El artículo examina la Casa Julián Martínez de Le Corbusier, abordando el problema de cómo trasladar los principios de la arquitectura moderna a un contexto doméstico específico, donde programa, clima y sistema constructivo deben integrarse en una síntesis operativa. La obra se analiza a partir de la aplicación de los cinco puntos corbusieranos, donde los pilotis, la planta libre y la fachada independiente reorganizan la relación entre estructura y cerramiento. La modulación geométrica ordena la disposición interior, mientras que la terraza y la apertura controlada de vanos introducen una relación regulada con el entorno exterior. El recorrido interior estructura la experiencia espacial mediante secuencias continuas que articulan luz, sombra y percepción del volumen. En este marco, la vivienda se entiende como laboratorio de la arquitectura moderna, donde forma y técnica convergen en una lógica racional. El artículo concluye que la Casa Julián Martínez sintetiza los principios corbusieranos en una escala doméstica, consolidando un sistema donde estructura, espacio y clima se integran en una unidad coherente del habitar moderno.
Segundo proyecto de vivienda en Argentina de Le Corbusier
Le Corbusier abandonó Buenos Aires en noviembre de 1929 con dos encargos definidos: la vivienda para Matías Errázuriz, prevista en un ámbito costero de Chile, y la casa para Julián Martínez, proyectada en la ciudad de Buenos Aires.
La casa Errázuriz se concebía para emplazarse en un entorno rural con limitaciones logísticas que impedían el transporte de materiales industrializados; en consecuencia, el proyecto adoptó un sistema constructivo basado en piedra local y madera, ajustado a las condiciones climáticas del sitio¹. Esta decisión no implicaba una renuncia a los principios formales del autor, quien sostenía que “la rusticidad de los materiales no es un obstáculo para la manifestación de un plan claro y una estética moderna”². El 24 de abril de 1930, Le Corbusier remitió a Errázuriz siete planos junto con dos cartas en las que precisaba aspectos técnicos del proyecto, al tiempo que recomendaba la intervención de Vilar para una adecuada interpretación gráfica³. Posteriormente, Vilar y Errázuriz se reunieron el 29 de mayo⁴, acordando avanzar con la ejecución. Dado que ambos residían en Buenos Aires, Errázuriz convocó a Carlos de Landa para materializar la obra; sin embargo, los presupuestos presentados resultaron elevados, lo que condujo, tras un período de evaluación, al abandono del proyecto⁵.
En paralelo, Julián Martínez encargó a Le Corbusier el diseño de su vivienda por sugerencia de Victoria Ocampo, con quien mantenía una relación personal. Martínez residía en un departamento que no satisfacía a Ocampo⁶, quien promovió la construcción de una casa en el terreno adquirido por él en la intersección de Avenida de los Incas y Freire⁷, en el barrio de Belgrano.


Le Corbusier, la casa de Julián Martínez
La gestión del encargo fue asumida por Victoria Ocampo, quien definió con precisión las condiciones programáticas: una unidad de un dormitorio, articulada en torno a una sala de dimensiones amplias, complementada con cochera y piscina, cuya implantación debía resolverse en el fondo del lote. El proyecto fue desarrollado por Le Corbusier en su estudio de la rue de Sèvres, en París. El lapso prolongado entre el encargo y la recepción de los planos en Buenos Aires, superior a un año, puede interpretarse en relación con la experiencia previa del arquitecto en la vivienda de la propia Ocampo, que habría incidido en una elaboración más cautelosa del proyecto.
El terreno adquirido por Julián Martínez presentaba una geometría irregular, definida por un muro posterior oblicuo respecto de los linderos laterales, lo que generaba una asimetría en la longitud de sus lados. Frente a esta condición, Le Corbusier propuso un volumen compacto de dos niveles, inscrito entre los tres muros medianeros, con un único frente libre orientado hacia el interior del predio. La organización en planta responde a una modulación proporcional de 1,5:1 en el sentido transversal, estructurada a partir de un eje virtual materializado por una serie de cuatro pilotis equidistantes, dispuestos con un leve retiro respecto tanto del plano de fachada como del límite posterior. Estas columnas constituyen el único sistema portante autónomo para los entrepisos y la cubierta, mientras que el resto de la estructura se resuelve mediante el apoyo directo sobre los muros laterales existentes, estableciendo una relación híbrida entre estructura independiente y soporte murario continuo.

Le Corbusier, Casa Julian Martinez
En ambos niveles, el módulo de menor dimensión concentra las áreas de servicio y los dispositivos de circulación vertical, estableciendo una zonificación clara entre espacios servidos y servidores. La conexión entre los tres niveles se resuelve mediante dos escaleras de caracol: una de mayor diámetro, ubicada hacia el frente, que articula el acceso con la sala del primer nivel y la terraza; y otra de menor escala, situada en el ángulo posterior derecho, destinada a la vinculación interna de las áreas de servicio. Esta duplicación del sistema de circulación introduce una lectura funcional diferenciada, al tiempo que refuerza la autonomía relativa de los distintos sectores del programa.
El módulo mayor, en contraste, alberga los espacios principales de la vivienda, organizados en una secuencia vertical que responde tanto a criterios funcionales como compositivos. En planta baja se dispone una cochera doble, mientras que en el primer nivel se ubican la sala de estar y el dormitorio, configurando el núcleo habitable. Sobre este último, en el nivel de terraza, se emplaza la piscina, cuya posición no solo responde a una lógica de aprovechamiento del plano superior, sino que también establece una relación directa con la estructura portante subyacente. La altura del área social se incrementa en medio módulo respecto de la planta baja, operación que enfatiza el volumen principal dentro del conjunto y cualifica la espacialidad interior, introduciendo una variación seccional que jerarquiza los ambientes de uso predominante.

El acceso a la vivienda se formaliza mediante el muro curvo correspondiente a la escalera principal, cuyo desarrollo emerge por debajo del volumen elevado y actúa como elemento de transición entre el plano del terreno y la caja arquitectónica. Este cuerpo cilíndrico mantiene su continuidad visual en el primer nivel, perceptible detrás del plano de vidrio que resuelve la totalidad de la fachada. La operación introduce un contraste deliberado entre geometrías, en el que la forma curva atraviesa la ortogonalidad del volumen principal, configurando una tensión compositiva recurrente en la obra de Le Corbusier, donde elementos autónomos se articulan mediante oposición para reforzar su presencia recíproca.
En el nivel social, la modulación estructural definida por la línea de pilotis organiza la separación entre el área principal y los servicios. La sala ocupa la totalidad del frente, estableciendo una relación directa con el exterior a través del cerramiento continuo de vidrio, mientras que el dormitorio se dispone hacia la parte posterior, parcialmente oculto por un mueble bajo que introduce una división sin interrumpir la continuidad espacial. La iluminación de este sector posterior se resuelve mediante una concavidad practicada en la losa de cubierta, en cuyo perímetro se disponen las aberturas. Este recurso no solo garantiza el ingreso de luz natural, sino que incorpora la piscina en el espesor de la cubierta, permitiendo su visualización desde el dormitorio a través de superficies vidriadas, en una operación que remite al proyecto de Adolf Loos para Josephine Baker⁸.
Los planos definitivos fueron enviados a Martínez el 3 de diciembre de 1930, acompañados por una carta en la que Le Corbusier describía el dispositivo principal del proyecto: la “linterna invertida” que configura el techo del jardín, donde se aloja la piscina. Este elemento, definido por un arco cóncavo, permite la iluminación homogénea de los espacios ubicados en la parte posterior, al tiempo que integra la piscina como un volumen independiente suspendido respecto del fondo de la concavidad⁹. La solución incorpora además instalaciones complementarias vinculadas al uso recreativo y al acondicionamiento físico.
El proyecto condensa el programa en un único volumen abstracto, definido por la regularidad del sistema estructural y entendido como un contenedor continuo, cuya espacialidad interior se organiza a partir de variaciones puntuales. En este contexto, la “linterna” introduce una operación específica sobre la envolvente, alterando la lógica ortogonal mediante una depresión en la cubierta que permite alojar la piscina sin sobresalir del plano de la terraza, al tiempo que asegura una iluminación indirecta sobre el dormitorio.
El plano de vidrio del nivel principal remite al esquema del ventanal continuo desarrollado en la casa Citrohan, donde una única fuente de iluminación se extiende a lo largo de toda la fachada para garantizar una distribución uniforme de la luz. La duplicación de escaleras de caracol establece una diferenciación funcional entre servicio y recepción¹¹; la principal adquiere un carácter plástico que, como en la Villa Stein y la Villa Savoye, se manifiesta como un volumen autónomo, aunque en este caso se proyecta hacia el exterior, reforzando el contraste con la horizontalidad del prisma y señalando el acceso. Una operación análoga se reconoce en la intervención realizada al año siguiente en el departamento Beistegui en París.

Le Corbusier Casa Julian Martinez ©Andrés Garcia
El mobiliario se concibe como un sistema instrumental orientado a la organización y clasificación del espacio interior¹². En coherencia con los principios de estandarización y racionalización funcional, Le Corbusier proyecta una serie de componentes fijos que, integrados a la arquitectura, asumen simultáneamente funciones de equipamiento y de delimitación espacial. Estos elementos, más próximos a dispositivos constructivos que a objetos autónomos, permiten establecer distintos grados de compartimentación sin recurrir a particiones convencionales, manteniendo la continuidad del volumen interior.
En la correspondencia dirigida a Martínez, el arquitecto precisa el carácter de estos sistemas, definidos como “casilleros estándar” que actúan como cerramientos o semicerramientos, dotados de instalaciones accesibles desde uno u otro lado. La propuesta incorpora, además, la posibilidad de adaptar dichos módulos a requerimientos específicos, en función de programas de uso detallados —percheros, estanterías para indumentaria o almacenamiento de blanquería—, lo que evidencia una concepción flexible dentro de un marco tipificado. Asimismo, se plantea la provisión seriada de estos componentes a través de Thonet, con sede en París y presencia en Buenos Aires, lo que introduce una articulación entre diseño arquitectónico y producción industrial, en la que el mobiliario se integra al proyecto como una extensión del sistema constructivo¹³.


Le Corbusier sugirió a Martínez establecer contacto con Vilar con el fin de organizar la eventual materialización de la obra14, y de manera complementaria remitió a este último una comunicación informando el envío de los planos15. No obstante, no se dispone de registros que confirmen la concreción de dicho encuentro, ni documentación que permita precisar las razones por las cuales Martínez decidió no avanzar con la ejecución del proyecto.
En consecuencia, la casa Martínez se incorpora al conjunto de propuestas no construidas desarrolladas durante el itinerario americano del arquitecto16. La estadía de Le Corbusier en Argentina no produjo, en su contexto inmediato, un impacto significativo en el medio local; sin embargo, su alcance crítico se consolidó con el transcurso del tiempo, particularmente a partir de la publicación de Precisiones respecto a un estado actual de la arquitectura y del urbanismo, donde el autor sistematiza y amplía sus postulados teóricos en materia arquitectónica y urbana. Este texto establece una continuidad conceptual con Hacia una arquitectura, al tiempo que profundiza en la formulación de un marco doctrinario que articula forma, técnica y ciudad desde una perspectiva integral.
Marcelo Gardinetti

Notas:
1 “No había lugar para un planteamiento maquinista debido a la imposibilidad de transportar los materiales modernos. El arquitecto se vio forzado a pensar desde la óptica de la piedra, la madera, el clima y el paisaje del lugar” (Curtis,1987,113)
2 Le Corbusier, «Oeuvre complete 1929-1935», vol. 2 1935. (Basel: Birkhauser, 1995), 45
3 Carta de Le Corbusier a Errázuriz, 24 de abril de 1930, en (Vazquez,2001,68)
4 Carta de Antonio Vilar a Le Corbusier, 30 de mayo de 1930, en (Vazques,2001,68)
5 “Considerando que Matías Errázuriz vivía en Buenos Aires y Antonio Vilar también, es lógico pensar que Carlos de Landa era una persona idónea para tomar en sus manos el proyecto. Chistiane Crasemann explica que Sergio Larraín, en una entrevista, le comentó que los planos fueron presupuestados por dos arquitectos chilenos que llegaron a un costo demasiado elevado, lo que hacía aconsejable abandonar el proyecto” (Vazquez,2001,68)
6 “El departamento estaba en una casa de tres pisos, nueva y fea. Con la tristeza que correspondía a su fealdad. (…) se componía de cuatro piecitas, un baño y una minúscula cocina. Cuando entré allí, una tarde de invierno, no existían otros muebles que un diván, un escritorio y una silla, en el primer cuarto; una cama, un espejo y una salamandra encendida en el segundo. El único lujo era una espléndida manta de vicuña que cubría toda la cama.” Victoria Ocampo, Ocampo, Victoria, Autobiografía III. Figuras simbólicas. Medida de Francia. Sur y compañía, 2.a ed. Buenos Aires: Victoria Ocampo, (2006) citado en (Chikiar Bauer, 2016)
7 “J. compró un terreno en Belgrano, en la Avenida de los Incas.” ibidem
8 “La relación con el proyecto de Adolf Loos para Josephine Baker es más que evidente. Y sugestiva la presencia en Buenos Aires, en el momento de concepción de la idea, de la propia Josephine –le petit oiseau noir–, a quien Le Corbusier alude repetidas veces con deleite y admiración.” (Liernur,2008,117)
9 Carta de Le Corbusier a Julián Martínez, 3 de diciembre de 1930, (Otero, 1992,43)
10 “Las villas de Le Corbusier no dependen ni de la articulación espacial ni plástica: el aire pasa a través de ellas! El aire es un elemento constitutivo. «…» Hay un único espacio indivisible. Los elementos intermedios que separan el interior del exterior se disipan y desaparecen.” Gideon, Sigfried: “Bauen in Frankreich”, Berlín (1928), 8, citado en (2015,366)Rojo,
11 “Ud. observará que las dos escaleras de caracol permiten separar muy claramente el servicio de la recepción.” Carta de Le Corbusier a Julián Martínez, 3 de diciembre de 1930, (Otero, 1992,43)
12 “Para Le Corbusier, el mobiliario como expresión de la identidad individual y del estatus social debe sustituirse por un sistema de “herramientas” al servicio de las necesidades domesticas diarias, caracterizadas por la regularidad, la homogeneidad y la estandarización” (Rojo,2015,100)
13 Carta de Le Corbusier a Julián Martínez, Ibidem
14 “Como yo le había dicho en oportunidad de mi estadía en Buenos Aires, el Señor Vilar tiene una relación con nosotros para la ejecución de nuestros trabajos en Argentina. ¿Quiere Ud. consultarlo con los planos que Ud. habrá recibido?: él es el que podrá realizar la construcción proyectada.” Ibidem
15 “Adjunto le envío el duplicado de la carta escrita este mismo día a Julián Martínez. Pienso que Ud. realizará sin tardanza esta construcción conforme a nuestros acuerdos. Para los honorarios, Ud. encontrará adjunta una lista. Quizá pueda Ud. exponer nuestros planos a los Amigos del Arte por intermedio de la Sra. Ocampo.” Ibidem
16 “Los otros proyectos para clientes americanos que Le Corbusier produjo en la primera mitad de los años treinta tampoco llegaron a materializarse. De todos ellos, el pabellón para Julián Martínez es el único que tuvo una base contractual sólida y al que Le Corbusier respondió con un proyecto acabado. Se ignoran las causas del frustrado desenlace del proyecto y es muy probable que sean debidas a cuestiones personales del cliente.” (Lapunzina,2015,1136)
Bibiliografia:
Chikiar Bauer, Irene, “Virginia Woolf y Victoria Ocampo: el arte de conjugar modernismo con una domesticidad sin constricciones” Revista de Culturas y Literaturas Comparadas, Volumen 6 – Año 2016
Coire, Carlos, “Le Corbusier en Buenos Aires 1929”, Separata del N° 107 del Boletín Informativo de la Sociedad Central de Arquitectos. SCA. Buenos Aires. (1979)
Cohen, Jean-Louis (Ed.), “Le Corbusier Le Grand” (Londres, Phaidon, 2008)
Curtis, William J. R. “Le Corbusier, ideas y formas” (Madrid: Blume, 1987)
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Lapunzina, Alejandro, “Crónica de un desencuentro: Le Corbusier en las Américas”, en Torres Cueco, Jorge (ed.) “Le Corbusier 50 años después”, (Valencia: Editorial Universitat Politècnica de València, 2015), 1132-1147
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Liernur, Francisco, con Pablo Pschepiurca, “La red Austral. Obras y proyectos de Le Corbusier y sus discípulos en la Argentina” (Bernal: Universidad Nacional de Quilmes, 2008)
Liernur Pancho y Pablo Pschepiurca, “Precisiones sobre los proyectos de Le Corbusier en Argentina 1929/1949” Summa N°243 (1987), 40-55
Queiroz, Rodrigo, “El contacto entre el espacio moderno y el paisaje suramericano: Le Corbusier en 1929” dearq 12, (2013), 10-15.
Segre, Roberto, “Le Corbusier, Los viajes al Nuevo Mundo: cuerpo, naturaleza y abstracción” Brasil 2006, IAT, editorial online, diciembre 2015 (2015)
Ocampo, Victoria, “correspondencia” Revista Sur N°347 (1980)
Ocampo, Victoria, Autobiografía III. Figuras simbólicas. Medida de Francia. Sur y compañía, 2.a ed. Buenos Aires: Victoria Ocampo, (2006)
Otero, Nestor (ed) “Ayer hoy y mañana. Testimonios” Casas N°25, Buenos Aires (1992), 43
Rojo de Castro, Luis, “Le Corbusier y el surrealismo. Paris 1920-1930” (Buenos Aires: Diseño Editorial, 2015)
Vazquez, Claudio, “La Casa Errázuriz de Le Corbusier, cronología del proyecto” ARQ N°49 (2001), 66-69
Fotografía de portada: ©Dionisio Gonzalez
Renders: ©Fabricio Contreras Fabrik Visual Studio / ©Arq. Andrés García
Cite: Gardinetti, Marcelo «Le Corbusier en Buenos Aires, casa Julián Martínez» Tecnne 22-03-2021 https://tecnne.com/arquitectura/le-corbusier-en-buenos-aires-casa-julian-martinez/
Resumen:
- La casa Martínez: Fue encargada por Julián Martínez por recomendación de Victoria Ocampo. Le Corbusier propuso un pequeño edificio de dos niveles con una modulación y organización espacial muy clara.
- Características destacadas de la casa Martínez:
- Planta modular con espacios de servicio y circulación vertical diferenciados
- Escalera curva que asoma al exterior como elemento plástico
- «Linterna» en la cubierta para iluminar indirectamente el dormitorio y alojar la piscina
- Fachada de vidrio que cubre toda la planta social
- Mobiliario concebido como elementos fijos que compartimentan el espacio
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