Le Corbusier

Palabra de Corbu, Parte 2


Continuación de la parte primera

“No me tomo muy en serio, cada mañana me despierto tonto y me queda todo el día para cambiar” Le Corbusier, Jacques Barzac, 1985

El relato que compone este artículo es la segunda parte de seis de la transcripción de la palabra de Le Corbusier en el film de Jacques Barzac de 1985

Las artes constructivas, las máquinas y el hombre

“El primer estímulo para desarrollar mis ideas lo sentí en Toscana, donde ví resueltos, en el silencio y la meditación, los problemas del individuo y de la colectividad. Este es un binomio necesario para la armonía y, desde el comienzo, quise hacer ciudades que permitiesen solucionar la dialéctica entre ese binomio, con la intervención de las condiciones naturales. Es como una inmensa sinfonía, difícil, pero la técnica moderna permite ejecutarla.”

“El problema planteado es el de las amas de casa. Si se juntan 300 de ellas, se les da intimidad  y  distancia,  por  paradójico  que  parezca,  tendrán  (además  de  intimidad), servicios comunes, guarderías, clubes y servicios a domicilio.”

“Si se hacen conjuntos de 350 casitas situadas en jardines, no se logrará la síntesis y el sincronismo de las tareas cotidianas. Pero si se reúnen 350 casas, unas sobre otras, de cierto modo inteligente y organizado, se quiebran las distancias, se las anula.”

“Así, se pueden realizar funciones que se ejecutan sin interrupción en la vida cotidiana. Primero, las compras se hacen en una cooperativa ubicada en el centro del edificio. En tanto, la unidad de habitación agrupada permite tener sol para cada vivienda; espacio, algo que todos buscan lejos, y pone la vegetación al alcance de todos, alrededor de la casa.”

“La música se desarrolla en el tiempo, la arquitectura también. La arquitectura se desarrolla en el tiempo y en el espacio. No se ve de una vez, se mira recorriendo, dándose vuelta. Tenemos los ojos delante y no detrás, y más o menos a 1,60 metros de altura. Eso es muy importante, es la clave en arquitectura. Hay que tener todo eso en cuenta en la concepción de la arquitectura.”

“Admiro la perfección desde que vi el Partenón. Y, en nuestra civilización, esa perfección la aporta automáticamente la máquina, que no es un espanto ni algo horrible, sino un útil extraordinario de perfección.”

“La perfección debe lograr sus fines de naturaleza, no estética, pero sí armoniosa. Y ésta se basa en el estándar, palabra horrible, que me valió insultos y reproches. Pero el templo griego es un estándar, y también las madonnas.”

“Todo el pensamiento humano actúa sobre estándares, busca situarse en relación con temas esenciales, escogidos, ultimados y afinados cada vez más, en lugar de divagar en la cacofonía. El estándar lleva a la perfección, lleva a reconocer elementos permanentes en las cosas. Esa búsqueda nos lleva hacia el hombre, hacia la presencia humana.”

“Escribí muchísimos libros que han sido ahora traducidos en todos los países. Valery, incluso, un día me escribió que el libro de 1924 era magnífico y que daba fe de ello. No por eso escribí mejor o peor, pero era una respuesta a la suficiencia de los ‘profesionales’ que se creen autorizados a juzgar. Para mí lo fundamental es la integridad. Sin integridad no hay arte, ni vida. Nunca quise ser un falsario, porque es muy difícil, no sé hacerlo, prefiero evitarlo. En arte buscar la integridad es como buscar la piedra filosofal. Es muy difícil y ya lo hemos intentado.”

Cité de Pessac

“Un industrial de Burdeos dijo: ‘Quiero demostrar que se puede resolver el problema de la vivienda. Haré una casa de 18.000 francos’. Se necesitaban 75.000 francos para comprar una máquina y, aunque le pareció muchísimo, la compró. También compró el terreno. Quería empezar con 50 casas. Hizo todo lo posible, pero provocó celos, odio, y eso también me afectó a mí. Pero de todos modos hicimos la Cité de Pessac, un pequeño paraíso.”

“Pero no quisieron darle agua porque decían que las casas eran antihumanas, que no eran para hombres. Así lo dijo el director de obras hidráulicas. Y por eso quedaron vacíos ocho años. Pero en París oyeron hablar de la ciudad de Dessau. Gropius, un gran arquitecto alemán echado por Hitler, había construido en Dessau inspirándose mucho en Pessac. La Municipalidad de París decidió enviar una comisión a Dessau para estudiar la arquitectura moderna alemana, mientras Pessac moría.”

Exposición de Artes Decorativas de 1925

“Me echaron y me negaron terrenos. Pero al final quedó uno abandonado. Entonces, un joven de la dirección de la exposición me llamó y me dijo que había un terreno disponible. Llamé a unos colaboradores y les dije: ‘Llévense unos tableros e instálense en el terreno todo el día. Quédense varios días’. Y así lo hicieron y por eso no pudieron robármelo. Hice el Pabellón Espirit Nouveau. Era algo de vanguardia, formidable. Creé así el orden celular de la vivienda, con gran fasto, pero sin excesos ni nada parecido.”

“Desde hace mucho lucho contra la decoración. Sólo hice eso de joven y por eso no me gusta. La decoración es algo superficial, ocupa un lugar inmutable. Por eso los edificios públicos se decoran para publicitar a las ‘personalidades’. No hace falta mirarla siempre, pero en la vivienda es algo obsesivo.”

“Es cierto que la gente se vuelve inerte, ni mira, y eso es lo terrible. Es mejor lo que estimula. Esto no quiere decir que hay que eliminar la pintura o las esculturas de las casas. Si se observa la historia del arte en el tiempo y el espacio, se verá que la decoración  es  a  veces  discutible.  Los  palacios,  los  templos  son  en  general  algo recargado, y cuando existe esa intención es un error grave.”

“Hay a nuestro alrededor emociones muy bellas y en el arte, donde están las más intensas, no acepto la mediocridad. Hay arte, no arte decorativo. El arte es algo riguroso, el arte decorativo no lo es, es superficial, alborotador. Prefiero un guijarro en la playa, una mariposa o un hueso limpiado por el mar, y no un objeto en el que se abrazan palomas o ceniceros que representan a santos.”

CONTINUAR LECTURA – PARTE 3

Palabra de Corbu, transcripción del Film de Jacques Barzac de 1985. 

Fotografía de portada: ©Willy Rizzo

TECNNE | Arquitectura y contextos

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