Paisajes integrados

Centro Wellness, Tschuggen Bergoase Spa en Arosa , Mario Botta

Por Marcelo Gardinetti

Fotografía: Urs Homberger

julio de 2014

Ajustado a la configuración geográfica de la cuenca montañosa de Arosa, la operación de Mario Botta para el centro Wellness resulta ajena a sus habituales expresiones formales para alcanzar las necesidades funcionales mediante un diseño que propone la integración consistente entre el paisaje construido y la naturaleza.

 CENTRO WELLNESS

Botta expresa en la memoria su intención de “construir sin edificio, para afirmar la presencia a través de las partes emergentes (árboles artificiales como la metáfora de la naturaleza) y dejar enterrado el gran volumen con el programa funcional.” Este carácter del diseño resulta determinante en términos cualitativos, al tiempo que resuelve los problemas que proporciona un enclave determinante, sin desoír los mandatos de su propia arquitectura.

El programa se desarrolla en cuatro plantas ubicadas bajo el nivel del suelo. El espacio interior se extiende como logias que siguen la pendiente de la ladera, moduladas de tal manera que admite diferentes modos de organización funcional y un máximo de flexibilidad. Una pasarela de cristal permite vincular las nuevas instalaciones del centro con el hotel existente, o el acceso desde el exterior a ambos edificios.

Las velas que emergen aleatoriamente en la ladera proporcionan la luz y la ventilación necesaria a cada una de las áreas, pero además garantizan desde cualquier ángulo vistas superlativas al paisaje. La ubicación y el tamaño de las hojas permiten graduar la intensidad de luz natural en cada ambiente, iluminación que se complementa de manera artificial mediante un sistema instalado en el empalme entre la pared y el techo. Por las noches, estas luces inciden en el exterior al promover en las prominencias un semblante lumínico que se inscribe entre la vegetación natural, transformando la crudeza del bosque oscuro en una atmósfera sensible.

El techo de las salas está cubierto de césped natural, sembrado sobre una capa de humus proveniente de la excavación que se había retirado y almacenado temporalmente durante la construcción. La mimesis promovida desde la arquitectura alcanza en este acto su punto de mayor alianza.

El edificio del Centro Wellness orada el interior de la montaña, desde donde emerge de manera empática mediante alegorías formales que actúan sobre el carácter de la ladera. En esa simbiosis, la arquitectura no busca disputar la autoridad de la naturaleza. Su objetivo es alcanzar un estado donde la presencia y la ausencia de la arquitectura resulten a las necesidades cualitativas del paisaje. Y es en esa aproximación donde la obra de Botta alcanza su mayor logro.

Marcelo Gardinetti, 2014©

Fotografía de portada: ©Urs Homberger

Fotografía: ©Enrico Cano

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TECNNE | Arquitectura y contextos

Información de Mario Botta Architects

Arosa ofrece una configuración geográfica extraordinaria de cuenca natural rodeada de montañas. Un lugar donde la comparación entre el hombre y la naturaleza es una constante de relieve por el paisaje de gran alcance y donde la lucha ancestral entre el hombre y la montaña es evidente.

El sitio para la nueva estructura Berg Oase se caracteriza, junto al gran hotel como un parque a los pies de la montaña trasera. Nos imaginamos a construir sin edificio, para afirmar la presencia a través de las partes emergentes (árboles artificiales como la metáfora de la naturaleza) y dejar enterrado el gran volumen con el programa funcional.

La cubierta se convierte en un escenario marcado por las presencias vegetales geométricas que despiertan la curiosidad del visitante. Por tanto, este contexto en particular nos sugirió una solución interesante, de impacto visual y sobre todo, de un gran respeto por el pueblo de los alrededores. El gran volumen desaparece en la tierra; sólo emergen elementos de origen vegetal y las “antenas” mecánicas, que surgen marcando el carácter lúdico y colectivo de la estructura.

El espacio interior se presenta como un continuum en terrazas con pendiente para limitar los trabajos de excavación. Además de las indicaciones del cliente, el diseño modular de la planta permite la máxima flexibilidad en la organización de las diferentes funciones. Las áreas de Berg Oase se caracterizan por su interrelación y por su relación privilegiada con el entorno a través de los árboles tecnológicos que garantizan luz natural y una vista extraordinaria hacia el paisaje, además de convertirse en señales de la vida interna en la noche a través de la iluminación artificial que proporciona a todo el complejo una atmósfera mágica.

Los espacios exteriores (sauna, solarium, piscina) son accesibles directamente desde las piscinas y se fijan en aterrazamientos atractivos sumergidos en la naturaleza. La nueva estructura es accesible desde el hotel existente a través de una pasarela de cristal, así como para los visitantes externos desde el nivel de entrada al hotel. El nuevo edificio, más allá del “espacio sin construir” de las “hojas”, resuelve la relación con el hotel existente y el suelo a través de un gran muro de piedra natural. Por ello, el espacio público externo se ha rediseñado con el fin de crear un ambiente acogedor  que permite además resolver el problema de los estacionamiento discretamente integrado en el plan.

Escrito en: Arquitectura
Autor: Marcelo Gardinetti
Fotografía: Urs Homberger
Cite: “Marcelo Gardinetti, Paisajes integrados; Tecnne”
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