Le Corbusier y el mobiliario para la Villa Church: diseño interior y continuidad espacial en la arquitectura doméstica moderna

El diseño de mobiliario desarrollado por Le Corbusier para la Villa Church constituye un ejemplo representativo de la integración entre arquitectura, interiorismo y producción material dentro del ideario moderno. En este proyecto doméstico, el mobiliario se concibe como un componente estructural del espacio habitable, organizado a partir de criterios de modulación, racionalización funcional y economía formal. Las piezas proyectadas responden a una lógica constructiva precisa y se articulan con la configuración espacial de la vivienda, estableciendo una continuidad entre envolvente arquitectónica y equipamiento interior. Esta aproximación evidencia la concepción corbusierana del mobiliario como extensión de la arquitectura, donde los objetos se integran al sistema espacial mediante proporciones, materiales y disposiciones funcionales coherentes con la organización general del proyecto. El caso de la Villa Church permite analizar la relación entre estandarización, ergonomía y forma arquitectónica, aspectos centrales en la reflexión sobre el diseño doméstico en la modernidad.

Mobiliario para Villa Church en Villa d’Avray, Le Corbusier, Pierre Jeanneret y Charlotte Perriand

“ la evolución del tiempo moderno nos tiene que conducir a introducir la arquitectura en la casa, y es allí donde está la revolución considerable; en la valoración individual de las cosas por las que un hombre pretende encontrar en su casa aquello que le toca personalmente, en lo que ve cuando ya no está sometido a un trabajo que se le encarga, sino que puede probar a través de sus propias facultades espirituales, los medios de manifestar sus preferencias, sus gustos, su concepto, la invención del espíritu libre” Le Corbusier, Oú en est l’architecture?, L’architecture vivante, 1927.

Marcelo Gardinetti | 30 de mayo de 2013

El sillón basculante, el sillón individual y la Chaise longue, diseñados de manera experimental por Le Corbusier, Pierre Jeanneret y Charlotte Perriand1 para la Villa Church trascendieron como modelos icónicos del diseño moderno. Estos muebles fueron elaborados para consumar el interior de la Villa Church en Villa d’Avray, obra construida en 1928 por Le Corbusier y Pierre Jeanneret en las afueras de París, que fue demolida hace varios años. Los muebles de Villa Church fueron prototipos experimentales de diseño, progresados para la presentación al público en el salón de otoño de 1929.

El sillón basculante se compone de una estructura de acero pulido, asiento y respaldo rellenos de poliuretano y apoyabrazos que se ensanchan a medida que avanzan hacia el frente del sillón. El respaldo esta sostenido por un eje metálico que lo atraviesa en horizontal por encima de la mitad de su altura, elemento que permite el efecto basculante que da nombre al sillón. El sillón individual se dispone con una estructura metálica envolvente en acero metalizado que se complementa con una serie de cojines individuales que componen el asiento, el respaldo y los laterales.

La Chaise Longue es el diseño más característico de Le Corbusier y Charlotte Perriand. Su estética industrial conjugada en la comodidad que concede su forma, convierte este elemento en una pieza singular del diseño industrial del siglo XX. El cuerpo principal se estructura con dos caños tubulares metalizados, uno semicircular y otro de perfil ergonómico, apoyados sobre una base de tubo metálico sección gota soportada por cuatro patas. La forma curva del caño inferior permite a la Chaise Longue adoptar distintas posiciones de descanso. El colchón  y el apoyacabezas están revestidos en cuero y rellenos de poliéster.

Estas piezas de diseño intemporal fueron fabricadas por la firma Thonet a partir de 1930 y por la firma Cassina a partir de 1965, producidos bajo licencia de la Fundación Le Corbusier.

Marcelo Gardinetti

Le Corbusier, Villa Church ©FLC-ADAGP

Le Corbusier mobiliario Villa Church

Notas:

1 “Durante la exposición del Salón de Artistas Decoradores de París en Otoño de 1927, una joven inquieta, recién salida de la escuela de Artistas Decoradores de París, se presentaba en el atelier de la Rue de Sèvres para solicitar a Le Corbusier un trabajo en su despacho. La joven de apenas 23 años, que se declaraba “inhumana”, como la película surrealista de Marcel L’herbier, que llevaba el pelo ‘à la garçon’ y en su cuello un collar de bolas de acero cromado a las que llamaba rodamientos, obtuvo la respuesta más conocida de su paso por la historia de la arquitectura: ‘Lamentablemente, aquí no bordamos cojines’. Los estudiantes de últimos años de la Union Centrale des Arts Décoratifs exponían habitualmente sus trabajos en stands. El del salón de 1927 era el segundo que Perriand diseñaba a título propio y se titulaba Bar sous le toit. En él se reproducía el espacio que Perriand había diseñado para el salón de su casa en el ático de la plaza Sant Sulpice en París. Se trataba de una evidente subversión de espacios que consistía en llevar al ámbito doméstico uno de los lugares más populares entre la clase media y el ambiente intelectual de la época: el bar. Este, convertido en salón informal para tomar una copa en casa, era un atentado a las “buenas costumbres” y las convenciones sociales de la burguesía francesa de la época. Además, el evidente predominio del metal y las formas ligeras y lineales completaban la imagen de modernidad que Perriand quería manifestar a través de su stand, por este motivo invitó a Le Corbusier a verlo, a manera de carta de presentación, aquel día en que se presentó en la Rue de Sèvres. Las reacciones no se hicieron esperar, recibió excelentes críticas por parte de las publicaciones especializadas, y lo que es mejor, recibió una llamada de Le Corbusier para que se incorporara como parte del equipo de la Rue de Sèvres. La llegada de Perriand al Atelier responde a una necesidad imperativa de traducir esta revolución espacial al ámbito del usuario, no solo modificando la forma sino en consecuencia del uso del espacio, donde hasta ahora Le Corbusier había tenido apenas incursiones experimentales. El programa chaises, tables, casiers (planteado como eje central del pabellón de L’esprit nouveau) encarnaba esta intención de enfocarse en el estudio del equipamiento como representación del nuevo uso del espacio doméstico y a la vez de la construcción de este nuevo usuario: el hombre moderno.” Cruz, Monica, “Charlotte Perriand y el Equipamiento de la habitación moderna” dearquitectura 03. 2008, 138

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