La construcción del Ariston

El texto “La construcción del Ariston” ofrece una reconstrucción detallada del proceso constructivo del Parador Ariston en Playa Serena, obra de Marcel Breuer con Eduardo Catalano y Carlos Coire, enfocándose en las decisiones técnicas, los materiales y las contingencias que condicionaron su ejecución entre octubre de 1947 y febrero de 1948. Originalmente, los cimientos, columnas de planta baja y losa intermedia fueron completados en poco más de un mes mediante hormigón armado de doble armadura destinado a reducir espesores y responder a solicitaciones estructurales, aunque la provisión de lava volcánica retardó la continuidad de la obra y fragmentó la secuencia constructiva. La previsión y montaje de cerramientos se realizaron simultáneamente al colado de la cubierta para acelerar los trabajos, mientras variaciones respecto al diseño original —como el traslado de la cocina y la sustitución temporal de elementos como pasamanos— surgieron por ajustes de obra y vacancias de personal técnico. Componentes interiores, desde losas cerámicas hasta revestimientos metálicos, se insertaron en un edificio aún inconcluso al inaugurarse el 11 de febrero de 1948, reflejo de un contexto de premuras y adaptaciones prácticas que condicionaron la materialización de las intenciones proyectuales iniciales.

Marco técnico y cronología del proceso constructivo

Marcelo Gardinetti | 30 de abril de 2021

Los trabajos para la construcción del Ariston Club se iniciaron en octubre de 1947, bajo la dirección de la empresa adjudicataria de la obra49. El proceso avanzó con notable celeridad en su fase inicial: en poco más de un mes se ejecutaron los cimientos, se erigieron las columnas de planta baja y se hormigonó la losa del entrepiso, consolidando el esquema estructural básico definido por los cuatro apoyos centrales y los planos horizontales en voladizo.

Las losas de hormigón armado se resolvieron mediante un sistema de doble armadura de acero, concebido para reducir el espesor total sin comprometer la capacidad portante. Esta solución permitió prescindir de vigas convencionales, sustituyéndolas por pequeñas ménsulas de hormigón integradas al plano de la losa, al tiempo que se atendía el fenómeno de punzonamiento generado por la transmisión directa de cargas desde las columnas hacia la superficie plana. El diseño estructural respondía así a la voluntad de mantener la pureza formal de los planos horizontales, minimizando interferencias volumétricas en la planta libre.

Para el colado se optó por un hormigón liviano compuesto con agregado de lava volcánica, decisión orientada a disminuir el peso propio de las losas y optimizar el comportamiento de los voladizos. Sin embargo, las dificultades en el suministro de este material provocaron una interrupción significativa en el avance de la obra50. Los trabajos en la estructura portante permanecieron suspendidos desde fines de noviembre hasta el 10 de enero de 1948, cuando la llegada del agregado permitió proceder al vertido del hormigón correspondiente a la losa superior51.

La interrupción en el suministro de materiales prolongó los plazos de entrega de los componentes fabricados en taller, circunstancia que favoreció un trabajo detallado en las carpinterías52. Estos elementos fueron ejecutados con estricta fidelidad a los detalles constructivos definidos por Marcel Breuer en el estudio de Eduardo Catalano y Francisco Coire, manteniendo la precisión en encuentros, modulaciones y sistemas de apertura previstos en la documentación original.

Superadas las dificultades vinculadas al hormigón liviano y concluido el colado de la losa superior, el avance de obra recuperó un ritmo sostenido. Los cerramientos fueron colocados mientras la losa de cubierta aún no había completado su fraguado, decisión orientada a acelerar las terminaciones interiores y optimizar el cronograma general.

Durante esta etapa, se introdujo una modificación significativa en el programa: la cocina, inicialmente prevista en el primer piso, fue reubicada en la planta baja, dentro de la caja de vidrio, por indicación de una nueva administración del parador. Este cambio obligó a Catalano a reformular el proyecto del área de servicio, alterando la organización funcional concebida en la propuesta original. Breuer manifestó su preocupación ante esta decisión53, dado que la ampliación del programa en la planta de acceso modificaba el equilibrio espacial y dejaba sin uso definido la escalera secundaria54.

El desafío principal, según el propio Catalano55, consistió en preservar la transparencia de la planta baja y evitar que la incorporación de la cocina comprometiera la percepción de ligereza del volumen superior, sustentado sobre los apoyos centrales.

Durante la etapa final de obra, varios componentes proyectados fueron modificados por condicionantes operativos. La escalera principal, inicialmente concebida con un pasamanos de acero, debió resolverse con listones verticales de madera56 debido al receso vacacional del personal de taller encargado de su fabricación. Esta sustitución alteró la materialidad prevista, aunque mantuvo la función estructural y la continuidad del elemento como articulador entre niveles.

Asimismo, la barra del bar fue redimensionada para incorporar mayor capacidad de refrigeración57, ajuste que respondió a requerimientos comerciales y que implicó una leve modificación en la configuración del mobiliario fijo. Estas variaciones, si bien puntuales, produjeron interferencias en la coherencia material del conjunto.

El solado del salón principal se ejecutó de manera simultánea a la colocación de las placas de cerramiento inferior, en una superposición de tareas orientada a optimizar tiempos. Se utilizó cerámica roja italiana como pavimento continuo, reforzando la horizontalidad del espacio y estableciendo un contraste cromático con la ligereza de los cerramientos vidriados. En el centro del salón se incorporó un revestimiento de chapa de acero inoxidable que delimitaba la pista de baile, diferenciando funcionalmente el ámbito central sin recurrir a particiones físicas.

El Parador Ariston fue inaugurado el 11 de febrero de 1948, aun cuando la cocina no se encontraba completamente terminada y persistían diversos detalles de obra. En una carta dirigida a Marcel Breuer, Eduardo Catalano le describió el acontecimiento y las circunstancias en las que se produjo la apertura del edificio:

“Como estaba listo el 11 de febrero, más de doscientas personas vienen todos los días y las noches a tomar unos tragos y congas… todos están «profundamente» encantados con el diseño y el club se ha convertido en el lugar «diferente» para disfrutar de la vida sin humedad…”58

La apertura se desarrolló en un clima de celebración, según testimonios de la época, que describen una concurrencia numerosa bailando sobre la superficie pulida del salón59. La puesta en funcionamiento del edificio subraya la relevancia social que se le atribuía dentro del contexto costero marplatense de posguerra.

Eduardo Catalano proyectó un cartel móvil destinado a instalarse frente al edificio como dispositivo de identificación visual. El elemento, concebido como una estructura dinámica expuesta al viento costero, se organizaba a partir de un gran rectángulo subdividido en una retícula de pequeños cuadrados construidos con varillas de acero. En el centro de cada módulo se fijaba una chapa recortada con la forma de la planta del club, pintada en colores primarios, generando un sistema de piezas suspendidas que oscilaban de manera constante.

El conjunto, de aproximadamente 20 por 15 pies, integraba 108 piezas de 2 por 2 pies, configurando una superficie en movimiento que operaba como soporte publicitario. El nombre del club se disponía delante de la estructura mediante pequeños tubos luminosos, reforzando su visibilidad nocturna. La acción permanente del viento, sin embargo, afectó la estabilidad del dispositivo, produciendo daños significativos en su estructura60. La propuesta articulaba geometría abstracta, color y cinetismo, una voluntad experimental coherente con el lenguaje moderno del edificio.

Tras la inauguración, la finalización de los trabajos pendientes presentó diversas dificultades. La habilitación anticipada del salón principal generó conflictos en encuentros constructivos, particularmente en las uniones entre solados y cerramientos, así como en la ejecución de la instalación eléctrica, que requirió ajustes posteriores. Asimismo, varios peldaños de la escalera secundaria, resueltos como elementos en voladizo anclados a una viga inclinada embebida en el muro de piedra, se fracturaron al retirar el encofrado61. Si bien se incorporaron refuerzos provisorios, la solución definitiva consistió en reemplazar la escalera por una estructura de madera, modificando la concepción original del proyecto.

El funcionamiento simultáneo del club y las obras complementarias ralentizó la terminación de la cocina y de los espacios de servicio, cuya ejecución se extendió durante varios meses.

En los primeros días de marzo de 1948, Marcel Breuer se dirigió por correspondencia a Eduardo Catalano para interiorizarse sobre el estado de las obras del Ariston Club62. Catalano respondió con prontitud, enviando registros fotográficos del parador y precisando que el edificio aún no se encontraba completamente terminado. A pesar de esta condición inacabada, Breuer manifestó su satisfacción por el progreso de la obra y por las cualidades espaciales alcanzadas:

“Me ha complacido mucho recibir tus cartas del 5 y el 11 de marzo y las fotos. El club, viéndolo desde tan lejos, es bastante emocionante, y sé que ahora sonríes amargamente porque ya tenías suficientes emociones con él. … el traslado de la cocina a la planta baja, debe haber sido un gran problema, y me pregunto cuánto sentido tiene todavía la escalera de servicio”….¿Tiene alguna fotografía de su «cartel móvil» frente al Ariston, antes de que el viento se lo llevara? Debe haber sido bastante agradable, supongo. Me gustaría que se incluyera, si es posible, en las próximas publicaciones”63.

Del cartel móvil no quedaron registros, solo un pequeño esquema que Catalano incorporo en una de las cartas que escribió a Breuer64. La administración del club colocó el nombre “Ariston” con letras de gran tamaño en la parte superior de uno de los lados curvos del edificio, que disgustó tanto a Breuer como a Catalano.

A pesar de los contratiempos, el edificio alcanzó una amplia repercusión en el público, estudiantes de arquitectura65, profesionales locales y de otros países que obtuvieron información a través de publicaciones. Alvaro Ortega, el arquitecto colombiano que gestionó el viaje de Breuer a Colombia, visitó el parador en enero de 1949, y trasmitió a Breuer la popularidad alcanzada por el edificio: “La semana pasada fuimos a Mar del Plata e intentamos bailar un buen tango en el Ariston, desafortunadamente no estaba abierto todavía. Desde afuera se ve muy interesante y toda la gente de la ciudad sabía algo de él, no fue difícil averiguar la dirección, es un edificio muy popular”66.

Marcelo Gardinetti

Notas.

49 Correspondencia de Eduardo Catalano a Marcel Breuer, 20 de octubre de 1947. Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

50 Correspondencia de Eduardo Catalano a Marcel Breuer, 1 de enero de 1947. Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

51 Correspondencia de Eduardo Catalano a Marcel Breuer, 15 de febrero de 1948. Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

52 Ibidem

53 “Tengo curiosidad por ver cómo es ese viejo club, y con todo lo que dices sobre él, con los cambios, me imagino que has tenido muchos problemas con él.” [48.3.4 B-C]

54 “el traslado de la cocina a la planta baja, debe haber sido un gran problema, y me pregunto cuánto sentido tiene todavía la escalera de servicio”. [48.3.29 B-C]

55 “Intento mantener una sensación muy ligera para la planta baja. Tan pronto como los dibujos estén listos, te enviaré un juego de ellos.”  Correspondencia de Eduardo Catalano a Marcel Breuer, 15 de febrero de 1948. Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

56 “Como en Argentina a principios de febrero todos los trabajadores tienen sus dos semanas de vacaciones, hubo que cambiar el pasamanos por listones verticales de madera, ya que los carpinteros eran los únicos que seguían trabajando hasta los últimos días, a pesar de las vacaciones” Correspondencia de Eduardo Catalano a Marcel Breuer, 15 de febrero de 1948. Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

57 Correspondencia de Eduardo Catalano a Marcel Breuer, 11 de marzo de 1948. Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

58 Correspondencia de Eduardo Catalano a Marcel Breuer, 5 de marzo de 1948. Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

59 Correspondencia de Eduardo Catalano a Marcel Breuer, 15 de febrero de 1948. Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

60 Correspondencia de Eduardo Catalano a Marcel Breuer, 11 de marzo de 1948. Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

61 Correspondencia de Eduardo Catalano a Marcel Breuer, 24 de agosto de 1948. Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

62 Tengo curiosidad por ver cómo es ese viejo club, y con todo lo que dices sobre él, con los cambios, me imagino que has tenido muchos problemas con él. Correspondencia de Marcel Breuer a Eduardo Catalano, 4 de marzo de 1948. Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

63 Correspondencia de Marcel Breuer a Eduardo Catalano, 29 de marzo de 1948. Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

64 Correspondencia de Eduardo Catalano a Marcel Breuer, 11 de marzo de 1948. Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

65 “estudiantes de arquitectura han ido al lugar para ver su trabajo. Todos dicen que es maravilloso”. Correspondencia de Eduardo Catalano a Marcel Breuer, 11 de marzo de 1948. Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

66 Correspondencia de Álvaro Ortega a Marcel Breuer, 6 de enero de 1949. Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

Bibliografía:

Blake, Peter, “Marcel Breuer: Architect and Designer” an Architectural Record book (New York: The Museum of Modern Art, 1949)

Breuer, Marcel, “Entrevista” Les Archives du XXsieme siecle, 30 y 31 de marzo de 1974. En Marcel Breuer papers, 1920-1986. Archives of American Art, Smithsonian Institution.

Breuer, Marcel, “Sun and shadow: the philosophy of an architect” (New York, Dodd, Mead & Co, 1955)

Castro Salve, Miguel Ángel, “La experiencia de la arquitectura de Marcelo Breuer. Presencias, Materia, Estructura y Composición”. Capítulo II Breuer y la lectura de la estética Corbusierana, Tesis Doctoral Universidade da Coruña, (2015)

Coire, Carlos, “Marcel Breuer en Buenos Aires”, Revista de la SCA Número 117, (Julio-agosto de 1981), 37-42.

Gleiniger, Andrea “Marcel Breuer” en Bauhaus, ed. Jeannine Fiedler (Alemania: Tandem Verlag GmbH, 2006), 320-327

Wilk, Christopher, “Marcel Breuer, furniture and interiors” (New York: The Museum of Modern Art, 1981)

Fuente documental:

Universidad de Buenos Aires. Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo. Centro de Documentación – Biblioteca «Prof. Arq. Manuel Ignacio Net». Buenos Aires, Argentina.

Eduardo Catalano Papers, MC 00625, NC State University Libraries Special Collections Research Center

Marcel Breuer Papers, Special Collections Research Center, Syracuse University Libraries

Nota: La correspondencia y las fotografías del archivo Marcel Breuer publicadas en este artículo cuentan con expresa autorización de Syracuse University Libraries para publicar en TECNNE. Por lo tanto, queda prohibida la reproducción de este artículo en cualquier formato y medio.

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Marcelo Gardinetti

Arquitecto, editor de Tecnne. Ver perfil ORCID

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