Superstudio: de la arquitectura total al relato crítico

La segunda parte del artículo analiza el desplazamiento metodológico que Superstudio desarrolla a partir de Los Cuentos de Navidad, cuando la crítica arquitectónica se aparta de la forma monumental y se articula mediante relatos, diagramas y dispositivos narrativos. En esta fase, la arquitectura se entiende como un lenguaje especulativo orientado al examen de los actos fundamentales de la vida cotidiana y a la puesta en cuestión de la capacidad disciplinar para ofrecer respuestas frente a la complejidad social contemporánea. Proyectos como Twelve Cautionary Tales for Christmas, los histogramas y los ensayos fílmicos ponen de manifiesto una estrategia de reducción conceptual que neutraliza la producción de objetos y reemplaza el proyecto arquitectónico por sistemas abstractos de advertencia y análisis. Esta intensificación teórica no implica una renuncia a la arquitectura, sino la afirmación de una posición ética que concibe la crítica como un proceso de esclarecimiento y sitúa a la disciplina como un campo de problematización cultural, política y filosófica, desvinculado de manera consciente de su dimensión constructiva.

Introducción: Pedagogía, reducción y disolución de la forma

El agotamiento deliberado del proyecto arquitectónico como forma totalizante, escenificado en El Monumento Continuo, señala un punto de inflexión en la producción teórica de Superstudio y habilita un desplazamiento metodológico que redefine el alcance de la crítica disciplinar. A partir de este episodio, la arquitectura deja de operar como un sistema formal autónomo y se reconfigura como un instrumento narrativo, pedagógico y especulativo, destinado a examinar las condiciones culturales, sociales y antropológicas que estructuran el habitar contemporáneo. El interés se desplaza de la configuración material del territorio hacia los mecanismos simbólicos que organizan la vida cotidiana, y de la imagen monumental hacia el relato entendido como dispositivo analítico y de advertencia.

En este marco, Superstudio consolida su rechazo a la arquitectura concebida como producción de objetos y adopta una estrategia de reducción conceptual que sustituye la complejidad técnica por sistemas abstractos de representación, esquemas diagramáticos y narraciones de carácter cautelar. Estos trabajos no proponen modelos alternativos de urbanización ni soluciones operativas, sino que funcionan como ejercicios críticos orientados a evidenciar la insuficiencia de la planificación racional y las limitaciones de la disciplina para responder, mediante sus instrumentos tradicionales, a la progresiva homogeneización del territorio y a la mercantilización de la experiencia humana.

Los Cuentos de Navidad inauguran así una etapa en la que la arquitectura se disuelve gradualmente en un entramado de imágenes, textos y acciones, desprovistos de toda intención edificatoria, para concentrarse en el análisis de los actos fundamentales de la existencia. Esta transición no supone una atenuación de la crítica, sino una intensificación de su alcance: al prescindir de la forma construida, Superstudio busca suspender los automatismos del ejercicio profesional y reinstalar la arquitectura como un campo teórico capaz de formular interrogantes esenciales sobre la relación entre técnica, sociedad y vida, situándose deliberadamente en los márgenes convencionales de la disciplina.

Cuentos de navidad

“La implicación de Superstudio fue claramente didáctica: analizar y aniquilar la «disciplina» de la arquitectura utilizando medios «populares» de ilustración y literatura de consumo «…» Naturalmente, había quienes no podían ver más allá de las metáforas y trataban todo como otra proposición utópica. «…» Lástima por ellos13

Entre 1970 y 1973 Superstudio realizó una serie de proyectos críticos, donde analiza la relación entre la vida humana y la arquitectura: Arquitectura Reflejada propone reducir las posibilidades semánticas de la arquitectura a cero, ya que no necesita encontrar una imagen porque la refleja. De esta forma, metrópoli y paisaje rural se convierten en un mismo sistema; Arquitectura interplanetaria se presenta como la única oportunidad de trabajar en un área libre de la lógica racional que impone la arquitectura como producto; Supersurfaces compone imágenes de utopía crítica que narran la tierra como una gran superficie de paisaje artificial y homogéneo, conectada mediante inteligencia artificial en reemplazo del hombre racional.

En noviembre de 1971, en la galería Mana de Roma Superstudio presentó un trabajo denominado 12 ciudades Ideales, “como un programa de radio con actores que leen el texto de las 12 Ciudades, durante una proyección de doble canal14”. La sala de exposiciones presentaba dos pantallas, una exhibía dibujos, y fotomontajes de las doce ciudades ideales y la otra proyectaba comentarios de las imágenes. El trabajo ponía en evidencia la insuficiencia de la planificación urbana y los problemas que surgen debido a la complejidad dinámica de las urbes, que aceleradamente homogeniza el centro con la periferia formando un conglomerado ilimitado.

El sistema ofrecía ciertas libertades al visitante, que podía caminar por los diferentes espacios de la galería mientras escuchaba las voces narrando el proyecto, en una experiencia atípica para una muestra de arquitectura. Estas Premoniciones del renacimiento místico del urbanismo fueron publicadas En diciembre de 1971en la revista Architectural Design, y en enero 1972 en el N° 361 de Casabella, Bajo el título “Twelve Cautionary Tales for Christmas”

Histogramas, las tumbas de los arquitectos

Como el problema cualitativo era superado por la necesidad de consumo, buscaron alejarse de cualquier actividad de diseño mediante la creación de un sistema reductor de conceptos teóricos. Los histogramas de arquitectura crean un catálogo de diagramas tridimensionales discontinuos en una superficie homogénea e isotrópica, que reemplaza los modelos de representación tradicional de la arquitectura. Estos diagramas pueden trasladarse a diferentes áreas o escalas, para reducir el trabajo arquitectónico a un solo gesto.

Los trabajos posteriores de Superstudio se generaron a partir de catálogos de histogramas.  De ellos surgió la colección Misura, un conjunto de muebles de formas geométricas realizados en madera, revestidos con un laminado plástico grabado con una trama cuadriculada de cinco centímetros de lado.

Entre 1971 y 1973, Superstudio compuso un ensayo fílmico sobre los “actos fundamentales de la vida cotidiana”. En ellos indaga la relación entre el planeta y la vida humana, en un intento por reestablecer en sus procesos reductivos lo antropológico y lo filosófico. Las cinco películas producidas fueron llamadas vida, educación, ceremonia, amor y muerte.

Uno de los últimos trabajos del grupo fue “Lot’s Wife and Zeno’s Conscience”. La instalación “The Wife of Lot” fue exhibida por primera vez en la Bienal de Venecia de 1978, cuando el grupo estaba casi disuelto. Consistía en una mesa de hierro soldado con una torre móvil ubicada al borde del gran canal, que soportaba una pirámide invertida hueca llena de agua. Por debajo, los moldes de una de las pirámides de Egipto, el Coliseo Romano, una basílica, el palacio de Versalles y el Pabellón L’espirit Noveau de Le Corbusier realizados en sal. El agua de la cubeta superior goteaba sobre los moldes diluyendo la sal, para revelar la disolución de la arquitectura.

Diseccionar Superstudio

 “la arquitectura es, o al menos se pensaba que era, un sistema de resolución de problemas. Nosotros en cambio pensamos en transformar la arquitectura en un sistema teórico, en un sistema de búsqueda de problemas15.”

Desde su gestación, Superstudio se propuso indagar de un modo crítico las cualidades del entorno humano. Limitó su accionar a construir significado mediante un mensaje asequible, alejado de los métodos tradicionales del oficio, y apeló a una estructurada ironía para concebir un modelo alternativo para la vida en la tierra.

Un año después de la formación, Natalini y Toraldo di Francia incorporan al grupo miembros de otras disciplinas, ratificando su interés por indagar la arquitectura bajo un espectro más amplio. Germano Celant, valora esta actitud de los grupos de vanguardia italianos, porque formulaban en el ámbito arquitectónico “una nueva dimensión ideológica y operativa16

Otros críticos, sin embargo, consideran sus propuestas como un acontecimiento no arquitectónico. Lo cierto es que Superstudio, al igual que Boullée, Chernikhov o Sant’Elia, produjo representaciones que promueven el ímpetu ideológico de su arquitectura, aunque con otros intereses, debido a que los formula en tiempos socialmente diferentes.

En los sesenta, la arquitectura vive un proceso de renovación lingüística que se desarrolla en varias vertientes: Hans Hollein validaba cualquier objeto tridimensional como un hecho de la arquitectura; Archigram apelaba al uso de la tecnología para renovar completamente el lenguaje arquitectónico mediante cápsulas y módulos conectables; Haus-rucker-Co y Coop Himmelb[l]au, influenciados por Günther Feuerstein, produjeron una arquitectura unida al dominio de la imaginación y las emociones; Hejduk y Graves propusieron una renovación semántica de la arquitectura moderna, mientras Aldo Rossi formula un nuevo código de arquitectura basado en la analogía con elementos de la historia. En este estado de situación opera Superstudio.

A diferencia de otras propuestas contemporáneas, como Plug in City de Archigram, New Babylon de Constant , Ciudad Lineal  de Yona Friedman y El Fun Palace de Cedric Price, proyectos que hacen uso de los avances tecnológicos para proponer modelo de urbanización alternativos, Superstudio no corporiza respuestas técnicas ni funcionales a problemas determinados; su objetivo es insertar su aguijón en la estructura medular de la disciplina y refutar cualquier renovación que no cuestione los sistemas de producción que dominan a la sociedad.

Superstudio hurga en las raíces del entorno humano con un compromiso social axiomático, exaltado por la falta de respuestas efectivas de la arquitectura contemporánea al crecimiento descontrolado de las ciudades. Para Scolari, este método “persiguiendo una crítica de la práctica social con slogans y posturas sustancialmente románticas, abordan un análisis que en su profundidad capta las tinieblas más corrosivas, pero rehúye de la necesidad más evidente17

Sin embargo, para Superstudio la “necesidad más evidente” es poner en tela de juicio el valor de la ciudad como hábitat social a partir de reflexionar los actos de la vida cotidiana e incitar una relación armónica entre el trabajo artesanal y la producción industrial. Utiliza la crítica para develar la situación social, sin preocuparse por ofrecer respuestas concretas, porque entiende que estos problemas requieren de una conjunción de factores que exceden el ámbito arquitectónico.

Esta actitud es resultado de un criterio filosófico inflexible. Al expresar Podemos vivir sin arquitectura18, Natalini relega toda práctica arquitectónica que sólo actúa como instrumento para proporcionar una mayor comodidad para la vida. En ese aspecto, Superstudio estableció esas diferencias con Archigram y los metabolistas, “desde el momento en que aceptan la tautología de que la arquitectura de una civilización tecnológica debería ser tecnológica u orgánica, en caso de que provenga de un mundo orgánico de sociedad19”.

Archigram apostó al potencial tecnológico para reformular la sociedad mediante la construcción de objetos arquitectónicos desechables. Superstudio expuso su divergencia a esos argumentos porque representan una visión en favor del consumismo. Su proyecto crítico dogmatiza la responsabilidad social de la arquitectura del mismo modo que rechaza su imagen industrializada.

Al obviar las cuestiones técnicas y funcionales, Superstudio encuentra una mayor libertad operativa para elaborar su discurso crítico. Y esta extraña decisión metodológica lo diferencia de la mayor parte de los actores de la arquitectura. Frampton pone en tela de juicio la efectividad de esa operatoria, pero “valora la responsabilidad social de la vanguardia arquitectónica de los sesenta20”. Tafuri, en cambio, formula una sentencia punzante, al señalar que el trabajo de Superstudio fue descendiendo “desde el análisis crítico a una ironía cada vez más comercializada21”.  

Sin embargo, el aspecto “comercial” de los trabajos de Superstudio está directamente relacionado a la metodología intencionada del grupo para formular sus propuestas. Incorporados a la era de las imágenes, apelaron a un lenguaje exclusivamente gráfico, de esquemas simplificados y en orden narrativo, donde la arquitectura pierde la referencia de escala y se convierte en una imagen abstracta.

Utilizaron con impacto efectista el collage fotográfico los Storyboard cinematográficos y los histogramas para representar diferentes escenarios imaginarios y trasmitir su idea de arquitectura sin los tecnicismos del oficio, de modo que cualquiera puede comprender el mensaje. El hecho de publicar ideas con viñetas semejantes a las que utiliza el comic, en medios gráficos de difusión pública como Domus, Casabella, Architectural Design, era un objetivo al que apostaba el grupo para formular la arquitectura como entendimiento del mundo.

Para Superstudio, la reformulación de la disciplina fue una práctica de emancipación necesaria que permite descubrir los problemas del oficio. Sin embargo, a medida que profundiza su compromiso social, las propuestas de Superstudio se hacen cada vez más conceptuales y la fuerza expresiva de las primeras imágenes se diluye en un mensaje enigmático y poco convincente.

Figura 9 Superstudio, Atti fondamentali. Vita. Pilizie di primavera, 1971 ©Superstudio Toraldo de Francia
Figura 9 Superstudio, Atti fondamentali. Vita. Pilizie di primavera, 1971 ©Superstudio – Toraldo de Francia

Conclusión

Los rastros visibles de esta obra son pocos (el espejo multiplicador de imágenes se ha roto), pero la coincidencia (la identidad) entre la memoria y el diseño, el trabajo y la escuela, lo personal y lo político, sigue surgiendo, lenta pero seguramente, en los hechos ordinarios de nuestra vida cotidiana. La arquitectura radical, en su compromiso crítico, destructivo y liberador, creó las condiciones para esta conciencia. Más allá del cementerio de papel que dejamos atrás, ésta, en nuestra opinión, era su validez22.

El trabajo de Superstudio constituye un momento de reflexión sobre la práctica arquitectónica. Su objetivo fue develar un estado de situación que considera asfixiante, manifestado de un modo sarcástico, con propuestas que aúnan la crítica del modelo socio-político con un eficiente sentido de la comunicación. Expuso fotomontajes impactantes (como la atroz irrupción del Monumento Continuo en Piazza Navona o el angustiante Pulizie di primavera) para delatar un estado de situación inmóvil frente al evidente deterioro generalizado.

Superstudio enarboló un proceso continuo de crítica para exhibir contextos precarios que aún permanecen vigentes en las grandes ciudades, sometidas a la especulación cotidiana que impone su propia versión del Monumento Continuo.

En este punto, determinar si la Demostratio per absurdum se inscribe estrictamente dentro de los límites disciplinares resulta menos relevante que examinar el trasfondo conceptual de sus representaciones. Desatender su contenido implica reducir a una formulación distópica la aspiración a un entorno más saludable, a formas de vida más libres y a una organización social más justa.

Marcelo Gardinetti

Cómo citar este artículo:
Gardinetti, Marcelo. «Superstudio, la reformulación de la disciplina.» Tecnne N° 1, 2024.
DOI: https://doi.org/https://doi.org/10.22541/au.176582167.70770370/v1.
Disponible en: https://tecnne.com/arquitectura/superstudio-reformulacion-disciplina/

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