Reflexiones sobre la mediateca, Toyo Ito

En su reflexión teórica sobre la Mediateca de Sendai, Toyo Ito propone entender el edificio no como un objeto autónomo, sino como un organismo fluido cuya estructura y funcionamiento reproducen las dinámicas de la sociedad digital. La mediateca se describe como un “cerebro externalizado”, metáfora que remite a la descentralización de la información y a la expansión de las capacidades cognitivas humanas a través de redes tecnológicas. El proyecto se articula a partir de una losa horizontal superpuesta en distintos niveles, atravesada por una serie de tubos estructurales de geometría orgánica que integran funciones portantes, circulatorias y ambientales. Estos elementos, lejos de concebirse como simples pilares, operan como conductos tridimensionales que alojan instalaciones, escaleras y ascensores, disolviendo la distinción convencional entre estructura y programa. La planta, liberada de muros portantes, adquiere una condición abierta y reconfigurable, donde la modulación no impone compartimentaciones rígidas. Ito recurre a la metáfora del acuario para describir la atmósfera interior: un espacio continuo delimitado por una envolvente de vidrio, cuya transparencia radical atenúa la frontera entre interior y exterior. La fachada, concebida como plano ligero y permeable, permite la penetración homogénea de la luz natural y establece una relación visual constante con el entorno urbano. El edificio se comporta así como un sistema abierto, en el que los flujos de información, personas y energía circulan sin jerarquías espaciales estrictas. Esta concepción cuestiona las rigideces heredadas del modernismo, particularmente la separación estricta entre estructura, cerramiento y distribución funcional. En su lugar, la mediateca propone una arquitectura entendida como “traje de medios”: una envolvente adaptable que amplifica la experiencia sensorial y comunicativa del usuario en la era digital. El espacio deja de ser contenedor estático para convertirse en interfaz dinámica, capaz de absorber transformaciones programáticas y tecnológicas sin alterar su lógica estructural esencial.

Mediateca de Sendai: edificio como organismo fluido

Ahora se cayó el telón sobre la edad en la que Museo, Biblioteca y Teatro – como tipos arquitectónicos específicos- con orgullo podían celebrar su papel como puntos de referencia cultural. Los cuadros colgados en las paredes y los libros impresos en papel no ocupan más una posición de privilegio total.

El espacio como interfaz dinámica

Los medios electrónicos los han transformado en objetos que pueden ser medidos por su valor relativo y no como absolutos. Algún día, pinturas, libros y películas se consideraran iguales a los medios de comunicación electrónicos, como discos compactos o cintas de vídeo sin discriminación jerárquica. La gente va a usar el uno y el otro de manera complementaria.

La oportunidad de disfrutar de las pinturas y los libros a través de los medios electrónicos va a destruir la forma tradicional del museo y la biblioteca. Estas estructuras se fusionarán en un sólo tipo edilicio. Todo debe ser reconstruido en una nueva forma – la biblioteca multimedia – que es como una tienda de conveniencia abierta hasta tarde, con todo tipo de medios expuestos uno con el otro.

Esta nueva forma de construir uso público no será una presencia simbólica, o virtual, aislada en el borde de una plaza desierta, separado de la vida de la ciudad. El lugar debe estar ubicado cerca de una estación de tren, por ejemplo, y permanecer abierta hasta la medianoche, los siete días de la semana, listos para servir al público en todos los momentos de la vida cotidiana.

Mediateca de Sendai vista exterior

Desde la arquitectura antigua se sirve un medio para capacitar al hombre como adaptarse al medio natural.  Hoy es una extensión de la piel, no sólo en comparación con el mundo natural, sino también con el artificial de la ciudad, donde los actos de arquitectura funcionan como un «vestido» para los medios de comunicación.

Cuando se está envuelto en ese vestido mecánico, el hombre experimenta la expansión del cuerpo físico. También se puede decir que el portador de un traje de «medios» se enfrenta a la experiencia de la expansión del cerebro. La arquitectura, como vestido de medios de comunicación, se puede definir como un cerebro «externalizado.»

Toyo Ito, 2001©

Fuente del texto: Revista Domus, mazo de 2001

Fotografías:  ©Toyo Ito

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Marcelo Gardinetti
Marcelo Gardinetti

Arquitecto, editor de Tecnne. Ver perfil ORCID

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