Sevilla, habitar el pasaje

Sevilla propone transformar un puente en un espacio de actividad cívica, vinculando dos centros públicos ubicados en ambas orillas del río: por un lado, una fábrica de tabaco reciclada en museo con plaza y auditorio para 450 personas; por otro, una nueva mediateca en voladizo. La estructura conceptual del puente articula dos capas: en la superior, un paisaje vegetal que genera sombra y amortigua el ruido urbano, y en la inferior, una senda peatonal flanqueada por cafés, vendedores y espacios de exposición. La propuesta no solo redefine el puente como infraestructura de paso, sino que lo transforma en un escenario de vitalidad urbana y contacto ciudadano, consolidando la coexistencia entre la Sevilla medieval y su expansión contemporánea
