ARQUITECTURAArtículos

Richard Meier, pantallas y transparencias


Rachofsky House, Richard Meier

La obra de Richard Meier trasciende a finales de la década del 60 del siglo pasado, cuando su trabajo fue incorporado en la exposición “Five Architects” organizada en 1969 y en el posterior libro publicado en 1972. El denominador común entre estos arquitectos era su vocación por la relectura del lenguaje racionalista orientada en las cuestiones formales. También su devoción por obras de la modernidad como las casas de Rietveld, los trabajos de Giuseppe Terragni y fundamentalmente de las Villas puristas de Le Corbusier, en un momento donde germinaban los cuestionamientos a los principios fundamentales de la arquitectura moderna. En esos años, la obra de Meier se focaliza en indagar variantes que surgen del contraste entre planos horizontales y verticales, establecidos sobre una retícula estructural que facilita la dialéctica ente muros y los criterios de transparencia literal y fenomenal promulgados por Colin Rowe. La casa Rachofsky fue proyectada en 1991, y en esta obra, Meier mantiene vigente muchos de los intereses proyectuales de aquel momento.

Raschofsky house Richard Meier Tecnne

El diseño explora con diferentes grafías las articulaciones de la vida cotidiana y la relación de la arquitectura con el paisaje. Este ejercicio se escuda en un programa que guarda cierta similitud con los requerimientos que enfrento Le Corbusier en la casa La Roche, una positiva flexibilidad para la exploración de nuevas relaciones entre el arte y la vida doméstica. La casa se formula como una convención geométrica compuesta por entidades opacas y transparentes. La espacialidad resulta invadida por las cualidades de la luz y el dominio visual, que es limitado o extendido de acuerdo a las necesidades del juego arquitectónico1.

El cuerpo de la casa se instala en el centro del terreno. Su volumetría se estructura en dos ejes perpendiculares. El primero lo formaliza el ingreso, que atraviesa el volumen desde el exterior hasta el jardín. En sentido opuesto, tres hileras de columnas definen los espacios de circulación y los espacios habitables.

Las tres capas que componen el juego sincrónico de la elevación se individualizan desde el exterior. La primera capa la constituye el muro que flota sobre el frente del volumen. Por detrás, la trama de pilotis se eleva desde el suelo hasta esconderse detrás de la pantalla. La última capa la establece el plano ciego que asoma detrás de los pilotis. La secuencia de telones paralelos contiene elementos de cierre transparentes entre los planos verticales opacos, propiciando una iluminación de carácter intimista.

Debajo del plano flotante se oculta el acceso formal a la vivienda. En la cara opuesta, la transparencia funde el límite entre interior y exterior, haciendo visible el parque desde cualquier ángulo de la casa. La planta baja aloja los servicios y actúa como basamento. El elemento articulador de la casa es la doble altura sobre la sala de estar del primer piso. Una serie de cajas flotantes y balcones convergen envolviendo el espacio, que resulta absorbente a una asociación con la naturaleza. Las circulaciones verticales se ubican en los extremos opuestos del eje de circulación horizontal, detrás de la pantalla de fachada. Sobre uno de los lados, una escalera helicoidal permite el acceso directo al dormitorio principal. En el otro, una escalera de dos tramos conduce a las áreas privadas. El descanso en voladizo que asoma en un extremo de la pantalla delata la transición entre el suelo y el estar.

En el interior, otro juego de pantallas se esparce sobre el terreno en sentido perpendicular a la casa. Un muro blanco tramado ubicado sobre uno de los lados del jardín oculta la escalera que vincula el terreno con el primer piso. En el lado opuesto, otro plano más pequeño de color gris y textura pétrea divide en dos el natatorio. El juego de entidades se consuma en el cubo blanco ubicado al final del jardín, donde se alojan los equipos mecánicos. Los muros revestidos con paneles de aluminio blanco, modulados en una trama neutra que consolida la grafía racionalista. Los montantes de carpintería no coinciden con esa trama atendiendo la disposición de columnas y muros, para establecer la diferencia entre la escenografía y el espacio habitable.

La casa explora de manera radical la relación entre público y privado. El contraste entre pantallas y transparencias compone una semántica purista que discurre sobre la introversión de la vida doméstica. El progreso de la ordenación interior afirma un juego espacial que se apoya en el plano de fachada para extenderse con interés hacia el lado opuesto, donde se diluye hasta fundirse en la naturaleza.

Marcelo Gardinetti, septiembre de 2014©

Rachofsky House

Situada en un paisaje suburbano, esta casa-museo privado está anclada al suelo por un podio revestido de granito negro que se extiende tanto delante como detrás del cuerpo principal del edificio. La forma blanca de la casa flota sobre los pilotis sobre el podio como un plano opaco, atravesado por una serie de aperturas discretas. Una sucesión de capas espaciales se aleja de esta tensa superficie para acomodar los principales volúmenes de la casa. La elevación frontal metálica que protege el volumen vivo da paso en las elevaciones norte y oeste a muros cortina tensos que, junto con el frente opaco, inflexionan el espacio interior en capas hacia un pequeño cuerpo de agua al suroeste. Dos láminas de agua -una piscina reflectante y otra de natación- penetran en el podio de la parte trasera de la casa. La piscina, más una casa cúbica de la piscina y una pared baja, terminan efectivamente el trabajo del sitio en el extremo occidental. Dos escaleras separadas dan acceso a las tres plantas de la casa: una escalera de caracol cerrada hacia el sur y una escalera abierta hacia el norte. Este contraste entre la circulación privada y pública se repite sistemáticamente en la organización de los volúmenes internos. Así, la escalera pública que se abre desde el vestíbulo de la galería conduce directamente a la sala de estar de doble altura en el primer piso, mientras que la escalera privada cilíndrica asciende a la biblioteca en el segundo piso y el dormitorio principal en el piso superior. Dos volúmenes separados en el tercer piso, un estudio suspendido y una sala de ejercicios, ofrecen vistas del volumen de la vivienda y del jardín. Todas las paredes de vidrio que están expuestas a la luz occidental de ángulo bajo están protegidas por persianas eléctricas. Las escaleras que dan acceso a la piscina y a la azotea, junto con un garaje para dos coches bajo la suite de invitados en el lado sur de la casa, completan el repertorio simétrico. El exterior de la casa está revestido de paneles de aluminio esmaltado en blanco con ventanaje de aluminio y acristalamiento aislado. 

© Richard Meier

Notas:

1 Meier desarrolló ciertas tácticas de trabajo con elementos de diseño y procedimientos operativos que se vuelven constantes y consistentes a través de un amplio espectro de diseños y tipos de edificios, formando así una firma `estilo’. El estilo de Meier involucra la interacción de motivos y temas espaciales y sintaxis formal. Un motivo espacial se define como un concepto abstracto general que no tiene una forma específica pero que puede ser tomado como premisa subyacente para el desarrollo de un diseño. Los temas espaciales son restricciones extraídas de las lecturas del contexto que especifican los desideratos de diseño definidos sin especificar una forma particular. Una sintaxis formal realiza los desideratos previamente inespecíficos en una forma geométrica específica (Peponis et al, 2003). La sintaxis de Meier incluye elementos como “escaleras y rampas”, “piel cuadrada de esmalte blanco”, “barandillas náuticas”, “acristalamiento expansivo con montantes de aluminio”, “bloques de vidrio”, “curvas de piano” y “brise-soleil”, lo que confiere a sus edificios una estética “maquinal” (Rykwert, 1991; Hutt, 1999). Los temas de Meier incluyen: modulación y proporcionalidad, estratificación, inversión y fenómenos gemelos, promenade architecturale, ‘incoloro’ del blanco para desmaterializar la estructura y los materiales de construcción para enfatizar una situación de universalidad y un diseño de contextualidad vinculado más a un proceso ideal abstracto y menos al contexto real (Cassarà, 1999; Dahabreh, 2006). Saleem M. Dahabreh, Douglas House: The Formation of a language, Conference Paper, Proceedings of the Ninth International Space Syntax Symposium Edited by Y O Kim, H T Park and K W Seo, Seoul: Sejong University, 2013

Fotografías:   Interiores: ©Jules Gianakos / Exteriores: ©Douglas Newby / Portada: ©Richard Meier

Artículo relacionado: Casa Hanselmann

TECNNE  |  Arquitectura + contextos


 

Comment here