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Le Corbusier en Buenos Aires, Ciudad de los Negocios

Le Corbusier en Buenos Aires, tecnne

“Nuestro vapor, después de catorce días de navegación, ha perdido una o dos horas en Montevideo. Tanto es así que, en lugar de llegar a Buenos Aires de día, he llegado de noche. «…» De repente, más allá de las primeras balizas iluminadoras, he visto Buenos Aires. El mar liso, llano, sin límite ni a derecha ni a izquierda; encima, vuestro cielo argentino tan lleno de estrellas; y Buenos Aires, esta fenomenal línea de luz, empezando a la derecha hasta el infinito y huyendo hacia la izquierda hacia el infinita, a ras del agua. Nada más, salvo, en el centro de la línea de luces, la crepitación de una luz eléctrica que expresa el corazón de la ciudad. ¡Esto es todo! Buenos Aires no tiene nada de pintoresco, ni variedad. Simple encuentro de la pampa y del océano, en una línea iluminada de extremo a extremo”1.

Buenos Aires en el siglo XIX

A partir de la última mitad del siglo XIX, la ciudad Buenos Aires tuvo un crecimiento demográfico significativo. En 1860 contaba con una pequeña planta urbana que comenzó a crecer radialmente a partir del puerto de Buenos Aires2. La promulgación de la ley de inmigración en 1876, produjo un importante aumento poblacional que acentúo el crecimiento desordenado3.

El área norte, donde se encontraban los terrenos más altos y mejores servicios de transporte, tuvo un crecimiento regular donde se asentó la población de mayores recursos4.  “La expansión ferroviaria permitió el rápido desarrollo de suburbios ricos que se formaron a partir de loteos en zonas de quintas alrededor de las estaciones, fenómeno que se difundió después de la epidemia de fiebre amarilla”5. La zona sur, por el contrario, a raíz del incremento en el comercio portuario y la creciente radicación industrial en zonas cercanas a las vías del ferrocarril y al riachuelo, se densificó rápidamente debido al asentamiento de trabajadores vinculados a la industria metalúrgica y frigorífica6.

En 1880 la provincia de Buenos Aires cedió parte de su territorio y la ciudad de Buenos Aires se convirtió en la Capital Argentina, impulsando la ejecución grandes obras de infraestructura urbana, la red de subterráneos, y numerosos parques públicos. La aparición de los primeros vehículos a motor densificó las calles de transporte público y la ciudad perpetuó su crecimiento radial y cada vez más desigual: “Las áreas sur y sudoeste eran para 1910 las zonas menos desarrolladas de la ciudad, donde los terrenos eran bajos e inundables. Excepto la Boca y Barracas, esta zona carecía por completo de infraestructura, y era la zona de menor valor inmobiliario, por lo que atrajo la instalación de incipientes industrias, que requerían espacio y producían olores y residuos, y permitió la construcción de viviendas para sectores más pobres”7.

En 1923 se constituye la Comisión de Estética Edilicia con el objeto de regular el crecimiento orgánico de la ciudad debatir las problemáticas edilicias básicas. La Comisión promulgó en 1925 un Proyecto orgánico que considera a la ciudad como un organismo que debe crecer de manera articulada entre sus distintas áreas, incorporar infraestructura urbana en los barrios propone y modificar el vial, incorporando una avenida en sentido norte-sur y otra sobre la costa costanera para mejorar el vínculo entre ambas zonas de la ciudad8.

La Cité des Affaires

 “Cuando la conoció [Buenos Aires], en su viaje de 1929, la llamó “la ciudad sin esperanzas” porque en su planteo, los efectos que la industrialización arrojaba sobre la ciudad no dejaría en el medio físico “ni aún la esperanza”, a menos que “reaccione y actúe”, que considere su “mal como crisis de crecimiento”, que admita “una metamorfosis [que] transforme su destino”. Y esa noción de metamorfosis condensa una idea que debía interpretar el urbanismo, ligado a un “fenómeno natural de crecimiento”, cuyas condiciones eran: “primero la fuerza, luego la geografía, después la topografía y después la palanca irresistible de las posibles valorizaciones” de la tierra urbana”9.  

El 18 de octubre de 1929, la novena conferencia de Le Corbusier en Argentina concluyó con un alegato: “Buenos Aires puede convertirse en una de las ciudades más dignas del mundo”10. Decidido a hacer “algo, porque siento algo”, apuesta a que la ciudad recupere su convivencia con el “mar”, alterando la horizontal insigne que distinguió a su llegada11.

Para Le Corbusier, el “cuadrado español”, que contenía 100 o 150 “cuadrados” de 120 metros de lado era gobernable, pero la excesiva extensión del damero la transformó en un sistema amorfo, donde la ciudad “Ya no es un organismo, es únicamente un protoplasma”. También afirma que la prospera actividad industrial y financiera en la ciudad, sumada a la importancia de su puerto, harán de Buenos Aires un destino fatalmente similar al de Nueva York y requiere de una infraestructura acorde a su futuro. Por lo tanto, propone crear una Ciudad de los negocios que concentre la actividad corporativa, y el lugar para desarrollarla es hacia el río, al que la ciudad “le daba la espalda”.

No se trata de una planificación urbana integral, sino de un proyecto de modernización que incorpora una extensión urbana complementaria al modelo de desarrollo territorial que propone la Comisión de Estética Edilicia. El lugar elegido se encuentra equidistante entre las dos estaciones de ferrocarril más importantes, Retiro y Constitución, donde llegan las mercaderías que serán embarcadas para exportar12. La “coligación de operaciones” se realiza en sentido paralelo a la barranca, a través de una red vial y otra ferroviaria que corren en paralelo con sentido norte-sur, donde “los trenes pasan, pero no se forman allí”.

Esta red de transporte enlaza dos áreas características de la ciudad: los bosques de Palermo y su zona de influencia, con el área industrial que bordea el riachuelo. Le Corbusier sostenía que el problema urbanístico de Buenos Aires estaba en el sur y que “la ciudad debía “modificar su eje central y desplazarse […] hacia Avellaneda y hacia la Boca, transformando esos dos núcleos urbanos en bases y centro de la metrópoli argentina”13.

Le Corbusier considera dos circunstancias que son favorables a su proyecto: que el suelo de la ciudad está varios metros por encima del nivel del río, y que en ese lugar el lecho del río tiene una profundidad de entre 8 y 12 metros. Por lo tanto, es posible extender la ciudad en una plataforma montada sobre pilotis por encima de las aguas del rio.

“¿Por qué he hecho esta inmensa plataforma de cemento armado encaramada sobre pilotes en las aguas del río? Porque siento una gran conmiseración hacia las gentes de Buenos Aires, bloqueados en una ciudad sin esperanza, sin cielo y sin arterias (ya me explicaré) y porque encuentro de la más elemental sensatez que la ciudad se abra al mar. La vista del mar y del cielo es un espectáculo saludable y alegre y la ciudad ha de sustraerse a la neurastenia”14.

La “Ciudad de los negocios” se compone de tres filas de cinco rascacielos de doscientos metros de altura15, que cubren el 5% de la superficie, liberando el 95% para la circulación y el estacionamiento. Cada torre puede alojar 30.000 empleados, concentrando toda la actividad corporativa. Por detrás de los edificios, en el extremo más alejado de la costa se ubica el aeropuerto, coronando el eje de composición desde la ciudad hasta el río.

Una serie bloques de viviendas articulados a 90° formando grandes patios, que se extienden en forma de “U” sobre la costa, amortiguan la transición entre la ciudad y la plataforma. Estas construcciones permiten incrementar la densidad de 400 a 3.200 habitantes por hectárea.

Aunque el proyecto incorpora varios de los conceptos que guían el desarrollo de la “ciudad contemporánea” y del Plan Voisin, Rigotti sostiene que la propuesta reúne un carácter estético, que impone su verticalidad en una planicie interminable, propiciando un contraste categórico16, junto a una densificación ordenada, que es opuesta a la dispersión urbana de baja densidad de las ciudades sudamericanas, para fortalecer su apariencia como capital de un país17.

Le Corbusier sustenta su propuesta mediante la fusión de tres temas estructurales: las técnicas constructivas, el transporte y los negocios. Las técnicas constructivas permiten formular de otras opciones de urbanización: “en lugar de inmuebles de 20 metros de altura (limite prudente de las habitaciones construidas en madera o piedra), unos inmuebles de 200 a 250 metros de altura (de fácil realización por el acero o el cemento armado), el problema cambia de color. La situación se transforma; el problema es completamente nuevo; es positivo y no negativo. Es constructivo. Conduce a operaciones de valorización de las ciudades”18.

El cambio en la velocidad de desplazamiento del hombre genera fuertes congestiones en el centro de las ciudades: el ferrocarril, “vierte multitudes en el corazón de la ciudad”, y el automóvil, origina “ríos de circulación”. La ciudad tiene que estar equipada para jugar a los negocios, “porque cada mañana, los mercados del mundo compiten entre sí y la ciudad que está bien equipada ganará. «…» Para ello debe abandonar el esquema radial y circular por otro creado a través de dos ejes perpendiculares, los que determina el nuevo urbanismo”19.

Le Corbusier demoró su regreso a París para consumar su propio encargo: “si me quedo algunos días aquí, es porque he concebido un gran proyecto: hacer de Buenos Aires (que se ofrece naturalmente a este destino) la contraparte de Nueva York. Planteo incluso el problema ¿Nueva York o Buenos Aires? Una gran idea de urbanización ha crecido en mi cabeza. La he explicado en una conferencia en la que la defendí y afirmé. Y siguiendo un destino que es ver claro y no detenerme en los obstáculos, he concebido la organización llamada “los grandes trabajos de Buenos Aires”20.  

Con el objeto de promover “demostraciones preliminares inmediatas”, Le Corbusier creó una “empresa virtual” de “Grandes trabajos” formada por dos socios, Vilar en Buenos Aires y el en Paris; también sumo a esa “organización” al estudiante de arquitectura Isaac Stock21. Antonio Vilar adhirió a la propuesta de manera textual22. Le Corbusier pensaba que las relaciones institucionales de Vilar podían ser de gran ayuda, y que los técnicos del Plan Municipal que había conocido durante su conferencia en la Asociación Amigos de la Ciudad, eran la llave para concretar su plan.

“Mientras el Plan fuera entrando en funcionamiento deberían realizarse “demostraciones preliminares inmediatas” de arquitectura y urbanismo en la ciudad y en las provincias. Constituirían el “objetivo final: los grandes trabajos de Buenos Aires”. Una “Foundations Co.” se ocuparía de cuestiones constructivas, una “oficina de estudios financieros” analizaría la realización de “aeropuerto, puerto, subterráneos, etc.” y un “Comité del Plan de B.A.” atendería la opinión pública, la prensa y la política. Ese mismo día se entrevistó con el señor Henry Walton, representante de la “Foundations Co.”, la firma importadora norteamericana señalada en el organigrama”23

Antes de partir, Le Corbusier tomó contacto con Dagnino Pastore y Della Paolera que estaban vinculados al gobierno municipal, para involucrarlos en el futuro proyecto24.  Le Corbusier volvió a París, convencido de que hará varias una gran obra en Buenos Aires25. Escribió en varias oportunidades a Vilar para seguir los avances de las negociaciones, pero obtuvo como única respuesta un telegrama fechado el 24 de mayo de 1930: “en tren de terminar el primer artículo de la campaña que proyectamos. Considero muestro programa realizable según lo conversado con hombres de negocios bien dispuestos”26.

En marzo de 1931, Le Corbusier le trasmitió su desilusión a Victoria Ocampo27; sin embargo, nunca abandonó el tema, tratando de comprometer a “amigos argentinos”. En 1934, escribe a Enrique Bullrich: “sería necesario que Ud. con Vilar y Victoria Ocampo hicieran todo lo necesario para concretar la ciudad de los negocios de Buenos Aires. Sería interesante y en realidad muy lindo proyecto si se pudieran construir esos rascacielos delante de la ciudad, sobre las tierras fiscales. «…» “Desearía no morir sin haber visto realizada la ciudad de los negocios de Buenos Aires”28.

Ese mismo año, Julio Rinaldini fue designado como secretario general del Plan de Urbanización de Buenos Aires, y Le Corbusier pensó que sería convocado para trabajar en el Plan, pero eso no aconteció. Tiempo después, le escribe para ratificar su interés de participar en el proyecto: “es el intenso deseo de participar en el proyecto de la urbanización de Buenos Aires, en el que percibo que usted es el secretario general de los Planes de Urbanización de Buenos Aires. ¿Entonces como se hace? Me parece, que, en estas condiciones, la situación será más transparente al estar en el corazón del asunto, un hombre tan sensible como usted. Yo estoy a vuestra disposición. No pido dinero; al menos en esta etapa y luego mis honorarios serán desgraciadamente muy económicos. Pero es muy necesario hacer algo. Uds. No tienen derecho a hacer, a poca monta, la urbanización de Buenos Aires. Vuestra ciudad está perdida si no toman decisiones importantes. Al ser Ud. el Secretario General tiene delante suyo la misión más bella”29.

Los intentos de Le Corbusier por ejecutar el plan chocaron con el silencio de sus interlocutores. Sin embargo, un acontecimiento fortuito refloto sus intenciones por formular el plan para Buenos Aires: el 24 de octubre de 1937, Juan Kurchan y Jorge Ferrari Hardoy, que se encontraban en París en su viaje de fin de curso, se dirigieron al Atelier 35 rue de Sévres para ofrecerse como colaboradores. Le Corbusier los recibió y les propuso elaborar un plan integral que permita ampliar los alcances de la ciudad de los negocios30. Ese día, germinaba el Plan Director de la Ciudad de Buenos Aires.

Marcelo Gardinetti

Referencias:

1 (Le Corbusier,1978,224)

2 “Hasta 1850 el crecimiento demográfico de la ciudad fue moderado, pero su composición cambió notablemente, adquiriendo mayor peso económico y social los comerciantes ingleses y franceses, que los españoles. Los sectores dominantes, criollos y extranjeros, empezaban imitar el modo de vida de las elites europeas, y comenzaron a esforzarse por darle a la ciudad, al menos en su parte céntrica, un aspecto europeo.” (Raspall, 2013,19)

3 “El enorme proceso de urbanización –digamos desde la federalización de Buenos Aires– se liga a un flujo de población migratoria, en la medida que la ciudad pasa a ser un gran polo de atracción, por su marco geográfico, por el proceso de industrialización, por el tipo de desarrollo de su infraestructura portuaria y de comunicación… e incluso por las dificultades que había para acceder a la tierra rural, las cuales fueron, indudablemente, algunas de las razones que explican el impresionante grado de implantación urbana.” (Fernández,2016,13)

4 “La construcción y extensión de las primeras líneas férreas y de tranvías a caballo entre las décadas de 1860 y 1880 contribuyó a la expansión del límite oeste del área edificada desde Entre Ríos-Callao hasta la Jujuy-Centro América (Pueyrredón), y al desarrollo de líneas continuas de edificación hasta Flores, Chacarita y Belgrano. Pero el alto costo de los pasajes en relación a los salarios de los trabajadores impedía al grueso de los inquilinos instalarse lejos de las fuentes de trabajo, y Buenos Aires siguió siendo una ciudad de peatones.” (Raspall, 2013,24)

5 (Raspall, 2013,24)

6 “Buenos Aires, inmersa en un proceso de industrialización sustitutiva de los puertos, en frigoríficos, a las fábricas textiles, en playones ferroviarios, llega a alcanzar una urbanización vertiginosa, y, con ello, altos niveles de hacinamiento, miseria y contaminación.” (Fernández,2016,13)

7 (Raspall, 2013,25)

8 “la Comisión de Estética Edilicia realiza el Proyecto Orgánico para la Urbanización del Municipio (1925), con una concepción humanística de la ciudad, tal como Camilo Sitte o Raymond Unwin, incluso Werner Hegemann, recuperando una vertiente más próxima a la “ciudad jardín” (Fernández, 2016,17)

9 (Fernández, 2016,17)

10 Segundo título de la conferencia. “Por un civismo ferviente y clarividente y por efecto de una razón de cristal, ¿Buenos Aires puede convertirse en una de las grandes capitales del mundo, una de las más dignas ciudades del mundo?” (Le Corbusier, 1978,224). Los entrecomillados de esta sección del texto corresponden a este capítulo del libro.

11 “La propuesta para Buenos Aires maduró en los 20 días anteriores al viernes 18 de octubre. Como había ocurrido con Jaussely tres años antes, también Le Corbusier, al advertir el fuerte interés por el tema, agregó a la lista original de sus conferencias el enunciado de su solución a los problemas de Buenos Aires” (Liernur,2008,95)

12 “si examinamos su “solución” para Buenos Aires veremos que esta puede articularse en torno de cuatro operaciones: 1) el desplazamiento de la ciudad hacia el sur; 2) la propuesta de una transformación paulatina de la trama; 3) el aeropuerto; 4) la Citté des Affaires.” (Liernur,1987,45)

13 (Liernur,2008,98).

14 (Le Corbusier, 1978,230)

15 “En la conferencia del 18 de octubre, Le Corbusier menciona “cinco rascacielos de doscientos metros de altura, alineados en un frente impresionante, rebozando de luz. «…» Un segundo alineamiento de rascacielos está detrás y probablemente un tercero” (Le Corbusier,1978,230); sin embargo, en el gráfico se observan tres filas de cuatro edificios cruciformes sobre la plataforma que cubre el río.

16 “A pesar de los argumentos funcionales de Le Corbusier, sus razones eran estéticas, compositivas. Ante la línea interminable y plana en la que se encuentran las pampas y el océano, se sintió inclinado a recurrir a un “gesto” vertical para realzar el perfil del Nuevo Mundo: los rascacielos del distrito financiero (cité d’affaires), una cabeza brillante que replicaba el reflejo de las luces de la ciudad sobre las aguas tranquilas del Río de la Plata” (Rigotti,2016,123)

17 “La otra lección estaba relacionada con la dispersión desordenada de las ciudades sudamericanas, incapaces de tener una forma adecuada a pesar de su baja densidad. «…» En oposición al paradigma de la ciudad jardín, recomendó una alta concentración para las capitales con el fin de potenciar su condición de corazón y cerebro de un país” (Rigotti,2016,123)

18 (Le Corbusier, 1978,203)

19 (Le Corbusier, 1978,172)

20 Le Corbusier, carta a su madre, 29 de octubre de 1929 FLC r2-163 (Maestripieri,2009,60)

21 Años después, Stock integró el cuerpo docente de la facultad de arquitectura junto a Raúl Álvarez.

22 “Estoy de acuerdo con el gráfico que Ud. ha hecho estableciendo la organización que hemos decidido crear de “Grands Trauvaux de Bs. As.” Urbanización y Arquitectura” Carta de Antonio Vilar, 13 de noviembre de 1929” (Maestripieri,2009,60)

23 “Una “Foundations Co.” se ocuparía de cuestiones constructivas, una “oficina de estudios financieros” analizaría la realización de “aeropuerto, puerto, subterráneos, etc.” y un “Comité del Plan de B.A.” atendería la opinión pública, la prensa y la política.” (Liernur,2008,103)

24 “con Dagnino Pastore discute las posibilidades de un contrato para asesorar en las urbanizaciones de ciudades del interior excluyendo explícitamente Buenos Aires.” (Gutierrez,2009,37)

25 “Pienso que haré grandes obras en Buenos Aires. «…» hay que hacer el Gran Buenos Aires, la creación más grande de la época. Una concepción que no es ordinaria, que es fantástica, razonable, sublime.” Le Corbusier, Carta de viaje, 14 de noviembre de 1929 (Maestripieri,2009,62)

26 (Liernur,1987,47)

27 “los argentinos son mudos. Yo he dejado una parte de mis fibras sensibles en el estuario del río” Carta de Le Corbusier a Victoria Ocampo, 9 de marzo de 1931 FLC 183T (maestripieri,2009,63)

28 Carta a Enrique Bullrich, 10 de agosto de 1934 FLC T2 13 22 (Mastropieri,2009,65)

29 Carta a Julio Rinaldini, 16 de noviembre de 1936 FLC (Mastropieri,2009,66)

30 “Justamente, pasaron años de la visita de Le Corbusier hasta que, en 1937, junto a los arquitectos argentinos Ferrari Hardoy y Kurchan, establecieran el Plan Director de la Ciudad de Buenos Aires. Un plan urbano, elaborado en su taller parisino durante un año de trabajo, basado en una Ville radieouse bonaerense: la topografía, la arquitectura y sus formas lo son todo, donde ganan protagonismo rascacielos agrupados y rodeados de parques y vías de tránsito. Un urbanismo que pone al suelo en perspectiva tridimensional, para organizar los edificios y la comunicación, bien impreso en la iconográfica Cité des Affaires, en una visión terrenal (de un estuario, aunque en rigor Le Corbusier lo pensara como un mar) y aérea respecto al centro de la ciudad de Buenos Aires” (Fernández,2016,17)

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