Este artículo examina el sistema teórico desarrollado por el Gruppo 9999, con el propósito de reconstruir las categorías epistemológicas y críticas que sustentaron su posición en el marco de la Arquitectura Radical florentina. El análisis se estructura en torno a tres ejes principales: la proclama RELAX como condensador conceptual de su pensamiento, la crítica al capitalismo industrial entendida como fundamento ético del proyecto y la noción de “proyecto como comportamiento”, formulada como un desplazamiento disciplinar desde la producción de objetos hacia la mediación entre cuerpos, tecnologías y ecosistemas. A partir de un análisis comparado, se sostiene que el Gruppo 9999 elaboró un modelo ecológico del habitar en el que la supervivencia y el equilibrio biosférico se integran como parámetros operativos del proyecto arquitectónico. Esta formulación no se limita a una reflexión ambiental de carácter instrumental, sino que redefine el alcance de la arquitectura como sistema relacional y procesual. Desde esta perspectiva, la producción teórica del grupo anticipa debates contemporáneos en torno a la sostenibilidad, la resiliencia y las ecologías del habitar, ofreciendo claves interpretativas para comprender la transición de la arquitectura hacia una sensibilidad postindustrial, en la que el proyecto se concibe como una herramienta de regulación ética y ambiental más que como un objeto autónomo.
5. Marco filosófico y ecológico del Gruppo 9999
El pensamiento del Gruppo 9999 se configura como uno de los núcleos teóricos más específicos de la Arquitectura Radical florentina, al desplazar el interés desde la autonomía formal del objeto arquitectónico hacia una ética centrada en la biosfera y en una reconsideración del humanismo en clave ambiental. Frente a otros colectivos radicales que orientaron su crítica hacia la semiología urbana o hacia representaciones distópicas de la superproducción, los 9999 elaboraron una noción de “ecología del habitar” basada en la articulación entre progreso científico y sistemas naturales, entendidos como ámbitos interdependientes.
5.1 La filosofía del Gruppo 9999: hacia un marco epistemológico ambiental
La base teórica del grupo se condensa en la proclama RELAX, formulada como una síntesis epistemológica que sitúa la vida dentro de ciclos energéticos de gran escala, operantes sobre una capa terrestre limitada y vulnerable. Desde esta premisa, la arquitectura se concibe como un medio de mediación conceptual y ambiental, orientado a producir apariciones y dispositivos interpretativos capaces de hacer legible la relación entre el ser humano y los equilibrios planetarios.
En coherencia con este planteamiento, el colectivo desarrolló una crítica sistemática a la “ciudad de las mercancías” y a los modelos tecnocráticos de organización espacial. La noción de “no-arquitectura” emerge así como una estrategia de desplazamiento disciplinar, mediante la cual el proyecto deja de reforzar estructuras morales y comportamentales asociadas a la sociedad de consumo, para operar como un instrumento de descondicionamiento y reapropiación del habitar.

5.2 Tecnología, naturaleza y ética proyectual
En el marco conceptual del Gruppo 9999, la tecnología pierde su condición de herramienta de dominio para redefinirse como un dispositivo de eco-supervivencia, capaz de integrar procesos biológicos reales en el espacio doméstico. Esta posición ética se materializa de manera ejemplar en proyectos como la Vegetable Garden House (Casa Orto), donde sistemas técnicos de lecho de aire y riego permiten la incorporación efectiva de cultivos vivos en el interior de la vivienda. La presencia de lechugas y repollos en el dormitorio no funciona como metáfora, sino como componente productivo, transformando el espacio habitacional en un microcosmos autorregulado.
En este contexto, el progreso técnico se subordina a una lógica de simbiosis, en la que la vivienda se concibe como un sistema híbrido entre organismo artificial y ecosistema doméstico. La función natural deja de operar en el plano simbólico para integrarse como proceso activo, capaz de modificar tanto la organización espacial como los hábitos cotidianos.
Desde esta misma perspectiva, el grupo sostuvo que la economía debía entenderse como una subdivisión de la ecología, regulada por principios de equilibrio y eficiencia observables en los sistemas naturales. Esta concepción implicó un rechazo explícito de los modelos económicos y políticos basados exclusivamente en la lógica del mercado, al considerar que estos operan al margen de los límites biosféricos.
En conjunto, el marco filosófico elaborado por el Gruppo 9999 transformó la arquitectura en un campo cognitivo y ético, orientado menos a la producción de objetos que a la formulación de sistemas de relación entre cuerpo, técnica y entorno. Su legado se sitúa en la construcción de una meta-arquitectura que coloca al planeta como referencia central del proyecto humano, anticipando la necesidad contemporánea de enfoques resilientes, transdisciplinares y comprometidos con los equilibrios de la biosfera.

6. RELAX: manifiesto ecológico y existencial
El pensamiento del Gruppo 9999 alcanza una formulación particularmente condensada en la proclama RELAX, publicada originalmente en Ricordi di Architettura y difundida posteriormente a través de revistas especializadas como Casabella. Este texto opera como síntesis teórica de la posición del colectivo y como marco conceptual desde el cual se articula su comprensión de la arquitectura, la tecnología y el habitar en relación con los equilibrios planetarios.
6.1 Texto del manifiesto
“RELAX. Los ciclos de energía inmensa apoyan nuestra vida en una película muy delgada de la tierra. Nuestra experiencia depende solo de las formas de vida, los fenómenos conocidos y desconocidos que se manifiestan con la armonía y la elegancia de la naturaleza. El hombre y su entorno están en el centro de la investigación del grupo 9999 que en sus proyectos expresa la hipótesis fundamental de un equilibrio entre el progreso científico y la naturaleza. Esto es gracias a una tecnología altamente sofisticada, purificada de desechos y contaminación, que opera exclusivamente para el servicio y la protección del hombre y su medio ambiente”.
6.2 Interpretación crítica
La proclama RELAX se inscribe en un contexto de crisis epistemológica de la arquitectura, marcado por la puesta en cuestión de los modelos racionalistas y por la irrupción de factores ambientales, sociales y tecnológicos que desestabilizaron la confianza en el control geométrico del espacio. El texto no introduce un nuevo lenguaje formal ni propone un estilo reconocible, sino que redefine el campo del saber arquitectónico al situar la supervivencia humana dentro de sistemas energéticos y biológicos cuya escala y complejidad exceden ampliamente el control directo del proyecto.
Desde esta perspectiva, la arquitectura es concebida como proceso y no como objeto cerrado. El proyecto deja de definirse prioritariamente por su materialización física para operar como una forma de pensamiento cívico y como un dispositivo de investigación del lenguaje, el comportamiento y la relación entre cuerpo y entorno. Esta concepción se vincula directamente con la influencia pedagógica de Leonardo Savioli, para quien el diseño debía entenderse como una “realidad viva”, abierta a la acción del usuario y a la transformación continua. En este marco, la noción de “no-arquitectura” adquiere un sentido operativo: el objetivo no reside en la producción de tipologías eficientes, sino en la activación de capacidades creativas y perceptivas inhibidas por los modelos de trabajo y consumo dominantes. El proyecto se redefine así como un dispositivo de eco-supervivencia, en el que el habitar se configura como una práctica consciente y no como un acto de apropiación material.
La técnica, tal como aparece formulada en RELAX, es objeto de una mediación ética precisa. El Gruppo 9999 no plantea un rechazo del progreso científico, sino una reorientación de sus fines mediante el uso de una tecnología depurada, liberada de residuos y de efectos contaminantes. En sintonía con nociones como Spaceship Earth, la tecnología electrónica y espacial es interpretada como una herramienta capaz de proteger la biosfera, siempre que se subordine a los límites ecológicos. El diseño, en consecuencia, deja de operar como anticipación abstracta del futuro para actuar sobre el presente, ajustando comportamientos y modos de vida. Intervenciones como la inundación controlada del Space Electronic o la Vegetable Garden House ejemplifican esta postura, al integrar procesos naturales reales en el espacio doméstico mediante sistemas técnicos precisos.
El gesto de “relajarse” formulado en el manifiesto introduce, finalmente, una dimensión política vinculada a la crítica del productivismo. La desaceleración, el reposicionamiento del cuerpo y la atención a acciones elementales como sentarse, permanecer o cultivar configuran una alternativa a las lógicas de eficiencia y rendimiento. Esta actitud se inscribe en lo que ha sido definido como el “modo pastoral”, entendido como una búsqueda de continuidad entre pensamiento y acción manual, y como un intento de recomponer la relación entre sujeto, técnica y entorno natural desde una economía de medios y una ética del equilibrio.

7. Crítica social y dimensión ética del proyecto
La producción teórica y proyectual del Gruppo 9999 se inscribe en una posición crítica frente al modelo social del capitalismo avanzado, identificado por el colectivo como uno de los principales factores de desequilibrio ambiental y empobrecimiento cultural. Su reflexión articuló una crítica estructural a la instrumentalización de los medios de comunicación y a la centralidad del consumo masivo, considerados fuentes de contaminación no solo material, sino también cualitativa y cognitiva. En este contexto, la Arquitectura Radical florentina operó como una forma de intervención semiótica orientada a desestabilizar los rituales cotidianos de la vida burguesa y a cuestionar la subordinación de la producción intelectual a las lógicas del mercado.
Desde esta perspectiva, el proyecto arquitectónico fue redefinido más allá de su función tradicional como generador de objetos construidos, para asumir un papel analítico y discursivo. El énfasis se desplazó desde el diseño de productos hacia el diseño de comportamientos, donde la atención se concentró en los procesos, las dinámicas de uso y la capacidad de la arquitectura para actuar como un dispositivo de reconfiguración social. En el caso del Gruppo 9999, este desplazamiento se concretó en la formulación de una ecología del habitar, en la que la supervivencia humana y el equilibrio biosférico se situaron como criterios prioritarios frente a cualquier autonomía formal del objeto.
La dimensión ética de esta posición se manifestó con especial claridad en la concepción de la tecnología. Frente al optimismo tecnocrático característico de la modernidad tardía, el grupo defendió una tecnología sometida a una operación de depuración crítica, orientada exclusivamente al servicio y la protección del ser humano y de su entorno. Esta postura implicó una inversión explícita de las jerarquías dominantes, al proponer la subordinación de la economía a la ecología como principio regulador del proyecto.
El compromiso con la noción de no-arquitectura se vinculó, asimismo, a una voluntad de emancipación individual frente a las estructuras espaciales y simbólicas del poder. Esta orientación encontró resonancia en experiencias como Global Tools, donde se reivindicó la creatividad individual como una capacidad inherente y se promovió el uso de técnicas artesanales como medio para recomponer la relación entre pensamiento y acción manual. En este marco, la arquitectura dejó de operar como un fin autónomo para convertirse en un medio orientado a la búsqueda de un equilibrio psicosomático entre cuerpo, técnica y entorno.
8. El proyecto como comportamiento y experimentación
La trayectoria del Gruppo 9999 señala un desplazamiento significativo dentro de la teoría arquitectónica contemporánea, al sustituir la producción de objetos estáticos por la orquestación de comportamientos y procesos vitales. La arquitectura dejó de definirse como la construcción de límites físicos para entenderse como una herramienta de investigación existencial, en la que el acto proyectual se articula de manera directa con la experiencia cotidiana.
Bajo esta premisa, la arquitectura se redefine como una práctica vital y como un dispositivo de autogestión de la realidad. Este enfoque encuentra uno de sus antecedentes en la didáctica de Leonardo Savioli en la Facultad de Arquitectura de Florencia, donde el espacio era concebido como una realidad activa, abierta a la acción del sujeto y a la transformación continua, en lugar de una representación fija.
La incorporación de los medios de comunicación y de la tecnología electrónica resultó central para la formulación de esta arquitectura del comportamiento. El Gruppo 9999 entendió la electricidad como un material proyectual, apropiándose de dispositivos mediáticos para generar entornos inmersivos y situaciones participativas. Esta síntesis alcanzó una formulación particularmente clara en el Space Electronic, concebido como un laboratorio multimedia en el que el espectador asumía un rol activo, diluyendo la distinción entre usuario y actor. En este contexto, la arquitectura adquirió una dimensión inmaterial, comunicativa y ritual.
Desde esta posición, el grupo sostuvo que la arquitectura podía abarcar cualquier proceso mental y vital susceptible de ser proyectado. Al reducir la disciplina a relaciones primarias entre cuerpo, suelo y flujos de energía, se propuso un modelo de habitar en el que la técnica no se impone sobre la naturaleza, sino que opera como un sistema de mediación orientado a su protección y mantenimiento.

Conclusión (Parte II)
El recorrido conceptual desarrollado en esta segunda parte permite afirmar que el Gruppo 9999 elaboró una ontología alternativa del proyecto arquitectónico, en la que la tecnología se desvincula de su función industrial para operar al servicio de la biosfera, y en la que la mediación sustituye a la forma como principio estructurante. La arquitectura se redefine como acción, comportamiento y marco ético, mientras que la figura del arquitecto se desplaza hacia un rol de mediador entre cuerpos, recursos y ciclos energéticos. Estas premisas encontraron formas específicas de verificación y puesta en práctica, que serán abordadas en la tercera parte del artículo a través del análisis de experimentaciones performativas, instalaciones ecológicas y utopías operativas.
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Imagenes: ©Gruppo 9999
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