuesta se organiza mediante dos volúmenes principales destinados a funciones escénicas y espacios de producción, articulados por una red de recorridos que favorece la permeabilidad urbana y la interacción entre usuarios. La envolvente estriada y fragmentada incorpora referencias a la materialidad industrial del sitio, estableciendo vínculos con la memoria productiva local. El concepto de horizonte aumentado orienta la relación entre arquitectura y paisaje, extendiendo la experiencia urbana hacia el Río de la Plata mediante plataformas, recorridos y una plaza pública elevada. A través de sistemas modulares, pilotis y una organización flexible, el conjunto redefine la conexión entre ciudad, infraestructura y borde costero.
Palabras clave: reconversión portuaria, arquitectura cultural, frente ribereño, espacio público, paisaje urbano.
Implantación Urbana y Vinculación con el Paisaje Ribereño
El Centro de Artes Escénicas Tandanor, proyectado por Monad Studio, se emplaza en uno de los sectores más significativos del borde costero de Buenos Aires, un territorio históricamente vinculado a las actividades industriales, navales y logísticas. La intervención se sitúa en la interfaz entre la ciudad consolidada y el Río de la Plata, asumiendo una condición de mediación entre ambas escalas territoriales.
La propuesta evita la lógica del objeto aislado y establece una relación directa con la horizontalidad característica del paisaje ribereño. Su implantación acompaña la extensión de la costa y construye una presencia que dialoga con la amplitud del horizonte fluvial. En contraste con la geometría ortogonal predominante en el distrito financiero próximo, el edificio adopta una configuración volumétrica irregular, definida por superficies estriadas, concavidades y pliegues que alteran deliberadamente la continuidad de la trama urbana circundante.
La envolvente constituye uno de los principales recursos expresivos del proyecto. Sus texturas remiten simultáneamente a procesos de erosión natural y a la materialidad industrial asociada a los astilleros y estructuras metálicas del sitio. Esta condición material introduce una lectura vinculada a la memoria productiva del lugar, incorporando referencias al pasado industrial sin recurrir a mecanismos de reproducción literal. Como resultado, el edificio redefine la imagen del frente marítimo mediante una arquitectura que enfatiza la transformación y el cambio antes que la estabilidad formal.
La complejidad de la envolvente anticipa la diversidad funcional del programa interior. La relación entre forma, estructura y uso se manifiesta en una volumetría que expresa externamente la coexistencia de espacios con requerimientos técnicos y espaciales diferenciados.

Reconversión Industrial y Activación Cultural del Territorio
La incorporación de un programa cultural en un ámbito tradicionalmente destinado a actividades portuarias introduce una nueva etapa en la evolución urbana del sector. Durante décadas, las instalaciones industriales consolidaron una condición de aislamiento físico respecto del espacio público y del borde costero. El proyecto revierte esta situación mediante la apertura del área a usos colectivos y la incorporación de actividades permanentes vinculadas a la producción y difusión cultural.
Esta transformación no implica la desaparición de la memoria industrial existente. Por el contrario, la propuesta incorpora elementos materiales y espaciales asociados al pasado productivo del lugar, integrándolos a una nueva infraestructura destinada a la actividad artística contemporánea. El resultado es un equipamiento capaz de activar un territorio previamente especializado en funciones logísticas, ampliando su alcance social y urbano.
Desde el punto de vista programático, el edificio articula funciones de naturaleza diversa: auditorios, talleres de producción escénica, salas de ensayo, áreas comerciales y espacios de encuentro público. La organización espacial resuelve las exigencias específicas de cada componente mediante una estructura capaz de garantizar autonomía operativa y, simultáneamente, continuidad funcional entre los distintos sectores.
La coexistencia de programas especializados favorece la superposición de usuarios y actividades. Artistas, técnicos, espectadores y visitantes comparten áreas comunes que extienden la vida urbana del complejo más allá de los horarios de representación. Esta condición de uso mixto contribuye a consolidar el edificio como un nodo de actividad permanente dentro del sistema cultural metropolitano.
Composición Volumétrica y Estructura de los Recorridos
La composición arquitectónica se organiza a partir de dos volúmenes principales que responden a las distintas escalas funcionales del programa. El primero alberga el auditorio principal y constituye la masa dominante del conjunto, definida por las dimensiones requeridas para eventos de gran capacidad. El segundo concentra talleres y espacios de ensayo, configurando una estructura de menor escala destinada a procesos de producción y experimentación artística.
La diferenciación volumétrica facilita la organización técnica del programa y genera una secuencia de vacíos intermedios que incrementa la permeabilidad del conjunto. El acceso principal prolonga el trazado de la Avenida Antártida Argentina y conecta con una red de recorridos peatonales que atraviesan el edificio. Estos espacios de circulación funcionan como articuladores entre las distintas áreas programáticas y establecen vínculos directos con el entorno urbano.
Los pasajes interiores adquieren una relevancia que trasciende la función circulatoria. Su configuración espacial introduce secuencias de compresión y expansión, variaciones lumínicas y perspectivas cambiantes que enriquecen la experiencia del recorrido. La luz natural penetra a través de las irregularidades de la envolvente, produciendo gradaciones de sombra que enfatizan la profundidad espacial de los corredores y plazas interiores.
Esta estructura de circulación favorece una lectura permeable del edificio. En lugar de establecer límites rígidos entre interior y exterior, la arquitectura incorpora múltiples accesos y recorridos alternativos que permiten diferentes formas de apropiación del espacio. La experiencia del desplazamiento se convierte así en un mecanismo de exploración arquitectónica que vincula las actividades culturales con el paisaje ribereño y las dinámicas urbanas del entorno inmediato.




Horizonte Aumentado y Continuidad entre Ciudad y Río
El concepto de horizonte aumentado articula gran parte de las decisiones urbanas y arquitectónicas del Centro de Artes Escénicas Tandanor. La propuesta aborda una condición histórica del borde costero de Buenos Aires: la discontinuidad física y visual entre la ciudad y el Río de la Plata. Frente a este escenario, el proyecto plantea una ampliación del espacio público mediante una secuencia de recorridos, plataformas y programas colectivos que extienden la experiencia urbana hacia el agua.
La intervención transforma el horizonte en una condición espacial accesible y habitable. Una serie de salas, espacios de encuentro y áreas de circulación acompañan longitudinalmente el conjunto, reforzando la relación con la línea costera. Esta organización establece una transición gradual entre la estructura urbana consolidada y el paisaje fluvial, sustituyendo la condición de borde por una secuencia continua de espacios públicos.
La red de recorridos constituye un elemento central de esta operación. En lugar de reproducir la lógica ortogonal característica de la ciudad, el proyecto incorpora trayectorias oblicuas y conexiones diagonales que diversifican la percepción del entorno. Estas circulaciones generan perspectivas variables, encuadres fragmentados y relaciones visuales cambiantes con el río, produciendo una experiencia espacial basada en la secuencia y el desplazamiento.
La organización del conjunto se estructura mediante diferentes niveles de conectividad. Una franja central articula los principales espacios colectivos a través de una sucesión de vestíbulos, áreas de recepción y zonas de permanencia que distribuyen los flujos interiores. Estos espacios funcionan como articuladores entre los distintos programas y favorecen la interacción entre usuarios con perfiles y actividades diversas.
Uno de los elementos más relevantes del proyecto es la incorporación de una plaza pública sobre la cubierta. Esta operación introduce un nuevo plano de uso colectivo que supera las restricciones visuales históricamente impuestas por las infraestructuras portuarias. Desde esta cota elevada, el paisaje del estuario adquiere una presencia dominante, restableciendo una relación visual que durante décadas permaneció limitada por barreras físicas y funcionales.
La cubierta transitable actúa como un espacio de convergencia dentro del conjunto. Los recorridos provenientes de los niveles inferiores culminan en este plano superior, donde la amplitud visual del río redefine la percepción del entorno urbano. Complementariamente, una serie de volúmenes de menor escala ubicados en el perímetro exterior contribuye a graduar la transición entre la gran dimensión del equipamiento cultural y la escala peatonal del paseo ribereño.
Modulación Arquitectónica y Adaptación a las Preexistencias Industriales
La propuesta evidencia una estrecha relación con las condiciones físicas y productivas del antiguo astillero. La implantación aprovecha las irregularidades del terreno y las preexistencias industriales para integrar el nuevo programa dentro de la estructura espacial existente. Esta operación permite incorporar la memoria material del lugar sin recurrir a mecanismos de reconstrucción histórica o reproducción formal.
Desde el punto de vista estructural, el edificio se eleva sobre un sistema de apoyos puntuales que remite a la lógica de los pilotis. Esta decisión libera el plano de suelo y garantiza la continuidad de los recorridos peatonales y del paseo costero. Al mismo tiempo, la elevación contribuye a responder a las condiciones ambientales propias del frente ribereño y favorece la permeabilidad visual del conjunto.
La organización exterior se desarrolla mediante un sistema modular capaz de adaptarse a las variaciones de la costa y a las necesidades específicas de cada programa. Talleres, salas de ensayo y espacios complementarios se incorporan a través de unidades que modifican su escala y configuración según los requerimientos funcionales. Esta flexibilidad geométrica permite articular ámbitos de distinta dimensión dentro de una estructura formal coherente.
La modulación también desempeña un papel relevante en la percepción urbana del edificio. La fragmentación controlada de la masa construida reduce el impacto de su escala y establece una relación más próxima con el peatón. Pliegues, retranqueos y variaciones volumétricas introducen un ritmo visual que acompaña la irregularidad del borde costero y refuerza la integración del conjunto en el paisaje fluvial.




Arquitectura Cultural y Reconfiguración del Borde Costero
El Centro de Artes Escénicas Tandanor propone una reinterpretación contemporánea del frente ribereño de Buenos Aires a partir de la convergencia entre infraestructura cultural, espacio público y paisaje. Su principal aporte radica en la capacidad de transformar un ámbito históricamente vinculado a la producción industrial en un lugar de intercambio social y actividad cultural abierta a la ciudad.
La intervención establece una continuidad entre memoria industrial y nuevos usos urbanos mediante operaciones de implantación, reutilización territorial y articulación programática. La recuperación del vínculo con el río se materializa tanto en la organización de los recorridos como en la construcción de espacios públicos orientados al paisaje, especialmente a través de la plaza elevada y de la red de conexiones que atraviesa el conjunto.
La combinación de porosidad urbana, flexibilidad programática y adaptación topográfica convierte al proyecto en una referencia significativa dentro de los procesos contemporáneos de reconversión de áreas portuarias. Más que introducir un objeto arquitectónico aislado, la propuesta configura una nueva pieza territorial que redefine la relación entre ciudad, infraestructura y paisaje en el borde costero de Buenos Aires.
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Fotografías: ©Monad Studio
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Publicado 2012 – Actualizado 2020