Folies, Juegos de lenguaje

Las folies del Parc de la Villette, proyectadas por Bernard Tschumi, se conciben como una red de estructuras distribuidas según una retícula regular que organiza el parque mediante un sistema abstracto de puntos. Cada folie, definida por una geometría cúbica de estructura metálica pintada de rojo, funciona como un dispositivo programático abierto, capaz de albergar usos diversos sin una determinación funcional rígida. La modulación sistemática establece una relación precisa entre repetición y variación, donde ciertas piezas introducen deformaciones o adiciones que alteran su configuración base. El conjunto se articula con otros sistemas —líneas de circulación y superficies— generando una superposición de órdenes que redefine la noción tradicional de parque urbano. Desde una perspectiva teórica, la intervención propone una lectura donde espacio, evento y estructura se interrelacionan en un campo arquitectónico no jerárquico.

Parc de la Villette: sistema de folies y organización espacial contemporánea

El Parc de La Villette se organiza a partir de la superposición de tres tramas distintas: una de líneas, una de puntos y una de superficies. Las Folies, con su distintivo color rojo y forma cúbica de 10,80 metros de lado, se sitúan en la intersección de estas tramas, desafiando la jerarquía tradicional en la arquitectura de parques. Cada Folie se origina de un proceso de desfragmentación y recomposición formal del cubo, generando una variedad de combinaciones y usos que varían con el tiempo. Estas estructuras no solo responden a un diseño arquitectónico, sino que también representan un juego del lenguaje, donde la arquitectura se convierte en medio para explorar nuevas relaciones espaciales. Tschumi, influenciado por las exploraciones del cubo de Sol Le Witt, rechaza las reglas convencionales de la arquitectura histórica, optando por una aproximación más cercana a las matemáticas y la lógica, donde la deconstrucción es un medio para reinventar la arquitectura. La grilla y las Folies permiten combinaciones y permutaciones infinitas, haciendo que el parque sea un espacio mutable y adaptable a lo inesperado y lo aleatorio.

Folies Parc de La Villette

la palabra Folie esta así asociada a su sentido Psicoanalítico-el desatino- y a la Folie aquí no puede añadírsele un sentido constructivo sino con la más extrema precaución. En tanto que objeto edificado, la folie no significa más la extravagancia de estilos, sino al contrario, una yuxtaposición de espacios y de programas sin precedentes” Bernard Tschumi

Las Folies del Parc de la Villette se conciben como elementos referenciales de una grilla virtual que estructura un extenso sistema de espacio público. El parque se organiza a partir de la superposición de tres tramas autónomas: una red de líneas, una red de puntos y una red de superficies, cuya coexistencia produce un campo urbano sin jerarquías preestablecidas. En este sistema, las Folies se ubican en los puntos de intersección de una grilla regular de 120 metros de lado, estableciendo un orden abstracto que reemplaza la composición axial y el trazado perspectivo característicos de la tradición paisajística histórica.

Cada Folie se define a partir de un cubo de 10,80 metros de lado, adoptado como unidad geométrica base. Su configuración surge de un proceso formal que fragmenta la figura inicial y reorganiza sus componentes mediante operaciones de desplazamiento, sustracción y recomposición. Este procedimiento, vinculado a los principios conceptuales desarrollados por Bernard Tschumi, introduce variaciones sistemáticas dentro de una estructura común, donde cada pieza mantiene su pertenencia a la grilla y, simultáneamente, adquiere una identidad singular.

La diferenciación entre las Folies también responde a la incorporación de programas variables, que permiten la coexistencia de usos culturales, recreativos y de servicio, susceptibles de modificarse en el tiempo. Esta flexibilidad programática se complementa con operaciones formales derivadas de la deconstrucción del volumen cúbico, mediante la incorporación de rampas, escaleras, plataformas y recintos cerrados, que alteran la continuidad del sólido original.

El conjunto resultante configura una serie de variaciones formales diseminadas en el parque, donde cada Folie funciona como hito y como dispositivo espacial. La repetición modular, combinada con la transformación sistemática del volumen, establece un campo arquitectónico que articula el recorrido y la percepción del espacio urbano, sustituyendo la composición unitaria por una lógica de fragmentación y recomposición.

Folies del Parc de La Villette type

Bernard Tschumi cuestiona las reglas convencionales del proyecto arquitectónico sustentadas en la composición formal y en la carga simbólica de la tradición historicista. En lugar de recurrir al lenguaje clásico, introduce un sistema de operaciones más próximo a la lógica y a la formulación matemática, orientado a desplazar la memoria disciplinar y a redefinir los mecanismos de generación formal. En este sentido, el propio arquitecto plantea la necesidad de “deconstruir las normas arquitectónicas para reconstruir la arquitectura”, estableciendo un método proyectual basado en procesos abiertos y en resultados no completamente previsibles.

El procedimiento se apoya en una fórmula conceptual que prioriza la yuxtaposición y la recombinación de elementos, promoviendo nuevas relaciones entre las actividades del programa. La forma no se define como una imagen previa, sino como el resultado de un proceso. Según Tschumi, “la arquitectura no es inmutable, debe atender también a lo inesperado y lo aleatorio”, una afirmación que sintetiza la lógica experimental del proyecto. Para explicar este enfoque, el arquitecto recurre a una narrativa conceptual: una “locura” arquitectónica inicial, una folie, que estalla y se fragmenta, dispersando sus componentes en el espacio, los cuales posteriormente se reorganizan y se distribuyen sobre una trama regular. Esta matriz habilita combinaciones, permutaciones y sustituciones potencialmente infinitas (Linares, 2012, 874).

Tanto las folies como la grilla que las ordena establecen un vínculo conceptual con las investigaciones del artista conceptual norteamericano Sol LeWitt, quien durante la década de 1960 exploró las posibilidades formales del cubo como estructura generativa. En una de sus instalaciones, LeWitt dispuso una retícula cuadrangular donde ubicó cubos definidos únicamente por sus aristas o por algunas de sus caras opacas, enfatizando la percepción del espacio interior y las variaciones derivadas de un sistema modular repetitivo. Esta referencia introduce una dimensión conceptual que vincula el proyecto con las prácticas del arte minimalista y conceptual.

El proyecto original contemplaba la construcción de 35 folies, de las cuales se materializaron 26. La mayoría de estos volúmenes alberga funciones específicas vinculadas a actividades culturales, recreativas o de servicio. El recubrimiento de láminas metálicas de color rojo, aplicado de manera uniforme, refuerza la continuidad visual del sistema y facilita su identificación dentro del parque. La repetición modular, sumada a la intensidad cromática, convierte a las folies en los principales hitos del conjunto.

Las folies constituyen, en consecuencia, los elementos que confieren identidad al Parc de la Villette. Concebidas como un juego de lenguaje arquitectónico, el color rojo adquiere un valor conceptual antes que decorativo, funcionando como un código visual que refuerza la lógica sistemática del proyecto y subraya su condición de estructura abstracta dentro del paisaje urbano.

Marcelo Gardinetti

Folies del Parc de La Villette

Aquí están los principales puntos clave sobre las Folies del Parque de La Villette de Bernard Tschumi:

  1. Elementos estructurantes: Las Folies son los elementos referenciales de una grilla virtual que estructura el complejo espacio urbano del parque.
  2. Superposición de tramas: El parque se genera a partir de la superposición de tres tramas distintas: una de líneas, una de puntos y una de superficies.
  3. Grilla ordenadora: Las Folies se ubican en los puntos de intersección de una grilla de 120 metros de lado que ordena el parque, diluyendo cualquier estructura jerárquica.
  4. Diseño formal: Cada Folie es un cubo de 10,80 metros de lado, resultado de un proceso de desfragmentación y recomposición de la figura.
  5. Diversidad programática: Cada Folie adquiere identidad a través de diferentes procesos formales, incluyendo la combinación de usos variables en el tiempo.
  6. Deconstrucción del cubo: Algunas Folies se generan a partir de la deconstrucción del cubo en elementos de movimiento como rampas y escaleras, o en la creación de espacios cerrados.
  7. Ruptura con la composición clásica: Tschumi rompe con las reglas convencionales del proyecto, aplicando lógicas más próximas a las matemáticas y la deconstrucción.
  8. Referencia a Sol LeWitt: Las Folies y la grilla que las estructura tienen un antecedente en las obras del artista conceptual Sol LeWitt y su exploración del cubo.
  9. Identidad del parque: Las Folies, con su color rojo y distribución repetitiva, se convierten en el hito principal que confiere identidad al parque.

En resumen, las Folies son los elementos estructurantes de un espacio urbano complejo, generado a partir de la superposición de tramas y la aplicación de lógicas formales innovadoras.

Referencias:

Linares García, Fernando, “El concurso del parque de La Villette, una opción plástica”, Concursos de arquitectura: 14 Congreso Internacional de Expresión Gráfica Arquitectónica. Oporto, del 31 de mayo al 2 de junio de 2012 / coord. por Marta Úbeda Blanco, Alberto Grijalba Bengoetxea, 2012, ISBN 978-989-640-106-1, págs. 871-876

Fotografías: ©Marcelo Gardinetti

Dibujos: ©Bernard Tschumi

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Marcelo Gardinetti
Marcelo Gardinetti

Arquitecto, editor de Tecnne. Ver perfil ORCID

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