Espacio académico, infraestructura audiovisual y escena pública en Los Ángeles
Resumen
Las intervenciones de Skidmore, Owings & Merrill en la Universidad Loyola Marymount articulan dos equipamientos especializados que amplían la infraestructura académica y cultural del campus de Westchester: el Pabellón Howard B. Fitzpatrick y el Drollinger Family Stage. El primero concentra la enseñanza audiovisual mediante laboratorios, estudios, platós y espacios de encuentro organizados alrededor de una envolvente transparente y una marquesina que regula la relación entre interior y espacio peatonal. El segundo introduce una estructura escénica permanente en la Plaza Lawton, cuya configuración abierta integra escenario, topografía, instalaciones técnicas y público. Ambos proyectos muestran una concepción de la arquitectura universitaria basada en la coordinación entre estructura, acústica, iluminación, instalaciones y paisaje. La especialización técnica no se plantea como aislamiento, sino como parte de una infraestructura colectiva que conecta producción, aprendizaje y vida pública. El conjunto permite examinar cómo la arquitectura educativa contemporánea adapta sus espacios a tecnologías cambiantes y, simultáneamente, refuerza la dimensión social del campus universitario.
Palabras clave: SOM Loyola Marymount, arquitectura universitaria, Pabellón Fitzpatrick, Drollinger Family Stage, infraestructura audiovisual.
Campus de Westchester: inserción territorial y estructura institucional
La consolidación del campus de Westchester de la Universidad Loyola Marymount (LMU) como centro especializado en formación artística y producción audiovisual contemporánea encuentra una expresión arquitectónica reciente en las intervenciones desarrolladas por Skidmore, Owings & Merrill (SOM). La incorporación de nuevos edificios en la meseta costera de Los Ángeles no responde únicamente al incremento de superficie construida, sino a una reorganización de las relaciones entre arquitectura, infraestructura técnica y espacio público universitario.
Fundada en 1911 y vinculada desde sus orígenes con las tradiciones educativas católica, jesuita y Marymount, LMU ha estructurado su campus a partir de la relación entre actividad académica y vida comunitaria al aire libre. La expansión de sus programas de formación artística y audiovisual introduce nuevas exigencias espaciales y técnicas que requieren instalaciones capaces de integrar producción, enseñanza y encuentro. En este contexto, las intervenciones de SOM forman parte de una transformación progresiva de la infraestructura universitaria, en la que los nuevos volúmenes deben responder simultáneamente a programas altamente especializados y a la continuidad de la experiencia peatonal del campus.
La intervención de SOM se desarrolla mediante una metodología multidisciplinar que articula arquitectura, diseño interior, ingeniería estructural y gráfica ambiental. Esta integración permite abordar los edificios como sistemas en los que estructura, envolvente, acondicionamiento técnico y espacio colectivo forman parte de una misma concepción proyectual. En el campus de Westchester, esta línea de trabajo tiene antecedentes en la adaptación del edificio destinado a las oficinas de Marketing, Comunicaciones y Relaciones Universitarias y en la construcción de la Graduate School of Film & Television. El trabajo conjunto se prolonga actualmente con la reconversión del Teatro Strub, destinada a transformar un escenario de proscenio convencional en una caja negra adaptable para artes escénicas y danza.
La continuidad de estas intervenciones evidencia una relación entre planificación física y transformación de los programas académicos. Los nuevos edificios incorporan las condiciones climáticas del sur de California mediante espacios exteriores, áreas de sombra y transiciones entre interior y exterior. La arquitectura universitaria se organiza así a partir de una gradación entre espacios de circulación, ámbitos de encuentro y recintos de alta especialización técnica. En este sistema, Alumni Mall funciona como uno de los principales ejes peatonales y articula las relaciones entre las distintas piezas del campus.

Pabellón Fitzpatrick: morfología, envolvente y especialización audiovisual
Emplazado sobre Alumni Mall, el principal eje peatonal del campus de Westchester, el Pabellón Howard B. Fitzpatrick constituye la nueva sede de la School of Film and Television (SFTV). El edificio ocupa una parcela de 0,55 acres y desarrolla una superficie construida de 23.716 pies cuadrados, con una altura total de 59 pies y 6 pulgadas distribuida en cuatro niveles sobre rasante. Su implantación establece una transición entre el espacio público del campus y los requerimientos ambientales específicos de la producción audiovisual, que incluyen control acústico, iluminación regulada y condiciones de oscuridad para determinados recintos.
Hacia Alumni Mall, la fachada incorpora una marquesina semitransparente que funciona como dispositivo de control ambiental y espacial. El elemento filtra la radiación solar, reduce la incidencia directa sobre el cerramiento vidriado y genera una franja de sombra frente al edificio. Bajo ella se organizan áreas de estancia equipadas con mobiliario exterior, mientras la transparencia del cerramiento permite percibir desde el espacio peatonal los vestíbulos y parte de la actividad interior. La envolvente establece así una relación graduada entre exposición pública y control ambiental, evitando que la especialización técnica del programa derive en una fachada completamente opaca.
En la planta baja, el Teatro Broccoli, destinado a proyecciones e instrucción cinematográfica con capacidad para 80 espectadores, se introduce como un volumen autónomo dentro del espacio de triple altura del vestíbulo principal. Su envolvente, revestida con paneles metálicos de acabado mate e iluminación integrada, contrasta con la mayor transparencia del perímetro exterior. La pieza funciona simultáneamente como sala especializada y como elemento de organización espacial: su volumen condiciona los recorridos interiores y establece un punto de referencia dentro del vestíbulo.
La secuencia de espacios colectivos continúa hacia la terraza de cubierta y el patio sombreado situado junto al teatro. Estas áreas amplían el programa académico hacia el exterior y aprovechan las condiciones climáticas del sur de California. El mobiliario de color amarillo introduce un contraste cromático con las superficies de hormigón y metal, reforzando la diferenciación entre las áreas de circulación y los espacios destinados a permanencia y encuentro.
La organización programática responde a las necesidades de una escuela especializada en producción audiovisual y a la diversificación de las tecnologías empleadas en el campo cinematográfico. El edificio concentra laboratorios de animación y postproducción, salas de corrección de color, espacios para dirección de cámara y platós destinados a rodaje en volumen y técnicas de animación fotograma a fotograma. La infraestructura está concebida para un funcionamiento continuo, condición que exige una diferenciación precisa entre recintos con requerimientos ambientales incompatibles.
La sección del edificio resuelve así una tensión característica de la arquitectura destinada a medios audiovisuales. En el interior coexisten black boxes que requieren oscuridad, aislamiento acústico y control de las condiciones lumínicas con espacios de circulación y encuentro vinculados visualmente al exterior. La envolvente transparente y los recintos técnicos opacos no constituyen sistemas independientes: su coexistencia determina la organización del edificio y la relación entre espacios especializados y áreas comunitarias.
Carlos Madrid III, Director Asociado Principal de SOM, ha señalado que uno de los principales desafíos del proyecto consistía en anticipar las transformaciones futuras de la enseñanza y la producción de medios. Desde esta perspectiva, la adaptabilidad de los espacios adquiere importancia frente a la rápida evolución de las tecnologías audiovisuales. La respuesta arquitectónica combina recintos técnicamente especializados con áreas susceptibles de usos diversos, de modo que los laboratorios y estudios mantienen una relación directa con vestíbulos, circulaciones y espacios de encuentro informal.
El Pabellón Fitzpatrick articula, de este modo, dos escalas de funcionamiento. La primera corresponde a la infraestructura audiovisual, caracterizada por el control de luz, sonido, temperatura y equipamiento técnico. La segunda pertenece a la dimensión colectiva del campus, donde la circulación peatonal, los espacios de estancia y las relaciones visuales con el exterior estructuran la experiencia cotidiana. La arquitectura conecta ambas mediante una envolvente de profundidad variable, una sección vertical y una organización programática que alterna recintos cerrados con espacios de circulación abiertos y visualmente permeables.
Su volumen de cuatro plantas establece una presencia vertical dentro de un campus caracterizado en buena medida por espacios horizontales y descubiertos. La marquesina profundiza esta condición al producir un plano intermedio entre la fachada y el espacio público. En dirección hacia la Plaza Lawton, la percepción cambia: la densidad y verticalidad del pabellón dan paso a una extensión abierta y horizontal. El contraste entre ambas piezas no se reduce a una diferencia formal; expresa dos modos complementarios de organizar la actividad universitaria, uno concentrado en infraestructura técnica y otro articulado mediante espacio público y circulación peatonal.
Drollinger Family Stage: estructura escénica y espacio público
Ubicado a corta distancia al oeste del Pabellón Fitzpatrick, en el centro de la Plaza Lawton, el Drollinger Family Stage constituye la primera estructura permanente de la Universidad Loyola Marymount concebida específicamente para la realización de artes escénicas al aire libre. El proyecto fue desarrollado para atender tanto las actividades académicas como los programas públicos de la Facultad de Comunicación y Bellas Artes, ampliando las posibilidades de producción y exhibición de espectáculos en vivo. Su programa admite montajes teatrales, danza contemporánea, conciertos, lecturas poéticas y conferencias, entre otros formatos.
El proyecto ocupa una parcela de 22.500 pies cuadrados y presenta una huella construida de 3.158 pies cuadrados, con una altura libre de 24 pies y 9 pulgadas. El escenario principal dispone de una plataforma diáfana de 1.600 pies cuadrados. Su relación con el espacio público se completa mediante la propia topografía de la Plaza Lawton, cuya pendiente gradual ha sido configurada como un anfiteatro exterior capaz de recibir grandes concentraciones de público durante acontecimientos institucionales como el festival anual Shakespeare on the Bluff. La arquitectura del escenario, por tanto, se articula con una condición territorial preexistente que permite extender el ámbito de representación hacia el espacio abierto del campus.
El diseño tectónico fue desarrollado por el departamento especializado de ingeniería estructural de SOM a partir de una configuración material reducida. Un pórtico de acero y hormigón establece el límite permanente de la escena y mantiene abiertas las visuales hacia la plaza. Sobre este marco se dispone un sistema de cortinas textiles ondulantes suspendidas del perímetro superior, cuya condición móvil introduce una segunda capa de delimitación espacial. El escenario puede permanecer completamente abierto, cerrarse para ensayos y actividades privadas o adoptar configuraciones parciales que permiten actuaciones orientadas hacia distintos sectores de la plaza.
La envolvente textil cumple simultáneamente funciones espaciales y acústicas. Su movimiento modifica la relación visual entre escenario y público, mientras que su disposición contribuye al control de la propagación sonora hacia los edificios próximos del campus. La condición abierta del conjunto no implica, por tanto, una ausencia de control ambiental, sino una regulación variable de sus límites mediante elementos ligeros y reversibles.
La infraestructura técnica forma parte permanente de la concepción arquitectónica. El escenario incorpora barras automatizadas de iluminación teatral, consolas de control y sistemas de amplificación electroacústica preparados para su exposición a la intemperie. La estructura principal proporciona un soporte neutro para estas instalaciones, que quedan integradas sin comprometer la lectura geométrica del pabellón. La aparente sencillez del conjunto deriva así de una concentración de sistemas técnicos dentro de una configuración espacial deliberadamente contenida.
Esta disposición convierte el escenario en una infraestructura pública capaz de reorganizar temporalmente la relación entre intérprete, espectador y espacio universitario. La Plaza Lawton deja de funcionar únicamente como superficie de circulación y estancia para asumir, en determinadas ocasiones, las condiciones de un auditorio al aire libre. El edificio conserva una presencia física limitada, mientras que su capacidad programática se extiende sobre un ámbito mucho mayor que su propia huella.
La simplicidad formal del Drollinger Family Stage depende de una coordinación constructiva de considerable precisión. La resistencia de los materiales frente a los agentes atmosféricos, los sistemas de fijación de la envolvente textil, la protección de las instalaciones eléctricas y la integración de los equipos escénicos requirieron resolver conjuntamente aspectos estructurales, acústicos, lumínicos y de mantenimiento. Estas decisiones establecen además una relación técnica directa con el Pabellón Fitzpatrick, cuya infraestructura audiovisual responde a exigencias igualmente específicas de aislamiento, climatización y conectividad.




Estructura, instalaciones y coordinación multidisciplinar
La construcción de equipamientos universitarios destinados a la enseñanza audiovisual y a las artes escénicas exige una coordinación estrecha entre arquitectura, ingeniería estructural y consultorías especializadas. En el Pabellón Howard B. Fitzpatrick y el Drollinger Family Stage, Skidmore, Owings & Merrill asumió la dirección integral del diseño, mientras que la ejecución constructiva general correspondió a WEO. La gestión operativa y el control de programación de las obras vinculadas a la Escuela de Cine y Televisión estuvieron a cargo de AMA Project Management. La ingeniería civil, que comprendió los estudios topográficos, la adecuación del terreno, el drenaje superficial y la conexión con las redes de infraestructura existentes en el campus de Westchester, fue desarrollada por KPFF.
El funcionamiento de ambos edificios depende de una red de sistemas mecánicos, eléctricos y de fontanería (MEP) proyectada por AMA Engineers. En el Pabellón Fitzpatrick, la distribución de conductos de climatización y redes eléctricas requirió una integración precisa dentro de la sección del edificio, particularmente en los espacios destinados a laboratorios y estudios, donde las instalaciones debían coexistir con exigencias estrictas de altura libre y aislamiento acústico. La infraestructura técnica queda así incorporada al espesor constructivo sin alterar la organización espacial de los interiores.
El diseño lumínico de ambas intervenciones fue desarrollado por HLB mediante soluciones diferenciadas según las condiciones de uso. En los estudios de grabación y platós del Pabellón Fitzpatrick, la iluminación responde a requerimientos funcionales y de control técnico propios de la producción audiovisual. En las áreas públicas, en cambio, la luz adquiere una función espacial más próxima a la percepción arquitectónica: en el Teatro Broccoli enfatiza la materialidad de los paneles metálicos mate, mientras que en el Drollinger Family Stage refuerza su presencia durante las actividades nocturnas y establece una relación visual con la Plaza Lawton.
La integración paisajística fue desarrollada por MIG, responsable de la configuración de los espacios exteriores asociados al pabellón. La selección de especies de bajo consumo hídrico responde a las condiciones ambientales del campus, mientras que los recorridos pavimentados organizan la transición entre Alumni Mall y las áreas de acceso. El paisaje funciona así como una estructura complementaria de circulación y estancia que vincula las nuevas edificaciones con el sistema peatonal existente.
En los espacios destinados a cine, televisión y producción escénica, el comportamiento acústico constituye una condición esencial de funcionamiento. Waveguide desarrolló las soluciones de aislamiento fónico mediante el principio de «caja dentro de otra caja», incorporando losas flotantes y sistemas de tabiquería desolidarizada en los platós de stop motion, las salas de edición y el Teatro Broccoli. Estas soluciones reducen la transmisión de ruido aéreo y de vibraciones estructurales procedentes tanto del tráfico exterior de Alumni Mall como de los equipos mecánicos instalados en el propio edificio.
A esta infraestructura se suma el sistema de telecomunicaciones y seguridad desarrollado por ITSDG. La red de fibra óptica de alta capacidad responde a las exigencias de transferencia de grandes volúmenes de datos asociados a los procesos de producción y posproducción digital, incluidos aquellos vinculados a formatos de alta resolución. La conectividad deja de ser, en este contexto, una infraestructura secundaria para convertirse en un componente fundamental del funcionamiento espacial y académico del edificio.
La articulación entre estos sistemas permite comprender ambos proyectos como infraestructuras técnicas integradas. Su arquitectura no se define únicamente mediante la volumetría, la materialidad de las fachadas o la organización de las plantas, sino también mediante una red de componentes que permanecen en gran medida ocultos: climatización, aislamiento acústico, iluminación, electricidad, telecomunicaciones, drenaje y control escénico. La coordinación entre los equipos de SOM y los consultores especializados determina la posibilidad de hacer compatibles estas exigencias con una expresión arquitectónica contenida.
En este sentido, la resolución constructiva constituye un componente central de la arquitectura del conjunto. El Pabellón Fitzpatrick concentra en un volumen compacto una infraestructura audiovisual de alta especialización, mientras que el Drollinger Family Stage extiende esa lógica hacia el espacio abierto mediante una estructura permanente capaz de admitir configuraciones variables. Ambos proyectos establecen, desde escalas distintas, una relación entre arquitectura, tecnología y espacio público que permite abordar su incidencia en la configuración contemporánea del campus de Westchester y en la arquitectura universitaria orientada a la producción cultural.
Arquitectura universitaria, cultura pública y adaptabilidad espacial
Las nuevas edificaciones desarrolladas por Skidmore, Owings & Merrill para la Universidad Loyola Marymount amplían la relación entre infraestructura académica, producción cultural y espacio público dentro del campus de Westchester. En el Pabellón Howard B. Fitzpatrick, esta condición se manifiesta en la permeabilidad de la envolvente y en la apertura de los espacios de circulación y encuentro hacia Alumni Mall. La marquesina semitransparente establece un límite ambiental que mantiene la continuidad visual entre interior y exterior, mientras que la exposición de las áreas comunes permite incorporar al recorrido cotidiano del campus parte de la actividad desarrollada por la Escuela de Cine y Televisión. La enseñanza audiovisual adquiere así una presencia visible dentro de la vida universitaria, articulando los espacios especializados con los ámbitos colectivos del campus.
El Drollinger Family Stage desarrolla una relación distinta entre arquitectura y espacio público. Su configuración abierta, el sistema de cortinas móviles y la incorporación de la pendiente natural de la Plaza Lawton permiten modificar la escala y las condiciones de uso del escenario según las necesidades del programa. El mismo dispositivo puede recibir actividades académicas de carácter reducido o actuaciones dirigidas a un público numeroso, mientras que la topografía funciona como graderío natural y extiende el ámbito escénico hacia el espacio abierto. La arquitectura no depende de una volumetría monumental para adquirir presencia institucional; su capacidad de transformación reside en la relación entre estructura, equipamiento técnico, topografía y programa.
La materialidad de ambos proyectos responde asimismo a exigencias de permanencia y uso intensivo. Los cerramientos metálicos, los sistemas de carpintería y la envolvente textil del escenario han sido seleccionados y detallados en función de las condiciones ambientales del sur de California y de las demandas específicas de cada edificio. En el Fitzpatrick, esta consideración se combina con los requerimientos de aislamiento, climatización y control ambiental propios de los espacios de producción audiovisual. En el Drollinger, adquiere especial relevancia la resistencia de los componentes expuestos a la intemperie y la protección de los sistemas técnicos integrados en la estructura.
La adaptabilidad constituye otro punto de contacto entre ambas intervenciones. En el Pabellón Fitzpatrick, la organización espacial y la infraestructura técnica deben admitir la transformación de los procesos de producción audiovisual, sujetos a una evolución tecnológica constante. En el Drollinger Family Stage, la movilidad de las cortinas y la configuración abierta del escenario permiten modificar las condiciones de representación sin alterar la estructura permanente. En ambos casos, la capacidad de transformación se incorpora desde el proyecto mediante sistemas espaciales y técnicos que reducen la dependencia de intervenciones constructivas de gran escala.
En conjunto, las dos obras plantean una concepción de la arquitectura universitaria en la que el rendimiento técnico y la dimensión colectiva forman parte de una misma estructura espacial. El Pabellón Fitzpatrick concentra una infraestructura especializada y la hace perceptible desde el sistema peatonal del campus; el Drollinger Family Stage, por su parte, proyecta la actividad escénica sobre la topografía de la Plaza Lawton y convierte el espacio exterior en soporte de usos académicos y culturales. La diferencia de escala y configuración entre ambos edificios permite entenderlos como piezas complementarias dentro de una estrategia de articulación entre producción especializada, circulación cotidiana y actividad pública.
Su incorporación al campus de Westchester permite, en este sentido, observar una transformación de la arquitectura educativa contemporánea hacia modelos en los que las infraestructuras de enseñanza, producción cultural y encuentro colectivo se encuentran estrechamente vinculadas. El valor arquitectónico de las intervenciones reside en la coordinación entre programa, estructura, envolvente, instalaciones y espacio exterior, así como en la capacidad de estos componentes para sostener usos diversos a lo largo del tiempo.
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