David Chipperfield y la permanencia como principio arquitectónico

Gardinetti, Marcelo

Arquitecto, Editor de Tecnne · La Plata, Argentina

Resumen

El artículo examina la arquitectura de David Chipperfield a partir de la James Simon Galerie de Berlín, entendida como una síntesis de los principios que articulan su producción contemporánea. El análisis sitúa la obra dentro del contexto de la Isla de los Museos y estudia su capacidad para establecer continuidad con el patrimonio histórico mediante una reinterpretación de los lenguajes clásicos desde una arquitectura contemporánea. Se destacan el rigor compositivo, la claridad constructiva, el empleo contenido de la materialidad y la secuencia espacial como instrumentos para mediar entre espacio público y edificio. La reflexión incorpora el pensamiento del arquitecto sobre el contexto, la memoria, la responsabilidad social y la permanencia, subrayando una práctica proyectual que privilegia la lectura del lugar frente a la singularidad formal. La James Simon Galerie se interpreta como un edificio de articulación urbana que consolida relaciones funcionales y perceptivas dentro del conjunto museístico, mostrando una arquitectura basada en la continuidad cultural y la precisión disciplinar.

Palabras clave: David Chipperfield, James Simon Galerie, arquitectura contextual, arquitectura contemporánea, patrimonio arquitectónico.

La James Simon Galerie como expresión de una arquitectura contextual

La producción arquitectónica de David Chipperfield se ha caracterizado por una posición difícil de encuadrar dentro de categorías estilísticas cerradas. Sus proyectos comparten una inclinación hacia la contención formal, la precisión constructiva y la atención al contexto, aunque evitan la repetición de un lenguaje arquitectónico uniforme. Esta condición explica la diversidad de respuestas presentes en su obra y, al mismo tiempo, la persistencia de ciertos principios proyectuales reconocibles. En lugar de construir una identidad basada en recursos formales reiterados, Chipperfield desarrolla una arquitectura cuyo carácter emerge de las condiciones específicas de cada encargo.

El arquitecto sostiene que cada proyecto debe establecer sus propios objetivos y definir los criterios mediante los cuales será evaluado. Desde esta perspectiva, la forma arquitectónica no constituye un resultado autónomo, sino la consecuencia de un proceso de interpretación de factores físicos, culturales e históricos. Chipperfield entiende el proyecto como una investigación sobre el lugar, donde la arquitectura se configura a partir de las relaciones que establece con su entorno inmediato y con las capas históricas que lo conforman.

Esta aproximación se traduce en una actitud contextual que busca establecer continuidades con el contexto construido, independientemente de su periodo histórico. Para Chipperfield, la arquitectura contemporánea puede dialogar con arquitecturas preexistentes sin recurrir a la reproducción literal de formas o estilos. El proyecto opera mediante procesos de adaptación, interpretación y reformulación, incorporando las particularidades del sitio dentro de una lógica arquitectónica contemporánea. Sin embargo, la aplicación recurrente de determinados criterios de orden, proporción y materialidad conduce en ocasiones a soluciones formales comparables en contextos geográficos y culturales distintos.

La reflexión de Chipperfield sobre la disciplina también incorpora una dimensión social y urbana. Sus planteamientos han abordado cuestiones relacionadas con la transformación de las periferias, el deterioro de determinados entornos urbanos y los efectos de modelos de desarrollo asociados al consumo acelerado del territorio. En este marco, la arquitectura adquiere una responsabilidad que trasciende la resolución técnica del edificio para participar en la construcción de espacios urbanos más coherentes y duraderos. Esta posición explica su distancia respecto a las arquitecturas concebidas como objetos icónicos y su interés por identificar las condiciones específicas de cada lugar como punto de partida para la formulación del proyecto.

David Chipperfield, James Simon Galerie, tecnne ©Ute Zscharnt
David Chipperfield, James Simon Galerie, tecnne ©Ute Zscharnt

David Chipperfield y la búsqueda de una arquitectura perdurable

Las reflexiones de David Chipperfield sobre la arquitectura se articulan en torno a una revisión crítica de algunos postulados heredados del Movimiento Moderno. En sus declaraciones, el arquitecto señala que la abstracción formal y la ruptura con la tradición constituyeron una fuente importante de renovación disciplinar durante el siglo XX, aunque también generaron dificultades para establecer vínculos culturales e interpretativos entre los edificios y sus usuarios. Desde esta perspectiva, la arquitectura requiere ser experimentada espacialmente y, al mismo tiempo, comprendida como construcción cultural capaz de transmitir significado a través de su forma, materialidad y presencia urbana.

Esta posición resulta especialmente visible en proyectos como la James Simon Galerie de Berlín o el Museo de Literatura Moderna de Marbach, donde la arquitectura adquiere relevancia mediante la construcción de secuencias espaciales que median entre el espacio público y el edificio. Para Chipperfield, los ámbitos de transición constituyen uno de los campos de mayor interés disciplinar, ya que permiten articular relaciones graduales entre exterior e interior, entre acceso y permanencia, y entre la dimensión urbana y la experiencia arquitectónica.

Su producción se caracteriza por una búsqueda constante de claridad formal, orden compositivo y coherencia conceptual. Los proyectos suelen desarrollarse a partir de una idea generadora que orienta las decisiones relativas a implantación, programa, materialidad y construcción. Esta lógica proyectual responde a la convicción de que la consistencia interna del proyecto depende de la capacidad de mantener una relación coherente entre concepto y realización arquitectónica, evitando soluciones que introduzcan contradicciones dentro del sistema espacial y constructivo de la obra.

La atención al contexto ocupa una posición central dentro de este enfoque. Chipperfield entiende que cada lugar posee condiciones históricas, culturales y espaciales específicas que pueden proporcionar criterios de orden para el proyecto. En consecuencia, sus intervenciones buscan establecer relaciones de continuidad con el entorno construido sin recurrir a imitaciones estilísticas ni a reconstrucciones literales del pasado. La arquitectura se configura así como una interpretación contemporánea de las estructuras culturales y materiales presentes en cada emplazamiento.

Esta actitud también se refleja en la elección de materiales y en la valoración de los procesos constructivos. Sus edificios suelen expresar una atención particular por la precisión del detalle, la permanencia de los materiales y la calidad de ejecución. La construcción se concibe como parte fundamental del proyecto arquitectónico y como un medio para otorgar estabilidad y duración a la obra dentro de contextos urbanos sometidos a procesos constantes de transformación.

En paralelo, Chipperfield ha manifestado una postura crítica frente a la producción de edificios concebidos principalmente como imágenes de consumo o instrumentos de promoción mediática. Sus planteamientos defienden una arquitectura basada en la continuidad urbana, la permanencia y la responsabilidad cultural de la disciplina. Esta posición se complementa con una preocupación explícita por las dimensiones sociales de la práctica arquitectónica, particularmente en relación con la vivienda, la calidad del entorno construido y el acceso equitativo a condiciones espaciales adecuadas. En este marco, la arquitectura aparece vinculada a una responsabilidad pública que excede la resolución formal del edificio y se proyecta sobre las condiciones colectivas de la ciudad contemporánea.²

David Chipperfield, James Simon Galerie, tecnne ©Ute Zscharnt
David Chipperfield, James Simon Galerie, tecnne ©Ute Zscharnt

La James Simon Galerie como articulación entre patrimonio y contemporaneidad

Como señala la crítica especializada, si las primeras etapas de la trayectoria de David Chipperfield estuvieron marcadas por una atención constante a la materialidad y al contexto, su producción más reciente ha incorporado de manera cada vez más explícita una dimensión cívica vinculada a la construcción de la memoria colectiva. Este compromiso adquiere particular relevancia en sus intervenciones sobre edificios históricos y conjuntos patrimoniales, donde el proyecto arquitectónico se plantea como una mediación entre la permanencia de las estructuras heredadas y las necesidades culturales contemporáneas. En estos trabajos, la relación con la historia no se limita a la conservación material de los edificios, sino que participa en la redefinición de su significado dentro de la vida pública de la ciudad.³

Uno de los ejemplos más representativos de esta aproximación es la Isla de los Museos de Berlín, conjunto cultural situado sobre el río Spree y reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO. El complejo está integrado por cinco museos que albergan importantes colecciones de arte, arqueología e historia cultural. Durante la Segunda Guerra Mundial, varios de estos edificios sufrieron daños significativos, lo que motivó extensos procesos de restauración y reconstrucción desarrollados a lo largo de las últimas décadas. En este contexto, David Chipperfield participó en distintas intervenciones destinadas a recuperar la funcionalidad y la continuidad urbana del conjunto, incorporando nuevos elementos arquitectónicos sin alterar la legibilidad histórica de las estructuras existentes.⁴

Las actuaciones desarrolladas por Chipperfield en ámbitos museísticos evidencian una preocupación constante por la relación entre arquitectura, ciudad y experiencia pública. Sus proyectos suelen organizarse a partir de secuencias espaciales claras, una materialidad contenida y una iluminación cuidadosamente controlada, condiciones que favorecen la lectura de las colecciones y la orientación de los visitantes. Al mismo tiempo, estos edificios incorporan espacios de acceso, circulación y encuentro que refuerzan su condición de equipamientos urbanos abiertos a la sociedad.

Las intervenciones realizadas en la Isla de los Museos ilustran la diversidad de respuestas que caracteriza la producción de Chipperfield. La reconstrucción y ampliación del Neues Museum ha sido ampliamente estudiada como un ejemplo de integración entre arquitectura contemporánea y patrimonio histórico, basada en la coexistencia visible entre las huellas de la destrucción, los elementos restaurados y las nuevas incorporaciones arquitectónicas. Otros proyectos, como el edificio Veles e Vents en Valencia, plantean problemáticas distintas relacionadas con la inserción urbana, la representación institucional y la transformación de áreas portuarias. Considerados en conjunto, estos trabajos muestran cómo una misma posición disciplinar puede producir resultados diversos en función de las condiciones históricas, urbanas y programáticas de cada contexto.

David Chipperfield, James Simon Galerie, tecnne ©Ute Zscharnt
David Chipperfield, James Simon Galerie, tecnne ©Ute Zscharnt

El proyecto de la James Simon Galerie

La James-Simon-Galerie constituye la pieza de acceso principal a la Isla de los Museos de Berlín y desempeña un papel fundamental dentro del plan maestro formulado en 1999 para la reorganización funcional del conjunto. Situada entre el canal Kupfergraben y el Neues Museum, la intervención ocupa el emplazamiento donde anteriormente se localizaba el edificio administrativo del Neuer Packhof, proyectado por Karl Friedrich Schinkel. Su posición estratégica le permite actuar simultáneamente como edificio de acogida, nodo de distribución y elemento articulador entre los distintos museos que integran el conjunto patrimonial.

La implantación responde a las complejas condiciones topográficas y urbanas del sitio. Frente al Neues Museum se configura un espacio intermedio que organiza la relación entre ambas arquitecturas y establece una transición entre el acceso urbano y el recorrido museístico. La estrechez de este ámbito respecto a la altura de los edificios genera una experiencia espacial caracterizada por la proximidad y la compresión visual, enfatizando la presencia monumental de las estructuras históricas que delimitan el espacio.

Uno de los aspectos centrales del proyecto es la continuidad de los recorridos peatonales que caracterizan la Isla de los Museos. Chipperfield prolonga el sistema de columnatas y pasajes existentes, incorporando una secuencia de circulación que conecta los distintos niveles del conjunto y facilita la articulación entre los edificios históricos. La James-Simon-Galerie establece una conexión directa con el Museo de Pérgamo a través del nivel de acceso y, mediante el denominado Paseo Arqueológico, se integra en una red subterránea que vincula funcionalmente varios de los museos de la isla. Esta condición convierte al edificio en una infraestructura de circulación además de un equipamiento cultural autónomo.

La composición arquitectónica se apoya en una volumetría rigurosamente ordenada y en una marcada reducción de recursos formales. Los cuerpos edificados se disponen sobre una plataforma elevada que absorbe los desniveles del terreno y organiza el acceso mediante amplias escalinatas orientadas hacia el espacio público. Esta operación otorga al edificio una dimensión representativa y establece una secuencia ascendente que conduce al visitante desde el nivel urbano hasta los espacios interiores de distribución.

La columnata constituye el elemento compositivo más reconocible del proyecto. Dispuesta sobre un basamento elevado que define el borde del canal, configura un espacio porticado que prolonga las circulaciones exteriores y establece una mediación entre el edificio y el paisaje urbano. Su disposición introduce un ritmo regular que favorece la continuidad visual con las arquitecturas históricas circundantes, al tiempo que mantiene la autonomía formal de la nueva intervención. Más que reproducir modelos históricos específicos, la columnata opera como una reinterpretación contemporánea de tipologías arquitectónicas vinculadas al acceso, la representación y el recorrido público.

La referencia al contexto histórico se desarrolla a través de mecanismos de continuidad material y espacial antes que mediante procedimientos miméticos. Según la memoria del proyecto, la arquitectura incorpora elementos característicos de la Isla de los Museos, entre ellos las plataformas, las escalinatas monumentales y las secuencias de columnatas presentes en los edificios de Schinkel, Stüler y otros arquitectos vinculados a la formación del conjunto. La envolvente, ejecutada en piedra reconstituida con agregado de piedra natural, establece correspondencias cromáticas y tectónicas con las fachadas de piedra caliza, arenisca y estuco de los museos existentes, mientras que los espacios interiores recurren al hormigón visto como material predominante, reforzando la claridad constructiva del proyecto.

La relación entre basamento, escalinata y columnata remite a una tradición arquitectónica de larga duración asociada a la construcción de espacios públicos representativos. En este sentido, la composición puede interpretarse como una revisión contemporánea de esquemas vinculados al piano nobile y a las arquitecturas porticadas de carácter cívico. Asimismo, la regularidad de la columnata y su función como filtro entre espacio urbano y edificio evocan referencias presentes en otras tradiciones arquitectónicas alemanas, entre ellas determinadas obras de Heinrich Tessenow, donde la repetición rítmica de elementos verticales adquiere un papel decisivo en la construcción del orden espacial y de la experiencia de acceso.

David Chipperfield, James Simon Galerie, tecnne ©Ute Zscharnt
David Chipperfield, James Simon Galerie, tecnne ©Ute Zscharnt

Continuidad histórica y permanencia como fundamentos del proyecto

La complejidad de intervenir en un conjunto patrimonial de la relevancia de la Isla de los Museos exigía resolver simultáneamente cuestiones de representación, circulación y compatibilidad histórica. Como ha señalado el propio Chipperfield, el desafío consistía en encontrar un lenguaje arquitectónico capaz de integrarse en un contexto de gran densidad cultural, asumiendo además una función que excede la de un simple edificio de acceso para convertirse en el principal elemento de conexión entre los distintos museos del conjunto.⁷

La respuesta proyectual se fundamenta en una interpretación de las estructuras espaciales existentes y en la identificación de aquellos elementos capaces de reforzar la coherencia general del sistema museístico. La prolongación de las galerías porticadas, la continuidad de los recorridos peatonales y las conexiones visuales establecidas con los edificios circundantes permiten consolidar una red de relaciones que favorece la integración funcional del conjunto. La James-Simon-Galerie no se presenta como un objeto autónomo dentro de la isla, sino como una pieza de articulación cuya configuración depende de su capacidad para establecer vínculos entre arquitecturas de distintos periodos y características formales.

La percepción de la envolvente contribuye de manera decisiva a esta condición intermediaria. La repetición regular de la columnata genera efectos espaciales variables según el punto de observación. En las vistas frontales, la separación entre los elementos verticales favorece una lectura ligera y permeable del edificio, permitiendo la continuidad visual entre los espacios exteriores y las áreas de circulación. Sin embargo, en perspectivas oblicuas, la superposición de las columnas incrementa la densidad visual de la fachada y acentúa su condición de plano continuo. Esta ambigüedad perceptiva introduce una tensión entre transparencia y solidez que constituye uno de los rasgos más significativos de la composición.

La diversidad tipológica y estilística presente en la Isla de los Museos plantea la necesidad de mecanismos capaces de reforzar la legibilidad del conjunto sin anular la identidad de cada edificio. En este contexto, la intervención de Chipperfield opera mediante principios de continuidad espacial, coherencia material y articulación urbana. Su arquitectura establece relaciones entre las distintas piezas del complejo a través de recorridos, espacios intermedios y elementos compositivos compartidos, contribuyendo a consolidar una lectura unitaria del conjunto patrimonial sin recurrir a la homogeneización formal de sus componentes.

Referencias

1 David Chipperfield, en “David Chipperfield: «La arquitectura no debe ser expresión egoísta del genio»” Entrevista de Inmaculada Maluenda y Enrique Encabo, El Cultural, 11 mayo, 2018

2 “La vivienda es fundamental para la estructura social de cualquier pueblo o ciudad. Para proporcionar verdaderamente el ambiente físico positivo que debe basar nuestro sentido de pertenencia, deben ser modelos de inclusión. Deben planearse con intención. Y el resultado debe estar determinado por algo más que motivación financiera o responsabilidad reacia” David Chipperfield, Editorial, Domus N° 1043, 4 de febrero de 2020

3 Luis Fernández-Galiano, AV Monographs 209-210 (2018), 5

4 “es en Berlín donde se encuentran sus piezas más icónicas, las que le han permitido destacar y posicionarse como una figura clave dentro de la arquitectura actual. Primero, con su primorosa intervención en el Neues Museum, cuyo concurso ganó en el año 1997 y cuyas obras se prolongaron hasta el año 2009. Siendo el Neues la única pieza de la Isla de los Museos que se mantenía en estado ruinoso desde la Segunda Guerra Mundial, Chipperfield decidió que el criterio a seguir debía ser más de conservación que de reconstrucción, mostrando tanto su arquitectura original neoclásica como los avatares de su difícil pasado. Las partes que se habían perdido se recuperaron sin competir con el edificio existente, sin caer en la imitación. «…»También en Berlín y muy cerca del sensible entorno de la Isla de los Museos, David Chipperfield levantó, entre el año 2003 y el 2007, una galería de arte que es un resumen perfecto de su arquitectura y de la manera en que interviene en entornos de gran carga histórica . El arquitecto inglés ideó una arquitectura contemporánea que incorpora el pasado, pero no lo copia: es consciente de su volumen y proporciones y los aplica en un bloque de presencia elegante pero rotunda, de grandes huecos que responden a la importancia y presencia urbana del lugar y que aligeran una fachada pesada de ladrillo y piedra.” Patxi Eguiluz, “El minimalismo CONSCIENTE de David Chipperfield”, Architectural Digest, 29-06-2015 

5 David Chipperfield Architects, Memoria del Proyecto

6 David Chipperfield Architects, ibidem

7 David Chipperfield en “Sir Concrete” Interview Patrick Heidmann, Lufthansa Magazin online [Consultado el 17-02-220]

Fotografía: ©Ute Zscharnt / David Chipperfield Architects

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Marcelo Gardinetti
Marcelo Gardinetti

Arquitecto, editor y director de Tecnne desde 2011.
Investigador en teoría y crítica de la arquitectura moderna y contemporánea.
La Plata, Argentina.
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6679-7951

Artículos: 1226