El solado cumple un rol determinante en la composición del espacio público, y adquiere importancia en la definición de diferentes áreas en espacios interiores, mediante la aplicación de un diseño que tamice texturas y colores con un criterio de unificación o diversificación.

Le Millénaire es un reciente desarrollo de uso mixto ubicado en el norte de París. El desarrollo se centra en un antiguo muelle de embarque que está conectado con el canal Saint-Denis, el segundo canal más importante de París después del río Sena. La pasarela de 180 metros de largo se extiende por el muelle para crear un nuevo paseo a lo largo del canal.

El concepto de generador urbano no solo crea la posibilidad de nuevos enlaces espaciales dentro de la ciudad existente, sino que también alienta factores programáticos impredecibles, o nuevos eventos urbanos, que inevitablemente aparecerán en las próximas décadas.

La superficie del suelo, la plataforma horizontal sobre la que se producen la mayoría de nuestros desplazamientos en la ciudad, constituye en raras ocasiones el argumento generador o el soporte espacial de un proyecto. Tal vez como consecuencia de la voluntad de identidad propia que toda nueva intervención parece demandar, la arquitectura ha tendido a expresarse a lo largo de la historia por medio de objetos, volúmenes que a menudo han establecido una difícil relación con la escala del entorno urbano en que se insertaban.

MVRDV, en colaboración con los desarrolladores de vivienda Traumhaus, ofrecen una respuesta moderna a la situación actual de los suburbios, como parte de la remodelación del antiguo cuartel del Ejército de Estados Unidos en Mannheim, Alemania. El proyecto residencial 27.000m2 rompe el modelo de vivienda estándar y redefine la vida suburbana a través de dar a los residentes una forma de vida asequible, privilegiando la individualidad, la diversidad y el espíritu comunitario.

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Un ejercicio de diseño para proveer equipamiento urbano multifuncional a la ciudad de Linz toma como punto de partida la adecuación de la estructura en desuso de un antiguo puente, que fue literalmente “anclado” al borde del Danubio para integrarse a un nuevo eje cultural que vincula el puerto con el casco antiguo de la ciudad.

Para el plan maestro del conjunto se planteó un lenguaje de franjas en el paisaje creando una figura que hace eco a la distancia de las montañas naturales. Las franjas corren de este a oeste para enmarcar las mejores vistas y al mismo tiempo se convierten en un óptimo sistema de sombras para el clima tropical -cálido y húmedo- de Taiwán.