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El mundo alternativo de Lebbeus Woods


Lebbeus Woods, visiones urbanas

Durante su vida profesional, Lebbeus Woods bosquejó pensamientos. Las imágenes que produjo incorporan atisbos de un futuro improbable. Se desplaza sobre ideas sugerentes que no están sometidas a las reglas de la sociedad. Por el contrario, las cuestiona. Sus representaciones, habitantes de un territorio inhóspito, personifican su singular ontología. Estructuras flotantes y construcciones móviles que componen un relato cargado de sugerencias que reinterpretan el caos urbano.

Su compromiso filosófico prioriza la gráfica por encima de la construcción para evitar ser víctima de las proposiciones de sus clientes. Para Lebbeus Woods, el espacio de la arquitectura futura es la indagación permanente. Pero por sobre todo, representa una posición declamatoria sobre la barbarie de la sociedad. En tiempos de Alemania dividida por el muro, visiona una ciudad subterránea debajo de Berlín. Proyecta colocar núcleos de circulación vertical en diferentes puntos de la ciudad para que sus habitantes, orientales y occidentales, desciendan a un espacio público común ajeno a las condicionantes políticas existentes en la superficie. Su plan para la reconstrucción de Sarajevo prevé construir sobre las ruinas, porque considera que ofrecen un sustrato de información que debe permanecer latente.  Plantea nuevos flujos circulatorios sobre el paisaje urbano derruido por las metrallas como una manera de evolucionar la ciudad.

Diseña estructuras móviles para instalar en lugares sísmicos. Explora la caótica realidad urbana con imágenes incisivas. Intuye la reconstrucción de territorios devastados por acciones bélicas multiplicando espacios mediante la superposición de capas en diferentes niveles. Condena la violencia dejando visibles sus secuelas. Responde al caos con un nuevo orden ajustado a su imaginación. Impone su poética de manera sugestiva. La arquitectura de Lebbeus Woods es una investigación fascinante que edifica escenas fantásticas de un mundo alternativo. El alegato que se aferra en la ligereza estructural y la dinámica circulatoria para desplegar una figuración propia. Su inventiva no está sugestionada por la fuerza de gravedad, y esa liberación intelectual le permite invadir el vacío con soltura e impregnarlo de fantasía.

©Marcelo Gardinetti, 2016     

Las nuevas ciudades demandan una arquitectura que se levante y se hunda de nuevo en la fluidez, en la turbulencia de una matriz de condiciones continuamente cambiantes, en un flujo eterno e incesante – la arquitectura dibuja sus tendones de telarañas de fuerzas cambiantes, de patrones de movimientos impredecibles, de cambios abruptos de mente, de alteraciones de posición, desintegraciones y síntesis espontáneas – la arquitectura que se resiste al cambio, incluso cuando fluye de él, luchando por cristalizarse y hacerse eterna, incluso cuando está rota y dispersa – la arquitectura que busca la nobleza de la presencia, pero que posee el conocimiento de que sólo lo incompleto puede reclamar la nobleza en un mundo de lo gratuito, lo empaquetado, lo promovido, la ya vendida -arquitectura que busca la persistencia en un mundo de lo eternamente perecedero, dando paso a la necesidad de su momento -arquitectura retorcida, retorcida, en ascenso y piñonada al momento incierto, pero no martirizada, o sentimental, o patética, la frialdad de sus superficies resistiendo a todo confort -arquitectura que se mueve, lenta o rápidamente, con delicadeza o violencia, resistiendo a la falsa seguridad de la estabilidad -arquitectura que consuela, pero sólo a los que no piden consuelo -arquitectura de los gitanos, que son llevados de un lugar a otro, porque no tienen casa -arquitectura de los circos, transitorios y desconocidos, pero para el día y la noche de su partida -arquitectura de los migrantes, huyendo de la llegada del hambre amarga de la noche -arquitectura de una filosofía de interferencia, cuyas formas son infinitamente variadas, un vocabulario de palabras habladas una sola vez, luego olvidadas- la arquitectura se dobla y se dobla más, en continua lucha contra la gravedad, contra el tiempo, contra, contra, la arquitectura bárbara, áspera e insolente en su vitalidad y orgullo–arquitectura sinuosa, serpenteando sin fin y a través de un andamiaje de razones–arquitectura atrapada en la luz repentina, luego rota en un continuo de oscuridad–arquitectura que abraza los cambios repentinos de sus formas demasiado delicadas, por lo tanto indiferente a su propia destrucción–arquitectura que destruye, pero sólo con la frialdad de un profundo respeto–arquitectura descuidada, insistiendo en que su propia belleza es aún más profunda–arquitectura abandonada, no esperando ser llenada, sino serena en su trascendencia–arquitectura que transmite la sensación de movimientos y desplazamientos, resonando con cada fuerza que se le aplica, porque resiste y cede–arquitectura que se mueve, mejor para ganar su equilibrio -arquitectura que insulta a los políticos, porque no pueden reclamarla como propia- arquitectura cuyas formas y espacios son las causas de las rebeliones, contra ellos, contra el mundo que los creó -arquitectura dibujada como si ya estuviera construida- arquitectura construida como si nunca hubiera sido dibujada-

Lebbeus Woods, Slow Manifiesto, En Lebbeus Woods Web [1-7- 2009]

Fotografías: ©Lebbeus Woods

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