En el artículo titulado “Ya Bien Entrado el Siglo XXI ¿Las Arquitecturas del Post-Capitalismo?”, publicado en el número 187 de la revista El Croquis, Alejandro Zaera-Polo propone una lectura crítica de las transformaciones recientes en la disciplina arquitectónica. El texto se estructura como una revisión de las tendencias emergentes en la arquitectura contemporánea desde el inicio del siglo XXI, en contraposición con los paradigmas que caracterizaron la era neoliberal, particularmente con respecto al fenómeno del arquitecto mediático o «estrella». Este análisis identifica un conjunto de prácticas arquitectónicas que, en respuesta a mutaciones en los contextos socioeconómicos y tecnológicos, buscan establecer alternativas al modelo hegemónico desarrollado durante las décadas anteriores. Estas prácticas no configuran un movimiento homogéneo, sino un conjunto heterogéneo de posicionamientos que incluyen formas de activismo arquitectónico, aproximaciones populistas al diseño, un retorno crítico a la historia disciplinar, formulaciones neo-existencialistas y una revaloración de los aspectos materiales de la arquitectura. Zaera-Polo ofrece una crítica del parametricismo, entendido como una ideología estética asociada a la lógica del mercado y a la automatización formal. También subraya el papel de los nuevos medios de comunicación en la redefinición del campo disciplinar, señalando cómo estos han reconfigurado las condiciones de visibilidad, circulación y legitimación de la arquitectura, al tiempo que amplían las posibilidades de acción crítica en el contexto post-capitalista.
Tendencias Emergentes en la arquitectura: la Brújula Política en la Era Post-Neoliberal
Análisis de la “Brújula Política de la Arquitectura Global”
La Brújula Política de la Arquitectura Global, desarrollada por Alejandro Zaera-Polo y Guillermo Fernández-Abascal, constituye un instrumento analítico orientado a cartografiar las posiciones políticas de las prácticas arquitectónicas emergentes, bajo la premisa de que dichas prácticas se configuran como respuestas críticas a las lógicas consolidadas durante la era neoliberal.
Inspirada en el diagrama de Charles Jencks en Architecture 2000, pero modificando su enfoque diacrónico por uno sincrónico, la brújula se propone describir el paisaje contemporáneo a partir de una ecología relacional de posturas, prescindiendo de genealogías históricas en favor de un análisis situado en el marco de lo post-post-político. Este postura responde a la percepción de que las afinidades actuales entre oficinas que se estructuran por cercanías ideológicas, programáticas y estéticas que operan simultáneamente.
La brújula organiza doce categorías: Tecno-críticos, Tecnocráticos, Cosmopolíticos, Austerochic, Activistas, Fundamentalistas Matéricos, Constitucionalistas, Historicistas, Revisionistas, Escépticos y Populistas. Estas categorías no son compartimentos estancos, sino nodos dentro de un sistema continuo, representado espacialmente en forma circular. La proximidad entre categorías sugiere vecindades conceptuales y operativas, permitiendo entender las prácticas como configuraciones híbridas situadas entre tendencias adyacentes. Las posiciones más ortodoxas se ubican hacia el perímetro exterior del diagrama, mientras que las más híbridas tienden hacia el centro.
La ubicación que se plantea sobre cada oficina no responde a un criterio de rigor clasificatorio, sino a una lectura interpretativa y provocadora que busca activar el debate crítico en torno al posicionamiento político de la arquitectura contemporánea. Los propios autores advierten el carácter aproximativo de esta representación, subrayando su función polémica más que taxonómica.
En términos generacionales, la brújula se centra en oficinas jóvenes consolidadas en la última década, considerando que estas prácticas son más sensibles a las transformaciones recientes en los entornos sociotecnológicos y ecológicos. La herramienta apunta así a reflejar un momento de transición en el que la arquitectura se desplaza de una posición post-política hacia nuevas formas de agencia cultural y política.
Entre las implicancias más relevantes de la propuesta, destaca la afirmación de que las elecciones estéticas, materiales y metodológicas constituyen manifestaciones políticas en sí mismas. De este modo, estrategias formales como la autoconstrucción activista, el preciosismo matérico o la legibilidad populista se interpretan no sólo como decisiones proyectuales, sino como posicionamientos ideológicos frente a las estructuras de poder, representación y comunicación contemporáneas.
Asimismo, la brújula permite evidenciar la fragmentación del campo disciplinar y la proliferación de respuestas divergentes al legado del neoliberalismo. Esta diversidad se expresa tanto en prácticas que buscan resignificar la historia y la normatividad (como los Constitucionalistas o Revisionistas), como en aquellas que privilegian la contingencia, la experimentación material o la acción directa.
Finalmente, aunque no constituye una categoría explícita dentro del diagrama, el impacto de los nuevos medios de comunicación sobre las prácticas arquitectónicas es señalado como un factor determinante en la construcción de visibilidad, legitimidad y eficacia discursiva. La arquitectura contemporánea, según esta perspectiva, se redefine no sólo en el espacio construido, sino también en el espacio mediático.
Estrategias de Resistencia a la Mercantilización en la Arquitectura Contemporánea
En su lectura del panorama arquitectónico emergente, Alejandro Zaera-Polo identifica múltiples estrategias que intentan resistir la mercantilización de la arquitectura, entendida como su reducción a objeto de intercambio y valorización económica bajo la lógica neoliberal. Si bien estas estrategias comparten una voluntad de oposición, divergen en sus tácticas, relaciones con la producción y modos de agencia estética y política.
Estrategias Principales y Diferencias Operativas
- Activismo Preciosista: Centrado en la acción directa, la participación comunitaria y la autoconstrucción, esta estrategia busca recuperar la dimensión artesanal y colectiva de la arquitectura. Emplea recursos mínimos y métodos alternativos de financiación (como crowdfunding) para evitar los circuitos convencionales de encargo. Su paradoja radica en una estética preciosista —colores pasteles, formas arquetípicas— que, aunque políticamente comprometida, corre el riesgo de estetizar la precariedad.
- Fundamentalismo Matérico: Defiende una re-materialización crítica frente al espectáculo paramétrico y a la abstracción digital. Se articula en torno al objeto arquitectónico como manifestación tangible de agencia, priorizando sistemas constructivos vernáculos y relaciones directas con el usuario. Esta estrategia refuerza la dimensión física de la arquitectura, pero en ocasiones se repliega en una poética introspectiva que evita confrontar directamente las dinámicas de producción mercantil.
- Austeridad Chic / Normcore / Cosmopolítica: Estas variantes adoptan una resistencia más sistémica y procesual, utilizando la austeridad formal y la eficiencia económica como herramientas críticas. Subvierten la espectacularidad neoliberal mediante una estética deliberadamente cruda, inacabada o anónima. Lo político aquí radica en la capacidad de revelar los sistemas ocultos —económicos, ecológicos o logísticos— en los que la arquitectura está incrustada, desplazando la atención del objeto hacia sus condiciones de posibilidad.

Tendencias Emergentes en la Arquitectura: Evaluación Crítica de la Eficacia
Las estrategias agrupadas bajo Austeridad Chic, Normcore y Cosmopolítica presentan un potencial más estructural para resistir la mercantilización. A diferencia de otras formas más viscerales o simbólicas de oposición, estas estrategias:
- Interrogan las condiciones de producción y circulación, no sólo el resultado arquitectónico.
- Ofrecen modelos replicables, sostenibles y discretos que pueden operar sin depender de condiciones excepcionales o subvenciones externas.
- Activan nuevas formas de representación, alejadas del fetichismo del objeto, que favorecen una lectura crítica y situada de la arquitectura en sus redes materiales y simbólicas.
Por el contrario, aunque el Activismo Preciosista enfatiza la agencia local y la acción directa, puede ser absorbido como estética de la resistencia en contextos donde lo precario se vuelve objeto de deseo cultural. Su sostenibilidad, además, depende de economías marginales y no siempre logra escapar del espectáculo.
El Fundamentalismo Matérico, por su parte, se sitúa entre la resistencia expresiva y la revalorización sensorial del objeto. Su mayor debilidad reside en su focalización en la forma material, lo que puede limitar su eficacia para desmontar los dispositivos económicos e institucionales que sostienen la mercantilización.
La «Vuelta a la Historia» y el «Paramétrico Crítico» como Estrategias Post-Neoliberales
Alejandro Zaera-Polo identifica dos estrategias emergentes en la arquitectura contemporánea que responden, desde frentes distintos, al agotamiento del modelo neoliberal: una “vuelta a la historia” como afirmación disciplinar, y una exploración crítica de la tecnología, conocida como “paramétrico crítico”. Ambas buscan superar la arquitectura espectacular y vacía del capitalismo tardío, pero lo hacen desde principios opuestos y con resultados que raramente convergen.
La “Vuelta a la Historia” como Resistencia
Esta estrategia reivindica la autonomía de la disciplina y la historia arquitectónica como base crítica. Prácticas como OFFICE, De Vylder Vinck Taillieu o DOGMA recuperan figuras como Rossi, Venturi/Scott-Brown o Mies van der Rohe no como nostalgia, sino como crítica a la banalización arquitectónica neoliberal. En Estados Unidos, estudios como Johnston Marklee o MOS adoptan una versión más irónica y ambigua.
A diferencia del activismo político o la innovación técnica, esta corriente rechaza el parametricismo y se distancia del entusiasmo tecnológico. Incluso quienes lo exploraron lo hicieron con escepticismo, inclinándose más hacia el caos controlado o la aleatoriedad. El trabajo de MOS, por ejemplo, funciona como un remix irónico de tropos conocidos, una “semiótica sin significado” que juega con los clichés de la disciplina sin reproducirlos acríticamente.
El “Paramétrico Crítico” y la Tecnología como Herramienta Reflexiva
Frente a este retorno al pasado, el “paramétrico crítico” se proyecta hacia el futuro. Ya sin los delirios de grandeza del primer parametricismo, esta estrategia explora lo tecnológico sin rendirse a la lógica de la optimización o la eficiencia funcional. Estudios como los de Fabio Gramazio y Matthias Kohler, David Benjamin o Marc Fornes trabajan con algoritmos, fabricación digital y bio-computación, pero con una sensibilidad estética y crítica.
A menudo confinadas a instalaciones, proyectos académicos o colaboraciones experimentales, estas prácticas buscan expandir el campo disciplinar a través de nuevas formas de producir y representar conocimiento. Ejemplo clave: el trabajo de Eyal Weizman y Forensis, que aplica tecnologías digitales para investigar y documentar conflictos y dinámicas globales. Aquí, la tecnología no se usa para producir íconos, sino para producir verdad.

Aun así, ambas cuestionan la lógica neoliberal de la eficiencia sin fin y la arquitectura como mercancía visual. Una lo hace recuperando la memoria disciplinar; la otra, abriendo nuevos modos de pensar con herramientas contemporáneas.
El Rol de los Nuevos Medios en el Discurso Arquitectónico Contemporáneo
Para Alejandro Zaera-Polo, los nuevos medios (sitios de arquitectura en plataformas digitales, redes sociales) han transformado por completo el discurso arquitectónico. Han desplazado a las publicaciones impresas tradicionales y alterado cómo se produce, difunde y recibe la arquitectura hoy.
Difusión: Visibilidad Masiva y Superficial
- Fin del monopolio editorial: Sitios como Dezeen, ArchDaily, Instagram o Pinterest han desmantelado el poder de los editores tradicionales. Cualquiera puede publicar; ya no hay guardianes del discurso, pero eso no implica más crítica, solo más ruido. El “club de los nenes” reemplaza al viejo “boy’s club”.
- Exceso de información: La facilidad para publicar ha saturado el ecosistema. Es difícil distinguir qué es realmente nuevo o relevante. Todo se publica; poco se digiere.
- Ciclo continuo y fatiga temática: El flujo 24/7 de contenido ha agotado el peso de los temas. No hay tiempo para madurar ideas; todo se consume al instante.
- Dominio de la imagen: Instagram y Pinterest han consolidado una arquitectura instantánea y visual. El edificio importa menos que su foto, y esta se replica antes de que se termine de construir.
- Populismo visual: Lo que se impone es lo fácil, lo reconocible, lo “instagrameable”. La arquitectura se adapta al algoritmo, no al contexto.
Producción: Arquitectura para Gustar
- Prioridad absoluta: visibilidad. El éxito de una práctica se mide por su circulación, no por su profundidad. El mantra es claro: ser visto antes que ser comprendido.
- Estética del “me gusta”: Se busca claridad visual inmediata. Arquitectura legible, formas familiares, distorsiones suaves, juegos con lo reconocible. Lo complejo no sobrevive en el feed.
- Representación naive y amable: Se abandona el realismo fotográfico por axonometrías amables, escenas con color pastel, fondos suaves y estética relajada. Incluso la fotografía profesional se “instagramiza”.
- Colonización estética total: Esta nueva estética llega incluso a prácticas críticas o militantes. La forma suave es más compartible. La estética se convierte en vehículo de legitimación.
- Repetición sobre innovación: Ya no se exige inventar nuevos lenguajes, solo reorganizar los que ya existen. La historia y el archivo digital bastan como repertorio. Se remezclan tropos, no se crean.
Recepción: Consumo Acelerado e Irreflexivo
- Fin del canon: No hay narrativa central, solo un océano de proyectos flotando sin jerarquía. El algoritmo reemplaza al crítico.
- Edificios consumidos por imágenes: Se fotografían más que se habitan. Su ciclo de vida como ícono empieza antes de su inauguración.
- Juicio instantáneo: El sistema operativo del público es binario: “me gusta / no me gusta”. Si no captura en tres segundos, no importa.
- Colapso de la crítica: La simultaneidad informativa impide una lectura profunda. No hay tiempo ni espacio para elaborar pensamiento crítico frente a la velocidad del feed.
Evaluación de la Tesis sobre una Arquitectura «Post-Capitalista»
Alejandro Zaera-Polo sostiene que están surgiendo formas de arquitectura que intentan romper con los valores dominantes del neoliberalismo —mercantilización, espectacularidad, culto al “star-system”— para ensayar una posible arquitectura “post-capitalista”. Aunque detecta síntomas claros de distanciamiento, su tesis enfrenta tensiones internas y límites importantes.
¿Qué tan profunda es la ruptura con el modelo neoliberal?
Zaera-Polo identifica cinco frentes donde ciertas prácticas parecen oponerse al paradigma neoliberal:
- Crítica al “star-system” y a la lógica de mercado: Prácticas como Assemble, Santiago Cirugeda o Raumlaborberlin recurren a la autoconstrucción, el trabajo colectivo y la autopromoción como formas de resistencia. Buscan devolverle a la arquitectura una función social y una dimensión catártica, desplazando el foco del espectáculo al compromiso comunitario.
- Rechazo del parametricismo y de la innovación por la innovación: En lugar de perseguir la complejidad formal, estas prácticas recurren a lenguajes reconocibles, técnicas vernáculas o ensamblajes básicos. Su postura es más pragmática que iconoclasta.
- Repolitización de la disciplina: En contraste con la «post-política» neoliberal, hay una reactivación del compromiso político. Algunos grupos actúan desde la práctica directa (activismo), otros desde la teoría (Dogma, Baukuh). Lo común es el rechazo a la supuesta neutralidad técnica y la vuelta a una arquitectura con posición.
- Resistencia desde la materialidad: Estudios como Studio Mumbai o Wang Shu valoran lo manual, lo local y lo vernáculo como antídotos frente a la arquitectura genérica globalizada. También hay una estética de la austeridad vinculada a la sostenibilidad y a una crítica al consumo ilimitado.
- Retorno a la historia y autonomía disciplinar: Frente a la disolución de la disciplina en el mercado o la transdisciplina, se revaloriza la historia arquitectónica como lenguaje y base operativa. No se trata de nostalgia, sino de una estrategia frente a la superficialidad del capitalismo tardío.
Tensiones y contradicciones de la tesis
Pese a estas señales de cambio, la idea de una arquitectura “post-capitalista” tiene puntos débiles que incluso el propio Zaera-Polo reconoce:
- Mercado e integración simbólica: Las prácticas críticas también generan valor de mercado. Assemble gana el Turner; el “activismo preciosista” se convierte en estética de moda. Lo que se presenta como disidencia puede ser absorbido como nicho dentro del mismo sistema.
- Estetización de la resistencia: Los nuevos medios, al priorizar lo visual y digerible, favorecen la circulación de imágenes por encima de la profundidad crítica. Así, muchas estrategias de resistencia terminan convertidas en contenido atractivo más que en alternativas reales.
- Motivaciones ambiguas: El mismo Zaera-Polo expresa ambivalencia. ¿Estas prácticas son verdaderas rupturas o solo respuestas adaptativas a una crisis del modelo neoliberal?
- Cooptación y simulacro: La “austeridad chic” puede parecer crítica, pero también puede ser una forma estilizada de aceptar la precariedad. Es difícil saber si se está cuestionando el sistema o resignándose a él con buena estética.
- Persistencia del star-system: Aunque debilitado, el modelo del arquitecto-estrella sigue vivo. El deseo de visibilidad, impacto y espectacularidad no ha desaparecido, solo ha mutado.
- Escala limitada: Muchas de las prácticas más radicales operan en escalas pequeñas: instalaciones, proyectos locales, investigaciones académicas. Su capacidad para transformar el sistema general de producción arquitectónica es aún marginal.
- Fragmentación del movimiento: Las prácticas agrupadas por Zaera-Polo son diversas, a veces contradictorias. No forman un frente común. Esta falta de unidad conceptual complica hablar de un movimiento post-capitalista coherente.
- Peligro de romanticismo disciplinar: El retorno a la historia arquitectónica puede ser fértil, pero también escapista si no se articula con los conflictos económicos, sociales y ambientales contemporáneos. Como advierte Zaera-Polo, es discutible si el archivo de la historia del arte es más útil que el de la ciencia o la naturaleza para enfrentar el futuro.
Conclusión
La Brújula Política de la Arquitectura Global se configura como una herramienta conceptual útil para pensar la arquitectura contemporánea como campo de fuerzas políticas y culturales. Su valor no reside en la estabilidad de sus categorías, sino en su capacidad para abrir un espacio de reflexión crítica sobre el sentido, los medios y los fines de la práctica arquitectónica en la era post-neoliberal.
Las estrategias examinadas revelan una arquitectura fragmentada, politizada y en busca de formas alternativas de existencia fuera del mercado. Si bien todas aportan matices valiosos, aquellas que logran desplazar el foco del objeto arquitectónico hacia los sistemas que lo producen, distribuyen y consumen, parecen las más prometedoras en términos de una resistencia sostenida. En este sentido, la arquitectura normcore o cosmopolítica se perfila no como una estética de la renuncia, sino como una forma activa de interferencia en los flujos dominantes del capital y la atención.
La “vuelta a la historia” y el “paramétrico crítico” son dos respuestas opuestas al agotamiento del modelo neoliberal. Una se repliega hacia los valores de la disciplina y el conocimiento histórico; la otra avanza con precaución hacia lo que la tecnología puede ofrecer. Su relación es tensa: hay desconfianza, ironía cruzada, divergencia estética. Pero comparten un rechazo claro al espectáculo arquitectónico como único horizonte. Ambas rehúyen la arquitectura como mercancía: una recuperando su memoria, la otra reprogramando su futuro.
También se plantea como los nuevos medios han modificado radicalmente la arquitectura contemporánea, haciendola más visible, pero menos crítica; Más democrática, pero también más superficial. La arquitectura ahora compite en el mercado de la atención, donde la visibilidad es moneda y la imagen lo es todo. La producción se adapta al consumo rápido, y la crítica cede ante el algoritmo. Lo que queda es una arquitectura hipervisual, obsesionada con gustar, y atrapada en la lógica del scroll infinito.
Se exhibe un mapa sugerente de prácticas que se enfrentan a los excesos de la era neoliberal: arquitecturas más políticas, más austeras, menos espectaculares, aunque no configuran aún una ruptura total ni un nuevo paradigma claro.
En muchos casos, más que un abandono del capitalismo, lo que vemos es una reconfiguración interna del sistema: nuevas formas de operar, nuevas estéticas y nuevos relatos que responden a las condiciones actuales —crisis económica, crisis ambiental, saturación mediática— sin romper del todo con la lógica de visibilidad, competencia y mercado.
La arquitectura “post-capitalista”, si existe, todavía está en construcción.
©tecnne
Texto analizado: Zaera-Polo, Alejandro. “Ya Bien Entrado el Siglo XXI ¿Las Arquitecturas del Post-Capitalismo?” El Croquis N. 187, 2016
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