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Arquitectura de eventos


Jacques Derrida, Point de folie — Maintenant l’architecture

Parte 2 [viene de: Ahora la arquitectura]

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¿Es posible una arquitectura de eventos? Si lo que nos sucede así no viene de afuera, o más bien si este afuera nos involucra en lo que somos, ¿hay un MAINTENANT de la arquitectura, y en qué sentido [sentido]?  Todo, de hecho, se reduce a la cuestión del significado. No responderemos indicando un medio de acceso, por ejemplo, a través de una forma determinada de arquitectura: preámbulo, pro- NAOS, umbral, ruta metódica, círculo o circulación, laberinto, vuelo de escaleras, ascenso, regresión arqueológica hacia un cimiento, etc. Menos aún a través de la forma de un sistema, es decir, a través de la arquitectura: el arte de los sistemas, como dice Kant. No responderemos dando acceso a algún significado final, cuya suposición nos sería finalmente prometida. No, se trata justamente [de] una cuestión de lo que sucede con el significado: no en el sentido de lo que finalmente nos permitiría llegar al significado, sino de lo que le sucede, al significado, al significado del significado. Y así – y este es el evento – lo que le sucede a través de un evento que, ya no precisamente o simplemente cayendo en el dominio del significado, estaría íntimamente ligado a algo como la locura [LA folie].

Bernard Tschumi, Parc de La Villette, tecnne
Bernard Tschumi, Parc de La Villette, tecnne

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No la locura [la folie], la hipóstasis alegórica de la irracionalidad, el sinsentido, sino las FOLIES [les folies]. Tendremos que dar cuenta de este plural. Las folies, entonces, las folies de Bernard Tschumi. En adelante hablaremos de ellas a través de la metonimia y de manera metonímica, ya que, como veremos, esta figura se arrastra, no tiene medios en sí misma para detenerse, más que el número de folies del Parc de la Villette. Folies: es ante todo el nombre, un nombre propio en cierto modo, y una firma. Tschumi nombra de esta manera la cuadrícula de puntos que distribuye un número no finito de elementos en un espacio que de hecho espacia, pero no llena. La metonimia, entonces, ya que el folie, al principio, designa sólo una parte, una serie de partes, precisamente el tejido puntual de un conjunto que también incluye líneas y superficies, una “pista de sonido” y una “pista de imagen”. Volveremos a la función asignada a esta multiplicidad de puntos rojos. Aquí, notemos solamente que mantiene una relación metonímica con el conjunto del Parque. A través de este nombre propio, de hecho, los folies son un denominador común, el “mayor denominador común” de esta “deconstrucción programática”. Pero, además, el punto rojo de cada folie permanece divisible a su vez, un punto sin punto, ofrecido en su estructura articulada a sustituciones o permutaciones combinatorias que lo relacionan tanto con otros folies como con sus propias partes. Punto abierto y punto cerrado. Esta doble metonimia se vuelve abismal cuando determina o sobredetermina lo que abre este nombre propio (las “Folies” de Bernard Tschumi) a la vasta semántica del concepto de locura, el gran nombre o común denominador de todo lo que sucede con el sentido cuando se sale de sí mismo, se enajena y se disocia sin haber estado nunca sujeto, se expone al exterior y se espacia en lo que no es él mismo: no la semántica sino, ante todo, la asemántica de las Folies.

Bernard Tschumi, Parc de La Villette, tecnne
Bernard Tschumi, Parc de La Villette, tecnne

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Las folies, entonces, estas folies en todos los sentidos -por una vez podemos decir que no están en el camino de la ruina, la ruina de la derrota o la nostalgia. No equivalen a la “ausencia de la obra”, ese destino de la LOCURA en el período CLÁSICO del que habla Foucault. En lugar de eso, inventan una obra, la ponen en funcionamiento. ¿Cómo? ¿Cómo podemos pensar que la obra puede MANTENERSE en esta locura? ¿Cómo podemos pensar en el MAINTENANT de la obra arquitectónica? A través de una cierta aventura del punto, estamos llegando a él, MANTENIENDO la obra-MANTENIENDO es el punto-este mismo instante, el punto de su implosión. Las folies ponen en funcionamiento una dislocación general; dibujan en ella todo lo que, hasta el MAINTENANT, parece haber dado sentido a la arquitectura. Más precisamente, todo lo que parece haberle dado a la arquitectura un significado. Deconstruyen en primer lugar, pero no sólo, la semántica de la arquitectura.

Jacques Derrida    

Bibliografía:

Jacques Derrida, “Point de folie — Maintenant l’architecture” Essay accompanying the portfolie Bernard Tschumi, La Case Vide: La Villette 1985 (London: Architectural Association, 1986)

[Continúa en: Arquitectura de la arquitectura]

Portada: Bernard Tschumi, L’invention du parc

Imágenes: ©Bernard Tschumi

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