Le Corbusier

Palabra de Corbu, Parte 6

PALABRA DE CORBU 6 DG1

Continuación de la parte quinta

“No me tomo muy en serio, cada mañana me despierto tonto y me queda todo el día para cambiar” Le Corbusier, Jacques Barzac, 1985

El relato que compone este artículo es la última de las seis partes que componen la transcripción de la palabra de Le Corbusier en el film de Jacques Barzac de 1985

La Tourette

En esta oportunidad el maestro explica cómo encaró, en 1957, el Convento de la Tourette en  Lyon.  Los  siguientes  son  los  pasajes  más  salientes  de  las  afirmaciones  de  Le Corbusier, según se pudo ver en el material cedido aSemanario en Linea por el Servicio Cultural, Científico y de Cooperación de la Embajada de Francia en la Argentina:

–          Cómo accedió a diseñar el Convento de la Tourette?

“Me interesaron mucho los ritos que me explicó un padre. Los rituales dominicanos tienen 800 años y son muy humanos. Me interesan mucho.”

“No había un centavo. Siempre me vienen a pedir cosas y me dicen si puedo hacer algo bello, pero que no tienen dinero.”

“En la iglesia, que es parte del conjunto, hay un espíritu de proporción, de armonía, con el material más simple posible. Nunca se construyó tan escuetamente. Tenía curiosidad por ver cómo salía.”

“El día de la inauguración, en la gran misa solemne con el canto gregoriano admirable que se cantó, quedé encantado. Logré lo que me propuse. Estaban impresionados. Hasta el arzobispo de Lyon me dijo después que se había ‘convertido’ a Le Corbusier, porque me había tomado por un diablo y veía que yo sabía hacer, no arte religioso, sino arte del lugar de oración. El fenómeno y manifestación de lo sagrado en el hombre.”

“Con Pierre Jeanneret hicimos cosas revolucionarias. La gente se asombraba intuitivamente. Algunos aceptaban y otros chillaban y chillaban. Quisieron, incluso, domarme con honores, pero no acepté.”

“Los ‘grandes nombres del arte’ querían que entrase a las Bellas Artes. Les dije que le tenía miedo al Diablo. ‘No. Son diablos. No me interesa. Quiero que me dejen tranquilo’. Nada de academias. En una conferencia en Buenos Aires dije: ‘no hay que pensar académico’. Piensen que quiere decir eso y quizás estén de acuerdo.”

–          ¿Algunos de los que se inspiraron en Usted no hicieron academicismo?

“Sí. Un academicismo sin valor. Después de la guerra me encargaron capillas. No sé por qué. La Capilla de Ronchamp, que es un lugar de encuentro mundial, y también el Convento de la Tourette, muy admirado por todo tipo de gente que casi quieren ser monjes. Pero no, prefieren poder salir.”

“Uno de mis clientes quería que le hiciese una iglesia en la ciudad donde él es alcalde. Yo no tenía ganas. Ya había hecho dos. Ya basta. Pero pasé por la Tourette y vi esta iglesia.

Pensé: ‘Caramba,  es  fantástica,  puedo  hacer  otra’.  Ya  que  la  segunda  era diferente de la de Ronchamp, la tercera iba a ser vertical.”

–          ¿Sin hormigón hubiese podido concebir su arquitectura?

“El hormigón se desarrolló desde 1920 hasta 1960 prodigiosamente, y permitió hacer velas, curvas, etc. Antes no se podía, el hormigón de Auguste Perret era una estructura de madera; era el punto de partida. Ahora, con el hormigón se hacen formas raras, lo que uno quiere. Aprovecho esas posibilidades, me divierte. En lugar de hacer armazones de hormigón de ángulos rectos hice otras cosas.”

–          Pero, ¿este material no lo dominó a usted?

“No, lo que me dominó es el animal humano, el núcleo familiar, la familia, el hogar. Es darle al ser humano su cáscara. Mi arquitectura es como un organismo vivo, es biológica. Tiene un soporte óseo, hay fuerzas musculares, redes sanguíneas y nerviosas.”

“Todo lo impecable de la biología lo puse en mis casas. Así, soy un esclavo del trabajo, pero no me disgusta. Hago ciudades, casas, barracas, etc. De todo, hasta cositas y la suma de las cositas modestas, permite hacer algo al final.”

“Después  de  50  años  de  viajes  por  el  mundo,  me  permito  decir  que  aprendí  a comprender las cosas, a hallar soluciones. ¿Qué detractor puede negarme ese derecho? Comprobé que los políticos han permanecido, no digo indiferentes, sino ajenos al urbanismo.”

“Si merezco algo de gratitud pública, no es por los palacios que hice, sino por haber abordado el problema de la arquitectura, el arte, la expresión de la sensibilidad humana. Sentí que la vivienda era el lugar de la familia, y que se podría probar algo grande por ese lado, en que hallé que había gran parte de la felicidad humana.”

“No se por qué me creo obligado a eso, pero en mis preocupaciones me agrada llegar a la solución de ese problema para aliviar las penas del hombre y sobre todo para aportar algo esencial: alegria de vivir.”

El 27 de agosto de 1965, André Malraux despide al gran maestro de la arquitectura moderna:

–          “Fue pintor, escultor y más secretamente poeta. No luchó ni por la pintura, ni por la escultura, ni por la poesía. Sólo luchó por la arquitectura. Su famosa frase: ‘Una casa es una máquina para vivir’, no lo pinta bien; sí lo hace otra frase: ‘La casa debe ser el estuche de la vida, la máquina de felicidad.’

“Trabajé por lo que más necesitan los hombres hoy: el silencio y la paz.” Le Corbusier

Palabra de Corbu, transcripción del Film de Jacques Barzac de 1985. 

Fotografía de portada: ©Willy Rizzo

TECNNE | Arquitectura y contextos

 

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