Planos del Auditorium de Buenos Aires de Eduardo Catalano

Gardinetti, Marcelo

Arquitecto, Editor de Tecnne · La Plata, Argentina

Resumen

Los planos del Auditorium de la Ciudad de Buenos Aires permiten analizar la organización espacial y constructiva del proyecto desarrollado entre 1947 y 1948 por Eduardo Catalano y su equipo. La documentación gráfica muestra una concepción del edificio basada en la continuidad entre platea y escenario, la integración de dispositivos escénicos y la coordinación entre estructura, acústica, iluminación y proyección. La planta evidencia la ausencia de la separación convencional del teatro a la italiana, mientras que las secciones permiten comprender la relación entre la cúpula elíptica, las cubiertas, el balcón y los espacios técnicos. El proyecto incorporaba además aletas móviles, mecanismos de elevación, un subsuelo-taller y un sistema de escenografía proyectada mediante un ciclorama perforado. El empleo del aluminio articulaba estructura, envolvente y equipamiento. Aunque nunca fue construido, sus planos constituyen un documento relevante para estudiar la experimentación arquitectónica y técnica de la arquitectura escénica argentina de la segunda posguerra.

Palabras clave: Planos Auditorium Buenos Aires, Eduardo Catalano, arquitectura escénica, arquitectura moderna argentina, proyecto arquitectónico.

Lectura de proyecto: Auditorium de Buenos Aires de Eduardo Catalano

Los planos del Auditorium de la Ciudad de Buenos Aires permiten reconstruir un proyecto en el que la organización espacial deriva directamente de las condiciones del espectáculo. Desarrollado entre 1947 y 1948 por un equipo encabezado por Eduardo Catalano, el edificio fue concebido como un sistema continuo en el que sala, escenario, estructura, iluminación, acústica y maquinaria escénica debían responder a una misma concepción arquitectónica. Su condición de proyecto no construido otorga a la documentación gráfica un valor particular: los planos conservan con precisión una propuesta cuya lógica espacial nunca llegó a confrontarse con las exigencias de la obra ejecutada.

La planta se organiza a partir de una relación poco convencional entre platea y escenario. El proyecto elimina la separación característica del teatro a la italiana y prolonga el espacio destinado al público hacia el volumen escénico. La ausencia de boca de escena y proscenio modifica la lectura tradicional del recinto: escenario y platea dejan de constituir dos ámbitos autónomos y pasan a formar parte de un único campo espacial. La geometría del ciclorama contribuye a establecer esta continuidad, mientras que los dispositivos móviles permiten transformar las condiciones de apertura y clausura del conjunto.

El escenario constituye el núcleo técnico del proyecto. Su dimensión, de sesenta por veinticinco metros, se encuentra contenida bajo una cúpula elíptica que define una envolvente de gran escala. La superficie destinada al ciclorama se separa de los dispositivos de proyección mediante una solución que permite ocultar la maquinaria al espectador. Los proyectores se ubican detrás de una chapa perforada y una muselina blanca, de manera que la imagen pueda percibirse como una superficie luminosa continua. En los planos, esta operación debe entenderse como parte de la arquitectura y no como un equipamiento añadido: la configuración del escenario depende de las condiciones necesarias para producir, controlar y ocultar la imagen.

La sección adquiere por ello una importancia equivalente a la planta. Entre las distintas capas de la cubierta se concentran estructura, instalaciones de iluminación y amplificación sonora. Las vigas reticuladas radiales de aluminio se apoyan sobre el arco del escenario y el borde del balcón, mientras que el espacio intermedio de la cubierta funciona como un espesor técnico. Esta disposición muestra una concepción de la envolvente en la que soporte, acondicionamiento y equipamiento forman un conjunto coordinado.

El empleo del aluminio refuerza esta integración. El material aparece previsto tanto para la estructura metálica como para las láminas de cubierta, la cúpula, los revestimientos y determinados elementos de cierre. La elección adquiere relevancia en el contexto de la construcción porteña de fines de la década de 1940, donde el aluminio todavía tenía una presencia limitada. En el Auditorium, su utilización no responde únicamente a una cuestión de acabado: establece una continuidad material entre componentes estructurales, espaciales y escenográficos.

Los planos también permiten interpretar el papel de los elementos móviles. Las aletas laterales, montadas sobre ejes verticales y accionadas eléctricamente, podían modificar la relación entre la sala y los jardines exteriores. Las puertas de aluminio situadas bajo ellas descendían hasta quedar enrasadas con el pavimento. La fachada lateral dejaba así de funcionar como un límite fijo y adquiría una condición transformable, vinculada directamente con el funcionamiento del auditorio.

Esta movilidad se extiende al espacio escénico. Los ascensores de «movimiento universal» estaban destinados a modificar la posición de actores y elementos escenográficos, generando diferentes planos durante la representación. El subsuelo-taller completaba esta organización mediante un área destinada a la preparación de la escenografía corpórea. La sección del edificio debía resolver, por tanto, tanto el espacio visible del espectáculo como la infraestructura necesaria para producirlo.

La acústica también aparece integrada en la organización arquitectónica. La separación entre vestíbulo y platea se resolvía mediante una doble fila de cortinas absorbentes, mientras que la propia configuración perforada del ciclorama permitía el paso del sonido hacia materiales absorbentes ubicados detrás de la superficie. La cubierta incorporaba igualmente dispositivos de amplificación. Estos recursos muestran que el acondicionamiento acústico no se planteaba como una operación posterior, sino como una condición que intervenía en la definición de los elementos arquitectónicos.

Desde esta perspectiva, la lectura conjunta de plantas y secciones permite comprender el Auditorium como una arquitectura organizada por flujos de materia, luz, sonido, movimiento e información visual. El proyecto no establece una jerarquía rígida entre arquitectura y equipamiento técnico. Cada componente participa de una estructura espacial común. La cúpula define el volumen escénico; la cubierta aloja instalaciones; el ciclorama funciona simultáneamente como superficie de proyección y elemento acústico; las aletas modifican el vínculo con el exterior; y los mecanismos de elevación transforman la composición del escenario.

La documentación gráfica adquiere así un interés que supera la representación de un edificio que no llegó a construirse. Los planos permiten observar cómo Eduardo Catalano y su equipo trasladaron al proyecto arquitectónico problemas propios de la técnica escénica, convirtiéndolos en cuestiones de geometría, estructura, sección y materialidad. El Auditorium aparece, en consecuencia, como un proyecto en el que la forma arquitectónica se encuentra estrechamente vinculada con las condiciones de producción del espectáculo. Su arquitectura no se entiende únicamente a partir de la configuración de los espacios, sino mediante las relaciones técnicas que hacen posible su transformación.

Planos del Auditorium Buenos Aires

TECNNE | Arquitectura, pensamiento crítico y práctica cultural ©Marcelo Gardinetti 2026 – Todos los derechos reservados.
El contenido de este sitio web se encuentra protegido por la legislación vigente en materia de propiedad intelectual e industrial. Salvo en los supuestos expresamente previstos por la ley, queda prohibida su reproducción, distribución, comunicación pública o transformación sin la autorización previa del titular de los derechos correspondientes. Las imágenes y fotografías reproducidas se utilizan exclusivamente con fines informativos, críticos y educativos, en el marco de la divulgación de obras artísticas y arquitectónicas de relevancia cultural. En todos los casos, proceden de fuentes de acceso público en línea, se presentan en baja resolución, carecen de idoneidad para usos comerciales y van acompañadas de la correspondiente mención de autoría, sin que ello implique desconocimiento alguno de los derechos de propiedad intelectual que les son inherentes. Los esquemas y bocetos que acompañan los artículos han sido elaborados por el autor a partir de material fotográfico preexistente, con una finalidad analítica e interpretativa, reconociendo explícitamente la autoría original de las obras representadas y respetando íntegramente los derechos que las protegen. Tecnne emplea herramientas de inteligencia artificial generativa como apoyo en tareas de investigación documental y redacción asistida. Todo contenido es revisado, verificado y editado bajo responsabilidad exclusiva del autor. Ver [política editorial].

Marcelo Gardinetti
Marcelo Gardinetti

Arquitecto, editor y director de Tecnne desde 2011.
Investigador en teoría y crítica de la arquitectura moderna y contemporánea.
La Plata, Argentina.
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6679-7951

Artículos: 1267