Gardinetti, Marcelo
Arquitecto, Editor de Tecnne · La Plata, Argentina
Resumen
El Café Aubette (1926–1928), desarrollado por Theo van Doesburg junto a Sophie Taeuber-Arp y Jean Arp, constituye una de las formulaciones espaciales más complejas del Elementarismo y una revisión decisiva de los principios del neoplasticismo. El proyecto transformó el interior del edificio ubicado en la Place Kléber de Estrasburgo en un sistema perceptivo donde arquitectura, pintura, mobiliario y tipografía quedaron integrados dentro de una sintaxis geométrica común. A través de la incorporación de diagonales, planos cromáticos continuos y relieves oblicuos, Van Doesburg cuestionó la estabilidad ortogonal promovida por De Stijl y desplazó la composición hacia una experiencia espacial dinámica y secuencial. Espacios como la Sala de Fiestas y el Cine-Dancing reorganizaron la percepción mediante tensiones visuales vinculadas al movimiento del observador. El artículo analiza además las influencias constructivistas del proyecto, su posterior destrucción parcial y las restauraciones patrimoniales que permitieron recuperar uno de los experimentos más significativos de las vanguardias europeas de entreguerras.
Palabras clave: Theo van Doesburg, Elementarismo, De Stijl, arquitectura moderna, Café Aubette.
La diagonal como sistema perceptivo en la arquitectura interior de la Aubette 1928
El artículo analiza la remodelación del ala derecha del edificio Aubette (1926–1928), desarrollada por Theo van Doesburg en colaboración con Sophie Taeuber-Arp y Jean Arp. La intervención es presentada como una formulación construida del Elementarismo, fase teórica en la que Van Doesburg revisó los principios del neoplasticismo mediante la incorporación sistemática de la diagonal como operador compositivo y espacial.
La remodelación transformó el interior del complejo en un dispositivo perceptivo donde arquitectura, pintura y diseño interior quedaron integrados dentro de una sintaxis común. El espacio dejó de funcionar como soporte neutro para convertirse en un campo activo de relaciones geométricas y tensiones visuales. La introducción de planos oblicuos a 45 grados, superficies cromáticas continuas y relieves articulados sobre muros y cielorrasos alteró la estabilidad perceptiva del recinto tradicional, promoviendo una experiencia secuencial vinculada al desplazamiento del usuario.
En el Gran Salón, la composición diagonal reorganiza la orientación y la escala espacial mediante ejes visuales que dirigen la circulación y modifican la percepción de profundidad. La superficie arquitectónica adquiere así una condición dinámica: los límites dejan de leerse como planos estáticos y pasan a operar como componentes activos dentro de una composición expandida. En el Cine-Dancing, la fragmentación geométrica y la intensificación cromática refuerzan el carácter lúdico del programa, estableciendo una relación directa entre movimiento corporal, ritmo visual y percepción espacial. En ambos espacios, la diagonal actúa como principio estructurador de la experiencia arquitectónica, alterando las relaciones entre plano, límite, recorrido y orientación.
El artículo sostiene que esta operación materializa la aspiración de una “pintura habitable”, entendida como la extensión tridimensional de la abstracción pictórica al espacio arquitectónico. La noción de tiempo-espacio emerge a través de una percepción variable y móvil, en la que la composición solo adquiere sentido completo mediante la experiencia corporal del observador. Desde esta perspectiva, el Elementarismo introduce una revisión crítica de la ortogonalidad estricta promovida por De Stijl y desplaza sus principios hacia una concepción espacial más inestable, dinámica y vinculada a la experiencia moderna.

Theo Van Doesburg, Jean Arp y Sophie Taeuber, Aubette café
En 1928, Theo van Doesburg concretó en las salas interiores del Café Aubette una de las revisiones más radicales del neoplasticismo desarrolladas en el contexto de De Stijl. El proyecto expone con precisión los principios del Elementarismo, formulación teórica mediante la cual Van Doesburg desplazó la ortogonalidad estricta del neoplasticismo hacia una organización espacial basada en la diagonal y en la activación dinámica del plano. La incorporación de la oblicuidad como principio compositivo estructural implicó una modificación profunda de los fundamentos visuales del movimiento y precipitó la ruptura intelectual entre Van Doesburg y Piet Mondrian.
El Elementarismo comenzó a definirse entre 1923 y 1924 como respuesta crítica a la rigidez doctrinal que Van Doesburg identificaba en el neoplasticismo. Mientras Mondrian sostenía que el equilibrio universal solo podía expresarse mediante relaciones estrictamente horizontales y verticales, Van Doesburg consideraba que esa limitación impedía representar las condiciones dinámicas de la vida moderna. En el “Manifiesto del Elementarismo”, publicado en De Stijl en 1927, describió la diagonal como una fuerza de desarrollo continuo capaz de neutralizar las oposiciones estáticas entre direcciones positivas y negativas en el espacio.1 La diagonal dejaba de operar como recurso compositivo secundario para convertirse en un principio organizador de la percepción y del movimiento. Para Mondrian, esta reformulación destruía la integridad estructural alcanzada por el neoplasticismo. La ruptura se formalizó en 1924 con su salida definitiva del movimiento.
El Café Aubette ocupa parte de un conjunto situado en la Place Kléber de Estrasburgo. El edificio conserva fragmentos de una estructura monástica del siglo XIII que posteriormente fue adaptada para funciones militares. Entre 1764 y 1778, el arquitecto real Jacques-François Blondel recibió el encargo de reconstruir el complejo como parte de un plan de reorganización urbana para el centro de la ciudad, del cual la Aubette constituyó el único elemento ejecutado.2 El nombre del edificio deriva del término aube —amanecer— en referencia a las guardias militares matutinas organizadas en el lugar.
Durante el siglo XIX el edificio atravesó sucesivas transformaciones funcionales. En 1845 se instaló allí el Café Cade, posteriormente utilizado como escuela de música. En 1869 el conjunto fue adquirido por la municipalidad para albergar un museo, aunque un incendio durante el sitio prusiano de 1870 destruyó gran parte de la construcción; únicamente sobrevivió la fachada diseñada por Blondel. La reconstrucción se desarrolló entre 1873 y 1875. En 1922, los hermanos André y Paul Horn —farmacéutico y arquitecto, respectivamente— alquilaron el ala derecha del edificio con el propósito de convertirla en un complejo de ocio destinado a concentrar actividades recreativas y culturales.
En 1925, los administradores del proyecto convocaron a Jean Arp para intervenir los interiores del edificio. El programa incluía cafetería, restaurante, cervecería, salón de té, cine y diversas salas de reunión distribuidas en cuatro niveles. Arp incorporó a Van Doesburg para resolver la organización arquitectónica del conjunto y sumó a Sophie Taeuber-Arp al desarrollo de varios espacios interiores.3 Desde septiembre de 1926, los tres artistas trabajaron de manera coordinada, distribuyendo el programa según afinidades formales y funcionales.
En el subsuelo, Arp diseñó el bar americano y el caveau-dancing mediante composiciones biomórficas y superficies curvas. En la planta baja, Van Doesburg proyectó la cafetería-brasserie y el restaurante, mientras Taeuber-Arp desarrolló el salón de té y el Aubette-bar. La sala de billar del entrepiso quedó a cargo de Taeuber-Arp, y en el primer nivel Van Doesburg asumió el diseño de los espacios de mayor escala y complejidad perceptiva: el Cine-Dancing y la Sala de Fiestas. En estas salas, la diagonal estructuró la totalidad de la composición interior mediante planos cromáticos oblicuos, tensiones geométricas y secuencias visuales que transformaron la percepción estática del recinto en una experiencia espacial dinámica y continua.


Arquitectura interior y composición elementarista
Theo van Doesburg entendió el diseño interior del Café Aubette como una oportunidad para trasladar al espacio construido la noción de Gesamtkunstwerk, articulando arquitectura, pintura, mobiliario y color dentro de una composición continua. Al mismo tiempo, el proyecto funcionó como un laboratorio para revisar críticamente los principios del neoplasticismo, cuya ortogonalidad estricta consideraba todavía vinculada a una concepción estática del espacio heredada de la tradición perspectívica renacentista. Frente a esa estabilidad compositiva, el Elementarismo introdujo la diagonal como operador espacial capaz de expresar una condición dinámica y variable de la experiencia moderna.
El interior de la Aubette fue concebido como una secuencia espacial de límites inestables y transiciones continuas. Aunque cada artista desarrolló sectores específicos del programa, Van Doesburg reservó para sí las salas de mayor complejidad espacial. En ellas reaccionó deliberadamente contra la configuración ortogonal del recinto mediante la superposición de planos oblicuos, relieves y campos cromáticos que interrumpen la lectura estable de muros, techos y esquinas. La composición produce un efecto centrífugo acentuado por la disposición diagonal de las superficies y por el desplazamiento de los colores sobre la arquitectura. El espacio deja de percibirse como una envolvente estática y pasa a funcionar como una estructura perceptiva en permanente tensión.
En esta reformulación resultó decisiva la influencia de El Lissitzky y de sus composiciones Proun. Desarrolladas entre 1919 y 1923, las series Proun —acrónimo de “Proyecto para la Afirmación de lo Nuevo”— proponían construcciones axonométricas que desafiaban las convenciones espaciales tradicionales mediante la suspensión de referencias gravitacionales y la fragmentación del plano. En 1923, durante la Gran Exposición de Arte de Berlín, Lissitzky trasladó esas investigaciones al espacio arquitectónico con el Prounenraum, una sala inmersiva donde elementos bidimensionales y tridimensionales configuraban una experiencia perceptiva descentrada. El encuentro entre Lissitzky y Van Doesburg en ese contexto berlinés constituyó uno de los antecedentes directos del giro elementarista.
Como señala Kenneth Frampton:
“El interior de Van Doesburg en L’Aubette estaba similarmente dominado y deformado por las líneas de un enorme relieve diagonal o contracomposición que pasaba oblicuamente por encima de todas las superficies internas. Esta fragmentación a través del relieve —una ampliación del enfoque Proun de Lissitzky para su habitación de 1923— estaba complementada por el hecho de que el mobiliario estaba exento de toda pieza elementarista.”4
La composición interior se organizó a partir de una modulación de planos de 1,20 m × 1,20 m, determinada por la altura de los radiadores. La paleta cromática conservó los colores elementales del neoplasticismo —rojo, azul, amarillo, negro y blanco— aunque Van Doesburg introdujo variaciones tonales destinadas a intensificar o amortiguar la incidencia lumínica según las condiciones del espacio. Los elementos en relieve reforzaban la definición material de los planos y evitaban la continuidad visual absoluta entre superficies adyacentes. Esta operación adquiría mayor intensidad por contraste con la marcada ortogonalidad de puertas, ventanas y límites arquitectónicos preexistentes, generando una tensión permanente entre la geometría del recinto y la composición diagonal superpuesta.
La relación entre color y arquitectura varía según cada intervención interior. Como observa Mildred Friedman:
“Los diseños de Van Doesburg para la gran sala de fiestas y el café restaurante y el salón de té de Sophie Taeuber-Arp, se ajustan a la concepción neoplástica del diseño de interiores: planos de color alineados con los elementos horizontales/verticales de la arquitectura, sin atravesar los límites establecidos por las esquinas. Cada pared está tratada como una composición distinta, con lo que se refuerza la integridad de las superficies discretas y se subordina el color a la arquitectura. En otros diseños, como el de Sophie Taeuber-Arp para el bar del primer piso, se da una mayor continuidad pictórica al espacio interior al hacer que los planos de color atraviesen las esquinas. Color y arquitectura desempeñan funciones parejas, en un acercamiento stijliano de fusión de ambos en una obra total.”5




Diseño gráfico, mobiliario y unidad visual
Theo van Doesburg otorgó una atención particular al diseño del mobiliario interior del Café Aubette, integrándolo al sistema formal y conceptual desarrollado para la arquitectura y las superficies pictóricas. En consonancia con los principios de De Stijl, el mobiliario fue concebido a partir de criterios de estandarización, economía formal y producción seriada. La reducción geométrica de las piezas respondía a la búsqueda de un lenguaje elemental basado en relaciones ortogonales precisas y proporciones modulares.
En Het Bouwbedrijf, Van Doesburg señalaba que “las mesas, sillas, sofás y otros objetos utilitarios están estandarizados tanto en tamaño como en forma. Estos muebles, cuya dimensión artística ha sido descartada, se fabricaron en la fábrica de acuerdo con [los] dibujos. Se han respetado las formas más elementales.”6 La afirmación sintetiza una concepción del diseño vinculada a la producción industrial y a la eliminación de cualquier rasgo artesanal o decorativo ajeno a la lógica constructiva del objeto. El mobiliario se incorporaba así a la composición espacial como un componente más de la organización plástica del interior.
La tipografía también fue desarrollada según los principios visuales del movimiento. Van Doesburg diseñó integralmente la identidad gráfica del edificio, extendiendo el control proyectual desde la composición arquitectónica hasta los elementos de señalización y orientación. La fuente geométrica utilizada derivaba del alfabeto en mayúsculas que había elaborado en 1919 a partir de una retícula ortogonal.7 Su aplicación abarcó nombres de salas, logotipos, cartelería y sistemas de orientación interior, estableciendo continuidad formal entre escala gráfica y escala arquitectónica.
Esta integración rigurosa entre mobiliario, tipografía y espacio construido constituye uno de los aspectos más significativos de la Aubette. La noción de obra total no se restringía a la relación entre pintura y arquitectura, sino que involucraba cada componente material y visual del entorno. El edificio operaba como un sistema unificado donde superficies, objetos, recorridos y signos compartían una misma sintaxis geométrica.
Con motivo de la inauguración, Van Doesburg publicó un número especial de De Stijl dedicado a exponer los fundamentos teóricos del proyecto elementarista. Sin embargo, las limitaciones presupuestarias condicionaron la ejecución material de la obra. El empleo de materiales de baja calidad redujo la precisión constructiva y atenuó parte de la intensidad cromática y espacial prevista en el proyecto original. A ello se sumó la incomodidad que las propuestas de vanguardia generaban entre los administradores y usuarios del complejo, circunstancia que derivó en sucesivas modificaciones interiores.
En 1938, tras la salida de los hermanos Horn de la administración del establecimiento, gran parte de las decoraciones fue cubierta. Los elementos remanentes serían posteriormente destruidos durante la ocupación nazi, cuando las intervenciones fueron consideradas ejemplos de “arte degenerado”. La desaparición parcial de la Aubette consolidó retrospectivamente el carácter experimental del proyecto y reforzó su condición de episodio central en la articulación entre abstracción, diseño y espacio arquitectónico durante las vanguardias europeas del período de entreguerras.

Restauración patrimonial y reconstrucción perceptiva
El Aubette 1928 fue declarado Monumento Histórico en 1929, apenas un año después de su inauguración.8 La temprana protección patrimonial resulta significativa si se considera la recepción ambivalente que tuvo el proyecto durante su funcionamiento original. Mientras parte del público percibía las intervenciones de Theo van Doesburg, Sophie Taeuber-Arp y Jean Arp como excesivamente radicales, ciertos sectores institucionales reconocieron tempranamente el valor experimental y cultural de la obra.
Las salas del primer piso fueron incorporadas progresivamente al régimen de protección patrimonial. El Cine-Dancing y la escalera central obtuvieron clasificación oficial en 1985, mientras que la Sala de Fiestas y el Foyer-bar fueron protegidos en 1989. Estas declaraciones establecieron el marco jurídico y técnico que permitió desarrollar las posteriores campañas de restauración.
La restauración del Cine-Dancing concluyó en 1994. En 2006 finalizaron las intervenciones correspondientes al conjunto del primer piso, incluyendo la Sala de Fiestas y el Foyer-bar, bajo la supervisión conjunta de especialistas franceses y neerlandeses. Desde 2009, el edificio forma parte de la red de los Museos de la Ciudad de Estrasburgo y funciona como espacio cultural abierto al público bajo la denominación Aubette 1928.
El criterio adoptado durante las restauraciones se basó en principios de conservación material y restitución crítica. En lugar de reemplazar las capas originales, las intervenciones priorizaron la preservación de la pintura histórica oculta bajo revestimientos posteriores. La restitución cromática del Cine-Dancing se realizó a partir de estudios estratigráficos desarrollados a comienzos de la década de 1990, mientras que la recuperación de la Sala de Fiestas y el Foyer-bar incorporó análisis químicos y muestreos estratigráficos que permitieron reconstruir con mayor precisión la intensidad lumínica y el acabado superficial de los colores originales.9
La restauración adquirió así un carácter simultáneamente arqueológico y proyectual: no consistió únicamente en recuperar superficies decorativas, sino en reconstruir un sistema espacial basado en relaciones entre color, geometría, relieve y movimiento perceptivo. La precisión cromática resultaba fundamental, ya que la experiencia espacial concebida por Van Doesburg dependía de la interacción entre modulación, contraste y continuidad visual.




Como señala el dossier de los Museos de Estrasburgo:
“El complejo Aubette ha conservado su decoración original sólo por 10 años. Sin embargo, está bien documentado por fotografías de época y bocetos en color. La idea de restaurar los decorados surgió en los años sesenta. Las primeras inspecciones, llevadas a cabo en 1977, confirmaron la presencia de restos bajo las pinturas posteriores a la fusión.”
La restauración permitió restituir parcialmente uno de los experimentos espaciales más complejos de las vanguardias europeas de entreguerras. La Aubette ocupa hoy una posición central dentro de la historiografía de la arquitectura moderna y del diseño de interiores, tanto por su articulación entre abstracción y espacio habitable como por su temprana concepción interdisciplinaria de la obra total.
Abstracción espacial y experiencia moderna
En el Aubette 1928, Theo van Doesburg trasladó al espacio arquitectónico su concepción “supramaterial” de la forma, utilizando color, geometría y relieve como instrumentos para reorganizar la percepción del entorno construido. El proyecto materializa una de las aspiraciones centrales de las vanguardias europeas de entreguerras: integrar arte y vida cotidiana dentro de una experiencia espacial unificada. La noción de Gesamtkunstwerk adquiere aquí una formulación específica vinculada a la idea de “pintura en arquitectura”, donde la composición deja de existir como objeto autónomo para convertirse en un sistema espacial inmersivo que envuelve al usuario y condiciona su desplazamiento.
Aunque el proyecto introduce una revisión crítica de los principios originales del neoplasticismo, mantiene vigente el objetivo que había articulado al grupo De Stijl desde 1917: la integración entre pintura, escultura, diseño y arquitectura mediante un lenguaje abstracto común. En la Aubette, la diagonal no actúa como una negación de la ortogonalidad neoplástica, sino como una ampliación de sus posibilidades espaciales. La incorporación de direcciones oblicuas introduce inestabilidad, secuencia y movimiento dentro de una estructura compositiva que hasta entonces había privilegiado el equilibrio estático. El espacio pasa a entenderse como una experiencia temporal y corporal, dependiente del recorrido y de la percepción cambiante del observador.
Como escribió el propio Van Doesburg:
“El curso del hombre en el espacio —de izquierda a derecha, desde adelante hacia atrás, de arriba abajo— ha adquirido fundamental importancia para la pintura en arquitectura… el problema es evocar el efecto simultáneo de pintura y arquitectura.”10
Esta formulación desplaza el interés desde la composición bidimensional hacia la experiencia espacial continua. El usuario deja de ocupar una posición frontal y estable frente a la obra; su movimiento se convierte en parte constitutiva de la composición. La arquitectura ya no funciona como soporte neutral de superficies pictóricas, sino como un campo activo de relaciones visuales y cinéticas donde color, escala, orientación y recorrido operan de manera simultánea.
La historia posterior de la Aubette introduce una dimensión crítica adicional. El hecho de que gran parte de las intervenciones fueran destruidas durante la vida de Van Doesburg —fallecido en 1931— y reconstruidas décadas más tarde mediante complejos procesos de restauración patrimonial evidencia la distancia entre las vanguardias históricas y las condiciones culturales de su recepción inmediata. La obra fue parcialmente incomprendida en el momento para el cual había sido concebida y recuperada posteriormente como documento histórico excepcional.
Lo que hoy subsiste en la Place Kléber funciona simultáneamente como archivo material y experiencia espacial reconstruida. La Aubette constituye el testimonio más completo conservado del potencial arquitectónico del Elementarismo cuando este pudo desplegarse a escala edilicia. En ese sentido, el proyecto ocupa una posición singular dentro de la historia de la modernidad: no únicamente como interior de vanguardia, sino como una investigación integral sobre la capacidad de la abstracción para transformar la percepción del espacio habitable.
Marcelo Gardinetti

Notas
- Theo van Doesburg, «Painting and Sculpture: Elementarism (Fragment of a Manifesto)», De Stijl, vol. 10, 1927.
- La Aubette fue construida entre 1764 y 1778 por Jacques-François Blondel, arquitecto del rey, en el marco de su proyecto de urbanización del centro de Estrasburgo. Historique de l’Aubette 1928, Folleto, Musées de la Ville de Strasbourg. https://www.mystrasbourg.com/pdf [Consultado el 11-11-2019]
- «La única obra importante que Taeuber-Arp parece haber ejecutado en la primera mitad de los años veinte fue una pintura mural en la casa del arquitecto estrasburgués Paul Horn. En 1926 Horn y su hermano André encargaron a Taeuber-Arp la decoración y el mobiliario del interior del Café de l’Aubette […] Los Horns dieron a Taeuber-Arp una completa libertad creativa. Taeuber-Arp pidió a Jean Arp y Theo van Doesburg que emprendieran el proyecto con ella.» Carolyn Lanchner, Sophie Taeuber-Arp (New York: The Museum of Modern Art, 1981), 12–13.
- Kenneth Frampton, Historia crítica de la arquitectura moderna (Barcelona: Editorial GG, 1981), 149.
- Mildred Friedman (ed.), De Stijl 1917–1931: Visiones de una utopía (Madrid: Alianza Editorial, 1982), 191.
- Van Doesburg, citado en: Aubette, Dossier de préparation à la visite, Musées de la Ville de Strasbourg. https://www.mystrasbourg.com/pdf [Consultado el 11-11-2019]
- Aubette, ibídem.
- Musées de Strasbourg, Aubette 1928. https://www.musees.strasbourg.eu/aubette-1928
- Aubette, ibídem
- Frampton, op. cit., 149.
Bibliografía
Frampton, Kenneth. 1981. Historia crítica de la arquitectura moderna. Barcelona: Editorial Gustavo Gili.
Friedman, Mildred (ed.). 1982. De Stijl 1917–1931: Visiones de una utopía. Madrid: Alianza Editorial.
Lanchner, Carolyn. 1981. Sophie Taeuber-Arp. Nueva York: The Museum of Modern Art.
Musées de la Ville de Strasbourg. s.f. Historique de l’Aubette 1928. Folleto institucional. https://www.mystrasbourg.com/pdf
Musées de la Ville de Strasbourg. s.f. Aubette, Dossier de préparation à la visite. https://www.mystrasbourg.com/pdf
Musées de Strasbourg. 2009. Aubette 1928. https://www.musees.strasbourg.eu/aubette-1928
Van Doesburg, Theo. 1927. «Painting and Sculpture: Elementarism (Fragment of a Manifesto)». De Stijl, vol. 10.
Theo Van Doesburg (2012). 17 puntos de la arquitectura neoplasticista. Edicion de Marcelo Gardinetti. Tecnne Documentos n°1 – 2012, Version 1.0. DOI: https://doi.org/10.5281/zenodo.20334829
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