Diller Scofidio + Renfro: percepción y experiencia espacial

Gardinetti, Marcelo

Arquitecto, Editor de Tecnne · La Plata, Argentina

Resumen

El análisis de la obra de Diller Scofidio + Renfro aborda una práctica arquitectónica definida por la exploración de la percepción, la experiencia sensorial y la articulación entre arquitectura, arte y dispositivos tecnológicos. El texto examina proyectos como The Broad, Slow House, The Shed y el Museo de la Imagen y el Sonido de Río de Janeiro, identificando constantes conceptuales vinculadas con la construcción del recorrido, la mediación visual y la relación entre espacio público y representación. En The Broad, la oposición entre “bóveda” y “velo” organiza una estructura espacial donde depósitos y salas expositivas se integran mediante una secuencia escenográfica controlada. Slow House reformula la vivienda como dispositivo óptico, confrontando visión natural e imagen electrónica. The Shed introduce una arquitectura móvil y adaptable mediante sistemas cinéticos de gran escala, mientras que el museo carioca traslada la lógica del paseo urbano al interior edilicio. La producción de DS+R revela una arquitectura concebida como experiencia perceptiva antes que como objeto autónomo.

Palabras clave: Diller Scofidio + Renfro, arquitectura contemporánea, percepción espacial, experiencia sensorial, arquitectura museística.

The Broad Art Foundation Los Angeles, Diller Scofidio + Renfro

Marcelo Gardinetti | 6 de septiembre de 2020

Indagar en la producción de Diller Scofidio + Renfro implica aproximarse a una práctica que evita consolidarse en un lenguaje arquitectónico fijo o en una gramática formal reconocible. La obra de la oficina se desarrolla a partir de procedimientos experimentales que entienden la arquitectura como una condición física y psíquica vinculada a la percepción, al cuerpo y a los mecanismos culturales que organizan la experiencia contemporánea. En este marco, el diseño no se presenta como la materialización de un repertorio estilístico estable, sino como una práctica operativa que trabaja sobre fenómenos aún no completamente codificados dentro del lenguaje arquitectónico convencional. Certeau (1980, p. 125) identifica esta dimensión al referirse a formas de experiencia que preceden a su domesticación simbólica y discursiva.

La aproximación de DS+R se sitúa, por lo tanto, en un territorio híbrido donde arquitectura, instalación, performance y medios visuales interactúan continuamente. Teyssot señala que las operaciones desarrolladas por la oficina no se aplican exclusivamente sobre discursos o sistemas lógicos cerrados, sino sobre “vastos terrenos plagados de textos e imágenes que atraviesan la sociedad”. La arquitectura aparece así como un dispositivo de mediación cultural que trabaja sobre percepciones, hábitos y comportamientos antes que sobre composiciones formales autónomas.

En este sentido, la práctica de la oficina se distancia de enfoques estrictamente analíticos o autorreferenciales. Hawthorne (2011) observa en su trabajo una constante voluntad de desplazamiento disciplinar, caracterizada por la exploración simultánea de lenguajes escénicos, cinematográficos y arquitectónicos. Sus proyectos construyen secuencias espaciales donde iluminación, movimiento, encuadre y circulación operan como mecanismos capaces de alterar la percepción del campo visual. El espacio arquitectónico se concibe entonces como un montaje, articulado mediante interrupciones, compresiones y transiciones cuidadosamente controladas.

Montaner (2015, p. 52) incorpora a Diller Scofidio dentro de una línea de arquitectos interesados en la dimensión sensorial de la arquitectura contemporánea, particularmente en la creciente relevancia otorgada a la percepción y a la experiencia humana durante las últimas décadas. Esta aproximación desplaza parcialmente el interés desde la forma arquitectónica entendida como objeto estable hacia las condiciones fenomenológicas que estructuran la experiencia corporal del usuario.

La percepción y la experiencia adquieren así una dimensión proyectual vinculada a la idea de intencionalidad. Waldenfels (2017, p. 414) interpreta esta condición como un intento de revisar el dualismo moderno entre realidad psíquica interior y realidad física exterior. En la obra de DS+R, dicha revisión se manifiesta mediante arquitecturas que producen estímulos variables a través de la luz, la materialidad, el sonido y el recorrido. El espacio deja de funcionar exclusivamente como soporte físico para convertirse en una interfaz perceptiva que orienta comportamientos y modifica la relación entre cuerpo y entorno.

Desde esta perspectiva, el diseño se construye mediante procesos experimentales y sistemas abiertos de relaciones cambiantes. La arquitectura no consolida respuestas definitivas, sino configuraciones espaciales capaces de adaptarse a distintos modos de percepción y uso. Esta condición experimental resulta coherente con la afirmación de la propia oficina respecto del papel crítico de la arquitectura frente a las convenciones culturales contemporáneas:

“La arquitectura entra típicamente en un papel de complicidad, para sostener las convenciones culturales. Sin embargo, la arquitectura puede ser puesta en el papel de interrogador. Dadas las reconfiguraciones tecnológicas y políticas del cuerpo contemporáneo, las convenciones espaciales pueden ser cuestionadas por la arquitectura. La arquitectura puede ser utilizada como una especie de instrumento quirúrgico para operar sobre sí misma (en pequeños incrementos)”.

La cita sintetiza una posición disciplinar donde la arquitectura deja de operar únicamente como estructura funcional o representación institucional para asumir un papel crítico sobre las formas contemporáneas de percepción, control y experiencia espacial.

The Broad: bóveda, envolvente y recorrido expositivo

En el proyecto para The Broad, Diller Scofidio + Renfro consolidan una aproximación arquitectónica centrada en la percepción, la mediación espacial y la articulación entre infraestructura y experiencia pública. El edificio surge de la necesidad de resolver dos condicionantes simultáneos. Por un lado, la incorporación de un programa museístico cuya superficie excede ampliamente las dimensiones de la parcela y que requiere importantes áreas de almacenamiento climático y conservación. Por otro, la inserción dentro de un contexto urbano caracterizado por la autonomía formal de sus edificios culturales, donde la proximidad con obras de Frank Gehry intensifica la competencia visual y la afirmación individual de cada objeto arquitectónico sobre Grand Avenue.

La respuesta proyectual desarrollada por DS+R aborda estas restricciones mediante una organización espacial basada en la confrontación programática entre espacios públicos de exhibición y áreas cerradas de almacenamiento. En lugar de ocultar esta dicotomía funcional, el proyecto la convierte en el principio estructurador de la composición arquitectónica. El depósito deja de operar como infraestructura secundaria y adquiere una centralidad física y conceptual dentro de la organización del edificio.

La propuesta se configura a partir de dos entidades complementarias. La primera corresponde a una masa central opaca y compacta destinada al almacenamiento de las colecciones y a los sistemas de soporte institucional. Esta bóveda estereotómica concentra densidad estructural, estabilidad ambiental y espesor programático. La segunda entidad está conformada por una envolvente exterior ligera y permeable que contiene las áreas de circulación y exhibición pública. El proyecto se organiza así mediante la relación dialéctica entre ambos sistemas: núcleo y perímetro, opacidad y transparencia, masa y luminosidad.

La unidad compositiva del edificio no depende de la homogeneidad formal, sino de la interacción perceptiva entre estas dos condiciones espaciales. DS+R desarrollan una secuencia de experiencias visuales apoyadas en cambios de escala, filtraciones lumínicas y recorridos cuidadosamente controlados. El edificio construye una arquitectura de transiciones, donde la percepción del visitante es modulada mediante operaciones de compresión, apertura y mediación visual.

La envolvente permeable desempeña un papel central dentro de esta lógica. Su porosidad regula la entrada de luz natural y establece relaciones fragmentarias con el exterior, permitiendo que la transparencia funcione como mecanismo de articulación entre el núcleo opaco y el espacio urbano. La arquitectura no busca resolver la tensión entre ambas entidades mediante una síntesis homogénea, sino mantener activa esa condición dual como fundamento de la experiencia espacial y del orden programático del museo.

Diller Scofidio + Renfro, The Broad Art Foundation Los Angeles
Diller Scofidio + Renfro, The Broad Art Foundation Los Angeles

La caja central del proyecto —denominada “la bóveda”— constituye un volumen estereotómico de gran densidad material destinado al almacenamiento y conservación de las colecciones del museo. En The Broad, esta masa opaca no permanece relegada a una condición técnica secundaria, sino que organiza la estructura programática y espacial del edificio. Para articular funcionalmente las áreas de depósito con los espacios públicos de circulación y exhibición, el volumen es perforado en sectores específicos, incorporando el vestíbulo principal y los sistemas de circulación vertical dentro de su espesor.

La experiencia espacial del visitante comienza precisamente en esta zona excavada de la bóveda. Desde allí, una escalera mecánica atraviesa longitudinalmente el interior del volumen, configurando un recorrido ascendente cuidadosamente secuenciado. La percepción de la luz desempeña un papel central en esta transición. En la base del trayecto, la iluminación filtrada por la envolvente exterior aparece como un punto focal distante; sin embargo, a medida que el visitante asciende, la intensidad lumínica aumenta progresivamente hasta revelar la amplitud de la galería superior. Headthcote (2016) describe este desplazamiento como una experiencia de aproximación gradual hacia la claridad, donde el recorrido transforma la expectativa perceptiva en un mecanismo activo de construcción espacial.

Durante el ascenso, aperturas puntuales permiten observar fragmentos de las colecciones almacenadas en los depósitos. Estas visuales intermedias incorporan la infraestructura museográfica al recorrido público y diluyen parcialmente la separación convencional entre espacios de conservación y exhibición. El depósito deja de operar como ámbito invisible para integrarse en la narrativa arquitectónica del edificio mediante relaciones visuales controladas y episódicas.

El recorrido culmina en la galería superior, concebida como el principal espacio expositivo del museo. La cubierta de la bóveda funciona simultáneamente como plataforma estructural y solado de esta gran sala continua, estableciendo una relación directa entre almacenamiento y exhibición. La amplitud de la planta libre, combinada con la iluminación cenital filtrada por el velo perimetral, produce una espacialidad homogénea y expansiva donde la arquitectura reduce deliberadamente la presencia de elementos obstructivos.

La experiencia de la galería se encuentra profundamente condicionada por el carácter escénico del recorrido previo. La transición desde la penumbra comprimida de la bóveda hacia la luminosidad difusa del nivel superior intensifica la percepción de amplitud y continuidad espacial. La luz natural, distribuida de manera neutra y uniforme, refuerza una atmósfera abstracta que favorece la contemplación de las obras y minimiza interferencias visuales.

En esta planta, Diller Scofidio + Renfro recuperan ciertos principios asociados a la planta libre moderna, reinterpretándolos desde una lógica contemporánea de flexibilidad museográfica y control ambiental. La organización equipotencial del espacio, libre de apoyos intermedios y abastecida por sistemas técnicos integrados, permite múltiples configuraciones curatoriales y otorga al visitante un amplio margen de desplazamiento y apropiación perceptiva. Tal como señala la cita referida, el espacio moderno reaparece aquí como una extensión técnicamente optimizada sobre la cual es posible producir intensidades espaciales y relaciones menos deterministas entre arquitectura, cuerpo y acontecimiento.3

Los espacios de circulación pública y las áreas principales de exhibición en The Broad se desarrollan alrededor y por encima de la bóveda central, contenidos por la envolvente porosa que Diller Scofidio + Renfro definen como el “velo”. Esta estructura perimetral establece el límite físico y perceptivo del edificio mediante una trama continua de hormigón prefabricado reforzado con fibra de vidrio, ensamblada in situ y concebida simultáneamente como cerramiento, soporte estructural y filtro ambiental.

La configuración geométrica de la envolvente refuerza la analogía propuesta por los autores. La trama perforada actúa como un dispositivo de mediación lumínica que transforma la incidencia solar directa en una iluminación homogénea y difusa sobre las galerías superiores. Los módulos estructurales se disponen según ángulos cuidadosamente calibrados para controlar el ingreso de radiación, reduciendo el deslumbramiento y garantizando condiciones estables para la exhibición de obras de arte. La luz natural deja de ser un fenómeno exterior para integrarse en la lógica tectónica y atmosférica del edificio.

La condición autoportante del velo permite liberar completamente las áreas expositivas de apoyos intermedios. La estructura concentra las cargas en el perímetro y posibilita una planta continua de aproximadamente 4.000 metros cuadrados destinada a exhibiciones temporales y permanentes. Esta decisión técnica produce un espacio interior de gran neutralidad formal y elevada flexibilidad programática, donde la continuidad visual y la ausencia de obstáculos favorecen múltiples configuraciones curatoriales.

La espacialidad resultante responde a una lógica perceptiva precisa. La luz filtrada por la envolvente, junto con la amplitud de la planta libre y la continuidad material de superficies y entrepisos, construye una atmósfera introspectiva donde el visitante queda parcialmente aislado del contexto urbano inmediato. En este sentido, DS+R desarrollan una operación cercana a la señalada por Dorfman, al configurar un entorno cuidadosamente controlado que delimita un campo perceptivo autónomo respecto de las dinámicas exteriores.

En el nivel de calle, la relación con la ciudad permanece más restringida. La envolvente únicamente se retrae en determinados puntos de las esquinas para conformar los accesos al vestíbulo, mientras que la mayor parte del perímetro mantiene una condición cerrada y continua. El principal gesto de apertura visual hacia el exterior se concentra en la sala de exposiciones superior, visible a través de una gran incisión practicada sobre la trama del velo.

Esta resolución reproduce parcialmente la lógica de autonomía característica de los edificios culturales del entorno de Grand Avenue. Aunque el museo incorpora transparencia puntual y espacios de transición, la experiencia urbana a escala peatonal permanece limitada por una fachada que privilegia la contención y el control perceptivo antes que la continuidad con el espacio público. El edificio establece así una relación selectiva con la ciudad: abre visualmente su interior más representativo, pero mantiene una distancia física y espacial respecto del tejido urbano inmediato.

“El problema se hace evidente en el lugar donde toca el pavimento. La cuidadosa composición de la fachada se desprende de la cáscara interior acristalada a lo largo de la fachada de la Grand Avenue para crear una mezquina – aunque fresca y sombreada – arcada, un lugar para hacer cola cuando está ocupada o simplemente para pasar el rato5”.

Aunque The Broad evita competir con el exhibicionismo formal característico de otros edificios culturales de Grand Avenue, su resolución urbana mantiene una relación distante con el espacio público. La envolvente tramada, concebida como un sistema continuo de control lumínico y estructural, adquiere en el nivel peatonal una condición relativamente hermética que dificulta la integración activa del museo con la dinámica urbana circundante. La porosidad del velo, efectiva en términos ambientales y perceptivos desde el interior, no se traduce en una permeabilidad espacial equivalente hacia la ciudad.

En un entorno donde numerosos edificios institucionales construyen su identidad mediante una fuerte autonomía objetual y una presencia asociada a la representación económica y cultural, The Broad adopta una posición más contenida desde el punto de vista formal. Sin embargo, esta neutralidad expresiva no modifica sustancialmente las lógicas de aislamiento presentes en el sector. La continuidad de la fachada, junto con la limitada apertura de los accesos sobre la planta baja, consolida un borde urbano que restringe la apropiación colectiva del perímetro inmediato.

Headthcote (2016) señala esta contradicción al definir el museo como una obra de gran eficacia arquitectónica contenida dentro de un “caparazón elaborado” cuya incidencia sobre la ciudad permanece limitada. La observación resulta relevante porque evidencia una tensión frecuente en la arquitectura cultural contemporánea: la coexistencia entre una experiencia interior cuidadosamente desarrollada y una escasa capacidad de transformar cualitativamente el espacio público que rodea al edificio.

Las declaraciones de Liz Diller sobre los procesos de privatización urbana refuerzan esta lectura crítica. Al afirmar que las ciudades están siendo progresivamente absorbidas por dinámicas privadas y que los arquitectos deben actuar con atención frente a ese fenómeno, Diller introduce una reflexión sobre la responsabilidad urbana de la arquitectura institucional contemporánea. En el caso de The Broad, el proyecto parece confirmar parcialmente ese diagnóstico. Aunque el museo amplía el acceso cultural y organiza una experiencia espacial de gran precisión técnica y perceptiva, mantiene una relación controlada y selectiva con el tejido urbano, reproduciendo ciertas dinámicas de fragmentación propias de la ciudad contemporánea.

La principal paradoja del edificio reside en esa disociación entre calidad interior e integración urbana. La arquitectura desarrolla mecanismos sofisticados de circulación, iluminación y percepción dentro de una envolvente altamente controlada, pero ofrece una capacidad limitada para extender esas cualidades hacia el espacio colectivo de la ciudad.

Diller y Scofidio + Renfro, The Broad ©Jeff Duran
Diller y Scofidio + Renfro, The Broad ©Jeff Duran

Percepción, montaje y experiencia espacial en DS+R

En The Broad, DS+R resuelven las necesidades programáticas con destreza técnica. Incorporan la voluminosa masa de los depósitos al itinerario del museo y responden con sensibilidad inusual para definir los espacios expositivos. Merrick entiende el diseño como una “arquitectura de partes” que es empíricamente inusual, aunque resalta su valor sensitivo, porque entiende que “Una descripción «correcta» de su forma o estructura no da ninguna idea de lo que realmente te confronta y absorbe. La forma en que el edificio funciona en la imaginación es más significativa7” 

Las pequeñas oquedades de la envolvente cualifican los efectos narrativos de la arquitectura, mediando una matriz visual que revela imágenes salpicadas del volumen adusto que contiene debajo. Su carácter neutro no confronta con la naturaleza de un lugar hostigado por edificios poco afectos a una relación asociada. Por el contrario, repite los mismos vicios urbanos que sus colindantes. Encerrado en sí mismo, no ofrece a la ciudad ninguna de las cualidades sustantivas que exhibe en su interior para mejorar el espacio urbano colectivo. Esta condición ¿será una mera coincidencia o en verdad las ciudades promueven consolidarse como una colección de edificios?

Marcelo Gardinetti

Notas:

1 “Las obras de D + S a menudo tratan de la situación de nuestro «cuerpo» en la sociedad. Sus proyectos recorren los diferentes «pliegues» que nuestros cuerpos tejen con el mundo (cuerpo, en el pensamiento griego, carne, en la tradición cristiana). Estos pliegues, son adquiridos por el cuerpo humano a través de varias experiencias físicas y emocionales, vitales y afectivas, psíquicas y sociales. No se trata simplemente de aplicar las teorías fisiológicas, biológicas, psicológicas o incluso antropológicas del cuerpo al ámbito de la arquitectura, con el fin de determinar un entorno que se ajuste a los nuevos estándares de confort y seguridad, una tarea emprendida por algunas metodologías científicas y empíricas en los últimos treinta años” Georges Teyssot. “Mutant Body of Architecture” en Elizabet Diller; Ricardo Scofidio; Georges Teyssot Flesh. The mutant body of architecture: architectural probes (New York : Princeton Architectural Press, 1994), 9.

2 D+S, “Keynote Address” National Technology Conference, Phoenix, Ariz., 29 January, 1993.

3 Jacobo García German, “Estrategias operativas en arquitectura” (Buenos Aires, Nobuko, 2012), 2018

4 La estrategia es un acto de fuerza resultante de un cálculo, que aísla al individuo de su entorno y lo delimita en un lugar declarado como «limpio». Este lugar puede ser el cuerpo, la casa, el trabajo, la nación, etc. Sólo sobre la base de este lugar apropiado se establecen las distinciones entre el interior y el exterior, el yo y el otro, distinciones que son necesarias para los innumerables actos de separación de los que está compuesta la sociedad moderna, tecnocrática y racional. Eran Dorfman, “Michel de Certeau et l’écriture duquotidien” Tetrade #1 (2013), 72

5 Edwin Headthcote, Broad Museum in Los Angeles, USA, by Diller Scofidio + Renfro, Architectura Review, www.architectural-review.com January 16, 2016

6 Liz Diller “Rowan Moore Interview” The Guardian 26-01-2019

7 Jay Merrick “The Broad de Diller Scofidio + Renfro” www.architectsjournal.co.uk 19-10-2015  

Bibliografía:

De Certeau, Michel “L’invention du quotidien, I: Arts de faire” Paris: U.G.E., 1980

Foster, Hal, “El complejo arte –arquitectura” Madrid: Turner, 2013

Hawthorne, Christopher, “Critic’s notebook: Broad museum design pointed in the right direction” Los Angeles Times Architectural Critic (Jan. 6. 2011) www.latimes.com

Headthcote, Edwin Broad Museum in Los Angeles, USA, by Diller Scofidio + Renfro, Architectura Review, www.architectural-review.com January 16, 2016

Husserl, Edmund, “Meditaciones cartesianas” Presas, M. (trad.), Madrid: Ediciones Paulinas, 1979

Montaner, Joseph Maria, “La condición contemporánea de la arquitectura” Barcelona: Gustavo Gilli, 2015

Moras, Antonis, “Meta(re)presentations” Archi-doct Vol. 7 (2) (2020)

Teyssot, Georges, “Mutant Body of Architecture” en Elizabet Diller; Ricardo Scofidio; Georges Teyssot Flesh. The mutant body of architecture: architectural probes. New York : Princeton Architectural Press, 1994

Waldenfels, Bernhard, “Fenomenología de la experiencia en Edmund Husserl”, Areté, Revista de filosofía, Vol. XXIX, N° 2, (2017)

Resumen

Existe una tensión entre la riqueza sensorial y espacial del interior del museo y su carácter encerrado hacia el exterior.

DS+R se caracterizan por una renovada y siempre vigente fantasía creativa, explorando diferentes percepciones del campo visual a través de montajes escenográficos.

En el Museo Broad, DS+R resuelven el programa complejo integrando el espacio expositivo y los depósitos de manera innovadora.

La galería superior del museo adquiere una cualidad empírea, recuperando el espacio genérico de la modernidad.

A nivel peatonal, el museo repite la falta de relación con el espacio urbano que caracteriza a otros edificios de la zona.

El diseño del museo plantea interrogantes sobre el papel de la arquitectura en la consolidación de ciudades cada vez más privatizadas.

La paradoja es que el Museo Broad es un excelente proyecto a nivel arquitectónico, pero no logra hacer avanzar a la ciudad.

Memoria descriptiva de los autores

«The Broad es un nuevo museo de arte contemporáneo fundado por los filántropos Eli y Edythe Broad en Grand Avenue, el centro de Los Ángeles, inaugurado en septiembre de 2015. El museo ofrece entrada gratuita y general. Alberga 2.000 obras de arte de la colección Broad, que se encuentra entre las posesiones más destacadas del arte contemporáneo y de posguerra en todo el mundo, y ha lanzado un programa activo de exposiciones temporales rotativas y participación innovadora de la audiencia. La construcción de 11.150 metros cuadrados se distribuye en dos plantas de galería y es la sede de la biblioteca mundial de préstamos de The Broad Art Foundation, que ha prestado activamente obras de colección a museos de todo el mundo desde 1984. En su año inaugural, The Broad atrajo el triple del número de sus visitantes proyectados, y desde su apertura, ha recibido más de 1.

Llamado «el velo y la bóveda», el diseño fusiona los dos programas clave del edificio: el espacio de exposición pública y el almacenamiento que preserva las extensas actividades crediticias de The Broad Art Foundation. En lugar de relegar el almacenamiento a un estado secundario, «la bóveda» desempeña un papel clave en la la experiencia del museo, desde la entrada hasta la salida. Su pesada masa opaca siempre está a la vista, flotando a medio camino en el edificio. Su parte inferior tallada da forma al vestíbulo y a las rutas de circulación pública. La parte superior constituye el piso de las galerías del tercer nivel. La bóveda está envuelta por el «velo», una estructura exterior porosa, similar a un panal de abejas, que se extiende a través del bloque sobre la galería del tercer piso y proporciona luz natural filtrada. El «velo» se levanta en las esquinas, dando la bienvenida a los visitantes al vestíbulo y los locales de venta. Luego, el público se dirige hacia arriba mediante una escalera mecánica que produce un túnel a través de la bóveda. El espacio de galería sin columnas bañado por la luz filtrada alcanza los 4.000 metros cuadrdados. La galería tiene techos de 7 metros de alto y el techo está soportado por vigas de acero de 2 metros de alma. Los visitantes salen del tercer piso a través de una escalera central que serpentea a través de la bóveda y deja ver destellos de las vastas propiedades de la colección.

The Broad recibió la certificación LEED Gold. Cuneta con sus estaciones de carga para automóviles eléctricos, lugar para bicicletas, desagües pluviales dirigidos a jardines a nivel de calle, accesorios de plomería de alta eficiencia que ayudan a reducir el uso de agua en un 40 por ciento y su fácil acceso al transporte público, incluida la adyacencia al nuevo Metro Regional en la esquina de 2nd y Hope Streets (apertura anticipada: 2020), The Broad pretende estar en el nivel superior de museos eco conscientes y eficientes. Los visitantes de Broad reflejaron una diversidad sin precedentes para un museo de arte, un público más joven y con mayor diversidad étnica que el promedio nacional, superando las expectativas del cliente. Reflejan la diversidad del sur de California y el dinamismo del arte contemporáneo. La edad promedio de los visitantes es de 33 años, en comparación con la edad promedio de 45 años del museo nacional de arte; y el porcentaje de visitantes étnicamente diverso es casi tres veces mayor que en otros museos de arte de todo el país.

The Broad también sigue atrayendo a una gran audiencia familiar, con casi el 80 por ciento de los visitantes que dicen tener muy poco o un modesto conocimiento de arte contemporáneo. Desde que The Broad abrió, la experiencia urbana a lo largo de Grand Avenue ha prosperado. El tráfico peatonal aumentó visiblemente, y la vida en la calle se ha expandido exponencialmente con locales móviles de comida, músicos callejeros que aparecen a diario y los restaurantes del área que extienden sus horarios de atenciòn. Esto ha sido un gran beneficio para la comunidad local ubicada alrededor del museo.» Diller Scofidio + Renfro

Fotografías: ©Iwan Baan excepto foto aérea ©Jeff Duran

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Marcelo Gardinetti
Marcelo Gardinetti

Arquitecto, editor y director de Tecnne desde 2011.
Investigador en teoría y crítica de la arquitectura moderna y contemporánea.
La Plata, Argentina.
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6679-7951

Artículos: 1216

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